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ES NOTICIA. Los beneficios del ajo para la salud

 


El ajo es un ingrediente fundamental de la dieta mediterránea, muy apreciado por su aroma y sabor, y estamos acostumbrados a que forme parte de nuestros platos, pero no siempre conocemos los beneficios que está aportando a nuestra salud.

Qué es el ajo y para qué sirve

Desde la antigüedad se utilizan los bulbos del ajo por sus propiedades culinarias y terapéuticas. También se creía que tenía efecto vigorizante y, por eso, lo consumían los atletas de la Grecia clásica, los esclavos que construyeron las pirámides o los gladiadores romanos.

El ajo es una hortaliza. Se trata de un bulbo subterráneo, conocido como cabeza de ajo, y está compuesto por varios bulbillos, los dientes de ajo. Entre sus componentes destacan los compuestos azufrados. Cuando el bulbo está entero y fresco, su componente mayoritario es la aliína (sustancia inodora e inestable), aunque también hay otros compuestos azufrados solubles en medio acuoso. Si los bulbos de ajo se conservan a baja temperatura, su composición se mantiene igual. Sin embargo, cuando se machacan o trituran, se transforman, dando lugar a la esencia del ajo (con su olor característico).

Además, el ajo es un alimento rico en vitaminas (entre las que destacan las del grupo B, como la B1, B3, B6 y pequeñas cantidades C y E) y minerales (selenio, potasio, fósforo, magnesio, zinc y yodo).

Propiedades del ajo

Los beneficios del ajo para nuestra salud son múltiples, ya que es un alimento diurético, depurativo, antiséptico y antibacteriano. Analizamos algunas de sus propiedades, que lo sitúan como uno de los grandes alimentos que protegen tu salud:

  • Antioxidante: investigaciones realizadas in vitro (en laboratorio) y en animales señalan que el ajo fresco y muchos de los preparados que lo contienen tienen efecto antioxidante. De hecho, prácticamente todos los componentes de esta hortaliza tienen este efecto antioxidante. Las propiedades antioxidantes del ajo son muy interesantes por sus posibles efectos antiaterogénicos (reduce la obstrucción de las arterias), antihepatotóxicos (reducción del daño hepático) y anticancerígenos.
  • Hipolipemiante y antiaterogénico: reduce la hipercolesterolemia, ya que baja los valores de colesterol total y también los de colesterol LDL (el colesterol “malo”). Tiene también efectos antiaterogénicos, es decir, reduce la obstrucción de las arterias.
  • Reduce la arteroesclerosis: el ajo consigue que el endurecimiento de las arterias sea menor.
  • Antitrombótico: se trata de un efecto poco potente, pero, en este caso, hay que tener cuidado, porque puede causar interacciones medicamentosas y ocasionar efectos secundarios en pacientes que estén ya tomando antitrombóticos.
  • Antihipertensivo: utilizado en dosis de 600-900 miligramos diarios, el ajo baja moderadamente la tensión arterial alta de las personas, según varios ensayos clínicos.
  • Antimicrobiano y antifúngico: estudios in vitro señalan que el ajo actúa como tratamiento contra algunas bacterias y hongos.
  • Anticarcinogénico y antitumorogénico: aunque no se puede relacionar directamente el consumo de ajo con la reducción del cáncer, algunos estudios sí señalan que podría tener un efecto positivo en la reducción de la incidencia de algunos tipos de tumores como el cáncer gástrico, colorrectal, de mama o cervical.
  • Inmunomodulador: varias investigaciones en laboratorio señalan que el ajo refuerza el sistema inmunitario.

Cómo consumir el ajo

Tanto los ajos frescos como en distintos tipos de preparado (el ajo en polvo, por ejemplo), pueden añadirse a la hora de preparar distintos platos. Además, hay algunas recetas propias de la dieta mediterránea, como puede ser la sopa de ajos, que incluye una mayor cantidad de esta hortaliza para que podamos aprovechar todos los beneficios del ajo.

Contraindicaciones

Aunque tiene múltiples propiedades, el ajo (sobre todo el fresco) puede aumentar el sangrado, por lo que, si nos vamos a someter a una intervención quirúrgica, es recomendable dejar de consumirlo desde dos semanas antes de que llegue el momento de pasar por quirófano. También los pacientes con tratamientos anticoagulantes deben controlar y reducir el consumo de ajo por el posible riesgo de sangrado.

Y si tienes problemas digestivos o estomacales, también es aconsejable que consumas poco ajo porque puede ocasionar irritación del tracto gastrointestinal.

Más allá del bienestar físico, la alimentación influye en el estado de ánimo, de ahí la importancia de dedicarle la atención que merece, así que ya sabes, si en tu caso no está contraindicado, incorpora el ajo a tu dieta y, en caso de duda, consulta con tu profesional sanitario que podrá resolverlas y aconsejarte sobre cómo llevar una alimentación sana y equilibrada.

Para saber más:

El ajo. Elsevier. Enero, 2007.

¿Consumir ajos de forma regular ayuda a prevenir el cáncer? Universidad Pompeu y Fabra.

El ajo: más allá de su sabor. Fundación Española del Corazón. 

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