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SOCIEDAD. La democracia retrocede a nivel mundial en 2020

 

Leones del Congreso de Diputados en Madrid, España

Desde 2006, la Unidad de Inteligencia de The Economist elabora un Índice de Democracia en el que repasa el estado de la democracia en 165 países y dos territorios del mundo. Basándose en cinco categorías ―proceso electoral y electoralismo, funcionamiento gubernamental, participación política, cultura política y libertades civiles―, The Economist divide todos los Estados analizados en cuatro tipos de regímenes según su nota global: democracia plena, democracia imperfecta, régimen híbrido o régimen autoritario.

Uno de los mayores puntos a favor de este índice es que sale de la tradicional contraposición entre democracia y dictadura. Con el concepto de los regímenes híbridos, también conocidos como anocracias, se permite establecer una zona de transición gris entre dos términos absolutos o mucho mejor definidos como son los regímenes democráticos y los autocráticos. De igual manera, el índice de la revista británica también presenta sus problemas: ¿se puede cuantificar un concepto relativamente abstracto como el de democracia? Al menos esta medición es la más aproximada que se ha llegado a hacer en este ámbito.


En su decimotercera edición, la correspondiente al año 2020, el Índice de Democracia de The Economist refleja que casi la mitad de la población del planeta, el 49,4%, vive en algún tipo de democracia, aunque solo el 8,4% lo hace en una democracia plena frente al 8,9% que lo hacía en 2015. Además, según The Economist, más de un tercio de la población mundial está gobernada por un régimen autoritario, debido principalmente a China y sus casi 1.400 millones de habitantes. Estos datos son los peores desde que la publicación británica comenzó a reunirlos hace doce años.

La nota media global del estado de la democracia en el mundo, en una escala de 0 a 10, fue de 5,37 en 2020, un resultado peor incluso que el obtenido en 2010, cuando la crisis económica hizo caer el indicador hasta el 5,46. La principal causante de este retroceso ha sido, según The Economist, la pandemia, en concreto las medidas impuestas por los diferentes Gobiernos para restringir libertades individuales, los ataques a la libertad de expresión y la ausencia de transparencia en las medidas adoptadas. Con independencia de si las acciones emprendidas para frenar al coronavirus tuvieron apoyo social o resultaron efectivas, el Índice de Democracia de 2020 penaliza a todos aquellos países que restringieron la libertad de sus ciudadanos, por lo que 118 de territorios de los 167 analizados (el 71%) han visto empeorar su puntuación.

El país ha mejorado su posición respecto al año pasado y se mantiene entre solo 22 democracias plenas de los 167 países analizados por la Unidad de Inteligencia de la prestigiosa publicación británica. España obtuvo una puntuación global de 8,18 sobre 10, y las mejores puntuaciones en las categorías de proceso electoral, pluralismo político (9,58) y libertades civiles (8,82)

Más allá del impacto de la pandemia, el estudio de la revista británica también identifica un cambio hacia el este en el equilibrio global de poder. El ascenso de tres países asiáticos al grupo de las democracias plenas (Japón, Corea del Sur y Taiwán) y la caída de dos europeos (Francia y Portugal) es el mayor ejemplo de esta tendencia. Se trata, en realidad, de una dinámica que comenzó hace varios años, pero que ha sido acelerada por el coronavirus. 

Asia consiguió frenar los contagios mucho más rápido que Europa, lo que se tradujo en cifras de muertes más reducidas y una recuperación económica más rápida. Por el contrario, el Viejo Continente tardó mucho más en reaccionar y en la actualidad sigue teniendo que recurrir a medidas mucho más duras, con el respectivo impacto en el estado de sus democracias.

Dentro de esa dinámica de cambio de poder sobresale el caso Taiwán. El pequeño Estado insular no solo celebró sus elecciones en 2020, sino que también contó con una elevada participación y una gran movilización de los jóvenes, dando muestras de la resiliencia de la democracia nacional en un momento en el que la acumulación de poder y el atraso de procesos electorales marcaban la actualidad política internacional.

Fuentes:

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