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HISTORIA. El protectorado español en Marruecos fruto de una guerra contra la independencia rifeña (1900-1926)

 


En la Conferencia de Algeciras (1906) España y Francia se repartieron Marruecos (el norte para los españoles y el sur para los franceses), lo cual era para los españoles una excusa y a la vez una oportunidad para resarcirse de la reciente pérdida de las colonias de ultramar, y para las potencias europeas un freno a la influencia de Francia en el norte de África.


El-Hadj el-Mokri, embajador marroquí en España, firmando el tratado en la conferencia de Algeciras, el 7 de abril de 1906.


Mapa del protectorado español en Marruecos


Pronto esta nueva situación provocó la incursión por la región del Rif, zona montañosa del norte de Marruecos, de tribus nómadas, encabezadas por El Mizzian, que organizaron diferentes ataques y agresiones, y se dedicaron al pillaje, lo cual hizo que España enviara una dotación de soldados que, por falta de preparación, no pudieron controlar los choques, escarceos y permanentes escaramuzas de estas bandas, con lo que esta situación se mantuvo en el tiempo y empeoró.

En julio de 1909, se produjo el hecho del “Barranco del Lobo”, un lugar próximo a Melilla en el que unos obreros españoles, que construían un puente para el ferrocarril minero, fueron atacados y asesinados por bandas rifeñas. El motivo de este ataque se debía a la no aceptación por parte de algunas tribus rifeñas que su líder máximo hubiera vendido unas minas de hierro de la zona cercana a Melilla a una compañía española para que las explotara.


Soldados españoles recogiendo a sus muertos en el Barranco del Lobo para ser trasladados en un furgón funerario (27 de julio de 1909)

Tropas españolas en el Gurugú, cerca de Melilla (otoño de 1909)

Grupo de prisioneros españoles (1909)

Militares españoles en Marruecos (1910)


Con la intención de poner fin a esta situación, España movilizó a muchas personas, lo cual dio origen a la Semana Trágica de Barcelona, como protesta por el envío de soldados, muchos de ellos padres de familias humildes, que se sabía eran inexpertos y corrían un riesgo real de perder la vida ante los rifeños en el mencionado barranco. De hecho, unos mil españoles murieron en combate.


Semana trágica de Barcelona. En un mitin celebrado el 11 de julio de 1909, Pablo Iglesias expresó públicamente lo que opinaban gran número de trabajadores: “Aquí en España se está arrebatando a los reservistas de sus hogares. Y todavía se les escarnece por unas señoras hipócritas que a los embarques acuden para repartir pitillos, algunos céntimos y escapularios entre los pobres soldados, mientras ellas libran a sus hijos de ir a la guerra”. Unos días después, los soldados que estaban siendo embarcados en el puerto de Barcelona arrojaron al agua las baratijas recibidas, al tiempo que prorrumpían en gritos contra la guerra. El PSOE y la UGT decidieron declarar una huelga general contra el conflicto bélico para el día 2 de agosto. Sin embargo, el comité de la organización unitaria Solidaridad Obrera de Barcelona, del que también formaba parte la UGT, temiendo que el gobierno suspendiera las garantías constitucionales, decidió anticipar la huelga para el 26 de julio.


Poco a poco, el ejército español mediante operaciones como las de Yabala y el desembarco de Larache, consiguió avanzar y adentrarse en territorio marroquí, estableciendo un protectorado y tutelando los territorios a medida que iban siendo conquistados. Mientras, la opinión pública española, convulsionada y preocupada por la situación, mostraba abiertamente su rechazo a esta campaña por su elevado coste económico y en vidas humanas, así como por los pocos beneficios que se producían.

Grupo de rifeños pertenecientes a la resistencia indígena contra España (1911)

Embarque de heridos en el puerto de Melilla antes de ser trasladados a la península (1911)

Artillería española en el bosque de la Gaba (septiembre de 1913)


Sea como fuere, la guerra colonial de Marruecos se prolongó unos 20 años. Cuando España se tomó en serio el asunto, destinó efectivos necesarios e hizo el esfuerzo suficiente para que el signo de la guerra comenzase a cambiar. Se emplearon nuevas estrategias, más armamento y nuevos medios, entre ellos aviones militares para bombardeo aéreo, un recurso que se utilizaba por primera vez en la historia. La Primera Guerra Mundial paralizó la campaña de Marruecos que se reanudaría tras esta contienda. 


Ingenieros militares descargando material del ferrocarril en Río Martín, a 10km al noreste de Tetuán (1912)

Abd-el-Krim, el líder militar rifeño que encabezó la resistencia contra España y fue el principal protagonista del Desastre de Annual.

Columna de rifeños dirigiéndose al monte Gurugú (1911)

Soldados españoles posando en la cabila de Ymurruten, acabada de conquistar (noviembre 1913)


En 1921, en el conocido como Desastre de Annual, las tropas del líder rifeño Abd-el-Krim derrotaron al ejército español provocando una matanza entre los soldados españoles. Tan terrible derrota se saldó, según el Informe Picasso con 13.363 muertos (10.973 españoles y 2.390 indígenas), por sólo 1.000 rifeños. No obstante, las cifras seguramente fueron inferiores, ya que los registros eran a menudo hinchados para cobrar más soldadas y recibir más suministros. 

Reportaje de «El Mundo Gráfico» con Abd-El-Krim y soldados españoles muertos y heridos en Annual.


Había tanto muerto que se decía que, del segundo día en adelante los buitres sólo comían de comandante para arriba. A las pérdidas humanas se añadían las de material militar (20.000 fusiles, 400 ametralladoras, 129 cañones, aparte de municiones y pertrechos) y la destrucción de las infraestructuras (líneas férreas y telegráficas, hospitales, escuelas, cultivos, etc.) construidas con el dinero y el esfuerzo español a lo largo de 12 años.

Baterías de 15cm en el monte Arbos, Melilla (1920)


El Desastre de Annual provocó una terrible crisis política. El gobierno de Allendesalazar se vio obligado a dimitir, y en agosto de 1921, el rey Alfonso XIII encarga a Antonio Maura formar un gobierno de concentración nacional del que formaron parte todos los grupos políticos. Este gobierno estuvo dividido entre quienes deseaban una intervención más decidida en Marruecos y los partidarios del abandono. Llegó a decir Indalecio Prieto en las Cortes:

Estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del ejército español.

El ministro de la Guerra ordenó al general Juan Picasso elaborar un informe conocido como Expediente Picasso, en el que, a pesar de diversas acciones obstructiva, se señalaban múltiples errores militares, calificando de negligente la actuación de los generales Berenguer (Alto Comisario) y Navarro ( 2º Jefe de la Comandancia General de Melilla ) y de temeraria la del general Silvestre.

Quedaban desestimados los testimonios infundados de que el Rey había animado la penetración irresponsable de Silvestre hasta puntos alejados de Melilla sin contar con una defensa adecuada en la retaguardia, animando a Silvestre en sus acciones, con el telegrama: Ole los hombres.

Campamento español de Monte Arruit.


Pero la crisis política continuaba. El gobierno de Maura cayó en marzo del 22, y tras él los gobiernos de Sánchez Guerra y García Prieto. Antes de que el Informe Picasso se debatiera en el Pleno de las Cortes, el general Miguel Primo de Rivera dio un Golpe de Estado el 13 de septiembre de 1923, decidido a poner fin a la deriva política.

Con respecto al Rif, Abd el-Krim extendió su dominio por todo el protectorado español, creando la República islámica del Rif, que llegó en 1924 a la cumbre de su poder. Sin embargo, su éxito y sus ataques al Marruecos francés determinaron el giro de la política de Primo de Rivera, hasta entonces pasiva y de contención, frente al problema del Rif. España se entendió con Francia para hacer frente común a los rifeños, y pasó a la ofensiva. Con el éxito rotundo de Desembarco de Alhucemas (1926), Primo de Rivera obtuvo una posición fuerte que le permitió pacificar la zona en menos de un año y restituir la autoridad española en el Protectorado.

El padre Emiliano M. de Revilla colocando la corbata con el emblema del Sagrado Corazón de Jesús en la bandera del Tercio de Voluntarios, inmediatamente antes de asaltar el fortín de Ras-Medua, Melilla, que fue tomado a bayoneta. A la derecha de la imagen aparece Francisco Franco, en aquél momento comandante de la 1ª bandera del ejército de África.


CÓMO SE CONTÓ "ANNUAL"

El Desastre de Annual fue un tema de importancia para la narrativa. En 1928 se publicó la obra de José Díaz Fernández El blocao, y poco antes de la caída de Alfonso XIII vio la luz la célebre novela Imán, de Ramón J. Sender (Madrid, 1930), quizá el relato más estremecedor y terrible de la tragedia del ejército español. En 1939 se publicó, en inglés, la famosa obra de Arturo Barea, La forja de un rebelde.

Durante la dictadura franquista, las referencias históricas a la batalla fueron escasas y, en último término, justificadoras. Así ocurría en los casos de la obra del Duque de Maura y Melchor Fernández Almagro, Por qué cayó Alfonso XIII. Evolución y disolución de los partidos históricos durante su reinado (Madrid, 1948), y la extraordinaria recopilación documental de Manuel Galbán Jiménez sobre las causas del desastre de Annual: España en África. La pacificación de Marruecos (Madrid, 1965). Las escasas obras que hicieron frente a la interpretación oficial del régimen procedieron del exilio republicano: España y Marruecos, de Indalecio Prieto (Toulouse, 1956), La España de mi vida. Autobiografía, de Ángel Ossorio y Gallardo, (Buenos Aires, 1941), y La pequeña historia, de Alejandro Lerroux (Buenos Aires, 1945).

El Capitán General Miguel Primo de Rivera saluda a las tropas del desembarco desde un torpedero de la marina. El desembarco de Alhucemas (Óleo de José Moreno Carbonero, 1927)

El 2 de marzo de 1956, Mohammed V consiguió el reconocimiento de la independencia de su país por parte de Francia. El 7 de abril de 1956 la dictadura franquista, a pesar de las protestas formuladas por el Ejército (entre otros por el general García Valiño, alto comisario) hace lo propio reconociendo la independencia marroquí. Finalizaban de esta forma los protectorados ejercidos por Francia y España, respectivamente, sobre Marruecos. La zona sur (Cabo Juby o Tarfaya) no pasó a soberanía marroquí hasta 1958, en tanto que Ifni, que se había convertido en provincia española ese mismo año, hizo lo propio once años más tarde, siguiendo las resoluciones de Naciones Unidas.

Para saber más:

Bastos Ansart, Manuel. De las guerras coloniales a la guerra civil: Memorias de un cirujano. Esplugues de Llobregat: Ariel, 1969.

«Carta “La libertad” 23 de noviembre 1921», s. f. R422-272-5. Archivo General Militar de Madrid.

Cordón, Antonio Cordón García, y Ángel Viñas. Trayectoria [Texto impreso]: recuerdos de un artillero. Colección España en armas ; 12. Sevilla: Espuela de Plata, 2008.

«Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España — La Libertad (Madrid. 1919). 23/11/1921, página 3.» Accedido 3 de diciembre de 2016. http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002650915&search=&lang=es.

Luque García, Juan, Juan Cañellas Romero, y Juan Cañellas Romero. Juan Luque: corresponsal de Diario de Barcelona en Melilla: selección de crónicas (1921-1927). Historia de Melilla 16. Melilla: Consejería de Cultura, Servicio de Publicaciones, 2004.

Madariaga, María Rosa de. En el barranco del lobo…: las guerras de Marruecos. Madrid: Alianza, 2005.

O’Donnell y Duque de Estrada, Hugo, Enrique García Hernán, y José María Blanco Núñez. Historia militar de España. Vol. II. IV. Madrid]; Laberinto; Ministerio de Defensa, 2009.

Pedro en el Rif (norte de África). «Pedro en el Rif (norte de África)». Accedido 4 de octubre de 2016. https://pedroenelrif.com/.

Prieto, Indalecio. Crónicas de guerra: Melilla 1921. 1a ed. África propia, n. 21. Málaga : Melilla: Algazara ; Centro Asociado de la UNED de Melilla, 2001.

Villa, Fernando Puell de la. «Política de defensa y política militar». En Las claves de la España del siglo XX,  Vol. 2, 2001 (La organización del Estado / coord. por Antonio Morales Moya), ISBN 84-95486-23-7, págs. 165-187, 165-87. Sociedad Estatal España Nuevo Milenio, 2001. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4816474.

Leguineche Bollar, Manuel (1996), Annual 1921: el desastre de España en el Rif  Madrid: Ed. Alfaguara. ISBN 84-204-8235-8.

Palma Moreno, Juan T. (2001), Annual 1921 : 80 años del desastre  Madrid: Almena Ediciones. ISBN 84-930713-9-0.

Carrasco García, Antonio (1999), Annual 1921 Las imágenes del desastre  Madrid: Almena Ediciones. ISBN 84-96170-20-9.

Francisco, Luis Miguel (2005), Annual 1921, crónica de un desastre.

La Porte Fernández-Alfaro, Pablo (2003). El desastre de Annual y la crisis de la Restauración en España (1921-1923)  Alcalá de henares, UCM. Disponible online en: [5] (22'28 Mb), [6] (13'53 Mb) y [7] (22'72 Mb).

Silva, Lorenzo (2001), Del Rif a Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos.

Sender, Ramón J. (1930), Imán  Editorial Destino. ISBN 84-23333-44-2.

https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/desperta-ferro-contemporanea-n-o-11-el-desembarco-de-alhucemas-1925/

https://www.fideus.com/esdeveniments%20-%20desastre%20de%20annual.htm

https://www.despertaferro-ediciones.com/2020/morir-en-africa-vida-y-muerte-del-soldado-espanol-en-el-rif/


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