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SOCIEDAD. ¿Cuándo estará vacunado contra el COVID-19 el 70% de la población en la Unión Europea?

 


2021 es el año de la vacunación. Los líderes de todo el mundo no paran de repetirlo en un intento por transmitir esperanza a la población. Tras un año de muertes y restricciones a causa de la pandemia, la fatiga provocada por esta es ya muy acusada y cada vez son más las voces que cuestionan las medidas orientadas a reducir la movilidad y los contactos. Pero la vacuna ha abierto un agujero al final del túnel y, por fin, la posibilidad de doblegar al virus parece al alcance de la mano.

Otra cosa bien distinta es que el final de la pandemia esté cerca. La aparición de nuevas variantes del virus que puedan reducir la eficacia de las vacunas desarrolladas constituye una de las principales amenazas, pero no la única. Y es que, por mucho que se haya dado con la tecla científica para detener al coronavirus, la parte más difícil comienza ahora: producir, distribuir e inocular suficientes dosis para alcanzar una inmunidad de rebaño suficiente para impedir la proliferación de nuevas variantes en todo el mundo. Es una tarea tan difícil que parece que las esperanzas de alcanzar una solución global ya se han abandonado y que, en su lugar, la vacunación se ha convertido en una carrera en la que los países más ricos luchan por acaparar el mayor número de dosis posibles. Es lo que se conoce como el nacionalismo de las vacunas.


No en vano, el 60% de todas las vacunas compradas hasta la fecha pertenecen a los países de altos ingresos, a pesar de que estos apenas aglutinan al 16% de la población mundial. Reino Unido, por ejemplo, se ha asegurado 340 millones de dosis, cerca de cinco por cada habitante. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya pidió garantizar un “acceso equitativo a las vacunas” y avisó de que el mundo “solo puede salir de este desafío común con un enfoque común. 

El nacionalismo de las vacunas solo perpetuará la enfermedad”. A este ritmo 2021 será el año de la vacunación, pero también 2022 y 2023.

En ese contexto, la Unión Europea apostó por adoptar una estrategia común de adquisición de vacunas y ceder a la Comisión el poder para negociar los contratos con las farmacéuticas. Lo que a principio se vendió como un éxito que aseguraba una recuperación conjunta y dosis más baratas ha acabado por convertirse en el principal quebradero de cabeza de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca anunciaron retrasos en las entregas acordadas, lo que a su vez postergó los planes de recuperación de los Estados miembros. A pesar de ello, la Comisión decidió mantener su objetivo de vacunar al 70% de la población adulta europea (algo más de 250 millones de personas) para finales de verano, concretamente para el 21 de septiembre de 2021.

Sin embargo, el análisis de los datos del ritmo de vacunación recopilados por Our World in Data invitan a preguntarse si ese objetivo no comienza a ser ya una utopía. De continuar el ritmo de vacunación que los 27 siguieron durante el mes de febrero (288.486 inmunizados o vacunados con dos dosis al día), la UE no habrá vacunado al 70% de su población adulta hasta el 29 de junio de 2023. De hecho, para alcanzar el objetivo previsto, la Unión debería multiplicar por cuatro su ritmo de inmunización actual, una brecha que aumenta cada día que no se incrementan exponencialmente las inoculaciones.


Aunque el margen de actuación que tienen los Estados miembros en la actualidad es muy reducido, existen importantes diferencias en el ritmo de vacunación de cada uno. Francia, por ejemplo, alcanzaría el 70% de adultos inmunizados el 18 de noviembre de 2022 al ritmo actual, mientras que Italia lo haría el 6 de diciembre de 2024, dos años después. España, Portugal y Alemania lo harían a lo largo de 2023.

A pesar de los contratiempos, la inminente aprobación de la vacuna monodosis de Janssen, la filial comunitaria de Johnson & Johnson —se espera que la Agencia Europea del Medicamento le conceda la autorización de comercialización el próximo 11 de marzo—, junto con la llegada de las soluciones de Novavax y CureVac en el segundo trimestre de 2021, mantiene vivas las esperanzas en Bruselas. Entre las tres, la UE recibirá una entrega de 525 millones de dosis en los próximos meses, con la posibilidad de sumar otros 480 millones. Las cuentas cuadran: Pedro Sánchez, presidente de España, anunció que espera que la llegada de vacunas se cuadruplique en el segundo trimestre del año

De ser así, llegaría la hora de la verdad para los Estados miembros y la posibilidad de culpar a la Comisión de todo retraso desaparecería. No será fácil alcanzar el ritmo necesario de casi 1,2 millones de inmunizados al día, y aún está por ver si los Gobiernos europeos podrán superar tal desafío logístico. 

Mapa de vacunación contra el coronavirus en el mundo

2021 es el año de las vacunas y la recuperación. Los líderes de todo el mundo se han empeñado en repetirlo una y otra vez para infundir esperanza a una población a la que la fatiga pandémica está pasando una factura muy elevada. Pero esa afirmación esconde un matiz perverso: 2021 será el año de las vacunas, sí, pero solo para una parte del mundo. Mientras las regiones más ricas ya han comenzado a vacunar a sus ciudadanos y esperan alcanzar la inmunidad de rebaño para verano, lo que con suerte permitirá vislumbrar el fin de la pandemia, las partes más pobres del planeta tendrán que esperar a mediados de 2022, e incluso 2023, para conseguir una disponibilidad amplia de las vacunas (60%-70% de la población adulta).

Así lo refleja el análisis de la Unidad de Inteligencia de The Economist, cuyas estimaciones no han variado con el despegue de las campañas de vacunación en varios países del mundo. De hecho, aunque ya son varias las vacunas que se han aprobado y se están empleando de forma masiva, los retrasos que está sufriendo la Unión Europea en el suministro de las dosis reservadas a Pfizer y AstraZeneca demuestran que aún quedan muchos obstáculos por salvar antes de alcanzar una proporción elevada de inmunizados.

Mapa de vacunación COVID-19 en el mundo. Se espera que la vacunación contra el coronavirus esté ampliamente extendida en el mundo entre el año 2022 y el 2023.

El análisis de The Economist asume que las vacunas no se comenzarán a inocular ampliamente hasta mediados de año en las economías más avanzadas, como Estados Unidos, Reino Unido o la Unión Europea, fruto de la carrera internacional por adquirir dosis suficientes. Como consecuencia, el despliegue de las vacunas en los países de ingresos medianos y emergentes, como China, India o Brasil, requerirá de más tiempo, al menos hasta 2021 o 2022, para poder producir un impacto importante en la cadena de transmisión del virus.

Por su parte, los países más pobres tendrán que esperar entre uno y dos años más para poder hacer uso de las vacunas a una escala significativa. Estos territorios, como Afganistán, Siria, Argelia, Egipto, Nigeria, Ucrania, Mongolia u Honduras, dependerán del éxito del Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (Covax, por sus siglas en inglés). De iniciativa público-privada, este fondo tiene el objetivo de promover el acceso a las vacunas contra la covid-19 de forma equitativa en el mundo, para lo cual se ha marcado el reto de disponer de 2.000 millones de dosis para finales del presente año. Esa reserva se repartirá a un precio razonable y de forma proporcional a la población de los 184 países que ya se han sumado a la iniciativa, con independencia de su nivel socioeconómico.

Covax está liderado por la Organización Mundial de la Salud, la Alianza para la Vacunación (GAVI) y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), y ante todo busca evitar que la competición por la vacuna resulte en un aumento de precios que impida acceder a ella a los países más pobres. Para ello, distingue entre dos tipos de integrantes: por un lado, los países “autofinanciados”, como la Unión Europea, Estados Unidos, China o Canadá, que se aseguran una partida de las dosis a cambio de contribuir a que la vacuna llegue a los países menos desarrollados; y, por otro, los “financiados”, 92 países de ingresos bajos y medianos a los que se les facilitará las dosis que no puedan pagar.

Fuente: El Orden Mundial

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