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OPINIÓN. ¿Se puede tipificar el alcance de la "libertad de expresión"?

 

Fuente: rtve

Autor: José I. Ibarra  (22/02/2021)

En plena vorágine urbana por el prendimiento del rapero Hasel a causa de unas supuestas injurias a la Corona y otras lindezas, y con las calles de Barcelona y otras ciudades españolas con duros altercados entre manifestantes y policía, se alzan voces afirmando que se puede plantear una "reforma legislativa" de lo que entendemos por libertad de expresión.

Me pregunto si el concepto "libertad" admite cuotas de expresión y/o manifestación; si es posible acotar y compartimentar lo que se puede decir y no decir, en qué circunstancias, formas y tipo de expresiones; si es admisible hacerlo en privado y no en público; si podemos opinar o no sobre determinadas personas y/o instituciones.

Opinar en público que la Corona española es corrupta o que tal o cual político es un "nazi" por su forma de gobernar, lo sean o no, ¿debería ser objeto de prisión y persecución? ¿dónde ponemos los límites y cómo aseguramos que tales límites sean infranqueables?

No quiero justificar los violentos incidentes de Barcelona (y menos los saqueos a locales) y otras ciudades a propósito del caso Hasel. Me llamó la atención una pancarta que decía algo así: "Nos habéis enseñado que siendo pacíficos no se consigue nada". Fue el mismo George Washington quien afirmó que el uso de la violencia estaba justificado cuando se violentan los derechos y libertades públicos.

¿Acaso Hasel con su "rap" incitó a la violencia? ¿Acaso su figura era motivo de preocupación y consternación nacional antes de ser prendido? ¿Acaso todos estábamos al tanto del caso  Hasel y el contenido de sus "raps"? Estoy convencido de que no. De que hasta que no fue noticia en los telediarios por ser condenado y buscado por la policía, pocos en este país conocían su caso personal y menos que sus "trovas" fueran objeto de alarma nacional.

Creo firmemente en el respeto a las instituciones y a quienes las representan. Creo que la mejor forma de cambiar las cosas es salir mayoritariamente a manifestarse de forma pacífica. Pero también creo que si la libertad de pensamiento, expresión y reunión se coartan o se parcelan, no va a quedar más remedio que echarse a la calle y reclamar tales cambios por otros medios.

También creo que no tanto la Justicia y los jueces que la representan, sino las leyes españolas, en algunos escenarios democráticos básicos, dejan bastante que desear y que deberían ser objeto de reforma o cambio. A título de ejemplo, citar el caso del "Proceso" catalán. Decir que me repugna la cobardía de aquellos que afirman creer firmemente en la independencia de su territorio y en paralelo quieren seguir "chupando" de la "teta española". Pero también creo que bastaría con haber inhabilitado para cargo público a los procesados ya que, al fin y al cabo, han decidido, de momento, seguir compartiendo espacio con los españoles y su "retirada" de la política ya es suficiente castigo para aquellos que se dedican a tal fin.

Por todo ello, sí creo que determinadas prácticas que tienen que ver directa o indirectamente con la libertad de expresión deberían estar despenalizadas. De lo contrario, nos arriesgamos a castigar todo aquello que entendamos es una ofensa personal cuando en realidad no es más que una crítica a nuestra forma de actuar día a día, y máxime si somos persona pública.


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