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SALUD. La demencia dificulta la detección del dolor en los residentes de hogares de ancianos

 

La detección del dolor en los residentes con demencia es un primer paso necesario para tratarlo con remedios no farmacológicos o farmacológicos. Ese es el primer paso para mejorar la calidad de vida de los residentes de hogares de ancianos. Fuente: Shutterstock

Una herramienta de evaluación puede facilitar a los profesionales sanitarios la identificación del dolor en los residentes con demencia. El tratamiento adecuado puede mejorar la calidad de vida de los residentes.

Sabemos muy poco sobre la incidencia del  entre los ancianos en hogares de ancianos. Noruega no tiene un requisito para evaluar el dolor antes o durante la admisión en un asilo de ancianos, ni una vez que una persona ha sido admitida.

En algunos países, la ausencia de dolor se considera un indicador de la calidad de la atención y el  que el hogar de ancianos brinda a sus residentes. 

Evaluar si, o dónde y en qué medida, un residente tiene dolor puede ser especialmente difícil entre los ancianos con demencia. Las personas con demencia grave a menudo tienen dificultades para expresarse verbalmente sobre su enfermedad.

En cambio, las enfermeras y los profesionales de la salud deben observar al residente y buscar signos de dolor. Dichos signos pueden incluir sonidos dolorosos, exclamaciones, expresiones faciales como hacer muecas o que el  reaccione tratando de evitar el tacto y el movimiento.

Un equipo de investigación noruego ha desarrollado una  dolor basada en la observación que se puede utilizar para todas las etapas de la demencia. Con esta herramienta, se pretende estudiar la incidencia y la gravedad del dolor entre los ancianos con demencia que ingresan en hogares de ancianos.

Encontraron que el 36 por ciento de los casi mil (953)  con demencia que fueron examinados después de la hospitalización tenían dolor que afectaba fundamentalmente su vida diaria. En otras palabras, la incidencia de dolor es alta.

Tanto los residentes que ya tomaban analgésicos como los que no lo hacían experimentaron un dolor de esta naturaleza. Aproximadamente la mitad de todos los residentes tomaban uno o más tipos de analgésicos.

En este estudio no se investigaron otras terapias no farmacológicas para el alivio del dolor, como la terapia cognitivo-conductual, el ejercicio, el masaje, el alivio de la presión y la musicoterapia ambiental.

El dolor tiene un efecto negativo en la calidad de vida de los residentes y el dolor intenso puede reducir aún más su calidad de vida. La falta de tratamiento para el dolor puede provocar agresión e inquietud, pero también apatía, trastornos del estado de ánimo y más.

La detección del dolor en los residentes con demencia sirve como un primer paso necesario para determinar las terapias adecuadas con o sin medicamentos para el dolor. Estas medidas aumentarán la calidad de la atención y el tratamiento y, a su vez, mejorarán la calidad de vida de los residentes de hogares de ancianos.

La evaluación periódica del dolor en los residentes debe considerarse un requisito para el funcionamiento de los hogares de ancianos y una parte integral de la evaluación de la calidad. En la actualidad, en Noruega, una gran proporción de residentes de hogares de ancianos padece demencia, con porcentajes de hasta el 85 por ciento. La incidencia y la gravedad de la demencia han aumentado entre  residentes de  ancianos durante los últimos 20 años.

El uso de una herramienta de evaluación basada en la observación de signos de dolor en personas con demencia moderada y grave es oportuno. Esta herramienta ofrece a  una mejor base para proporcionar terapias farmacológicas y no farmacológicas para el dolor.

El tratamiento del dolor en los ancianos con  es un desafío y la primera opción debe ser un tratamiento no farmacológico, posiblemente combinado con analgésicos.

La introducción de evaluaciones periódicas del dolor y protocolos de tratamiento, así como revisiones de medicamentos que arrojen luz sobre el dolor y las medidas para aliviar el dolor para este grupo de ancianos, es importante para reducir la incidencia y la gravedad del dolor en los residentes. La evaluación y el tratamiento de este grupo de población requiere competencia, recursos y continuidad en su atención y tratamiento.

Más información: Anne-Sofie Helvik et al, Pain in nursing home residents with dementia and its association to quality of life, Aging & Mental Health (2021). DOI: 10.1080/13607863.2021.1947968

Genevieve N. Thompson et al, Pain Trajectories of Nursing Home Residents Nearing Death, Journal of the American Medical Directors Association (2017). DOI: 10.1016/j.jamda.2017.03.002


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