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OPINIÓN. El gran fiasco de las vacunaciones

 


Autor: José I. Ibarra (01/02/2021)

No voy a entrar a valorar el "cachondeo" autonómico en materia de vacunaciones, pues creo que es obvio a estas alturas de la película de la falta de UN PLAN bien organizado y coordinado en todo el territorio nacional. Además, parece evidente que la "descentralización" administrativa de España no ha conducido ni a mejorar las cosas ni a tener mejores gestores públicos. 

Sí desearía compartir con ustedes alguna reflexiones que posiblemente requieren alguna "pensada" más en profundidad.

1. Primero, ¿quiénes?

A la mayoría nos ha parecido bien que fueran las personas más mayores las primeras en ser vacunadas. La moral parece "imponer" tal medida sobre otras consideraciones. Pero, ¿y si fuese una decisión equivocada? En toda "guerra", como así ha calificado la situación la actual ministra de sanidad, hay víctimas.

Verán. ¿Cómo se contagian las personas mayores? A partir de los trabajadores de las residencia y por los familiares. Así es como nos hemos contagiado en las pasadas Navidades 2020. Es decir, grupos de edades medias e incluso jóvenes. Aquellos grupos de población que contribuyen al sistema con su trabajo, el consumo y son el grupo mayoritario en el turismo, la restauración y los servicios; las parcelas de actividad económica más dañadas por las medidas adoptadas, y que sostienen el 40% del PIB.

Me pregunto si lo correcto no hubiera sido vacunar primero a estos grupos de población ya que estarían inmunizados, la actividad económica no se resentiría y los mayores también estarían protegidos. O, ¿es que las vacunas no impiden la transmisión del virus? Si fuera así, ¿porqué llamamos vacunas a algo que no nos inmuniza ni impide contagiar a terceros? ¿estamos seguros de no contagiarnos a pesar de haber recibido la vacuna? ¿Debemos llevar mascarilla incluso vacunados?

Dejo aquí estas dudas para reflexionar al respecto. Y en esta reflexión planteo la disyuntiva entre proteger a los más mayores o a aquellos que sostienen el sistema y la actividad económica, algo que sería perfectamente cuestionable y objeto de debate, máxime si los sacrificados van a ser las futuras generaciones. ¿Tenemos derecho, como adultos, a protegernos a costa de sacrificar el futuro de nuestros hijos? ¿Qué herencia les vamos a dejar? 

En un escenario de guerra, ¿no sacrificaríamos nuestras vidas a cambio de las de nuestros hijos?  ¿No es egoísta lo contrario? Y planteo estas preguntas como padre y persona de "menor riesgo", en potencia, frente al virus.

2. Horizonte verano 2021

El Ministerio de Sanidad nos "asegura" que "para verano" el 70% de la población estará vacunada. Al ritmo actual, ya les ASEGURO que NO. Las cifras no cuadran. Echen números y ustedes mismos podrán calcular cuándo estaremos vacunados los 40 millones de españoles. O, ¿no vamos a vacunar a toda la población?

Por otro lado, habría que considerar las fechas. Recuerdo que el Sr. Illa, anterior ministro de sanidad, matizó que sería a finales de verano y lo dijo antes de la ralentización en la entrega de vacunas (léase, "chuleo" de las farmacéuticas). Es decir, final de verano es final de septiembre. Si le añadimos los retrasos previstos y las nuevas variantes del virus, no antes de octubre 2021.

¿Esto significa que las actividades turísticas y de restauración van a seguir limitadas durante los meses de verano, es decir, Junio, Julio, Agosto y Septiembre? ¿Van a poder "aguantar" los afectados otro año en blanco? ¿Va a poder prorrogar el Gobierno los ERTES más allá de mayo?

3. Inmunidad de rebaño

Nos dicen que con 70% de la población vacunada se logra la "inmunidad de rebaño". No soy epidemiólogo pero tengo una duda razonable ¿vale cualquier grupo de población o el rebaño debería comprender a los distintos grupos de población? ¿vale si el 30% no inmunizado son en su mayoría personas jóvenes o de mediana edad? ¿funcionaría igual la inmunización o estaríamos llenando las UCIs con los no vacunados?

¿Tendremos que vacunarnos todos los años contra la COVID-19? Si fuera sí, ¿cuánto tiempo se tardaría en vacunar a 40 millones de ciudadanos? Y, durante ese tiempo, ¿habría que volver a los confinamientos y cierres empresariales? ¿Sería sostenible un cambio de paradigma respecto a la "vieja normalidad"?

No lo tengo claro y por eso planteo estas dudas. Tengamos en cuenta que todo negocio precisa de una cierta estabilidad de mercado. Si lo que estamos "vendiendo" a los empresarios es "humo", pues las empresas optarán por el cierre y por trasladar el problema al Gobierno de turno. Así de sencillo. 

4. Ayudas de Europa

El dinero previsto que llegue de Bruselas para paliar los daños de la pandemia se calculó en base a unos supuestos en materia de vacunaciones y tipología vírica. Las nuevas variantes del virus y el retraso en las vacunaciones, ¿no condicionan la validez de las medidas previstas en 2020? ¿Bastará con el dinero previsto o serían necesarios "nuevos dineros"?

Lo que sí puedo asegurarles es que en un país como España donde el PIB ha caído un 11% en 2020, cualquier retraso o merma en la cantidad de dinero necesaria para paliar los daños económico de la COVID-19 solo hace más ricos a los tenedores de la deuda española, es decir, a aquellos "con posibles".

Por ello, dudo mucho que se pueda materializar aquello de "NO DEJAREMOS A NADIE ATRÁS". Por lo anteriormente mencionado y porque no se puede EXIGIR a un empresario o autónomo que ha cesado su actividad, el que tenga que reabrir y cotizar durante seis meses o tendrá que devolver las ayudas recibidas. ¿Acaso contará con mercado, clientes o dinero en su bolsillo para "reabrir" su negocio o empresa?

5. Un país hipotecado

Si no fuere por el paraguas europeo, un país como España, con una deuda superior al 120% de su PIB estaría sometido a una prima de riesgo en los mercados no vista desde los tiempos de Zapatero.

Aún así, España, tras superar la pandemia, no levantará cabeza en décadas, no sólo por las deudas contraídas sino porque muchas empresas están aprovechando la pandemia para digitalizar y automatizar sus procesos. Eso significa menos mano de obra necesaria en un futuro tecnológico al que todos nos hemos suscrito sin valorar las consecuencias para un país de servicios.

La consecuencia es un escenario post-pandemia para España con más deuda (a pagar), más desempleo y menos cotizaciones a la Seguridad Social. La crisis nacional parece evidente pues trastocará el estado de bienestar hasta ahora conocido: ayudas sociales, sanidad y pensiones están en jaque. La subida de impuestos parece inevitable. No tengo claro a que sector de actividad o grupo poblacional irá destinada la mayor presión impositiva, y si será posible articularla de forma eficiente.

España se puede estar jugando su futuro como país viable en el marco internacional y, fuera de Europa, no sería descartable que España ya se enfrentase a un escenario de quiebra nacional. 

De ahí a las protestas callejeras, solo hay un paso, y no descarto que se produzcan o incluso pongan en aprietos al Gobierno actual.

6. Geopolítica del COVID

Entramos en el terreno de la especulación y las novelas de ficción. Es cierto. Pero da que pensar que se esté utilizando (?) la pandemia para poner de rodillas a países "subdesarrollados" y confederaciones "pro políticas sociales" (como la Unión Europea). Poderes fácticos de este mundo soportados por fortunas multimillonarias que tienen todo por ganar con la pandemia y mucho que perder con las políticas de ayuda social resultantes de la misma.

Llama la atención la resistencia de la USA de Trump frente al covid, con la benevolencia de Biden para con lo mismo. Son visiones diferentes de afrontar el futuro de tu país. En el pasado reciente, EE.UU. "despertó" de una idílica realidad cuando los japoneses bombardearon Pearl Harbor. Ahora, el escenario parece repetirse en EE.UU. con la nueva administración Biden.

En Europa parece evidente que el Reino Unido lo tenía claro; la debilidad y falta de liderazgo en la Unión Europea. Unos déficits que están dejando a los europeos como meros comparsas de los británicos, rusos y chinos. A Alemania y Francia les ha entrado el miedo escénico y no saben cómo complacer a su auditorio.

Hemos fiado nuestro futuro a la seguridad de unas "tiritas" para proteger unas heridas causadas por algo que desconocemos. Nadie, con sentido común, hubiera invertido en un negocio así.

Salud para todos. Y, por favor, cuídense

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