Subscribe Us

TURISMO. Escapada a Alcañiz (Teruel), base de la Orden Calatrava

 

La Lonja de Alcañiz

Alcañiz es arte y cultura pero también es la ciudad del motor. Bañada por el río Guadalope, la capital del Bajo Aragón y segunda ciudad más importante y poblada de Teruel, está coronada por el castillo de la Orden de Calatrava, ahora reconvertido en Parador Nacional.

Desde casi cualquiera de sus rincones se domina la comarca del Maestrazgo, que se expande entre las provincias de Castellón y Teruel y que debe su nombre a los míticos maestros y caballeros templarios que en su día la habitaron.

El núcleo urbano de la ciudad contiene un rico patrimonio monumental, tanto civil como religioso, testimonio de su historia a partir sobre todo del siglo XII, coincidiendo con la reconquista cristiana del territorio. Uno de los emblemas de Alcañiz es el Castillo de los Calatravos, en lo alto del cerro de Pui-Pinos, cuyos restos más antiguos datan del siglo XII y que fue ampliado en varias ocasiones hasta el siglo XVIII.

Pero la mayor riqueza monumental recae sobre la Plaza de España, donde se concentran las principales edificaciones de la localidad. Por su mayor antigüedad habría que hablar en primer lugar de la Lonja de estilo gótico construida entre los siglos XV y XVI que se encuentra adosada a la Casa Consistorial del siglo XVI, ya renacentista. En el extremo opuesto de la plaza se levanta la monumental ex colegiata de Santa María la Mayor, edificio del siglo XVIII y en frente se hallan ubicadas dos construcciones del siglo XIX: el Teatro Municipal que posee un cierto aire modernista en su decoración y el antiguo mercado. La ex-colegiata no es el único edificio de carácter religioso de Alcañiz; en la misma Plaza de España se encuentra la iglesia barroca de Escolapios y dentro del casco urbano se localizan la Iglesia del Carmen y la de San Francisco. 


Ayuntamiento de Alcañiz


Existe un número importante de palacios y casas solariegas repartidos a lo largo de la ciudad que datan en su mayoría de los siglos XVI y XVII y que tomaron el nombre de quienes los construyeron u ocuparon; así pues encontramos el Palacio-Casa Ardid, la Casa Mainar, la Casa Julve o la Casa de la Inquisición entre otras muchas.

La oferta patrimonial y cultural de Alcañiz se puede completar con la visita de los pasadizos y la nevera medieval, que descubren las entrañas de la ciudad, y además, desde 2005, se puede disfrutar de ATRIVM, el Espacio de Historia ubicado en la Iglesia de Santo Domingo, que muestra al público el rico legado histórico y cultural alcañizano y del Bajo Aragón.



UN POCO DE HISTORIA

El primer asentamiento poblacional nos lleva hasta a los íberos, en lo que se conoce como Alcañiz el Viejo, que también fue utilizado por los romanos. No obstante, dentro de su término municipal se han hallado restos de mayor antigüedad como el arte rupestre de Val del Charco del Agua Amarga declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.

El origen de la localidad actual se remonta a una antigua fortaleza romana recuperada a los árabes por Alfonso I en 1119. Hacia 1150 Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón, organiza desde Pui Pinos la conquista de Alcanit y destruye su caserío. Desaparecido Alcanit se inicia el nacimiento de una nueva ciudad, Alcañiz, con certificado de nacimiento otorgado por Ramón Berenguer en noviembre de 1157 con la forma de una Carta Puebla.

Por su situación estratégica, la Orden de Calatrava escogió Alcañiz como centro de operaciones. Su castillo, donde se alza el parador, es el símbolo que mejor ilustra el paso de sus caballeros por estas tierras, en los límites del Maestrazgo de Aragón. Bañada por el río Guadalope, esta ciudad turolense nunca pierde la calma.

Erigido sobre la cumbre de la loma Pui Pinos, el castillo-convento de Alcañiz fue construido entre los siglos XII y XIII. Pero la fecha clave de la historia del municipio fue el año 1179, cuando se convirtió en sede de la Orden de Calatrava.

A comienzos del siglo XV vivirá Alcañiz un acontecimiento de gran trascendencia: en febrero de 1412, en la iglesia de Santa María la Mayor, se acuerdan , después de un largo proceso iniciado meses atrás por los parlamentarios de Aragón y Cataluña, veintiocho capítulos con las condiciones para la elección de rey, proceso al que se ha dado en llamar "La Concordia" de Alcañiz, previa al Compromiso de Caspe (junio de 1412), por el que se nombró rey a Fernando de Antequera.


Portada iglesia de Santa María la Mayor.

QUÉ VER EN ALCAÑIZ

La visita puede comenzar por el castillo-convento de Alcañiz donde destacan las dependencias más antiguas, que se remontan a los siglos XII y XIII: la capilla, el claustro y la torre del homenaje, donde se aprecian en la pared escenas de la conquista de Valencia por Jaime I. También el claustro, aunque peor conservadas, ofrece restos de estas pinturas.

Murales góticos, un sepulcro plateresco y una fachada barroca son los principales elementos artísticos que conserva el parador que aquí se emplaza. Destaca, asimismo, un campanario-sacristía y, en la zona sur, un espacio que fue reconvertido en palacio en el siglo XVIII (de las Comendadoras).


Castillo de los Calatravos

Las calles de Alcañiz nos recuerdan un pasado de esplendor, que se intuye ya en la plaza de España, centro neurálgico desde la que se puede realizar, antes de ascender al Castillo, una visita monumental que debe pasar, de forma obligada, por la Lonja, del siglo XV, y el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI, se alza formando ángulo con la Lonja, en la Plaza de España. Su fachada principal, en piedra, consta de tres plantas.

Alcañiz está salpicada en sus calles de restos arquitectónicos medievales y renacentistas, además de numerosas iglesias que resumen los gustos barrocos y neoclásicos, con claros exponentes en El Carmen y Escolapios.

La vecina ex-colegiata de Santa María la Mayor, de estilo barroco, encabeza la lista de templos de interés, de la que también forman parte la Iglesia del Carmen, el Santuario de la Virgen de Pueyos y la Iglesia de Santo Domingo, cuyo interior encierra una sorpresa de nombre Atrium, un innovador espacio de historia que ofrece un recorrido multimedia por el legado artístico cultural de la ciudad


Panorámica de Alcañiz con la iglesia de Santa María la Mayor y el castillo de los Calatravos.

LA CIUDAD SUBTERRÁNEA

Uno de los secretos de Alcañiz, que no debemos dejar de visitar son los pasadizos subterráneos medievales

Para descubrir la ciudad bajo tierra hay que regresar a la plaza de España, pues desde la oficina de Turismo (alcaniz.es) se accede a esa red de pasadizos subterráneos excavados desde tiempos de los árabes en el subsuelo de Alcañiz. La vieja leyenda de túneles que unen el castillo con la iglesia y el extrarradio, muy común en todos los pueblos españoles de origen medieval, se hizo aquí realidad.

Por extraño que parezca, y aunque casi cada casa del casco viejo cuenta con un pequeño almacén o bodega excavado en el subsuelo, nadie podía imaginar que todos esos huecos se comunicaban hasta formar un laberinto kilométrico usado como almacén, bodega, lugar de reuniones clandestinas y también como refugio desde hace cientos de años. 

La parte más atractiva del recorrido guiado es la nevería, especie de frigorífico del siglo XVI de unos 20 metros de longitud donde se almacenaba la nieve en invierno para ser consumida después durante todo el año. La visita a esta nevera forma parte de la ruta Las Bóvedas del Frío , un bello recorrido por estas sorprendentes construcciones de los siglos XVI y XVII en el Bajo Aragón, que discurre por localidades como Valdealgorfa o Calanda, entre otras.



A menos de una hora también está el Museo Minero de Escucha, muy interesante.


YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DE CABEZO DE ALCALÁ

A poca distancia de Alcañiz, por la N-232 en dirección NW hasta Azaila, se encuentra la que quizá fue la ciudad celtíbera de Sedeisken. Lo que sí es seguro que Roma la conquistó y la dotó de urbanismo y murallas. Hoy es un yacimiento de obligada visita en Teruel. Un conjunto arqueológico que, bajo yacimiento estrella de la Ruta de los Íberos del Bajo Aragón, presenta un urbanismo sobre todo romano.

Pero antes de su romanización, que llegó sobre el 218 a.C., Cabezo de Alcalá fue una ciudad celtíbera. Algunos identifican el poblado con Sedeisken, la capital de los sedetanos. otros sitúan aquí la ceca de Belikiom. Antes (siglo IX a.C.), al parecer, la acrópolis estuvo habitada por celtas de la cultura de los campos de urnas.

Fue ocupada desde el año 550 antes de Cristo hasta que resultó destruida durante las guerras Sertorianas (82-72 a.C.) Bastión del bando sertoriano, fue asediada y arrasada por las tropas de Pompeyo tras rellenar el foso que defendía la ciudad y derribar los muros con sus potentes máquinas de asedio.




Las excavaciones arqueológicas han ido descubriendo desde el año 1868 la acrópolis, la ciudad baja y numerosos restos representativos del mundo íbero. Catalogado como Bien de Interés Cultural, el yacimiento aragonés se conformado por la acrópolis, una necrópolis ibera y varias construcciones levantadas fuera del recinto de la acrópolis, entre las que destacan las termas, consideradas como las más antiguas descubiertas en España, del siglo II-I a.C.

Si el viajero aficionado a la historia y a la arqueología, merece la pena hacer una escapada a 160 kilómetros al noreste de Teruel capital para llegar a otro lugar de interés, la localidad de Urrea de Gaén, donde el viajero podrá disfrutar de villa romana de la Loma del Regadío. Encontrará decoración musivaria y la reproducción de una prensa de viga para la producción de vino y aceite.




GASTRONOMÍA

En la gastronomía de Alcañiz destacan, entre otros, los productos con denominación de origen como son el aceite de oliva del Bajo Aragón, el jamón de Teruel o el melocotón de Calanda.  

No debemos olvidarnos de platos como; el cordero a la pastora, las alubias con perdiz, la fritada con caracoles, el arroz de bacalao con patatas, y la olleta o adobo, siempre acompañados de productos de la huerta alcañizana, con los que se elabora el famoso chirigol.

Las tortas de pimiento, matizadas con atún o jamón, son otra de las delicias que podemos encontrar.  Y en el plano de los dulces, encontramos pastas tradicionales como las tortas de alma, los mantecados, los almendrados, los roscones, las tortadas, la torta de nueces, la torta de Pascua en Semana Santa, o las tetas de Santa Águeda entre otros.


Para saber más:

BORRÁS GUALIS, GONZALO M. Enciclopedia temática de Aragón, tomo 3, Zaragoza, 1986.

LOMBA SERRANO, CONCEPCIÓN. La casa consistorial en Aragón: siglos XVI y XVII, Zaragoza, 1989.

MICOLAU ADELL, JOSÉ IGNACIO Y THOMSON LLISTERRI, TERESA (COORD.). Comarca del Bajo Aragón, Colección Territorio nº 18, Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales del Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2005.

VV.AA. Bajo Aragón, Colección RUTASCAI por Aragón nº 23, Zaragoza, 2005.

ZUBIRI VIDAL, FERNANDO. Alcañiz y su comarca, notas históricas, Zaragoza, 1985.

Publicar un comentario

0 Comentarios