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NUTRICIÓN. Por qué es tan saludable el gazpacho

 


Si quieres comerte la huerta a cucharadas, apuesta por el gazpacho. Además de rico y refrescante, es también una bomba de vitaminas, minerales y salud.

Decir gazpacho es decir verano. Pocos platos de nuestra cocina se asocian tanto al periodo estival como esta sopa fría de hortalizas que se ha convertido, junto a la paella y la tortilla de patatas, en símbolo de la gastronomía española. Pero, además de muy nuestro, es también un excelente aliado para una alimentación saludable en el marco de una dieta mediterránea.

No hay una receta única para el gazpacho y, de hecho, posiblemente podamos encontrar tantas como hogares hay en España. Y, aunque cada cual le da su toque -ajo, comino y pan al gusto de cada familia-, la base es siempre la misma: tomate, cebolla, pimiento, pepino, aceite de oliva, vinagre y sal.

Con este punto de partida, es evidente que lo que hace al gazpacho tan interesante desde el punto de vista nutricional no es sino la suma de sus ingredientes. Y no es extraño que el gazpacho esté incluido entre las recomendaciones dietético-nutricionales del Servicio Madrileño de Salud, que lo considera una buena manera de tomar verduras crudas y de hidratarnos. También la Federación Española de Nutrición (FEN), en el libro ‘La alimentación Española’, destaca la capacidad del gazpacho para hidratarnos -algo fundamental en verano- al tiempo que nos proporciona nutrientes esenciales, como vitaminas y minerales.

Una bomba de vitaminas y minerales

Si ponemos todos los ingredientes del gazpacho en una fuente, nos encontramos con una refrescante ensalada. Al fin y al cabo, no dejan de ser hortalizas aliñadas con aceite de oliva; es decir, pura dieta mediterránea pasada por la batidora. Después, si entramos al detalle de cada uno de ellos, vemos lo siguiente:

  • Tomate. Es el ingrediente estrella del gazpacho y son muy numerosas las investigaciones que han estudiado sus propiedades nutritivas. En él destaca su contenido en licopeno, un pigmento vegetal que da la característica coloración rojiza a la sandía, la granada, el pimiento rojo… y, por supuesto, al tomate. Este pigmento es un potente antioxidante natural y también, según la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, se han descubierto sus propiedades como antiinflamatorio y como agente protector frente a enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares3.

    En este sentido, la Fundación Española del Corazón destaca que el consumo de tomate puede contribuir a reducir el riesgo de sufrir un ictus o infarto cerebral. Se basan en los resultados de un estudio publicado en Neurology, que revela que quienes poseen niveles más altos de licopeno tienen menor riesgo de sufrir un evento cardiovascular.

  • Pimiento verde. Esta humilde verdura, omnipresente en nuestro recetario, se ha colado en la lista de los mal llamados ‘superalimentos’. ¿La razón? Su alto contenido en potasio, antioxidantes y fibra. Y, lo más sorprendente, su aporte en vitamina c, que duplica el de la naranja o el kiwi. Interesante, desde luego, pero también tenemos que ponerlo en contexto: si lo que buscamos es vitamina C, resulta mucho más fácil comernos una naranja que dos pimientos…

  • Cebolla. Otra joya de nuestra huerta e imprescindible en nuestra cocina del día a día. Versátil como pocas, de ella la FEN destaca que son “fuente de potasio mineral que contribuye al funcionamiento normal de los músculos y del sistema nervioso. También es fuente de vitamina C (una ración de cebolla, 150 g, cubre el 48% de las ingestas recomendadas de esta vitamina)”.

¿Pero no engorda?

¿Engorda el gazpacho? No es tan sencillo como decir ‘sí’ o ‘no’. Si tenemos en cuenta las hortalizas, todas ellas son muy bajas en calorías; de hecho, su componente principal es el agua. Una cuestión diferente es cuando hablamos de los otros ingredientes:

  • Cuidado con el pan y con el aceite. Ahí es donde una receta saludable se puede pasar al lado oscuro… Porque un gazpacho puede ser más o menos ligero, más o menos calórico, dependiendo de la cantidad de grasas y de pan que le añadamos. Mucho pan lo acercaría al salmorejo -otra delicia de nuestra gastronomía-, y mucho aceite, por muy cardiosaludable que sea la grasa del AOVE, subirá exponencialmente el número de calorías.

  • Y cuidado también con el salero. Igualmente, si nos pasamos con la sal, no hay duda de que ese poder protector frente al riesgo cardiovascular desaparecerá, pues ya sabemos que, a mayor contenido en sal, mayor riesgo de hipertensión6.

Recuerda que…

  • Los ingredientes del gazpacho lo convierten en un alimento representativo de la dieta mediterránea.
  • Destaca su contenido en vitamina C y en otros antioxidantes.
  • Para que no pierda sus propiedades saludables, debemos ser cuidadosos con la sal.
  • Si seguimos una dieta de control de peso, es preferible no añadir pan y ser comedidos con el aceite.

 

Para saber más:

Recomendaciones dietéticas nutricionales.  Junio, 2021

Libro La Alimentación Española. Federación Española de Nutrición. Junio, 2021

El licopeno, un buen aliado para disminuir el riesgo de padecer ciertas enfermedades. Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación. Junio, 2021

El tomate puede prevenir el riesgo de ictus. Fundación del Corazón. Junio, 2021

La cebolla. Fundación Española de Nutrición. Junio, 2021

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