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TURISMO. Escapada a Caravaca de la Cruz (Murcia)

 

Caravaca de la Cruz es uno de esos lugares donde la historia ha fundido la mística con el temple guerrero, la religión con la práctica militar.

Al igual que otras poblaciones de la misma comarca, los recuerdos de Caravaca están plagados de dominación, conquistas y convivencia entre los pueblos musulmán y cristiano. Una unión que la cultura popular se ha empeñado en reivindicar a lo largo de los tiempos frente a la simple dualidad de las hazañas bélicas. En este lugar, el pasado medieval ha podido preservarse hasta nuestros días, tanto en lo relativo a las costumbres, como en cuanto a restos arquitectónicos se refiere.

Cerrada al norte por las estribaciones de la Sierra Penibética y abierta al sur a las vegas de los ríos Argos y Quipar, la comarca en la que se asienta Caravaca de la Cruz ha sido habitada desde muy antiguo por el hombre.

En Caravaca, el sabor medieval de sus calles es algo inevitable y omnipresente. Es una ciudad que ha sabido preservar, frente al ajetreado deambular de la vida actual, un importante acerbo cultural que conforma el paso más característico de su existencia pasada y también presente.


Vista panorámica del recinto amurallado de Caravaca de la Cruz (Murcia)


UN POCO DE HISTORIA

Así lo confirman las numerosas muestras recogidas en la zona, en donde han aparecido restos de la Edad del Bronce, de la cultura argárica, y de la posterior época ibérica y romana. Pero su importancia se dispara con la conquista musulmana a lo largo de la Edad Media. A partir del año 713, la comarca se encuentra enmarcada en los territorios protegidos por el Tratado de Todmir, el cual permitía cierto distanciamiento del mundo musulmán y la pervivencia de las costumbres visigodas.

Tras la ruptura de este pacto por Abd Al-Rahman I con la plena anexión de los territorios, Caravaca de la Cruz toma carta de ciudad en pleno siglo IX, convirtiéndose en fortaleza fronteriza durante los reinos de taifas, concretamente entre los reinos de Murcia y de Lorca. El momento de mayor trascendencia histórica lo alcanza con la toma de la ciudad de Murcia por las tropas cristianas en el año 1243, pasando a ser un enclave estratégico frente al reino nazarí de Granada.

Posteriormente, acrecentaría su desarrollo de la mano de las órdenes militares del Temple, hasta principios del siglo XIV, y de Santiago, hasta el XVII, con la que llegaría a convertirse en cabeza de encomienda. Si es cierto que supo aprovecharse del cultivo de cereales, cáñamo y caña a partir del siglo XVIII, también lo es que sufrió, aunque más atemperadamente que otras poblaciones de la comarca, las migraciones a centroeuropa de sus vecinos.

Once años después de la aparición de la Cruz, esta sirvió de bandera y talismán contra ulteriores ataques musulmanes, en especial los llevados a cabo por Muhamad ibn Nasr, rey de Arjona y Granada. Con ello, Caravaca se consolidaría como bastión de la frontera hispano-árabe.


Plaza del Arco en Caravaca de la Cruz (Murcia)


LA CRUZ DE CARAVACA

Sin embargo, toda la historia de Caravaca queda ensombrecida ante el famoso acontecimiento de la Santa Cruz. Cuenta la historia popular que estando el clérigo Chirinos cautivo del rey árabe Ceyd Abu Zeid en el año 1231, gustaban cautivo y rey de mantener conversaciones sobre las religiones que ambos profesaban. En aquellas pláticas, Chirinos explicó a Abu Zeid la consagración del vino y el pan en la sangre y el cuerpo de Cristo, ante los cual se mostró incrédulo el rey, aunque aceptó estar presente durante la celebración de un acto semejante para comprobar personalmente la veracidad de tal evento. 

Al día siguiente, preparó el clérigo todo lo necesario para celebrar una misa, pero se olvidó, ya vestido para la ocasión y a punto de iniciar el acto litúrgico, del símbolo más importante de su religión y de su fe, la cruz que preside todo altar cristiano. Decidió comunicarle al rey aquel grave error. No pudo hacerlo pues Abu Zeid estaba viendo en aquel momento cómo los ángeles bajaban del cielo una cruz de doble aspa para depositarla en el altar. La leyenda cuenta que aquel lejano rey se convertiría al cristianismo tras el milagro.

La Cruz de Caravaca (Murcia)

Por entonces, era rey de Castilla Fernando III el Santo (quien quiso que la cruz tuviera ministros que la sirviesen y una nutrida guarnición militar para que la guardase y la defendiese) y de Aragón Jaime I. 

En la madrugada el 14 de febrero de 1934, en los años previos de la Guerra Civil, se produjo el robo de la Cruz de Caravaca y su relicario en una noche infausta. La investigación policial e instrucción judicial no lograron resolver la cuestión y nunca más se ha sabido del paradero de la Vera Cruz de Caravaca. Se apeló a Roma y el papa Pío XII envió en 1942 dos fragmentos del Lignum crucis, que llegaron a Caravaca en la víspera de las fiestas de mayo; pronto serían guardados en un nuevo relicario que prácticamente reproducía al sustraído.

La astilla se custodia en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal (uno de 7 centímetros y otro de 10 centímetros), y uno vertical (17 centímetros) Es decir, una cruz patriarcal que, si damos crédito a la tradición, perteneció al patriarca de Jerusalén Roberto.

QUÉ VER EN CARAVACA

Bajo la protección de Felipe III se iniciaron las obras del Real Alcázar Santuario de la Santa Cruz, en el año 1617, en honor del evento. Consta de tres naves a las que se asoman tribunas laterales y su sobriedad interior contrasta con su fachada barroca en la que se pueden observar elementos traídos desde América que aportan un curioso contrapunto de tinte indígena. El Santuario alberga un museo en el que se conservan las ropas portadas por Chirinos en el momento del milagro y la arqueta donde se guarda la famosa reliquia de la Vera Cruz, que completa el nombre de la ciudad.

Vista exterior del Santuario de la Vera Cruz de Caravaca (Murcia)


También se conserva parte de la antigua muralla defensiva, la cual sufrió remodelaciones sucesivas a los largo de los siglos y cumplió su función hasta en la guerra de Sucesión durante el siglo XVIII.

Otros conjuntos de interés son la iglesia de San José, con su convento anexo fundado por Santa Teresa, o el Templete del Bañadero, el cual se encuentra edificado sobre dos acequias en las que tiene lugar la bendición de las aguas de la comarca, el día 3 de mayo, mediante el baño de la Santa Cruz. Se trata de un rito litúrgico que viene sucediéndose desde finales del siglo XIV. La edificación del Templete es de planta circular, alrededor de la cual resaltan ocho columnas sosteniendo otros tantos bellos arcos.

El llamado Templete del Bañadero en Caravaca de la Cruz (Murcia)


La iglesia del Salvador es considerada por muchos como la edificación más bella de Caravaca. Fue construida entre los años 1534 y 1600 sobre planos de Pedro de Antequera. Su planta es cuadrada con tres naves en donde destacan sus cuatro columnas nervadas que sostienen una bóveda de crucería. Se construyó sobre un antiguo solar de un hospital templario siendo refugio de peregrinos en visita a la Vera Cruz.

El Arco de la Casa Consistorial edificada en el siglo XVIII, y la iglesia del Salvador de Caravaca (Murcia)


De la misma época es la iglesia de la Purísima Concepción, cuya construcción es de origen más humilde que la anterior y en la que es meritorio su artesonado mudéjar.

La Casa de la Encomienda es una de las más emblemáticas de Caravaca, blasonada con el escudo de la Orden de Santiago. En la misma calle, una vez pasada la cuesta de la Plaza, el viajero llegará al imponente edificio del convento de los Jesuitas.

Por último, cabe reseñar, como máximo ejemplo de arquitectura civil, la Casa Consistorial, edificada en plena Plaza Mayor durante el siglo XVIII sobre planos de Antonio del Campo.

Dejando la calle Mayor, el viajero continúa hacia la calle de las Monjas, una de las más nobles de la villa. La mayoría de sus casas son auténticos palacios de hidalgos. A través de la avenida Andenes, la ruta arriba hasta el auténtico parque de Caravaca, las Fuentes del Marqués, con cuatro nacimientos de agua. Aquí se localiza el torreón de los Templarios, ahora centro de interpretación de la naturaleza. 

Las Fuentes del Marqués, allí donde cualquier época del año refleja un edén. Un total de 17 hectáreas y media en las que cada visita supone el descubrimiento de alguna nueva zona destacable por su belleza.

Si además te gusta practicar el senderismo, aquí encontrarás seis rutas que pueden completar tu escapada a Caravaca de la Cruz.

GASTRONOMÍA LOCAL

Pero uno no solo puede recrear la vista en Caravaca de la Cruz, también el sentido del gusto tiene su parcela, ya que en su gastronomía destacan los guisos de cordero y los alfajores. Este último es un exponente claro de comida árabe consistente en una mezcla de frutos secos y miel flanqueada por dos finas obleas elaboradas con la excelente harina del lugar.

Imagen de unos alfajores clásicos


FIESTAS

En los primeros días de mayo, se celebran en Caravaca las fiestas de la Santa Cruz, en las que se celebra la parición de la santa reliquia. Es en esta fiesta cuando corren, por única vez en el año, los Caballos del Vino en recuerdo de sucesos acaecidos durante los días de acoso al castillo en la antigüedad.

La popular Cuesta de la Simona, que el día 2 de mayo se convierte en el mejor escaparate de la popular Carrera de la Cuesta. Si uno cierra los ojos, tanto en esta cuesta como en la subida al castillo puede escuchar su famosa frase «caballo en carrera».



Más información: Turismo Caravaca de la Cruz.

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