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MEDIO AMBIENTE. Los humanos culpables de violar una ley oceánica fundamental de la naturaleza

 

Figura sobre la investigación. Fuente: Ian Hatton, Eric Galbraith et al.

Un nuevo estudio internacional realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) ha examinado la distribución de la biomasa en toda la vida en los océanos, desde las bacterias hasta las ballenas. Su cuantificación del impacto humano revela una alteración fundamental en uno de los patrones de escala más grandes de la vida.

Los impactos humanos en el medio ambiente se están globalizando y son cada vez más urgentes. No obstante, hasta ahora ha sido difícil obtener una perspectiva cuantitativa de los mismos.

Científicos del ICTA-UAB en España, el Instituto Max Planck de Matemáticas en las Ciencias en Alemania, la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, el Instituto de Ciencias Weizmann en Israel y la Universidad McGill en Canadá han utilizado avances en la observación del océano y grandes meta- análisis para mostrar que los impactos humanos ya han tenido consecuencias importantes para las especies oceánicas más grandes y han cambiado drásticamente uno de los patrones de mayor escala de la vida: un patrón que abarca toda la biodiversidad del océano, desde bacterias hasta ballenas.

Las primeras muestras de biomasa de plancton marino de hace 50 años llevaron a los investigadores a plantear la hipótesis de que se producen cantidades aproximadamente iguales de biomasa en todos los tamaños. Por ejemplo, aunque las bacterias son 23 órdenes de magnitud más pequeñas que una ballena azul, también son 23 órdenes de magnitud más abundantes. Esta hipótesis del espectro de tamaños no ha sido cuestionada desde entonces, aunque nunca se verificó a nivel mundial desde bacterias hasta ballenas. 

Los autores del estudio, publicado en la revista Science Advances, buscaron probar esta hipótesis a escala global por primera vez. Utilizaron reconstrucciones históricas y modelos de ecosistemas marinos para estimar la biomasa antes de que comenzara la pesca a escala industrial (antes de 1850) y compararon estos datos con los actuales.

Uno de los mayores desafíos para comparar organismos que abarcan bacterias y ballenas son las enormes diferencias de escala. La proporción de sus masas es equivalente a la que existe entre un ser humano y la Tierra entera. Los científicos estimaron los organismos en el extremo más pequeño de la escala de más de 200.000 muestras de agua recolectadas a nivel mundial, pero la vida marina de gran tamaño requería métodos completamente diferentes.

Su enfoque se centró en 12 grupos principales de vida acuática en aproximadamente 33.000 puntos de cuadrícula del océano. La evaluación de las condiciones oceánicas preindustriales (anteriores a 1850) confirmó en gran medida la hipótesis original: hay una biomasa notablemente constante en todas las clases de tamaño.

Sorprendió ver que cada clase de tamaño de orden de magnitud contiene aproximadamente 1 gigatonelada de biomasa a nivel mundial. Sin embargo, se apreciaron excepciones en ambos extremos. Si bien las bacterias están sobrerrepresentadas en las regiones frías y oscuras del océano, las ballenas más grandes son relativamente raras, lo que resalta las excepciones a la hipótesis original.

En contraste con un espectro de biomasa uniforme en el océano anterior a 1850, una investigación del espectro actual reveló los impactos humanos en la biomasa del océano a través de una nueva lente. Si bien la pesca y la caza de ballenas solo representan menos del 3 por ciento del consumo humano de alimentos, su efecto en el espectro de la biomasa es devastador: grandes peces y mamíferos marinos como los delfines han experimentado una pérdida de biomasa de 2 Gt (reducción del 60%), con la mayor ballenas sufriendo una inquietante aniquilación de casi el 90%. Los autores estiman que estas pérdidas ya superan las pérdidas potenciales de biomasa incluso en escenarios extremos de cambio climático.

Los seres humanos han impactado el océano de una manera más dramática que simplemente capturando peces. Parece que hemos roto el espectro de tamaños, una de las distribuciones de leyes de potencia más grandes conocidas en la naturaleza. Estos resultados proporcionan una nueva perspectiva cuantitativa sobre la medida en que las actividades antropogénicas han alterado la vida a escala global.

Fuente: “The global ocean size spectrum from bacteria to whales” by Ian A. Hatton, Ryan F. Heneghan, Yinon M. Bar-On and Eric D. Galbraith, 10 November 2021, Science AdvancesDOI: 10.1126/sciadv.abh3732

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