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PERSONAJES. El 6 de noviembre de 1528 el explorador español Cabeza de Vaca desembarca en Texas

 

Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

El conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca naufraga en una isla baja de arena frente a la costa de TexasHambriento, deshidratado y desesperado, es el primer europeo en pisar el suelo del futuro estado de la Estrella Solitaria.

El 17 de junio de 1527, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, natural de Jerez de la Frontera, partió de Sanlúcar de Barrameda, rumbo a América, como tesorero y alguacil mayor en la expedición de Pánfilo de Narváez, viejo rival de Hernán Cortés, que se había propuesto explorar a fondo La Florida.

El viaje involuntario de Cabeza de Vaca a Texas fue un desastre desde el principio. Una serie de accidentes terribles y ataques de nativos americanos plagaron a los 300 hombres de su expedición mientras exploraban el norte de Florida

En 1512, se alistó en la armada para participar en la batalla de Rávena, y fue nombrado alférez cerca de Nápoles. Tras su regreso a España, se convirtió en camarero mayor del duque de Medina Sidonia, hizo frente a la revuelta de los comuneros en 1520, y dos años después combatió contra los franceses en Puente la Reina, Navarra

Luego, los sobrevivientes improvisaron cinco botes endebles y se dirigieron al mar, donde soportaron violentas tormentas, una grave escasez de alimentos y agua y los ataques de los nativos americanos dondequiera que arribasen a la costa. Con su grupo de exploración reducido a solo 80 o 90 hombres, la abigarrada flotilla de Cabeza de Vaca finalmente naufragó en lo que probablemente era la isla de Galveston, cerca de la costa de Texas.

Desafortunadamente, el desembarco en tierra no terminó con las pruebas de Cabeza de Vaca. Durante los siguientes cuatro años, el grupo apenas logró sobrevivir a duras penas mediante el comercio con los nativos americanos ubicados en el este de la actual Texas. La tripulación fue muriendo constantemente por enfermedades, accidentes y ataques hasta que solo quedaron Cabeza de Vaca y otras tres personas. 

Cataratas del Iguazú, avistadas por Cabeza de Vaca en 1542. Fuente: Wikimedia Commons/Enaldo Valadares.

En 1532, los cuatro supervivientes emprendieron un arduo viaje por los actuales estados de Texas, Nuevo México y ArizonaCapturados por los nativos de Karankawa, vivieron en una esclavitud virtual durante casi dos años. Solo después de que Cabeza de Vaca se ganó el respeto de los Karankawa al convertirse en un hábil curandero y diplomático, el pequeño grupo ganó su libertad.

En 1536, los hombres se encontraron con un grupo de exploradores españoles en lo que ahora es el estado mexicano de SinaloaLos siguieron de regreso a la Ciudad de México, donde la historia de su asombrosa odisea se hizo famosa en toda la colonia y en Europa. A pesar de las muchas dificultades experimentadas por Cabeza de Vaca y sus hombres durante sus viajes por el norte, sus historias inspiraron a otros a intensificar la exploración de la región que algún día se convertiría en Texas.

Mapa de la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca de 1528-1536 d.C., también conocida como Expedición Narváez.

A principios de mayo de 1536, Cabeza de Vaca guió al grupo hasta Culiacán después de atravesar todo el sur de Texas y probablemente parte del actual estado norteamericano de Nuevo México, siguiendo la línea de la costa del Golfo de México. Melchor Díaz, alcalde mayor de Culiacán, les agasajó a su llegada, lloró con ellos y, una vez estuvieron recuperados del largo viaje, los envió a la ciudad de México para que el virrey Mendoza conociera su historia. Desde allí se trasladaron a Compostela, capital de Nueva Galicia, durante un viaje de casi 500 kilómetros, tan plagado de penurias e indios hostiles como los recorridos en Texas.

El virrey quedó fascinado por la experiencia vivida por aquellos cuatro supervivientes. Los interrogó de forma insistente sobre los relatos escuchados a los indios sobre ciudades ricas de casas altas. Como la búsqueda de El Dorado en Sudamérica, también el norte tuvo su propia fábula de una tierra maravillosa designada como las Siete Ciudades de Cíbola.

En 1540, Francisco Vázquez de Coronado creyó haber llegado a este lugar maravilloso, al confundir el Gran Cañón del Colorado con los techos de oro de las Ciudades de Cíbola

A su regreso a España, Cabeza de Vaca escribió y publicó, en 1542, el relato de su aventura en «Naufragios», un texto dirigido a Su Sacra, Cesárea y Católica Majestad Carlos, donde detallaba la vida de los indios sureños, el uso que hacían algunos de un «humo que emborracha», las creencias religiosas y todo lo que vio durante su convivencia con ellos. Las costumbres de algunos de los indios norteamericanos asombraron y desconcertaron a los europeos, a partes iguales.

Los años finales de la vida de Álvar Núñez Cabeza de Vaca están envueltos en la imprecisión. Se estableció en Sevilla y ejerció como juez. En 1555, publicó en Valladolid «Relación y comentarios», su segundo libro, donde narra lo ocurrido en su aventura en Río de la Plata. Algunos le sitúan después como comerciante en Venecia o convertido en prior de un convento sevillano. Sin olvidar que, en 1522, había contraído matrimonio con una mujer bien situada entre la nobleza andaluza —su particular Penélope— aunque el largo peregrinaje en el Nuevo Mundo hace imposible rastrear qué fue de este matrimonio. En cualquier caso, murió rondando los setenta años en Sevilla y no regresó por tercera vez a América, territorio del que después de dos fracasos y tantos años debía conservar un sabor agridulce y cuentas pendientes.

El Consejo de Indias inició en febrero de 1546 un proceso contra él y perdió todos sus cargos y privilegios. Además, estuvo en arresto domiciliario hasta 1552, fecha en la que concluyó el juicio

De sus compañeros se sabe que Estebanico murió asesinado por los indios en su regreso a Texas; mientras que Castillo y Dorantes se establecieron en México y allí pasaron el resto de sus vidas. Los tres demostraron la misma fortaleza física y mental, casi inhumana, que Cabeza de Vaca y tiraron de igual audacia para salir con vida, desarmados, esclavizados, hambrientos, enfermos y desnudos, de donde el resto de sus compañeros perecieron. 

Durante sus aventuras, recorrió Mississippi, Florida, Luisiana, Arizona, Texas, el golfo de California y Nuevo México, territorios que se anexionaron al Virreinato de Nueva España, ampliando así el Imperio. Pero Cabeza de Vaca no ocupa un lugar junto a grandes conquistadores como Hernán Cortés o Francisco Pizarro, y cuando pereció, ya era un personaje olvidado.

La historia de la conquista y colonización de América posee gran cantidad de sucesos sorprendentes y personajes únicos, entre los cuales debería aparecer el nombre de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Sin embargo, representa el paradigma de aquellos que arriesgan todo siguiendo un sueño, y al final de sus días, solo pueden contar las decepciones y desengaños de la vida.

Para saber más:

  • Bishop, M. (1971): The Odyssey of Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Connecticut: The Century Co.
  • Díaz de Guzmán Irala, R. (1986): La Argentina, edición de Enrique de Gandía. Madrid: Historia 16.
  • Garcilaso de la Vega, I. (1986): La Florida del Inca, edición de Silvia Hilton. Madrid: Historia 16.
  • Moreiro Prieto, J. (2008): Españoles Excesivos. Cabeza de Vaca, El I duque de Lerma, Balmis, Sor Patrocinio, El XII duque de Osuna, Aurora Rodríguez y Millán Astray. Madrid: Editorial Edaf S.L.
  • Núñez Cabeza de Vaca, A. (2009): Naufragios y comentarios, edición de Roberto Ferrando Pérez. Madrid: Dastin S.L.
  • Núñez Cabeza de Vaca, A. (2012): Naufragios, edición de Trinidad Barrera. Madrid: Alianza Editorial.
  • Rodríguez Carrión, J. (1985): Apuntes para una Biografía del jerezano Álvar Núñez Cabeza de Vaca, primer hombre blanco en Norteamérica. Jerez de la Frontera: CSIC – CECEL.
  • Sancho De Sopranis, H. (1947): “Datos para el estudio de Álvar Núñez Cabeza de Vaca”, en AA.: Revista de Indias, núm. 27. Madrid: CSIC.

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