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HISTORIA. Viajes de Agua: los canales persas del antiguo Madrid

 

El Acueducto de Amaniel es el último tramo antes de que el agua llegue al embalse de la ciudad de Islas Filipinas. Forma parte del denominado Canal Bajo , el primer ramal de lo que hoy se ha convertido en una red de canales de varios miles de kilómetros, que abastece de agua a los seis millones de habitantes de la Comunidad de Madrid. El acueducto en 1865 © Biblioteca Nacional de España

Bajo la ciudad transcurren cientos de kilómetros de galerías de canalización que los árabes comenzaron a implantar en el siglo IX y que surtieron de agua a los madrileños hasta el XIX. La zona de captación estaba a unos diez kilómetros al norte de la ciudad; desde los pozos, a través de galerías, el agua se dirigía a las puertas situadas al norte de la Villa. En el siglo XVII, –construidos debido a la necesidad de agua que provocó el crecimiento de población tras la llegada de la Corte a Madrid–, los cuatro viajes principales de aguas finas o potables eran: Alcubilla, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y Castellana.


Interior del viaje de agua de Amaniel. AYUNTAMIENTO DE MADRID

El subsuelo de Madrid está surcado por cientos de kilómetros de galerías ocultas que, por su importancia histórica, bien podrían ser las venas de la ciudad. Son los viajes de agua, el sistema de canalizaciones (”qanats”) para recoger acuíferos subterráneos que los árabes trajeron desde Persia a aquel Mayrit del siglo IX y uno de los motivos que en 1561 impulsaron a Felipe II a trasladar la capital de España a esta ciudad por la abundancia de las reservas de este líquido. Los 124 kilómetros de viajes de agua que se estima que permanecen bajo el asfalto estuvieron en funcionamiento hasta finales del XIX -algunos, hasta el XX-, si bien muchos están deteriorados por las obras que los han anegado o destruido. 

Portada ‘Mayrit. Guía ilustrada del Madrid medieval’ (Juan Cortés)

En la plaza de Puerta Cerrada, junto a la plaza Mayor, hay un mural que, sobre la fachada de un edificio, define a Madrid: “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”. La frase trata de definir Mayrit, el asentamiento musulmán que dio lugar a la capital; su segunda parte habla de los muros primigenios que repelían las flechas, mientras que la primera señala que se estableció en la zona del Palacio Real por ser un terreno con facilidad para obtener aguas subterráneas. De hecho, la palabra Mayrit -origen de Madrid- hace referencia a estos “cursos de agua”.

Esquema del funcionamiento de los viajes de agua, los "qanats" de Madrid


A pesar de la proximidad del río Manzanares, su agua nunca fue utilizada por la población madrileña por su inadecuada composición química y su menor elevación con respecto a la propia ciudad. En cambio, los madrileños históricamente dependían del agua proveniente de los llamados qanat o viajes de agua. Constituían una red subterránea de canales que recogían y entregaban agua de diversas fuentes subterráneas, a las que Madrid debe su nombre. En el siglo IX, cuando España era un país musulmán, fue nombrado al-Majrīṭ en árabe que significa "fuente de agua". De aquí vino el nombre  Majerit  o  Magerit  en español, más tarde escrito Madrid.


Los viajes de agua contaban con conductos verticales de aireación cada pocos metros y en su exterior se cubrían con los denominados “capirotes” de granito, de los que quedan varios ejemplos en la Dehesa de la Villa. Por estos respiraderos descendían los fontaneros municipales para su peligroso mantenimiento: los viajes de agua no llegaban al metro y medio de altura, lo que obligaba a los operarios a caminar agachados por unas galerías que al principio no estaban recubiertas de ladrillo y en las que en ocasiones se producían terribles derrumbes. Varios capirotes de los viajes de agua, testigos históricos visibles de este antiguo sistema, se pueden ver en la dehesa de la Villa. Foto: Malopez 21


Por ello, se optó por un sistema de abastecimiento que buscaba los acuíferos y, por medio de galerías subterráneas, captaba las aguas de infiltración y las llevaba hasta las puertas de la ciudad, finalizando en las fuentes públicas. Las zonas de captación de agua se localizaron en el sector nordeste de Madrid, en las cercanías de los pueblos de Fuencarral, Chamartín, Canillas y Canillejas. Estas zonas debían estar a una mayor altitud que la villa, permitiendo que el agua discurriera por gravedad hasta el centro de la ciudad, según se lee en el informe municipal ‘Geología, Geomorfología, Hidrogeología y Geotecnia de Madrid’.


Los qanats de Madrid en 1750

De aquellos primeros túneles queda poco. Los que permanecen proceden en su mayoría del siglo XVII cuando, con la llegada de la Corte, aumentaron las necesidades de agua de la ciudad, se repararon antiguos viajes de agua de la época árabe y se construyeron otros para abastecer a los madrileños. Los cinco viajes de agua más importantes son los de Amaniel, la Castellana, Abroñigal Alto, Abroñigal Bajo y la Alcubilla. A estos habría que sumar otros menores como los de Segovia, Caños del Peral, Caños de Leganitos o Fuente del Berro, entre otros. 

En 2009 apareció uno de ellos en las obras de un aparcamiento de la calle de Serrano, de casi tres metros de altura interna y realizado en ladrillo. Mientras la mayoría de estos conductos tenían titularidad municipal, el de Amaniel tenía la peculiaridad de ser privado: pertenecía a la Casa Real y daba servicio a Palacio Real y servía además para que la Corona pudiera dar concesiones de agua a conventos y nobles.


Exterior de las canalizaciones de Amaniel. AYUNTAMIENTO DE MADRID

Este sistema de canalizaciones comenzó a decaer cuando se creó el Canal de Isabel II, en 1851. “A partir de aquella fecha, se comienzan a embalsar las aguas del río Lozoya para llevarlas a Madrid y el nuevo sistema va sustituyendo poco a poco al anterior”, explican desde el Canal. Sin embargo, varios de estos viajes estuvieron en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX y algunos mantienen un cierto uso: según el Ayuntamiento, el parque histórico de La Fuente del Berro se riega todavía con el agua procedente del viaje de agua que lleva su mismo nombre, mientras que el agua del viaje de Amaniel llena la instalación hidráulica ornamental ubicada en los jardines públicos de la avenida de Juan XXIII.


La fuente de los Caños del Peral se conserva, junto con varias canalizaciones, en el vestíbulo de Ópera, donde están expuestos. Foto: Comunidad de Madrid.


Visitas guiadas al viaje Amaniel

El viaje de agua de Amaniel es visitable, con cita previa. Foto: Ayuntamiento de Madrid.

El departamento de Educación Ambiental del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid organiza visitas guiadas gratuitas para conocer en profundidad su historia y las curiosidades que giran en torno a algunos de los viajes de agua del subsuelo madrileño.

Actualmente existen dos itinerarios: Desde la Dehesa de la Villa hasta Caño Gordo, donde se encuentra el tramo rehabilitado, y desde Caño Gordo hasta el Caño del Peral, situado en el subsuelo de la Plaza de Isabel II (dentro del vestíbulo de la estación de Metro de Ópera) donde se pueden ver los restos de la fuente en la que acababa parte del agua del viaje de Amaniel.


Video: Qanat de Amaniel. Ayuntamiento de Madrid



Para saber más:

- Jaime Oliver Asín. ‘Historia del nombre Madrid’.  ED. AGENCIA ESPAÑOLA DE COOPERACION INTERNACIONAL, 1991

- Juan Cortés. ‘Mayrit. Guía ilustrada del Madrid medieval’. Ed. LA LIBRERÍA, Abril 2018

- Emilio Guerra Chavarino. “Los viajes de agua de Madrid”. https://hispagua.cedex.es/sites/default/files/18_EmilioGUERRA.pdf

- https://artedemadrid.wordpress.com/tag/viajes-de-agua/

- Martinez-Santos, Pedro & Alfaro, Pedro. (2012). A Brief Historical Account of Madrid's Qanats. Ground water. 50. 645-53. 10.1111/j.1745-6584.2012.00946.x. 

- Christopher Gerrard and Alejandra Gutiérrez. “The Qanat in Spain: Archaeology and Environment”. https://core.ac.uk/download/pdf/199418637.pdf


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