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NUTRICIÓN. Cuando la leche materna ya no es suficiente

 


Llega un momento en el que la leche materna o adaptada no basta para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante y es necesario iniciar la alimentación complementaria.


Llamamos alimentación complementaria al proceso de introducción de alimentos, que comienza cuando la leche materna o adaptada por sí sola no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante, pero complementando a ésta que sigue siendo el alimento principal. Es imprescindible llevarla a cabo de acuerdo al desarrollo madurativo y psicomotor de cada niño, ofreciéndole alimentos apropiados a cada edad.

Pero, además de por el aspecto nutricional, es importante llevarla a cabo porque este periodo es un momento muy sensible para conseguir un adecuado desarrollo físico, intelectual, emocional y del sistema inmunitario. Para que nos hagamos una idea, la alimentación que se les ofrece en los primeros 2-3 años es prácticamente igual de importante que la que recibirá durante el resto de su vida.

Periodos de alimentación

Podemos dividir la alimentación en varios periodos:

  • Lactancia exclusiva (0-6 meses): fundamentalmente lactancia materna, o en su defecto (por necesidades médicas u opción personal) fórmulas adaptadas.
  • Alimentación complementaria/Fase transicional (6-12 meses): inicio de consumo de alimentos que complementen la lactancia, pudiendo probar nuevos sabores, nuevas texturas, inicio de la masticación, etc.
  • Alimentación 1-3 años (fase adulto modificada): momento en el que es básico adquirir unos buenos hábitos de alimentación saludable y una dieta variada. Es importante ampliar al máximo y de manera progresiva la gama de alimentos.
  • Alimentación 4-8 años (etapa escolar): en esta etapa se consolidan los buenos hábitos adquiridos, debiendo ofrecerse menús variados y equilibrados.

Son muchos los organismos, entre ellos la OMS y UNICEF, que promueven la lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses de vida, por ser el mejor alimento y más completo (proporciona todos los minerales y nutrientes). Si no es posible, se suplementa con fórmula adaptada en estos meses, respetando la recomendación de no ofrecer alimentos sólidos antes de los seis meses.

¿Qué pasa si empiezo la alimentación complementaria antes o después de la edad recomendada?

El inicio de la alimentación complementaria se establece a una edad que otorga cierta “seguridad” para el lactante, de manera que la oferta de alimentos en ese momento no sobrecarga el funcionamiento inmaduro de los sistemas digestivo y renal del bebé. Comenzar antes de los 4 meses supone que el intestino del bebé aún es muy permeable a moléculas de cierto tamaño (que posteriormente ya no atravesarán esta barrera), por lo que favoreceremos intolerancias o alergias por absorción inadecuada. 

Iniciarla después de los 6 meses aumenta el riesgo de déficits nutricionales ya que, las necesidades de energía y nutrientes del lactante son superiores a lo que puede aportar la leche materna o artificial. Además, parece que puede favorecer el desarrollo de alergias.

¿Cómo puedo dar inicio a la alimentación complementaria en mi bebé?

El orden en la introducción de los alimentos, debe responder a las preferencias del propio niño/a y las costumbres familiares, teniendo en cuenta la necesidad de introducir precozmente alimentos ricos en hierro (carnes) y grasas de calidad (pescados), pero controlando el aporte total de proteínas (carne, pescado, legumbres y huevo), para evitar una posible obesidad en el futuro. Es preferible el uso de aceite de oliva virgen extra en las diferentes preparaciones. 

Aunque desde siempre se ha seguido un orden más o menos fijo en la introducción de alimentos de acuerdo a los meses de vida, en la actualidad, la única premisa es ofrecer los alimentos de uno en uno, con una diferencia entre ellos de 2 o 3 días. Es recomendable darlos en la hora del desayuno o de la comida, ya que si tiene lugar alguna reacción alérgica estaremos despiertos. Con respecto a cómo brindarlos, esto también depende de las preferencias de los padres y la respuesta del propio niño, aunque es muy importante que tome alimentos sólidos (grumosos o en trocitos) antes de los 10 meses.

Pero si a estas alturas la pregunta que nos hacemos sigue siendo con qué alimento comenzamos, la respuesta es sencilla: no existe ningún alimento mejor que otro para empezar. Deberemos seguir las premisas arriba expuestas y tener en cuenta que sean alimentos seguros y saludables. Da igual empezar por la fruta, los cereales, la verdura, etc. mientras se haga progresivamente y sin ofrecerla más de una o dos veces al día, ya que la lactancia (materna o fórmula adaptada) sigue siendo el alimento fundamental. Es a partir de los 9 meses, cuando además de la lactancia podremos ofrecer lácteos fermentados (yogur natural, queso tierno, etc.).

Recomendaciones

Es importante respetar las costumbres individuales y propias de cada familia, y dejarse guiar por la respuesta del niño ante las diferentes formas de presentación de los alimentos. Por otro lado, hay que tener claro que es el propio niño quien regula la cantidad que ingiere (es preciso reconocer y respetar las señales de saciedad), siendo la obligación de los padres ofrecer una alimentación variada y sana, que aporte las calorías necesarias pero también nutrientes de calidad.

Progresivamente, la alimentación del lactante debe ir asemejándose más a la del resto de la familia, sabiendo que debe sentarse a la mesa con el resto en cuanto sea posible. Además, a partir de los 8-9 meses van adquiriendo destrezas graduales para alimentarse solos (coger un vaso con las manos, coger la comida con los dedos, etc.).

Para fijar las bases de una alimentación saludable, por último debemos tener en cuenta que los alimentos no deben emplearse como “premio” o “castigo”.

Alimentos prohibidos en el primer año de vida

  • Sal: solo a partir del año y en pequeñas cantidades (sal yodada).
  • Azúcar: evitarla hasta el año, y posteriormente consumirla con moderación, ya que aporta muchas calorías y pocos nutrientes.
  • Leche de vaca: antes del año solo necesitan lactancia materna o leches adaptadas. A partir del año, ya pueden consumir leche entera.
  • Leche cruda: se debe evitar su consumo en la infancia por el riesgo de contraer enfermedades importantes por bacterias como la listeria o brucella
  • Miel: evitarla por el riesgo de producir botulismo antes del año, por contener esporas de Clostridium Botulinum.
  • Frutos secos: únicamente ofrecerlos molidos a partir de los 6 meses y hasta los 4 años por el riesgo de atragantamiento.
  • Verduras de hoja verde (acelgas, espinacas…), col, nabo y remolacha: evitarlas por la liberación de nitritos que pueden producir metahemoglobinemia, una enfermedad muy grave.
  • Pescado azul grande (atún rojo, emperador, lucio, cazón): no consumir hasta los 3 años de vida, por la gran cantidad de mercurio que contienen.
  • Mariscos: evitar su consumo excesivo hasta los 3 años, por el acúmulo de cadmio.
  • Refrescos: evitarlos por el exceso de azúcar y por ser estimulantes.
  • Dulces en general: caramelos duros, uvas enteras, chicles, etc.. Evitarlos hasta los 5 años por el riesgo de atragantamiento.


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