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OPINIÓN. Si no hubiera vacuna contra una cepa de la gripe, ¿actuaríamos igual que con el COVID-19?

Pandemia H1N1 del 2009 (virus H1N1pdm09)

Autor: José I. Ibarra
06/09/2010

En la primavera del 2009, surgió un nuevo virus de la influenza A (H1N1). Fue detectado primero en los Estados Unidos y se propagó rápidamente por todo el país y el resto del mundo. Este nuevo virus H1N1 contenía una combinación exclusiva de genes de virus de influenza que nunca antes había sido identificada en personas o animales. Este virus fue designado como virus de la influenza A (H1N1)pdm09. Después de diez años se sigue trabajando para conocer más acerca de la influenza, prevenir la enfermedad y prepararse para la próxima pandemia.

Si bien había una vacuna monovalente contra la influenza (H1N1)pdm09 , no estaba disponible en grandes cantidades hasta fines de noviembre, después de que se hubo producido el pico de enfermedad durante la segunda ola y había menguado la epidemia en los Estados Unidos. Se estimaron que 151.700-575.400 personas en todo el mundo murieron a causa de la infección por el virus de la influenza (H1N1)pdm09 durante el primer año que circuló el virus. A nivel mundial, se estimó que el 80 por ciento de las muertes relacionadas con el virus de la influenza  (H1N1)pdm09 ocurrió entre personas menores de 65 años.

No se implantaron medidas de protección personal para la población en general, tales como el uso de mascarillas o la distancia interpersonal.

Todo esto viene a cuento de la actual pandemia del COVID-19 y las medidas adoptadas para hacerla frente. Me pregunto ¿qué hubiéramos hecho si no tuviéramos vacuna contra la gripe estacional anual?.


O dicho de otra manera, no adoptamos medidas excepcionales ni nos vacunamos todos contra la gripe porque, simplemente, existe una vacuna que, si bien no protege al 100%, tiene una eficacia estimada en torno al 60%. Y es una vacuna que distribuimos entre "personas de riesgo", aquellas con edad superior a los 60-65 años. Y todo este proceso lo repetimos año tras año porque cada año la cepa del virus de la influenza muta y buscamos reducir la carga asistencial tanto en hospitales como en atención primaria. Vamos, lo mismo que ahora frente al nuevo coronavirus.


¿Por qué si soy mayor de 60 años y no me vacuno de la gripe, no me confinan, no me persiguen, no me obligan, no me multan, ...? Porque HAY VACUNA y basta que se vacunen las personas mayores de 70 años para que no haya "presión" hospitalaria. ¿Alguien cree que no mueren personas de neumonía sin contraer el coronavirus?


¿Por qué los padres están tan preocupados por la asistencia de sus hijos a los colegios cuando se sabe que son el colectivo menos afectado por el virus y los que, a priori, menos lo contagian? ¿Cómo se puede pedir garantías de "no contagio" en los colegios cuando tenemos un virus circulante y hemos sido los primeros en salir de casa en cuanto nos han levantado el estado de alarma?  ¿Acaso en vacaciones han tenido a sus hijos confinados en casa o ellos mismos se han autoconfinado, en lugar de ir a la piscina, la playa o a la terracita de turno?


Criticamos a los temporeros de la fruta o la vendimia porque conviven hacinados y sin medidas de protección, pero no nos preocupan los pescadores que conviven en una lata de sardinas (perdón, un barco pequeño) o los que viajan a diario en tren, metro, autobús o avión. Por más mascarillas que lleven, no pueden cumplir con la distancia de seguridad. ¿O es que la distancia de seguridad no es tan esencial? ¿Por qué tomar la temperatura en los colegios y no en las terrazas, los bares, los centros comerciales,...?


Si hay sanitarios y profesores que se han contagiado durante las vacaciones, ¿cómo ha sido posible? ¿No deberían ser los primeros en auto-aplicarse medidas de protección? ¿Todos son asintomáticos y, si lo son, por qué aislarlos como a perros rabiosos? ¿El ser asintomático es un delito? Si a mí el virus no me afecta, ¿por qué me aíslan y me miran como a un leproso? ¿Debo pagar alguna culpa por ser asintomático?


Si el propósito es proteger a los mayores, me pregunto si realmente es posible hacerlo. ¿Cómo les protegemos en una Residencia o en nuestra casa cuando nosotros o el personal que les atiende estamos entrando y saliendo a diario sin saber si estamos contagiados? Y si lo estamos, ¿nos quedamos en casa 15 días y volvemos a iniciar el ciclo nuevamente? ¿Cómo se convence a una persona de 80 años o más de que se ponga una mascarilla o se lave las manos frecuentemente cuando es dependiente o padece alguna otra enfermedad autolimitante? ¿Realmente es posible evitar su contagio? ¿Haciendo continuas PCRs a trabajadores y a la población se resuelve el problema? ¿Y cómo se conjuga esa dinámica con atender tu trabajo, tus hijos o tu propia casa?

Antes eran los muertos los que ocupaban las portadas de los medios de comunicación. Ahora son los contagiados. ¿Por qué preocupa tanto que haya personas contagiadas? Muchas de ellas eran asintomáticas durante el estado de alarma y no lo sabíamos. Ahora lo sabemos "gracias" a los PCR. ¿Por qué han dejado de preocupar los muertos? ¿Porque son menos que en Abril y lo que importan son las grandes cifras? . Medimos la influencia del COVID-19 por cifras sesgadas a medida que evoluciona la pandemia. No nos importan o no somos capaces de valorar la esencia de tales cifras: dónde está lo importante y dónde no.



¿No creen que existe un poco de hipocresía social en todo este "asunto"?

Bueno, pues llegados a este punto, me pregunto si con respecto al COVID-19 no estamos exagerando un poco y metiendo el miedo en el cuerpo de la gente más de lo debido, tanto la clase política, como los sanitarios y los medios de comunicación.


Verán, creo el asunto se resume en la palabra "vacuna". Y también creo que la "primera vacuna" no será tal sino más bien un remedio paliativo para aliviar la atención sanitaria en hospitales. La vacuna "chachi", la probada de verdad, vendrá después, posiblemente a mediados de 2021 (está por ver si nos van a a obligar a seguir llevando mascarilla tras la aplicación de la primera vacuna. Yo, personalmente, creo que no). Ahora se trata de reducir el impacto del virus en otoño-invierno, particularmente con los mayores de edad. Está por ver que tanta premura no genera efectos secundarios en personas que ya, de por sí, tienen el sistema inmunológico muy "tocado".


Así, pues, de este análisis podemos concluir que el problema radica en la protección a los mayores y la falta de medios asistenciales para cuidar de ellos. Y, por ello, el resto de la población estamos pagando las consecuencias, tanto sociales como laborales y económicas. ¿Es justo? En un país de pedigüeños como el nuestro, tal vez sí. Pero es evidente que para los países nórdicos no lo es. ¿Cómo conjugamos ambos intereses y puntos de vista en una supuesta Europa Unida? No es posible. Por ello acudimos a "derramas" multimillonarias europeas que nos obligarán a endeudarnos hasta las orejas y a cumplir obligaciones tales como renunciar a mantener el actual sistema de pensiones públicas o subir los impuestos directos e indirectos. Es decir, reducir drásticamente el gasto público en España.


Y todo ello para recibir el "maná" europeo, antes de tener una vacuna "como Dios manda". Este otoño, se puede liar la de "dios es Cristo" en nuestro país. Porque estaremos "caninos" de remedios, llenos de contagios y con un miedo en el cuerpo fruto de la "inseminación" sociológica del llamado "estado del bienestar". Es evidente que cualquier pandemia da al traste con ese bienestar y no nos lo acabamos de creer.


Salud a todos.



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