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TURISMO. Escapada a Puebla de Sanabria (Zamora)

 

Lago de Sanabria

Declarada Conjunto Monumental Histórico-Artístico, Puebla de Sanabria, localizada en la provincia de Zamora, surge como un cruce de caminos protegido por el macizo de Trevinca. Un lugar para respirar aire fresco a pleno pulmón junto al parque natural que envuelve su famoso lago de Sanabria. Bañada por los ríos Tera y Castro, esta localidad zamorana es, ante todo, un lugar con historia.

El visitante puede adentrarse en Puebla de Sanabria a través de una escalonada pendiente flanqueada por casas con muros de piedra, tejados de pizarra, balcones de madera y aleros salientes.



UN POCO DE HISTORIA

En el siglo V, los Suevos se instalan en los conventus de Lugo, Braga y Astorga. Las actas del Concilio de Lugo ya hablan de ella en el año 569. Durante el reinado de Suintila, la comarca se convierte en centro de acuñación de moneda. Tras la invasión árabe, el apogeo del reino astur-leonés trajo una nueva forma de organizar los territorios: los feudos. En el siglo X se restaura el Monasterio de San Martín de Castañeda, de origen visigodo y destruido por los musulmanes, y se apodera poco a poco de los derechos de pesca y las tierras circundantes. Es en esta época cuando se confirma la existencia de una “Urbs Senabrie”, según indican los primeros diplomas del Monasterio.

Su poder crece en los siglos XI y XII como consecuencia de donaciones reales y derechos sobre los campesinos, llegando a tener bajo su mando 150 lugares, entre ellos Puebla.

Fue Alfonso IX quien, en el siglo XIII, le concedió sus fueros. De sus muchos hechos históricos sobresale la reunión celebrada entre Fernando el Católico y Felipe el Hermoso, durante la cual el cardenal Cisneros, sentado en un poyo junto a la puerta, mantuvo a distancia a los grandes que formaban la escolta del archiduque.

A finales del siglo XII se mejoraron sus murallas y se consagró como una plaza clave en la frontera del reino de León con Portugal, y mantuvo su importancia siglos después durante las guerras con Portugal debido a su posición estratégica. Las defensas de Puebla de Sanabria salieron muy tocadas tras tantos años de conflictos y la Guerra de la Independencia ya supuso prácticamente su final, quedando como una simple muralla en mal estado. En el año 1887 el castillo pasó a manos del ayuntamiento, que lo restauró hasta convertirlo en un referente turístico de la comarca y en el emblema de la villa.



QUÉ VER Y VISITAR

El castillo data del siglo XV y en su puerta de entrada aún se pueden ver los blasones del conde de Benavente. De planta cuadrada, con cubos cilíndricos, sobresale su gran torre central.


Es el lugar más emblemático que ver en Puebla de Sanabria. Su enclave es espectacular, está en lo alto de un promontorio rocoso a casi 1.000 metros de altura y protegido por los ríos Tera y Castro. Es una construcción de sillería de granito del siglo XV, de planta cuadrada con torres circulares, de la que sobresale su torre del homenaje (conocida como "El Macho" ). 

Se levantó bajo el mandato de los IV Condes de Benavente (Rodrigo Alonso de Pimentel y doña María Pacheco) sobre los cimientos de una fortaleza antigua. En el interior alberga la oficina de turismo de Puebla de Sanabria, la biblioteca municipal, el salón de actos y unas salas expositivas sobre la ruta de los Pimentel e información sobre el entorno.

Aunque el Castillo significara a través de los tiempos un símbolo de guerra y posteriormente estuviera situada la Cárcel del Partido Judicial, hoy en día, ya restaurada una parte, tiene para la población un significado bien distinto, actualmente alberga la Casa de la Cultura de la Villa.

Las primeras murallas se construyeron junto al castillo en el siglo XII y con los años fueron ampliándose, siguiendo un trazado irregular que protegía una superficie aproximada de 8 hectáreas en la parte alta de la villa sobre el río Tera. Los muros tenían una anchura de un metro y en su momento, ya no quedan restos, estaban compuestas por cubos, torres, y dos puertas de acceso, la Puerta de la Villa y la Puerta de Sanabría. Después del esfuerzo de subir las escaleras llega la recompensa, pudiendo disfrutar de unas bonitas vistas de la parte baja y del río Tera a su paso por Puebla de Sanabria.

Murallas Puebla de Sanabria

Actualmente sólo se mantienen en pie algunos lienzos de muralla en la zona del castillo, en el este y norte de la villa, aunque quedan vestigios diseminados y ocultos entre las casas en el oeste y centro del pueblo. Entre lo que aún puede verse en la zona sur del castillo, se aprecian con claridad las reformas llevadas a cabo en el siglo XVII, como la plataforma en talud, llamada de los Portugueses, que alberga una pequeña garita.

En siglos posteriores se levantaron dos recintos defensivos en la villa. El primero y más pequeño protegía el caserío cercano al castillo, y el segundo cubrió toda la meseta por la que se extendía el pueblo, con algunos baluartes en puntos extremos.


Pasada la barroca ermita de San Cayetano, se alza la
Iglesia de Nuestra Señora del Azogue, del siglo XII. Es uno de los elementos patrimoniales de corte religioso que merece la pena visitar en el pueblo. Tiene planta de cruz latina con cabecera poligonal, torre esquinada, sacristía, camarín y otras estancias.

De la parte románica sólo la caja de muros de la nave con sus dos portadas aunque su máximo interés radica en el hastial occidental en la que se adosó una esbelta torre barroca.

La puerta meridional, se encuentra bajo un porche situado entre la torre y el brazo sur del crucero. Consta de tres arquivoltas de medio punto abocinadas sobre jambas. La exterior decorada con flores tetrapétalas, la del medio es un baquetón rodeado de tallos que se entrecruzan formando rombos y la interior está formada por una nacela entre dos boceles.


La otra puerta, la occidental, está formada por cuatro arquivoltas apuntadas. Mención aparte merecen las columnas, y las estatuas a ella adosadas, realizadas en piedra pizarrosa, mientras que el resto es de granito. Sobre su clave se ve empotrado una cabeza de caballero barbado. Los capiteles contienen figuras de helechos, pencas, elipses y figuras humanas y encima de la puerta hay un óculo u ojo de buey también románico. La chambrana muestra un desgastado ajedrezado de gran sencillez.

Bajo el atrio se encuentra una pila bautismal románica de granito con forma troncocónica y decorada con un ángel entre dos cruces flordelisados un hombre de frente con un libro en sus manos y otro de perfil, encapuchado, todo ello sumamente bárbaro.


La iglesia parroquial, románica con aditamentos del siglo XVI, presenta fustes con figuras humanas en un cambio de estilo significativo donde los canteros dejan de inspirarse en el cielo para plasmar lo terrenal.

En la Plaza Mayor hay que destacar el edificio del Ayuntamiento, del siglo XV, de porte sobrio y con una doble galería. Muestra elegantes torreones. Emplazado en un populoso barrio de la Villa del que toma el nombre se halla el Convento de San Francisco. Se trata de un vetusto edificio bien conservado. En su conjunto resulta noble, a pesar de su aspecto modesto y de carácter de monumentalidad. La iglesia aprovecha el lateral meridional, quedando las estancias conventuales hacia el norte, estas se desarrollan alrededor de un pequeño claustro circundado por arcadas.

Éste convento estuvo dedicado a S. Bernardino y sus residentes fueron frailes franciscanos. En la actualidad se utiliza como escuela de artes y oficios y locales para Centro de Profesores. La iglesia permanece abierta al culto y sirve de apoyo a la parroquia.

Plaza Mayor y Ayuntamiento de Puebla de Sanabria


Visitar el Lago de Sanabria

Desde el Parador de Puebla de Sanabria el viajero puede iniciar una ruta de apenas 12 kilómetros que le llevará directamente al Parque Natural del Lago de Sanabria, paraje enclavado entre las sierras de Cabrera y Segundera, muy próximo a Ourense. El Parque Natural del Lago de Sanabria es el primer espacio natural protegido de Castilla y León (1978), siendo uno de los rincones de mayor atractivo de la provincia de Zamora, seguramente por ser un paraje singular y extraordinario por la riqueza de su flora, la gran diversidad de su fauna, la pureza cristalina de las aguas de uno de los pocos lagos glaciales de la Península Ibérica y con las perennes huellas que los hielos cuaternarios dejaron impresas en sus rocas, lección viva de morfología glaciar.

Se trata de una vasta zona verde de 22.000 hectáreas de extensión, en las inmediaciones del río Tera, de impresionante cañón, cuyo mayor atractivo es su lago de origen glaciar. A su alrededor, bosques de robles y castaños y, cerca del agua, serbales, fresnos y sauces. En el monasterio de San Martín de Castañeda (siglo X), destruido tras la desamortización de Mendizábal, se ha instalado un Centro de Interpretación. En la arquitectura del monasterio destaca la iglesia y cuatro columnas con capiteles esculpidos.

Los lobos que habitan en la cercana sierra de Culebra se dejan ver de cuando en cuando por aquí, sobre todo durante el verano, aunque es territorio, en su mayoría, de corzos, jabalíes,, ciervos, nutrias y martas. También águilas reales y halcones peregrinos sobrevolarán la cabeza del viajero.



Excavado en el hielo de la última glaciación de Würm, hace unos 10.000 años, el lago, situado a 1.000 metros de altitud, supera los tres kilómetros de longitud y los 50 metros de profundidad. Junto a las demás lagunas del entorno (hasta 35) forma el conjunto lacustre de origen glaciar más importante de España después del de los Pirineos.

Una de las cosas imprescindibles que hacer en el Lago de Sanabria es un crucero. Desde el año 2011 es posible hacerlo con el Helios Cousteau, un catamarán eólico- solar que tiene el embarcadero en la Playa Custa Llago. Es una experiencia muy didáctica de la que se aprende mucho y lo mejor de todo es que a través de una videocámara acuática vas viendo el fondo del lago durante el recorrido. Conviene reservar con antelación para no quedarse sin plaza, sobre todo durante los meses de temporada alta.

Alrededores del Lago de Sanabria

No te puedes ir de Sanabria sin visitar y pasear por sus pueblos, para observar su arquitectura tradicional con las construcciones típicas de piedra y los tejados de pizarra. Paradas obligadas son San Martín de Castañeda, donde se encuentra el impresionante Monasterio Cisterciense de San Martín de Castañeda, y Ribadelago Viejo, para no dejar caer en el olvido a los fallecidos del año 1.959 cuando fue inundado y arrasado por el agua al romperse la presa de Vega de Tera.

Una de las mejores cosas que puedes hacer en el Parque Natural del Lago de Sanabria es disfrutar de los estupendos miradores con los que cuenta. Apunta lo siguientes:

Mirador de la Laguna de los Peces: A penas tendrás que andar unos metros desde el aparcamiento donde finaliza la carretera ZA-103, lugar de inicio de la ruta hasta la Laguna de las Yeguas.

→ Mirador de la Forcadura: Descendiendo desde el mirador anterior dirección a San Martín de Castañeda, en la segunda curva hay un aparcamiento para dejar el coche y disfrutar de las vistas sobre el Cañón de la Forcadura.

→ Mirador de San Martín de Castañeda: Este mirador no está señalizado pero es uno de los más espectaculares, ya que permite disfrutar de las vistas de San Martín de Castañeda con el Lago de Sanabria de fondo. Te será fácil reconocerlo al encontrarse en la siguiente recta a una curva muy cerrada tras pasar el Mirador de la Forcadura. En el lado izquierdo de la carretera hay espacio para dejar el coche.



→ Mirador de los Peces: Seguramente es el mirador del Lago de Sanabria más conocido y transitado, hasta el punto de que a veces es imposible aparcar por los coches que hay. Culpa de ello también lo tiene su cercanía al pueblo de San Martín que Castañeda, que hacer que mucha gente vaya dando un paseo.

→ Mirador del Lago de Sanabria desde la carretera: Pasado el albergue de San Martín de Castañeda hay una recta de aproximadamente un kilómetro en la carretera ZA-103 que cuenta con varios miradores al lago y hueco para llegar a dejar dos o tres vehículos. El lago se ve a apenas 300 metros y resulta imponente.

Rutas de senderismo

Son muchas las posibilidades que ofrece el Parque Natural del Lago de Sanabria para hacer senderismo y que permiten disfrutar de su naturaleza caminando entre bosques de rebollos, acebos, tejos y abedules. También hay gran diversidad de avifauna y en cuanto a los grandes mamíferos el lobo es la especie más emblemática. Las que yo he realizado, y recomiendo, durante mis viajes a Sanabria han sido estas tres:

🔶 Ruta del Cañón del Río Tera: Una de las rutas más bonitas, por no decir la que más, del Parque Natural del Lago de Sanabria. Eso sí, es dura y larga, con 12 kilómetros hasta la Cueva de San Martín y un desnivel de 720 metros. Se completa en unas 6 o 7 horas y no es recomendable hacerla durante días de lluvia porque las rocas resbalan bastante y es peligroso.

🔶 Ruta a la Cascada del Sotillo: es otra de las rutas más interesantes que hacer en el Parque Natural del Lago de Sanabria y de las más conocidas, ya que nos lleva a uno de los saltos de agua más bonitos de la provincia de Zamora. Es corta, 7 kilómetros, pero tiene un fuerte desnivel, 400 metros. Quitando algún tramo que hay que pasar por rocas grandes no tiene demasiada dificultad.

🔶 Ruta a la Laguna de las Yeguas desde la Laguna de los Peces: Es una ruta sencilla, sin apenas desnivel (300 metros) y corta (6 km ida y vuelta) que permite disfrutar de dos lagunas de origen glaciar. La Laguna de los Peces, la más grande, normalmente permanece helada durante el invierno. En unas dos horas a ritmo tranquilo se completa. 

Si tienes varios días para recorrer el Parque Natural del Lago de Sanabria apunta también estas rutas de senderismo: Senda de los Monjes, Ruta del Cañón del río Forcadura, Cañón del río Cárdena y Pico del Fraile, Cascada de los Vados, Castro "As Muradellas", Bosque el Tejedelo o el Lago Truchillas.

Leyendas en torno al Lago de Sanabria

No hay lago o laguna, por pequeña que sea, que no tenga asociada una leyenda o un mito. El caso del lago de Sanabria no podía ser una excepción. Cuentan la historia rodeada de magia que bajo sus aguas se encuentra en pueblo de Valverde de Lucerna, hundido como venganza por una divinidad debido al egoísmo de sus habitantes.

A principios de junio de 1930, el gran escritor Miguel de Unamuno visitó el lago, del que quedó prendado y donde se inspiró para escribir una de sus obras más recordadas, San Manuel Bueno, mártir.

Si de leyendas y lugares mágicos relacionados con los mitos del agua que se diseminan a lo largo y ancho de la península Ibérica, una recomendación añadida pasa por visitar la localidad valenciana de Anna y su entorno.



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