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HISTORIA. La Expedición Malaspina de 1789: una olvidada odisea científica y política

 

Retratos de Alejandro Malaspina y José de Bustamante

El 30 de julio de 1789, varios cientos de españoles ilustrados se embarcaron en un viaje alrededor del mundo para reunir conocimientos científicos, económicos y sociales en lo que se convirtió en una de las expediciones más grandes de la historia.

En un mundo en transición debido a la Revolución Francesa y la independencia de los futuros Estados Unidos de América, dos barcos españoles con astrónomos, hidrógrafos, cartógrafos, botánicos y dibujantes iniciaron en 1789 una de las mayores expediciones científicas de la historiaLiderada por Alejandro Malaspina y José de Bustamante, recorrería las costas de América, Filipinas y Oceanía, reuniendo no solo el conocimiento científico y etnográfico de esos territorios, sino también evaluando el estado político y social del antiguo Imperio español.

Esta increíble hazaña emprendida por Malaspina y Bustamante, logró superar los hallazgos científicos de los ingleses y franceses como Cook, La Pérouse y Bougainville pero que, sin embargo, ha pasado a ocupar el segundo lugar en la historiografía universal. Ahora, recordaremos algunos de los eventos clave de este extraordinario viaje.

La Expedición de Malaspina tuvo, entre otros objetivos, el de cartografiar de forma fidedigna los territorios que recorrió, muchos de los cuales fueron descubiertos al mismo tiempo que dibujados. Los borradores, documentos previos para la elaboración de mapas, resultan de gran valor ya que nos permiten saber cómo era en el siglo XVIII el procedimiento de cartografiar la costa, que se podía realizar a distancia sin necesidad de tomar tierra.




Antecedentes

Con la Paz de París de 1763 con la que se acaba la guerra de los siete años y España obtiene de Francia la Luisiana y la devolución de La Habana y de Manila de Gran Bretaña, se abre un nuevo periodo de descubrimientos que se enfocan hacia el Pacífico, como un extenso territorio de descubrimiento y asentamientos coloniales y de rutas comerciales. En este contexto hay que englobar estas expediciones militares, con objetivos políticos, económicos y científicos como las de Byron (1764), Cook ( 1768, 1772 y 1776), el francés La Perouse (1785).

La intensa exploración del Pacífico por parte de ingleses y franceses a finales del siglo XVIII pronto provocó una reacción entre los intelectuales españoles de la época, que pronto quisieron emular los viajes de Cook y La Perouse.  

Las investigaciones naturalistas fueron la cara visible e internacional de la expedición frente a las reflexiones políticas que fueron la cara oculta.

Entre ellos, los capitanes Alejandro Malaspina y José de Bustamante y Guerra , quienes propusieron una gran expedición con el objetivo de conocer más sobre el clima científico y político. El 10 de septiembre de 1788, se envió una carta al Ministro de Marina, Antonio Valdés, que un mes más tarde confirmó la autorización del rey Carlos III .

El rey Carlos III estaba sumamente interesado por la ciencia y la tecnología, y durante las últimas décadas del siglo XVIII aprobó un gran número de expediciones científicas por el Imperio español. De hecho, según los historiadores, la monarquía española en ese momento dedicó un presupuesto mucho mayor al desarrollo científico que otras naciones europeas.

Corbetas 'La Atrevida' y 'La Descubierta', en un dibujo original de Fernando Brambila

Los buques que se eligieron fueron unas corbetas, que con las instrucciones precisas de los comandantes se construyeron de la misma forma en el astillero de La Carraca. Tenían espacio incluso para una espaciosa cámara para biblioteca y laboratorio. A los buques se les denominó "Santa Justa", alias la Descubierta al mando de Malaspina, y "Santa Rufina" alias la Atrevida bajo el mando de Bustamante.  Ambos buques tenían una tripulación de 102 hombres, en la que además de marinería y tropa, navegaba un cartógrafo, así como oficiales astrónomos e hidrógrafos, contadores, cirujanos, botánicos y pintores, además de capellán y pilotines. Indudablemente era una tripulación con carácter eminentemente científico y muy especializada, en la que cada uno de sus miembros tenían una función específica para una expedición multidisciplinar. 

El proyecto de Alejandro Malaspina y José Bustamante
El plan de la expedición, presentado por Alejandro Malaspina y José Bustamante, el 10 de septiembre de 1788 al ministro Antonio Valdés y Bazán (1744-1816), estaba orientado a la consecución de objetivos científicos, económicos y políticos:

"Excmo. Sr.: Desde veinte años a esta parte, las dos naciones, inglesa y
francesa, con una noble emulación, han emprendido estos viajes, en los cuales la navegación, la geografía y la humanidad misma han hecho muy rápidos progresos: la historia de la sociedad se ha cimentado sobre investigaciones más generales; se ha enriquecido la Historia Natural con un número casi infinito de descubrimientos; finalmente, la conservación del hombre en diferentes climas en travesías dilatadas y entre unas tareas y riesgos casi increíbles, ha sido la requisición más interesante que ha hecho la navegación. Al cumplimiento de estos objetos se dirige particularmente el viaje que se propone; y esta parte, que puede llamarse la parte científica, se hará con mucho acierto, siguiendo las trazas de los Sres. Cook y La Pérouse."

Los otros dos objetivos se esbozaban muy ligeramente: el uno era la construcción de cartas hidrográficas para las regiones más remotas de la América, así como de derroteros que pudiesen guiar con acierto la poca experta navegación mercantil; y la otra la investigación del estado político de la América, así relativamente a España como a las naciones extranjeras. Se trataba, por tanto, de investigar de forma enciclopédica la naturaleza de los dominios españoles, tanto desde el punto de vista histórico-natural, con estudios dirigidos a todas las ramas del saber, como histórico-político, para gobernar en estas posesiones con "equidad, utilidad y métodos sencillos y uniformes". 

Las reflexiones de Malaspina sobre la importancia política y científica de publicar los resultados obtenidos por la expedición durante la inspección de las colonias españolas y extranjeras eran consustanciales con el objeto mismo de la expedición. De hecho, inspeccionar y publicar los resultados del viaje era una cuestión política y científica relativa a la lucha colonial y a la producción de conocimiento.

Para Malaspina New South Wales, colonia inglesa fundada en 1788 por el Capitán Arthur Philips, era una amenaza pues sus progresos comprometían la seguridad de las colonias españolas situadas en las costas del Pacífico sudamericano. Esta opinión era compartida por la corona y sus ministros y estaba fundada además en los avances ingleses en la costa del noroeste norteamericano, en los informes sobre la colonización inglesa de New Holland, etc. Como consecuencia New South Wales debía ser inspeccionada, según Malaspina, con ojos de político y no tan sólo de naturalista.

La expedición española alumbró, pues, un corpus de trabajos hidrográficos, botánicos, astronómicos y antropológicos muy valiosos dada su temprana fecha de su producción y su procedencia ya que éstos ponen de relieve los intereses coloniales españoles en el océano Pacífico.

El viaje

La expedición estaba muy bien documentada y planificada y tenía dos barcos construidos para la ocasión: La Atrevida y La DescubiertaLiderados por Bustamante y Malaspina, respectivamente, ambos zarparon de Cádiz el 30 de julio de 1789 con una importante representación de los intelectuales españoles de la época: los astrónomos e hidrógrafos Juan Gutiérrez de la Concha y Felipe Bauzá; dibujantes como José del Pozo, José Guío, Fernando Brambila y Tomás de Suria; el botánico Luis Née; y naturalistas como Antonio Pineda y Tadeo Haenke.

El 30 de julio de 1789 zarpaban ambas corbetas del puerto de Cádiz y haciendo escala en Tenerife. Durante los siguientes cinco años, Malaspina y la tripulación de La Descubierta navegan a lo largo de la costa brasileña ; el Río de la Plata, Montevideo y Buenos Aires; Patagonia e Islas Malvinas; Cabo de Hornos; Chi loé y la costa chilena , desde donde giran hacia la isla de Juan Fernández; Callao y Lima; Panamá -donde vislumbraba la posibilidad de construir un canal para unir el Atlántico y el Pacífico; las costas californianas de México y la incipiente nación de Estados Unidos ; y los territorios canadienses del oeste y la actual Columbia Británica hasta AlaskaDe nuevo, regresa a México, a las Islas Marianas y zarpa hacia las Macao en las Filipinas, para conocer las relaciones comerciales entre esta colonia portuguesa y China, que habían incomodado al virrey español de Filipinas.

La expedición también llegó a Nueva Zelanda y Port Jackson (New South Wales) en Australia ; el archipiélago de Vavao ; de allí, viajó de regreso a la costa peruana y, finalmente, regresó a España viajando hacia el este, a través de Tierra del FuegoMalvinas y Montevideo.


Ruta Expedición Malaspina. Mapa de Iván Hernández Cazorla / Wikipedia


En todos los lugares visitados se midieron mareas, se levantaron cartas geográficas, se reconocieron los territorios tierra adentro y se recolectaron animales, plantas y minerales. Se estudiaron razas y lenguas, se dibujaron puertos y ciudades, así como se recogió información sobre las sociedades, política y economía de los pueblos que se exploraban, todo para su publicación al término de su viaje.

El legado de la expedición
El 21 de septiembre de 1794 la expedición regresó a España con un inmenso patrimonio de conocimientos sobre historia natural, cartografía, etnografía, astronomía, hidrografía y medicina, además de los aspectos políticos, económicos y sociales de los territorios visitados. En total, más de un millón de páginas de información, cientos de cartas marinas y terrestres; miles de plantas y muestras geológicas; multitud de notas y medidas astronómicas; más notas sobre la etnología de las áreas visitadas; y estudios sobre cómo combatir enfermedades. 

Además, el informe 'Viaje político y científico por el mundo' incluía un documento confidencial, con observaciones críticas de carácter político y a favor de otorgar una amplia autonomía a los territorios del entonces Imperio español.

Sin embargo, la España que habían dejado Malaspina y Bustamante en 1789 no era la misma que cuando regresaron. La Revolución Francesa había frenado el reformismo en España, provocado por una reacción de la Iglesia, e hizo imparable el ascenso al poder de Manuel GodoyEntonces, aunque los primeros meses los expedicionarios fueron recibidos con aplausos, esta respuesta pronto cambió y concluyó en ignorar la hazaña y a sus héroes.

Ritual fúnebre, dibujado por Fernando Brambila

Al no obtener el reconocimiento que anhelaba, Malaspina comenzó a conspirar para derrocar al gobierno de Godoy y planificar un gobierno alternativo en el que el ilustre Melchor Gaspar de Jovellanos jugaría un papel destacado. Cuando se descubrió la denominada 'conspiración de Malaspina', y tras un breve juicio, fue condenado a diez años de prisión en un castillo de A CoruñaTras más de seis años de prisión, durante los cuales escribió varios libros, Malaspina fue puesto en libertad con la condición de que nunca regresara a España.

Llegó a Génova en 1803 , donde su obra fue debidamente reconocida y se le tuvo en alta estima. Unos años más tarde, en 1810, murió en su casa de Pontrémoli, cerca de su ciudad natal, Mulazzo, sin ver publicado el trabajo de su inmensa expedición.

Puede decirse que tanto el trabajo de recolección de Luis Née como la labor de sistematización y publicación de Antonio José Cavanilles constituyeron tres herramientas usadas por la monarquía española para dirimir sus conflictos coloniales en el Pacífico y consolidar su prestigio científico internacional ante las demás potencias marítimas europeas. 

La recolección, la sistematización y la publicación de las plantas de New South Wales por los españoles ponen de relieve tres formas de apropiación política de la botánica relacionadas a la lucha colonial y a la producción de conocimiento. La primera forma estuvo vinculada al espionaje sobre el terreno con el fin de investigar la agricultura de New South Wales y descubrir nuevas plantas, mientras la segunda y la tercera estuvieron relacionadas a la precisión y al mejoramiento del saber disponible sobre la flora de esta colonia extranjera.

El itinerario seguido por la expedición Malaspina en el Pacífico implicó una intervención geopolítica que debía, además, arrojar la información necesaria para elaborar un diagnóstico sobre el imperio español y definir las estrategias relativas a su reforma.

En este contexto, la Historia natural fue una de las herramientas usadas para dicha intervención. Por ello, tanto las recolecciones de plantas hechas por Luis Née en New South Wales en 1793 como la sistematización y publicación de éstas emprendida por Antonio José Cavanilles desde 1797, ponen de manifiesto la estrecha relación entre la lucha colonial, la producción de conocimiento y la búsqueda de prestigio por parte de la monarquía española a fines del siglo XVIII. 

La botánica fue usada como una herramienta para evaluar el potencial agrícola de la colonia extranjera y precisar el saber botánico sobre su singular flora que había sido estudiada por los botánicos ingleses.

La expedición Malaspina hoy

A pesar de que durante el proceso Malaspina en 1795 la intención era eliminar los materiales de la expedición, estos fueron conservados por la Dirección de Hidrografía de la Consejería de Marina en MadridPero la mayor parte de la obra permaneció inédita hasta 1885, cuando el teniente Pedro de Novo y Colson publicó 'Viaje político-científico alrededor del mundo de las corbetas Descubierta y Atrevida bajo el mando de los capitanes Alejandro Malaspina y José Bustamante y Guerra de 1789 a 1794' .

Hoy en día, la mayoría de las colecciones se conservan en el Museo Naval de Madrid, el Real Observatorio de la Marina, el Real Jardín Botánico y el Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde siguen siendo estudiadas por historiadores y biólogos.

Asimismo, en reconocimiento a las contribuciones de la expedición, varias instituciones españolas lanzaron en 2010 una importante expedición científica de circunnavegación e investigación multidisciplinar, que recibió el nombre de Malaspina, centrada en el cambio climático y la biodiversidad oceánica.


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