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NUTRICIÓN. Acerca de la Dieta Alcalina (dieta del pH)

 


Conocida también como dieta del pH, por considerar que tener un pH bajo es fuente de enfermedades, es rica en alimentos frescos, frutas y verduras. Siguiendo esta recomendación, se cree que el cuerpo será más resistente y sano.

Por tanto, si alcalinizamos el cuerpo, es decir, aumentamos el pH, conseguiremos contar con un organismo más fuerte y protegido. Mucho se ha hablado de este tipo de dieta, ya que han sido muchas la celebrities que se han hecho eco de este régimen: Jennifer Aniston, Kate Hudson, Victoria Beckham y Gwyneth Paltrow, están entre sus seguidoras.

Vivimos en una época en la que la acidosis es frecuente debido a los hábitos de alimentación y el estilo de vida. El exceso de azúcar, alimentos procesados, harinas refinadas, bebidas gaseosas, excitantes como el café, el consumo de alcohol y la escasez de alimentos que alcalinizan, como las verduras y las hortalizas, favorecen la acidificación del medio interno.

Todo ello, sumado al estrés, hace que sea difícil para el organismo eliminar las toxinas y mantener el equilibrio del pH en la sangre y, como consecuencia, surjan multitud de enfermedades generadas por la acidificación. ¿Cómo poner remedio a esto?. Con la dieta alcalina.

Para conseguir que el organismo funcione como un reloj, lo que muchos ignoran, es que hay que mantener el pH de la sangre en un nivel alcalino de alrededor de 7,4. Pero, ¿qué es el pH y por qué es tan importante para que el organismo funcione con normalidad?

pH es la abreviatura de potencial de hidrógeno, un parámetro usado para medir la acidez o alcalinidad de una sustancia. Se mide en una escala que va de 0 a 14 y en la que los valores inferiores a 7 indican acidez, los mayores indican alcalinidad y el 7 se considera pH neutro.

En el cuerpo humano, el pH varía de una zona a otra. Por ejemplo:

- En el estómago oscila entre 1,35 y 3,5. Muy ácido para poder digerir los alimentos, especialmente las proteínas.

- El de la piel, está entre 4,7 y 6,5. Clave para la creación de la barrera protectora.

- El de la orina es variable. Los valores normales se sitúan entre 4,6 y 8, para limitar el crecimiento excesivo de los microbios.

- El de la sangre debe estar entre 7,35 y 7,45. Se considera que un individuo está en acidosis cuando el pH arterial es inferior a 7,38, y en alcalosis, cuando es superior a 7,42. Ambas situaciones son altamente peligrosas para la salud.

BENEFICIOS DE LA DIETA ALCALINA

Algunos de los beneficios que aporta la dieta alcalina son:

- mejora el rendimiento deportivo ya que es una alimentación muy nutritiva y depurativa.

- digestiones más suaves. La dieta se basa en el consumo de verduras y hortalizas, ingredientes que cuentan con fibra y enzimas digestivas que mejorarán los procesos estomacales.

- mayor energía. Es una dieta recomendada para personas que quieran tener más vitalidad en su día a día. El motivo es que la alimentación está inspirada en aumentar el consumo de alimentos nutritivos y ricos en vitaminas y minerales esenciales.

- depuración del organismo. Gracias a los alimentos diuréticos y ricos en fibra, este tipo de dita consigue eliminar los residuos y toxinas acumuladas.

Los defensores de la dieta alcalina esgrimen que el equilibrio del pH es la mejore resistencia contra las enfermedades. No obstante, factores como la contaminación ambiental, los alimentos procesados, el estrés, la falta de sueño y hasta nuestro estado de ánimo, alteran el pH y acidifican el cuerpo.

Nuestro organismo se defiende eliminando las sustancias ácidas a través de la piel y la orina, y segregando sustancias como bicarbonato sódico y minerales alcalinos, como el calcio, el magnesio y potasio para neutralizarlas. De este modo, expulsamos los ácidos de forma inocua, pero también vemos muy reducidas nuestras reservas de minerales, lo que puede causar una merma en la producción de energía, de la capacidad para regenerar células dañadas y para combatir agentes externos peligrosos. las consecuencias se hacen notar:

- En la forma de calambres, arritmias, ansiedad o problemas cardíacos

- Nos sentimos más cansados

- Tenemos malas digestiones, caries, el cutis y el pelo estropeado

- A largo plazo, una dieta que genera un pH ácido en la sangre aumenta el riesgo de osteoporosis y de muchos otros problemas crónicos de salud, incluida la diabetes, la enfermedad cardiovascular, la hipertensión o el fallo renal.

Para combatirlo, se recomienda llevar una alimentación alcalina o de baja acidez. A continuación, indicamos cómo hacerlo.

CÓMO SEGUIR UNA DIETA ALCALINA

1. No se debe demonizar ningún alimento. Incrementar el porcentaje de alimentos alcalinos pero sin ingerir en exceso este grupo de alimentos. Para mantener una buena salud es necesario buscar el equilibrio consumiendo alrededor de un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de ácidos.

Hay que adaptar las proporciones a las circunstancias y las capacidades metabólicas de cada persona, es decir, consumir alimentos ácidos cuando el organismo está preparado para ello: por ejemplo, para las personas consideradas "metabolizadores débiles", es mejor consumir la fruta por la tarde, cuando su metabolismo funciona a pleno rendimiento y tiene la capacidad de eliminar sus componentes ácidos sin problemas.

2. Tomar ensalada o verdura con cada comida. Con esta guarnición, estarás incluyendo mayor cantidad de productos alcalinos. Hay que tener en cuenta que sus beneficios son mayores si estos alimentos se toman frescos y crudos. Para aromatizar los platos, un truco consiste en incluir hierbas y especias a la hora de cocinar.

3. Una dieta alcalina no es una dieta milagro. No es una dieta pensada para adelgazar, sino para un correcto funcionamiento del organismo. Pero, en la práctica, con este tipo de alimentación, se pueden perder entre 2 y 4 kilos al mes. Para que sea efectiva debe ser variada en nutrientes y potenciar el consumo de alimentos saludables y poco calóricos frente a la moderación necesaria de carnes, alcohol, grasas saturadas, bebidas gaseosas, comida rápida o precocinada, que son las que conllevan una mayor carga calórica.

4. Practicar ejercicio físico. Se recomienda realizar cualquier actividad aeróbica de intensidad moderada (correr, nadar, patinar, caminar deprisa...). La transpiración elimina ácidos del organismo a través de los poros de la piel. De hecho, el sudor es una de las principales maneras que tiene el cuerpo de eliminar toxinas.

5. Hidrata tu cuerpo. Hidratarse bien es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo. Una caída del 5% en los fluidos corporales puede causar una pérdida de hasta el 30% de energía. Además, el páncreas utiliza el agua para alcalinizar el alimento que sale del estómago y entra en los intestinos.

Expertos en nutrición coinciden en que no existe ninguna evidencia científica que respalde las ideas en que se basa esta dieta, ni que demuestre que un cuerpo alcalino sea sinónimo de un cuerpo más sano.

Alimentos alcalinizantes (80% de la dieta):

pepino, espinacas, soja, brócoli, col, coliflor, coles de Bruselas, limón, pomelo, aguacate, remolacha, berenjena, apio, ajo, jengibre, judías verdes, lechuga, cebolla, rábano, tomate, alcachofa, espárragos, zanahoria, calabacín, patata, alcachofa, espárragos, guisantes, trigo sarraceno, quinoa, lentejas, almendras, aceite de oliva.

Alimentos acidificantes (20% de la dieta):

carne (más la roja y de cerdo que la de ave y cordero), pescado (más el azul que el blanco), huevos, lácteos, quesos (los más fuertes son los más ácidos), alimentos a base de cereales (pasta, pan, galletas, bollería), garbanzos, judías rojas, melón, nectarina, ciruela, sandía, manzana, albaricoque, arroz y pasta integral.

Fuente: Instituto Profesional de Estudios de la Salud.


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