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TURISMO. Escapada a Olite (Navarra)

 

Iglesia de San Pedro de Olite

La ciudad de Olite/Erriberri, cabeza de la merindad del mismo nombre, se encuentra en el centro geográfico de Navarra y posee uno de los conjuntos monumentales más destacables de la comunidad foral de Navarra.

Es la capital de una de las cinco históricas merindades del reino de Navarra, toda una joya de pasado noble y rancio abolengo que guarda su historia tras las murallas. Fuera de ellas se abren los campos que sirven de cultivo para la vid que produce los mejores vinos de la Comunidad Foral. Una ocasión perfecta  para catar esos vinos es acercarse a «La fiesta de la Vendimia», que tiene lugar en Olite/Erriberri aproximadamente la primera  quincena de septiembre. Con este evento la Cofradía del Vino de Navarra da comienzo a la campaña anual de recogida de la uva.

Enclavado en un antiguo palacio del siglo XVII, el Museo de la Viña y el Vino, en la misma plaza donde se alza el Parador, ofrece al viajero la oportunidad de acercarse a la cultura del vino. En la actualidad, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra y la Estación Vitivinícola de Navarra tienen su sede aquí.


UN POCO DE HISTORIA

Las primeras noticias de Olite/Erriberri datan de la época romana, cuando en el siglo I se construyó un recinto amurallado del que se conserva el llamado «Cerco de dentro». Olite fue plaza fuerte del rey godo Suintila (hacia el año 620) y luego palacio y castillo donde los reyes de Navarra tenían defensas y reparo.

A partir de 1147 y gracias a la concesión del fuero  de Estella por parte de García Ramírez, la población experimentó un importante crecimiento, por lo que se rompieron los límites del «Cerco de dentro• y la ciudad se extendió hada el sur en un nuevo recinto amurallado o «Cerco de fuera-. De la muralla romana quedan varias torres y algún lienzo, y de la medieval, dos torres defensivas del oeste, la Torre del Chapitel o «del reloj'», los cuatro portales   y los nombres de fas rúas.

No obstante, su esplendor lo vivió con Carlos III el Noble, empedernido botánico que hizo traer a sus huertos y jardines jazmines de Alejandría, pomelos, cidras y otras plantas nunca antes vistas en Europa. Desde el sigto XIII, Olite/Erriberri fue una de las sedes reales para los reyes navarros y fue Carlos lll el Noble (1337-1425) quien la eligió como residencía predilecta. De aquella época de gloria queda como testigo el Palacio Real de Olite/Erriberri, declarado monumento nacional en el año 1925.



QUÉ VER EN OLITE

A algo más de 40 kilómetros de Pamplona emerge esta localidad navarra, capital de la merindad de mismo nombre. Situada justo en la zona que constituye el punto de transición entre la montaña y la ribera, aparece rodeada por murallas romanas y medievales, que ciñen en doble cerco un conjunto bien trazado de rúas y plazas. Es una auténtica ciudad real, presidida por un castillo-palacio del siglo XV, visible desde cualquier rincón. En una de sus alas, en el llamado Palacio Viejo, abre sus puertas el Parador.


Las mismas calles de la Ciudad poseen un aire medieval y expresivos nombres de la época: Rúa de la Judería, en alusión a la importante colonia judía que vivió en la ciudad; Rúa de la Tafurería, donde se situaba la casa del juego; Rincón de Racioneros; Rúa Villavieja; Rúa de la Tesendería…,  y así una larga lista de términos que reflejan los oficios y la vida de las gentes del Olite medieval.  Estas rúas están jalonadas, además, por  palacios renacentistas y barrocos con grandes blasones y rematados con ricos aleros de madera, ladrillo o piedra. Entre ellos, sobresale el palado del Marqués de Rada, con una monumental fachada de sillería, con ático de ladrillo sobre et que asienta et alero de madera. Su belleza se ha comparado con el Palacio del Marqués de San Adrián de Tudela y con la Casa de Fray Diego de Estella.



El castillo de Olite. Asentado sobre cimientos romanos, fue edificado entre los siglos XIII y XIV, combinando diferentes estilos. El resultado son las numerosas torres con que cuenta. El Palacio Viejo de Olite es algo más que un hermoso monumento para todos los navarros. Es el símbolo de la Comunidad. El castillo fue declarado Monumento Nacional en 1925.

Los maestros Martín Pérez de Estella y Janin de Lomen fueron los encargados de dirigir su construcción, ayudados por diversos artistas mudéjares que crearon una rica decoración, a base de yeseras, alicatados y ladrillos.

En la Ronda del Castillo se puede admirar una buena perspectiva de los dos palacios y ver el Pozo de Hielo, un pozo excavado en el suelo de aproximadamente 8 metros de profundidad y que era utilizado en la antigüedad para almacenar el hielo durante todo el año, para ello lo aplastaban haciendo capas separadas con paja. Data del siglo XVII.


Iglesia de Santa María la Real de Olite


Iglesia de Santa María la Real. Junto al castillo se encuentra la iglesia gótica del siglo XIII, que se comunica mediante un pasaje con la Plaza de Carlos III el Noble, donde se alza el Palacio Real, en el que destacan sus galerías, torres, jardines y miradores, que permiten dar un paseo por la Edad Media. Al palacio se accede a través del Jardín Viejo, desde el que se llega a la Gran Torre. El tocador de la reina, el jardín colgante, la cámara de los yesos o la galería del rey son algunas de las dependencias que no hay que perderse antes de proseguir el recorrido por la ciudad.

Uno de sus elementos destacados es el gran rosetón del segundo arco ojival. Sus coloridos mosaicos forman patrones abstractos y geométricos que podrás apreciar mejor al entrar en la nave. En el interior, un retablo renacentista presidido por una talla gótica de la Virgen y una imagen del Cristo de la Buena Muerte, en el que se perciben el influjo de las pintura flamenca e italiana con escenas de la vida de la Virgen y de Jesús.


El pueblo está remozado totalmente, es casi todo peatonal, está lleno de flores y tiendas con productos navarros. La iglesia de Santa María es gótica, con un claustro de arquerías lobadas y una preciosa portada con imágenes del Antiguo y Nuevo Testamento.

Torre del Chapitel – Plaza de Carlos III. Frente al castillo se extiende alargada la plaza de Carlos Ill, construida en el espacio existente entre el «Cerco de dentro” romano y el “Cerco de fuera” medieval, y en la que se pueden ver edificios de gran interés como es la Torre del Chapitel o del reloj, la cual inicialmente fue concebida como un puesto de control de productos y más tarde fue sede del concejo de la villa. Se le llama también Torre del Reloj ya que en su parte superior albergó en el siglo  XIV el primer reloj de campana de la Península. También hay otros edificios destacados como el Ayuntamiento, edificio moderno del arquitecto navarro Víctor Eúsa que guarda cierta relación con la imagen de las grandes mansiones nobiliarias de los siglos XVI al XVIII. En el lado opuesto se sitúa el Palacio Real y en el subsuelo de la plaza se sitúan las galerías medievales.

Iglesia de San Pedro de Olite

Iglesia de San Pedro. Siguiendo la Rúa Mayor, nos encontramos con la iglesia de San Pedro, un templo iniciado en estilo románico y ampliado en época barroca. La iglesia de San Pedro tiene una portada románica con el tímpano gótico donde se representa a San Pedro con San Juan y Santiago. La torre es cónica octogonal. Destacan en el conjunto la portada  y el claustro románicos. Este último conserva valiosos capiteles adornados con escenas del Génesis. También llama la atención una esbelta torre gótica, la llamada Torre Aguja, que se erige a la altura del crucero coronada por una airosa flecha. En el interior, se puede ver la talla gótica de Santiago con su bastón de peregrino, la lápida votiva notario Enequo Pinel y un retablo mayor que luce pinturas del tudelano Vicente Berdustán.

Convento de San Francisco. Se encuentran en extramuros. Cuenta la leyenda que el convento de San Francisco fue fundado por el propio San Francisco de Asís, que se habría detenido en Olite/Erriberri camino de Santiago de Compostela. Lo que hoy se ve es una reedificación del siglo XVIII, aunque conserva la portada original del siglo XV. En su interior se halla la imagen de la ‘Virgen del Cólera”.

Monasterio de Santa Clara, antiguo convento de los hospitalarios de San Antón. En el conjunto monástico, destaca por su interés la iglesia, cuyo origen se remonta al siglo XIII, si bien fue reformada en los siglos XVII y XVIII. Cabe destacar el retablo rococó dedicado a Santa Engracia y un Cristo hispano-flamenco.

Ermita de Santa Brígida. Situada a 3 km de Olite/Erriberri, en el Monte Encinar. Edificio gótico de principios de siglo XlII, en el cual se conservan una serie de frescos. En los alrededores de la ermita hay un encinar que es uno de los parajes naturales más interesantes de la zona.



Para completar el puzzle de lugares destacados, no podemos olvidar las Galerías medievales, construidas alrededor del siglo XIV no se sabe muy bien para qué fin aunque los más fantasiosos creen que pudieron haber sido pasadizos secretos de escape del palacio. Actualmente se conservan aproximadamente 50 metros de galerías y el interior alberga una exposición sobre la vida de la corte en Olite con muestras de armaduras y los trajes que vestían tanto reyes y reinas como los campesinos, artesanos o curanderos.


Situadas junto el Palacio Real, a los pies del ayuntamiento, bajo la Plaza Carlos III, encontramos las Galerías subterráneas de Olite, uno de esos rincones de la localidad que suman puntos para convertir a este enclave navarro en uno de los complejos medievales mejor conservados de Europa

Las galerías subterráneas de Olite son un espacio independiente, que hoy en día alberga un pequeño museo sobre la historia y la forma de vida en la Edad Media. Las galerías subterráneas de Olite nos ofrecen una visita corta pero intensa, una visita que muchos omiten en su itinerario y que resulta ser un espacio interesante y complementario a la visita del Palacio Real.

FIESTAS LOCALES

Hay tres fechas en las que visitar Olite es especialmente atractivo. Entre julio y agosto se celebra el Festival de Teatro de Olite, nacido como festival clásico pero que en los últimos años ha abierto sus puertas también al contemporáneo. Esta cita cultural, que en 2019 cumplió su edición número veinte, cuenta con la participación de importantes compañías tanto locales como nacionales e internacionales. A finales de agosto, es el momento de las fiestas medievales, que trasforman las calles permitiéndonos viajar a la época dorada de Olite. Por último, en la primera quincena de septiembre se celebra la Fiesta de la vendimia, con el pisado de las uvas y la degustación de los primeros mostos. Tres excusas perfectas para acercarse hasta esta bella ciudad.

Y ya de paso que sigue en Navarra, el viajero puede seguir el rastro por su pasión por la historia y visitar otras localidades de notable pasado, como Ujué o Nájera.

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