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TURISMO. Escapada a Almuñécar, la "ciudad de los vivos"

 

Castillo de San Miguel

Fenicios, romanos y árabes la convirtieron en un emporio de riqueza, belleza y bienestar. Lugar de visita obligada de la Costa Tropical, tramo granadino del litoral mediterráneo. Cargada de historia, Almuñécar permite situarnos ante los hitos más destacados que a lo largo del tiempo dieron lugar a la cultura mediterránea. Necrópolis que remontan su existencia al siglo VII a.C. y una factorí­a de salazones del siglo IV, son testimonios de la colonización fenicia; de la romanización de estas tierras quedan en el mismo casco urbano de Almuñécar restos de construcciones civiles como las Bóvedas, que datan del siglo I a.C. y se encuentran bajo la calle Martí­n Recuerda, o el Acueducto Romano; memoria del esplendor del perí­odo árabe-andalusí­ es el trazado del barrio del castillo y la misma fortaleza medieval, construida sobre una anterior romana. Además, el Museo Arqueológico Municipal, instalado en la Cueva de los Siete Palacios, concentra una interesante colección de objetos hallados en los yacimientos arqueológicos de su entorno.

Ayuntamiento de Almuñécar. Edificio del siglo XVII situado en la Plaza de la Constitución. En el pavimento, entre cadenas, el escudo de armas de la villa, obsequio del emperador Carlos V que simboliza las cabezas de tres piratas berberiscos flotando sobre un mar ensangrentado, con una galera como telón de fondo



A este escenario cultural une Almuñécar el espléndido fondo de su paisaje, entre el mar y la montaña, tierra tropical en el extremo sur de Europa; en la zona de La Herradura, encontramos los acantilados de Cerro Gordo y la Punta de la Mona; en el Paraje Natural de Cerro Gordo-Maro, la playa naturista de Cantarriján, situada en el lí­mite de las provincias de Granada y Málaga. Todo ello sin olvidar los maravillosos fondos marinos que justifican la presencia de varios centros de buceo.

Albercas de salazón, con el castillo de San Miguel al fondo (Almuñecar)


UN POCO DE HISTORIA

"Desembarcaron en un sitio anterior al Estrecho, donde se halla hoy la ciudad de los Exitanos (Sexi). Sin embargo, al ofrecer un sacrificio a los dioses, los augurios no fueron favorables y se volvieron", Así describió el geógrafo e historiador griego Estrabón el primer intento de asentamiento fenicio en Almuñécar, hacia el siglo XII a.C. Cuatro siglos después, regresaron a Sexi (ciudad de los vivos) y decidieron quedarse tras comprobar su maravillosa situación en un fértil valle acurrucado entre la montaña y el mar, regado por los ríos Seco y Verde, y beneficiado por un microclima que le proporciona una eterna primavera.

Pocas ciudades del mundo occidental pueden enorgullecerse de tener una historia tan densa y un patrimonio arqueológico y monumental tan rico. Sus tres milenios de constante habitacional documentada, la avalan como una de las urbes más antiguas del Mare Nostrum.

Los fenicios la llamaron Ex y allí levantaron la industria del salazón, erigiendo la mayor factoría de la cuenca mediterránea, cuyos restos se han recuperado en el interior del Parque Botánico-Arqueológico de El Majuelo. Con toda seguridad, los romanos que llegaron a Ex a finales del siglo III a.C., se asombraron al contemplar una ciudad tan próspera como codiciada que, además, acuñaba moneda propia. Por ello, no tardaron en ampliarla construyendo toda clase de edificios civiles y religiosos, algunos de los cuales se conservan en su integridad, como la Torre del Monje, el columbario más interesante de la España romana.

Torre del Monje, columbario romano en Almuñécar

Pero sin duda, la obra más espectacular llevada a cabo fue el acueducto de ocho kilómetros de longitud, que, desde Las Angosturas (Jete), alcanzaba el litoral (Peñón del Santo), abasteciendo de agua a sus habitantes y a la factoría del salazón. Esta impresionante obra, de perfil aéreo, se mantuvo en pleno funcionamiento hasta el siglo XII. Los romanos llamaron a esta ciudad Sexi Filmun lulium, elevándola a municipio en tiempos de Julio César.

Acueducto romano de Almuñécar (Granada)

No fue casualidad que Abderramán I, el Emigrante, desembarcara en Almuñécar el 15 de agosto del año 755, huyendo de la persecución abasí y decidido emprender el camino que le llevaría a proclamarse emir independiente de Córdoba. En 1984, la villa de Almuñécar le erigió un monumento en bronce en la plaza que separa el Parque de El Majuelo de la playa de San Cristóbal y el Peñón del Santo.

Almuñécar, que el árabe se llamaba Almoncar, se consolidó como una influyente ciudad andalusí: fue convertida en medina (plaza fuerte) del litoral andaluz y mucha debió de ser su importancia pues maravilló al viajero y cartógrafo el-Idrisi (1099-1166). En la época nazarí, Almuñécar se confirmó como principal puerto de la cora de Elvira, convirtiéndose en residencia de descanso para los monarcas granadinos. 

Las campañas de excavación realizadas desde 1989 por el arqueólogo Federico Molina Fajardo en la terraza superior del castillo de San Miguel, confirman la existencia de un palacete real provisto de jardines, baños, biblioteca, etc. En el año 1489, tras la caída de baza, se firmaron aquí las capitulaciones por las cuales todo el litoral granadino se entregaba a los Reyes Católicos.


Torreón vigía del parque natural de Cerro Gordo y estatua de Abderramán I que desembarcó en Almuñécar en 755


QUÉ VER Y VISITAR

La visita a Almuñécar deberá programarse desde el palacete de La Najarra, en cuyo interior se ubica el Patronato Municipal de Turismo dependiente del Ayuntamiento. Es un edificio construido entre 1830 y 1840 dentro del más puro estilo neomudéjar, cuya factura arquitectónica (tejado a cuatro aguas, celosías, jardines laterales, yeserías, artesonados, arcos de herradura, alicatado de azulejos, lámparas de cristal policromado....) evoca al arte nazarí.

Palacete de La Najarra, en Almuñécar


El Castillo de San Miguel se asienta en un pequeño cerro que dificulta su acceso. Se pueden observar los restos de la muralla árabe. Posee un amplio foso y un puente levadizo. A lo largo del Castillo de San Miguel, proliferan las torres de formas diferentes. Algunas partes del edificio se rematan con almenas piramidales.

Junto con el foso, las torres son el elemento defensivo más característico. Las torres se sitúan en diversas partes del edificio y tienen formas diferentes. En la parte noreste del Castillo de San Miguel nos encontramos con una torre albarrana de referencia árabe. El torreón del Polvorín o el del Alcaide constituyen dos ejemplos de estas estructuras torreadas. La torre del homenaje se encontraba en el interior pero está en ruinas.

Digno de mención es el acceso flanqueado por dos estructuras cúbicas que le servían de defensa. También, hay que destacar que una parte del terreno se adentraba en el mar y aquí se levantaron una serie de obras para la defensa; estas obras contenían piezas de artillería. La construcción se puede fechar de época moderna.



El Acueducto y Termas Romanas dan testimonio de una majestuosa obra que, en la antigüedad, captaba agua y la derivaba a la ciudad. Comienza el ingenio en la zona conocida como Las Angusturas, en el río Verde, donde se ha documentado una captación de aguas, un canal abovedado con una longitud que se aproxima a los 500 metros.

Del Acueducto de Torrecuevas podemos apreciar hoy varios tramos. El I es el de mayor longitud, con 17 arcos de luz normal y otros dos de luz reducida que flanquean a uno normal. Cuando la conducción cambia de cuenca, a la del río Seco a través de un túnel, pasa a salvar 3 barrancos mediante sus respectivos acueductos.

El Acueducto IV, con unos 72 metros de longitud, es el más espectacular. Está formado por dos cuerpos con nueve arcadas principales flanqueadas por dos de luz secundaria y dos registros muy cercanos a ambos extremos. Cuando finaliza éste, la canalización desemboca en un pozo de registro cuadrangular, único en el recorrido, pues el resto de los que se han documentado son circulares.

El último tramo, ya en la ciudad, busca el casco antiguo, es el llamado de La Carrera. Junto al mismo, se ha documentado un importante complejo hidráulico compuesto por unas Termas y una serie de estructuras de habitación fechadas hacia el último cuarto del siglo I d.C. las Termas están formadas por varias piscinas, tanto de agua fría como caliente, con los restos del hipocausto y el horno, además de una red de tuberías realizadas en plomo (están soterradas para su conservación).

El conjunto se ha fechado desde mediados del siglo I d. C. hasta el siglo III o incluso IV d. C., momento en el que se abandonaron la mayor parte de las dependencias.


La Bahía de La Herradura es un lugar tranquilo, pero en el siglo XVIII la zona era escenario de incursiones y desembarcos de piratas y corsarios por ello, en 1764, Carlos III decretó la construcción de un castillo- fortín defensivo, el Castillo de la Herradura que se comunicaba con las torres vigía de Cerro Gordo y de la Punta de la Mona.

El Castillo de la Herradura fue utilizado por el ejército hasta el año 1839, año en que, una vez extinguida la piratería, fue cedido al cuerpo de Carabineros, cuya misión era garantizar la seguridad y vigilancia de las costas y fronteras, así como evitar el contrabando. Tras suprimirse el Cuerpo de Carabineros en 1940, fue ocupado por la Guardia Civil, que lo utilizó de casa-cuartel hasta el año 2003.

Adquirido por el Ayuntamiento en 2005, encargó más tarde su restauración al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Se abrió al público en Marzo 2010.


Dadas las escasas posibilidades de construcción de edificios públicos, los romanos recurren, a partir del siglo I d.C., a la construcción de una plataforma sustentada por un conjunto de bóvedas, denominadas por la población local cuevas. En honor a la diosa Minerva, se construyó un templo en cuyo sótano se encuentra la Cueva de Siete Palacios que, desde 1984, es la sede del Museo Arqueológico Cueva de Siete Palacios, en Almuñécar.

Museo Arqueológico Cueva de Siete Palacios cuenta con piezas tan importantes como un bellísimo vaso egipcio de de la época del faraón Apofis I del siglo XVII A.C., cuya inscripción en su parte superior, es considerada como el texto escrito más antiguo hallado en España.


En la ciudad de Almuñécar, el Jardín Museo del Bonsái cuenta con con una superficie de 2.000 metros cuadrados y más de 200 ejemplares expuestos, que lo hace el más importante de Andalucía y de los mejores de España.

Se crea con el propósito de promover y dar a conocer la cultura japonesa del bonsái y fomentar el amor a los árboles y a la naturaleza, mostrando un gran número de especies, tanto asiáticas, como europeas, autóctonas de la provincia o de la Costa Mediterránea.

El Jardín Museo del Bonsái está formado por dos tipos de jardines, uno húmedo y otro seco o "Zen", que cuentan con todas las especies que dan forma al arte del bonsai: coníferas, caducos, frutales, florales, especies perennes, subtropicales, especies asiáticas y especies autóctonas del clima mediterráneo, como acebuches, almendros y algarrobos. El museo le mostrará un pedacito de Japón y su cultura, encontrará antiguas y bellas linternas de jardín, el estanque de las carpas sagradas, exóticas fuentes budistas, árboles centenarios, las bellas puertas toro; y todo ello en un marco de paz y serenidad, en Andalucía.


La Iglesia de la Encarnación fue proyectada por Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, y está rematada con una torre de Diego de Siloé. La construcción, terminada en 1605, se levanta sobre un depósito de agua romano y, posiblemente, sobre los restos de la mezquita mayor nazarí. Es la primera en la provincia de Granada de estilo contrarreformista.






Más información:

- www.almunecar-ctropical.org

- V.V. A.A., Almuñécar, geografía, historia y política. Almuñécar, 2000

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