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TURISMO. Escapada a Guadalupe (Cáceres)

 

Vista panorámica de Guadalupe (Cáceres)

Almenadas torres, cúpulas y agujas góticas se elevan al cielo en celestial sinfonía arquitectónica para anunciar la grandiosa morada de la Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad. El 8 de septiembre, día de la Virgen, es escenario de una sobrecogedora procesión.

Surge como por arte de magia en el agreste sudeste cacereño, con la sierra de Guadalupe como telón de fondo y las de Altamira y Las Villuercas a izquierda y derecha. La Virgen Morena se venera en un conjunto monumental con aspecto de fiera plaza fortificada donde conviven en sabia armonía convento, templo y alcázar.

UN POCO DE HISTORIA Y LEYENDA

La historia del monasterio de Guadalupe se inaugura hacia el año 1300 cuando, según la tradición, un pastor llamado Gil Cordero encuentra su imagen milagrosamente. Llevaba tres días desesperado buscando una vaca extraviada y finalmente tropieza con ella muerta junto a un manantial. Ante el triste vaquero se apareció la Virgen que, tras dulces palabras, resucitó al animal y despareció.

La noticia corrió como la pólvora y en compañía de unos clérigos, Gil volvió al lugar de los hechos. Hallaron una antiquísima talla de María junto con unos gastados pergaminos que narraban cómo la ocultaron unos monjes sevillanos ante la amenaza del moro. La imagen se atribuye al apóstol Lucas que muerto en Asia menor se hizo enterrar con ella.

Guadalupe. Fuente: Turismo Extremadura


En el siglo IV se trasladaba a Constantinopla junto al cuerpo del Santo, desde donde partió hacia Roma y el papa Gregorio Magno se la envía al arzobispo de Sevilla. Parece que en el año 711 viaja con aquellos monjes de Sevilla, que la esconden bajo tierra.

Tras el hallazgo, se construyó allí una modesta ermita y como bajo su advocación los cristianos ganaron la batalla del Salado, Alfonso XI decidió levantar el colosal monasterio a finales del siglo XIV para dar gracias a su divina protección. El fervor hacia la Virgen de Guadalupe nace como emblema de lucha contra el infiel y el Santuario participa en cruciales momentos, como Lepanto y la rendición de Granada, en cuyo valioso archivo histórico conserva el documento con la firma de Isabel la Católica.

 Monasterio de Guadalupe. Imagen: PHB.cz (Richard Semik)


En peregrinación acudían a esta meca, variopintos personajes, a quienes los jerónimos acogían gratis durante tres días y regalaban un par de zapatos para el regreso. El Manco de Lepanto, Miguel de Cervantes, vino a Guadalupe para ofrecer a la Virgen sus cadenas de cautivo. También acudieron Teresa de Jesús, Vicente Ferrer, Pedro de Alcántara, Juan de la Cruz y Francisco de Borja. Además, se postraron ante ella monarcas y emperadores. Juan Pablo II fue su último visitante de excepción.

En esta mole pétrea, recibieron Isabel (que lo llamaba "mi paraíso") y Fernando a Colón a su regreso de América y de sus muros partió la autorización para que tomara el mando de carabelas y tripulantes. Aquí bautizó a dos indios que trajo consigo en su segundo viaje y, desde entonces, todos los "conquistadores" dieron gracias a la Virgen a su regreso del Nuevo Mundo. Durante el siglo XV se erige como Santuario de la Hispanidad.

También se reunieron aquí Felipe II y el infante don Sebastián para tratar la unión de la Península en un solo reino. Alcanza la gloria con su célebre botica, el hospital y las escuelas de medicina, y es que los monjes realizaban operaciones quirúrgicas gracias a una dispensa de Roma. Atesoraba las recetas más exquisitas de nuestra cocina, pero un distinguido oficial de napoleón se las llevó a su esposa como valioso presente.

Con la Ley de Desamortización de Mendizábal, le cayeron encima cincuenta años de abandono, hasta que en 1908 se hicieron cargo de su grandeza los frailes franciscanos.

Imagen de la imponente fortaleza de Guadalupe


QUÉ VER EN GUADALUPE

El Monasterio de Guadalupe, templo de fe y de cultura, con categoría de Patrimonio de la Humanidad, custodia recuerdos históricos y tesoros artísticos en clave gótica y mudéjar. Al cruzar las portadas ojivales de estilo mudéjar, los ojos se clavan en su dos puertas de bronce repujado, mientras una sobrecogedora luz invade el templo a través de sus ventanales góticos.

Claustro gótico del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.

Claustro mudéjar del monasterio.


Tras cumplida visita a su pila bautismal de bronce y plata, la capilla de Santa Ana muestra un bello sepulcro de los Velázquez, obra de Anequín Egeas y la mejor escultura del Monasterio. En el crucero resalta por su belleza, la verja de hierro forjado, rematada con filigrana de encajes; en el sobrio retablo, labrado en roble y cedro de Giraldo de Merlo, como sagrario, se halla un escritorio de Felipe II.

La que llaman la "reina de las sacristías de España", es santuario del pincel de Zurbarán. Once telas del gran pintor extremeño, y la lámpara de la nave capitana de los turcos en la batalla de Lepanto, se suman a sus encantos. Por la escalera de jaspe rojo, se asciende al camarín de la Virgen, obra de Francisco Rodríguez, decorado con cuadros de Lucas Jordán, donde reposa como la Virgen Morena.

Imagen de la Virgen Morena de Guadalupe


En el joyel, los monjes enseñan sus coronas, sus tres valiosos mantos  -uno de la infanta Isabel Clara Eugenia-, un cuchillo de marfil atribuido a Miguel Ángel y un sinfín de joyas. El soberbio claustro mudéjar, presidio por un bello templete, y envuelto en delicadas fragancias de jardín, luce arcos de herradura de diferentes tumidos.

Una galería del claustro chico en el monasterio de Guadalupe


Por su portada plateresca se sube al coro, con sillería de nogal del siglo XVIII. En el claustro gótico, rectangular y con tres pisos de diferentes arcos, conviven los estilos clásico, gótico y mudéjar, ante una fuente con cerámica talaverana. Además, el Monasterio ofrece al visitante una confortable hospedería regentada por los propios monjes donde se guisa de maravilla.

Anexo a la hospedería hay dos museos. En el de Bordados destaca el Trapo Viejo, la casulla del condestable y los soberbios frontales de la Pasión y la Asunción. El Museo de los libros corales guarda una completa colección de miniaturas, con piezas que van desde el siglo XV al XVIII de las escuelas gótica, mudéjar, flamenca y renacentista. Destaca un tríptico de la Epifanía, donde las caras de ángel y la Asunción son el vivo retrato de los Reyes Católicos, una virgen de alabastro de Egas y otra de marfil.


Portada mudéjar del Monasterio de Guadalupe


A la sombra de imponente Monasterio, nació la llamada Puebla de Guadalupe. Su caserío de callejas estrechas y empedradas se viste con ellas balconadas de madera en voladizo y solariegas plazuelas. La casona de los Pizarro, la Hospedería de Nobles, construida a finales del siglo XV para la visita de los Reyes católicos y , más tarde, del marqués de Riscal, y el Colegio, hoy Parador, levantado al despuntar el siglo XVI para impartir clases de canto y gramática, nos recuerdan su protagonismo.

A la sombra del monasterio del siglo XV, creció la puebla de Guadalupe


Su bonita Plaza Mayor divide en dos barrios el pueblo: el de Arriba, culminado con el arco de San Pedro, y el de Abajo, donde descansa la fuente de los tres chorros y otra en la que las vergüenzas de un angelito hacen el caño.

Fuente de los tres caños. Imagen: Juan Aunión


Son recomendables algunas excursiones a lugares como la Casa de los Gusanos de Seda, en pleno bosque de helechos, castaños y robles; el Arca del Agua; las Villuercas y el palacio de Mirabel, residencia de Isabel y Fernando.

La artesanía del cobre y el latón es su fuerte.

Complejas decoraciones en las ventanas nos remiten a los tiempos del arte mudéjar


CERCA DE GUADALUPE

Si aún te queda tiempo y quieres visitar más cosas, es recomendable dar un paseo por los valles que encontrarás en los alrededores de Guadalupe. En estos te esperan sorpresas como el Palacio Granja de Mirabel, la Granja de Valdefuentes, el Arca del Agua y la Ermita del Humilladero, que son todos monumentos declarados Bien de Interés Cultural.

Además, si eres amante del senderismo y la naturaleza, podrás realizar la conocida como Ruta de los Molinos o hacer una visita al Geoparque Villuercas-Íbores-Jara, que te proporcionará preciosas vistas y paisajes increíbles.

Ermita del Humilladero y minas del Arca de Agua en el geoparque de las Villuercas


Uno de los itinerarios geológicos y paisajísticos más impresionantes es el Geoparque Villuercas Ibores Jara, muy bien señalizado y al que podemos acceder en coche, a pie, en bicicleta, etc. Se trata de una excursión de unas 3 horas de duración (en coche y con muchas paradas, unos 27 km. ida y vuelta a Guadalupe) que podrás realizar por tu cuenta o con visita guiada con la empresa local de actividades NatRural.

Los diferentes paneles interpretativos a lo largo del recorrido y los miradores existentes nos permitirán conocer algunas de las singularidades más relevantes del geoparque como su exclusivo relieve apalachense, la orografía invertida que lo caracteriza, los recursos históricos escondidos entre su vegetación, como el Pozo de las nieves, y los espectaculares paisajes que podremos disfrutar desde lo más alto.


Este conjunto orográfico ha sido declarado geoparque al entrar a formar parte, desde el mes de septiembre de 2011, de las Redes Europea y Global de Geoparques auspiciadas por la UNESCO. Para visitar, el Geoparque Mundial de la UNESCO Villuercas-Ibores-Jara te propone muchos y variados rincones. 

Especialmente notables son el risco de La Villuerca, el sinclinal de Santa Lucía, la portilla del Almonte" y el desfiladero de Peña Amarilla, la mina Costanaza... Muchos de ellos son también de interés cultural, con refugios o abrigos con pinturas rupestres esquemáticas, los castros vetones, los castillos árabes, las minas de Logrosán que nos hablan del pasado minero en la región, acondicionada para la visita en grupos reducidos.

Por último, la cueva krástica de Castañar de Ibor que fue declarada Monumento Natural debido, en parte, a sus impresionantes formaciones estalactíticas de cristales de aragonito.

El Geoparque Mundial de la UNESCO Villuercas-Ibores-Jara cuenta con un extraordinario patrimonio natural ilustrado por las siete Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA) y los ocho Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) reconocidos en la Directiva de Hábitats de la Unión Europea.

GASTRONOMÍA

En materia gastronómica, ya lo dice el refrán: "a perdiz por barba caiga quien caiga". También hay que probar sus migas extremeñas, las morcillas de berzas y la caldereta regada con vino de pitarra. La Gloria es un exquisito licor de aguardiente, mosto y hierbas aromáticas, mientras que la repostería corre a cargo de la perrunillas y el nuegado, un turrón de miel y nueces.

Migas extremeñas


Más información: En la Oficina de Información y Turismo pueden darte planos e información para que lo hagas por tu cuenta, pero si lo que te apetece es una visita guiada, amena y completa, puedes contactar con una empresa local de actividades, NatRural.

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