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NATURALEZA. El valle alcarreño de las salinas, un espacio de gran riqueza medioambiental

 


A unos 14 km de la bellísima Sigüenza encontramos Imón y en ella las salinas más importantes de la comarca de Atienza y de la provincia. Las Salinas de Imón tuvieron una mayor producción de sal, son las de mayor tamaño, mejor construcción y, además, han llegado a nuestros días en mejor estado de conservación. 

El Valle y salinas del Salado, es un espacio natural incluido en la Red Natura 2000, como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zonas de Especial Protección para Aves (ZEPA), situado en el valle del río Salado, en la provincia de Guadalajaracomunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Alcanza una extensión total de 11.585,19 hectáreas, distribuidas en 560,49 ha en Alcolea de las Peñas, 411,04 ha en la localidad de Cincovillas, 1.050,31 ha en Huérmeces del Cerro, 436,20 ha en La Olmeda de Jadraque, 497,44 ha en Paredes de Sigüenza, 1.042,56 ha en Riofrío del Llano, 532,32 en Riba de Santiuste, 5.902,58 ha en Sigüenza, 434,19 ha en Tordelrabano, 238,38 ha en Valdecubo y 472,03 ha en Viana de Jadraque. Todos ellos localidades de la provincia de Guadalajara en la comunidad de Castilla-La Mancha.


Vista de los recocederos de la sal en la zona de Imón. Es probable que los romanos extrajeran sal en Imón ya en el siglo I, aunque no hay constancia histórica de ello, si bien se tiene conocimiento de instalaciones salineras y asentamientos relacionados de esa época en los alrededores de Sigüenza


Alfonso VIII, el rey castellano que se distinguió por su cariño y protección a la Villa de Atienza y a todo su Común de Tierras, insistió mucho en su testamento para que la propiedad de las salinas de Imón quedara siempre por el Rey. El rey, bajo cuyo control se encontraban, destinaba las rentas a pagar a nobles y al obispado de Sigüenza. Carlos III ordenó su modernización en 1720 construyendo amplios almacenes, nueva red de artesas, canales y caminos y organizó su explotación para sacarles aprovechamiento. Estuvieron activas hasta 1996.

En un entorno de absoluta sobreiedad, se repite la presencia de áreas salobres por muchas otras aldeas del entorno de Sigüenza y Atienza. Así ocurre en Cirueches, término de Carabias; en La Olmeda de Jadraque, donde existen unas salinas de rancio abolengo también, en uso aún. En Santamera, donde las salinas del Gormellón tienen la fuerza de una tradición de siglos. En Rienda, que aún ofrece sus estanques medio llenos medio vacíos. En Riba de Santiuste, en Valdealmendras, en Alcuneza….. son recuerdos apenas, huellas leves de la sal y la riqueza de tiempos medievales, que en el entorno de Sigüenza y de Atienza el viajero encuentra casi como por milagro.


Extrayendo la sal en las salinas de Imón y de La Olmeda (mediados siglo XX). https://sierranortedeguadalajara.es/


El río Salado nace en el extremo norte de Guadalajara y, en su valle, aparece un conjunto de hábitat de alto interés que configuran este espacio natural. Su gran diversidad litológica y geomorfológica, por ubicarse en la confluencia entre el Sistema Central (pizarras y cuarcitas) y las parameras del Sistema Ibérico (areniscas, calizas, dolomías, margas y arenas albenses), da lugar a varias zonas de interés: El macizo de Riba de Santiuste-Alcolea de las Peñas, producto de una elevación local del zócalo, con vegetación predominante de rebollares y encinares silicícolas sobre areniscas, brezal y jaral con cervunales en los enclaves más húmedos, y abundantes roquedos en los que nidifican aves rapaces. 

Castilla La Mancha (www.castillalamancha.es)

La zona de Santamera-Huérmeces del Cerro, páramo elevado asentado sobre una superficie de erosión caliza y dolomítica (rocas cretácicas), cubierta por extenso encinar, con rodales de quejigar y un singular enclave de rebollar en Carabias con majadales, vallicares, pastizales y juncales en las vaguadas. La incisión fluvial en este sector ha provocado la aparición de pequeñas hoces y escarpes importantes para las aves rupícolas. Presenta fenómenos kársticos frecuentes existiendo cuevas con alto valor para los quirópteros (como la cueva de los Murciélagos en Santamera). 

El color rosa que se observa en sus aguas se debe a la existencia de microorganismos que se forman debido a las altas temperaturas, alta salinidad y carencia de oxígeno.

Salinas de Rienda, en Guadalajara. Forman parte de las salinas del valle del río Salado, que discurre desde los altos que limitan Soria con Guadalajara, en el extremo norte de la provincia, hasta el sur.

  

 Marga Martín / MM (2019)




La zona de las salinas de Paredes de Sigüenza, de La Olmeda y de Imón y las vegas halófilas, formadas por haber excavado la red hidrográfica en el nivel de los estratos de yesos del Keuper, que contiene arcillas rojas con intercalaciones salinas. Aparecen así numerosos afloramientos de aguas salobres que, desde la antigüedad, han sido aprovechadas para la extracción de sal con métodos tradicionales. Estas salinas se encuentran rodeadas de terrenos más o menos salinizados, en el fondo de los valles, donde se origina un hábitat singular en el que conviven comunidades de vegetación halófila como tarayales, juncales, praderas vivaces y plantas crasas y fenalares, además de aves asociadas a este medio. 

Ésta es una zona de gran aislamiento en el pasado, muy poco poblada y con los pueblos muy dispersos. Las Salinas de Imón y La Olmeda han sido explotadas hasta tiempos recientes, resultando necesario asegurar su conservación y la de sus tradicionales métodos de explotación. 




IMPORTANCIA ORNITOLÓGICA Y AMBIENTAL 
Destacan las poblaciones de aves de roquedos y las de zonas esteparias y salinas. Los roquedos tienen un especial interés además por su vegetación. En ellos nidifican un buen número de especies, entre las que destaca el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus), el águila real (Aquila chrysaetos) y el halcón peregrino (Falco peregrinus). En Huérmeces del Cerro y Santamera existen refugios importantes de quirópteros cavernícolas. 

En cuanto a la vegetación, destaca la existencia de numerosos enclaves de vegetación relíctica, como el barranco de Cirueches donde aparece un matorral en pendientes rocosas de sabina negra (Juniperus phoenicea) con boj (Buxus sempervirens) de interés por tratarse de una localización aislada y separada del área de distribución habitual de esta especie. Destacan por encima de todo las comunidades de plantas halófilas, de gran valor por su aislamiento y grado de conservación.


Otras especies de aves: collalba negra (Oenanthe leucura), halcón peregrino (Falco peregrinus), totovía (Lullula arborea), curruca rabilarga (Sylvia undata), martín pescador (Alcedo atthis), cogujada montesina (Galerida theklae), azulón (Anas platyrhynchos), rascón (Rallus aquaticus), garza real (Ardea cinerea), porrón común (Aythya ferina), focha común (Fulica atra), zampullín chico (Tachybaptus ruficollis), pato cuchara (Anas clypeata), cuervo (Corvus corax), roquero solitario (Monticola solitarius), paloma zurita (Columba oenas), etc. 

Otras especies de vertebrados de interés:

MAMÍFEROS: gato montés (Felis sylvestris), tejón (Meles meles), nutria (Lutra lutra) y diversas especies de murciélagos: Rhinolophus hipposideros, Rhinolophus ferrum-equinumm, Rhinolophus euryale, Miniopterus schreibersii. Hay además colonias de topillo de Cabrera (Microtus cabrerae). 

PECES: boga de río (Chondrostoma polylepis), bermejuela (Chondrostoma arcasii) y colmilleja (Cobitis paludica). 

FLORA: plantas halófilas de interés, como Scorzonera parviflora, Glaux maritima, etc

Salinas Sigüenza-Imón (http://www.turismocastillalamancha.es/)



AMENAZAS Y GESTIÓN 
Las salinas, salobrales y vegas halófilas de la zona son los hábitat más vulnerables frente a las agresiones sobre el suelo o el sistema hidrológico: dragados, drenajes y canalizaciones, muy habituales hasta ahora en el cauce del río Salado. Éstas disminuyen el nivel freático y modifican la dinámica de la humedad y las sales en el suelo. La ausencia de vegetación de ribera y de comunidades sumergidas en este río se atribuye a los frecuentes dragados de que es objeto.

Las praderas halófilas de la cebadilla marina (Hordeum marinum), pueden ser también objeto de roturación para cultivo agrícola. Las zonas forestales de Riba de Santiuste-Alcolea de las Peñas y Santamera-Huérmeces del Cerro no son en la actualidad objeto de aprovechamiento de leñas a gran escala, por lo que la evolución del arbolado es favorable. Las zonas de nidificación de las aves rupícolas son vulnerables a la escalada y presencia humana. 

La zona ha sido objeto de estudios para el aprovechamiento de la energía eólica, lo que podría menoscabar de forma crítica la aptitud del lugar como ZEPA. En el área de Santamera-Huérmeces del Cerro se ha construido recientemente la Presa de El Atance, siendo preciso preservar los caudales ecológicos aguas abajo de esta presa. 



Quinientos años antes de Cristo se construyó una calzada romana llamada Vía salaria que unía las salinas de Ostia (muy cerca de Roma) con Castrum Truentinum (Martinsicuro). Por ella los mercaderes transportaban el preciado producto y a los soldados que cuidaban de la seguridad de la ruta se les pagaba parte de su sueldo con sal, a esto se le llamaba Salarium Argentum, y de aquí procede la palabra salario.



Más información: 

Antonio MALPICA CUELLO y Guillermo GARCÍA-CONTRERAS RUIZ Universidad de Granada. Asentamientos y explotación de la sal en el valle del Salado y la zona de Sigüenza en época altomedieval, ISSN 0214-3038, 2009.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-ocaso-de-las-salinas-de-interior-en-la-provincia-de-guadalajara-784108/html/

http://www.arquitecturapopular.es/auxiliares/salinas-imon-guadalajara.htm


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