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PERSONAJES. Muhammad ibn Nasr: el origen del reino nazarí de Granada

 

Estatua de Muhammad Ibn Nasr en su ciudad natal de Arjona.

Su lugar de nacimiento, la localidad jienense de Arjona, marcó su carácter guerrero. Cuando los almohades fueron derrotados en la cercana a Batalla de las Navas de Tolosa (los musulmanes la llamaron "batalla de la Cuesta" y los cristianos "batalla de Úbeda") nuestro protagonista cumplió los 18 años. Desde ese momento la línea fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes se desdibujó por completo, convirtiéndose en un lugar de oportunidades para un aventurero con ganas de batalla. Los años siguientes fue labrando su fama como Sultán de Arjona, de ahí que Fernando III lo eligiera como el contrapunto de poder de la taifa de Ibn Hud en Murcia.

Muhámmad ibn Yúsuf ibn Nasr (en árabe, محمد بن نصر‎; Arjona, 1194 – Granada, 1273) fue el primer rey del Reino de Granada y como tal fundador de la dinastía de los nazaríes. Gobernó entre 1238 y 1273 como Muhámmad I con el sobrenombre de al-Ḡālib bi-l-Lāh (الغالب بالله, 'el campeón por la Gracia de Dios'), aunque sería más conocido como Ibn al-Aḥmar, castellanizado Alhamar (الأحمر, 'El Rojo'), por la coloración roja de su barba.

Miembro de una importante familia que se decía descendiente de un compañero de Mahoma, Muhammad fue uno de los jefes andalusíes locales que se levantaron frente a los almohades cuando, a raíz de la batalla de las Navas de Tolosa (1212), el poder de éstos comenzó a declinar en al-Andalus.


Al-Ándalus en el año 1230, tras la unión de Castilla y León con Fernando III.

Un nuevo califa, Ibn Hud,  había sucedido al derrotado en Las Navas, el Miramamolín, que había sido asesinado en 1213. Aunque eso produjo cierta inestabilidad en el imperio almohade, la misma no afectó gravemente a al-Ándalus, donde no hubo grandes conquistas cristianas y donde los andalusíes peninsulares seguían combatiendo con bizarría y buen ánimo, lo que demuestra que no lo daban todo por perdido pese al desastre de las Navas de Tolosa.

Las tierras de lo que hoy sería la provincia de Jaén se convirtieron en sede del conflicto entre Ibn Hud (Murcia) y Muhammad Ibn Nasr (Arjona, Jaén). Ante el desorden organizado con continuas algaradas y saqueos entre los propios musulmanes, Fernando III dirige sus tropas en el año 1233 a la rica localidad de Úbeda, que rápidamente conquista ante las desavenencias musulmanas.

 Los reproches fueron continuos y la guerra civil andalusí estaba servida. Ambos contendientes ponen la vista en Sevilla, el que obtuviera su control, tendría en sus manos al-Ándalus. Ente 1233-1234 la ciudad pasa de mano en mano entre ambos, los gobernadores juran fidelidad a uno u otro, mientras Fernando III se frota las manos. El rey castellano sigue instigando a Muhammad Ibn Nasr, a acabar con Ibn Hud, y más desde que este obtiene desde Siria el título de emir de al-Ándalus. Gracias a este apoyo el del Arjona conquista Guadix, Baza y pone rumbo a Granada.

En 1232 los musulmanes de Arjona, localidad próxima a Jaén, proclaman sultán a Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr ibn al-Ahmar, que da nombre a la dinastía nasrí o nazarí.

En el año 1238 muere en Almería Ibn Hud, por lo cual Muhammad Ibn Nasr, el protegido de Fernando III se convierte en el único rey moro de la Península. Sus dominios abarcaban las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería, es decir los territorios al sur del Guadalquivir. Pero cuando intentó hacer lo mismo con Sevilla, sus habitantes solicitaron la protección del califa almohade de Marrakech, frenando así su expansión.

El resto, el objeto del deseo de Fernando III, pronto quedará en manos cristianas, a Córdoba, ya conquistada dos años antes, se sumarán Jaén tras un duro asedio en 1246, y Sevilla en 1248 cuando nació la flota castellana que descendió desde el Cantábrico para llegar a Sevilla por el Guadalquivir.


El reino de Granada en al año 1264


El centro de ese reino que quedó en manos del vasallo musulmán de Fernando III, era una pequeña localidad de 4.000 viviendas musulmanas en torno a las empinadas callejuelas del Albaicín. Sus habitantes recibieron a Muhammad Ibn Nasr como el vencedor del islam, pronto comenzaron a denominarlo Ibn al-Ahmar, gracias a sus enormes barbas rojas. Entre los castellanos se conoció como Alhamar.

En un principio Alhamar fijó su residencia en los mismos palacios que la antigua dinastía de los ziríes poseían en el nombrado barrio del Albaicín. Pero pronto las características de la colina de la Sabika llamaron la atención del primer rey de Granada. En la misma ya existían antiguos asentamientos defensivos tanto romanos, como visigodos y musulmanes. Pero lo mejor estaba por llegar, la dinastía que acababa de nacer hizo de aquella montaña roja la más espectacular ciudad palatina andalusí. O al menos así nos lo parece hoy día, tras las destrucciones sufridas en Córdoba tras la caída de su potente califato.


El Pacto de Jaén (1246) y el nacimiento del reino nazarí de Granada. La obra representa al sultán Muhammad ibn Nasr rindiendo homenaje al rey Fernando III de Castilla en 1246.



Su entrada en Granada la realizará por la Puerta de Elvira proclamando Wa lā gāliba illā-llāh|Wa lâ Ghâlib illâ Allâh ('No hay otro vencedor que Alá'), frase que, además de dar origen a su sobrenombre: al-Gálib bi-l-Lah ('el victorioso por Dios'), se va a convertir en la divisa de la dinastía nazarí, que aparecerá repetida en todos los palacios nazaríes construidos en los dos siglos siguientes, comenzando por la propia Alhambra cuya construcción iniciará Muhammad I sobre la fortaleza que ya dominaba la ciudad.

Muhammad I puede consolidar el sultanato nazarí merced a una inteligente política de pactos; así tras la reconquista cristiana de Jaén por los castellanos en 1246 se reconoce su vasallo, retardando de este modo la toma de Granada durante dos siglos y medio, período durante el que va a tener lugar el esplendor del arte nazarí.

Con las conquistas de Granada, Almería y Málaga, Muhammad I consigue el máximo dominio territorial que alcanzará la dinastía nazarí, aunque solo lo mantendrá durante 8 años ya que esta gran expansión territorial va a despertar el recelo de los reinos cristianos, especialmente del rey castellano Fernando III quien, en la primavera de 1244, conquista Arjona y, tras sitiar infructuosamente Granada durante 20 días, cerca la ciudad de Jaén hasta obligar a Muhammad I a pactar, en 1246, la entrega de la ciudad, a declararse vasallo del rey cristiano con un pago de 150.000 maravedíes anuales y a prestarle ayuda militar a cambio de una tregua de 20 años.

Como avanzada en la parte más occidental de la colina, a modo de proa de barco, Muhammad I manda construir la alcazaba, un recinto defensivo militar, donde establece su residencia en la torre del Homenaje.

Establecida en 1238 la capitalidad del reino nazarí en Granada, el emir instaló su gobierno y residencia en el palacio local 'Badis b. Habus' (reconvertido en el S. XV Dar al-Horra). Ese mismo año, las fortificaciones existentes en el monte de la Sabika, se transformaron en los cimientos de la "alcazaba nueva o yadida" (La Alhambra), mejorando y levantando construcciones defensivas: la torre de la Vela y la torre del Homenaje. Bajo su reinado se inició la construcción de la zona palaciega de La Alhambra, que hasta entonces era estrictamente una estructura militar que defendía la ciudad de Granada, ampliando para ello el sistema de conducción de aguas procedentes del río Darro.

Para saber más:

- Menéndez Pidal, Ramón. Historia de España. Tomo VIII: El Reino Nazarí de Granada (1232 – 1492), págs. 74-92.

- Vidal Castro, Francisco. "Frontera, genealogía y religión en la gestación y nacimiento del Reino Nazarí de Granada. En torno a Ibn al-Aḥmar", En III Estudios de Frontera. Convivencia, Defensa y Comunicación en la Frontera, Diputación Provincial de Jaén, 2000, págs. 793-810

Vicente Ángel Álvarez Palenzuela. Historia de España de la Edad Media, Cood.  Ed. Ariel, 2011.

José Javier Esparza. ¡Santiago y cierra, España!, Ed. Esfera de los libros, 2013

- ARIÉ, Rachel: El reino nasrí de Granada. (Madrid: Ed. Mapfre. 1992).

LADERO QUESADA, Miguel Ángel: Granada: historia de un país islámico (1232-1571). (Madrid: Ed. Gredos. 1976).

SECO DE LUCENA, L: El libro de la Alhambra. Historia de los sultanes de Granada. (Madrid: Ed. Everest. 1975).

- Mario Villén Lucena. NAZARÍ. Edhasa, Barcelona 2020.

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