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HISTORIA. La Alianza Cortés-Tlaxcala: un pacto que vale una conquista

 

Cortés se reúne con los líderes tlaxcaltecas. Pintura de Desiderio Hernández Xochitiotzin / Wikimedia Commons

Hernán Cortés y sus “trescientos” españoles no conquistaron el Imperio azteca por su cuenta. Tenían aliados, siendo los tlaxcaltecas el más importante y decisivo en la toma de la capital mexica, Tenochtitlán. Cómo se desarrolló esta alianza y cómo su apoyo fue crucial para el éxito de Cortés, es el objeto de este artículo.


El 24 de agosto de 1519, Cortés y sus hombres llegaron a Zautla, donde el cacique tributario de los mexicas, Olintecle, les dio una calurosa bienvenida, proporcionándoles alojamiento y víveres


En 1519, cuando Hernán Cortés se dirigía tierra adentro desde Veracruz, en la costa del Caribe, en su audaz conquista del Imperio Mexica (Azteca), tuvo que pasar por las tierras de los tlaxcaltecas ferozmente independientes, que eran antiguos enemigos mortales de los mexicas. Al principio, los tlaxcaltecas combatieron con saña a los conquistadores, pero tras repetidas derrotas, decidieron hacer las paces con los españoles y aliarse con ellos contra sus enemigos tradicionales. La ayuda proporcionada por los tlaxcaltecas finalmente resultaría crucial para Cortés en su campaña.

Tlaxcala, que en lengua náhuatl significa "lugar de pan o maíz y tortilla", se considera así misma cuna de la nación y el mestizaje

 

Localización geográfica del Estado de Tlaxcala en la actual México. Fuente: ResearchGate


Tlaxcala y el Imperio Azteca en 1519

Desde 1420 hasta 1519, la poderosa cultura mexica había llegado a dominar la mayor parte del centro de México. Uno a uno, los mexicas habían conquistado y subyugado a decenas de culturas y ciudades-estado vecinas, convirtiéndolas en aliados estratégicos o vasallos resentidos. En 1519, solo quedaban unos pocos reductos aislados. 

El principal de ellos eran los ferozmente independientes tlaxcaltecas, cuyo territorio estaba ubicado al este de Tenochtitlán. El área controlada por los tlaxcaltecas comprendía unos 200 pueblos semiautónomos unidos por su odio a los mexicas. La gente pertenecía a tres grupos étnicos principales: los pinomes, otomíes y tlaxcaltecas, descendientes de guerreros chichimecas que se habían trasladado a la región siglos antes. Los aztecas intentaron repetidamente conquistarlos y subyugarlos, pero siempre fallaron.


Imperio mexica (azteca) en 1519


Sin embargo, sería difícil imaginar el poderío militar de Tlaxcala, que en la época prehispánica supo resistir muchos intentos de acoso por parte de la triple alianza encabezada por Tenochtitlan y que a la llegada de los españoles tuvo un papel central en la conquista de México, sin reconocer que una parte importante de los ejércitos tlaxcaltecas estaba compuesta por pueblos aliados, que por diversas razones se habían establecido en los límites externos del territorio de ese altépetl. Muñoz Camargo señala el caso muy destacado de los otomíes.

Hacia finales del siglo XV el embate del imperio mexica sobre Tlaxcala y sus vecinos era casi permanente. Sin embargo, con tenacidad y valentía los tlaxcaltecas podían burlar periódicamente el cerco del enemigo para seguir comerciando con poblaciones lejanas, valiéndose de algunos aliados. Para principios del siglo XVI, cuando Moctezuma II asumió el trono de Tenochtitlan, el asedio a Tlaxcala se reavivó con especiales bríos. La barrera de contención que hacia el sur de Tlaxcala conformaba Huexotzinco se encontraba entonces muy debilitada a causa de una guerra civil dentro de ese señorío y de los frecuentes ataques que sufría de parte de los mexicas. El cerco tendido por éstos sobre Tlaxcala era ya total y cada vez más estrecho. 

Los principales poblados de Tlaxcala fueron fortificados con murallas y fosos para detener el avance del enemigo mexica, que en 1504 lanzó un ataque especialmente fuerte, incorporando a su ejército a los vencidos huexotzincas.

La escasez de algunos productos empezó a ser resentida con fuerza entre el pueblo común, aunque no tanto entre los nobles. La sal, por ejemplo, debió ser sustituida por el tequezquite, y el azúcar por el aguamiel de los magueyes, pero sin llegar a satisfacer del todo las necesidades de la población. Al mismo tiempo, había una mayor demanda de tierras de cultivo debido a un incremento en la densidad demográfica, fruto de las múltiples inmigraciones y del aumento natural de la población tlaxcalteca.

Durante los tres lustros siguientes, el hostigamiento mexica continuó, aunque se limitó a esporádicos enfrentamientos con las fuerzas tlaxcaltecas, además del cerco tendido tiempo atrás. Aun así, Tlaxcala se había convertido en el poder hegemónico del valle del Atoyac, y en uno de los pocos pueblos que no habían sido conquistados por el imperio tenochca. 


La Confederación tlaxcalteca

Fue un señorío indígena (Huey tlahtocayotl) del altiplano central que a la llegada de los españoles estaba gobernado por cuatro altepetl o pueblos distintos: Tepeticpac, Ocotelulco, Quiahuiztlan y Tizatlan. 

Las crónicas producidas en el siglo XVI por los tlaxcaltecas, como la Historia de Tlaxcala del historiador Diego Muñoz Camargo, enfatizan la división política de la ciudad en cuatro parcialidades: Ocotelulco (en la colina de los pinos), Tizatlan (lugar de tiza), Tepeticpac (en la punta del cerro) y Quiahuiztlan (lugar de lluvia). Cada una de estas secciones era regida por su propio tlatoani y tenía cierta autonomía en diversas cuestiones como la organización social, el comercio, la recaudación de los tributos, la impartición de justicia y el cuidado de sus edificios públicos, caminos, templos y obras hidráulicas. 


En caso de conflicto bélico, las cuatro partes tenían que ponerse de acuerdo, negociar y organizar conjuntamente la defensa del altépetl, las alianzas con otros pueblos, las declaraciones de guerra, las campañas de conquista y las llamadas “guerras floridas” (xochiyaóyotl), enfrentamientos rituales gracias a los cuales las ciudades del Altiplano Central se abastecían de prisioneros de guerra que eran sacrificados en las fiestas como obsequio a los dioses.


División territorial en 1540 de la provincia de Tlaxcala. Esta división territorial fue reconocida hasta fines del siglo XVII


La gran mayoría de las huestes tlaxcaltecas estaban conformadas por auxiliares otomíes, que no obstante su valentía ampliamente reconocida en Mesoamérica, no lograron vencer a los españoles y sus aliados indígenas en las cercanías del pueblo de Tecóac, en los límites orientales del territorio tlaxcalteca.

Cortés llega a México seguido de su criado negro y precedido por La Malinche. Print Collector / Getty Images


Diplomacia y escaramuza

En agosto de 1519, los españoles se dirigían a Tenochtitlan. Ocuparon el pequeño pueblo de Zautla y reflexionaron sobre su próximo movimiento. Habían traído consigo a miles de aliados totonacas y porteadores cempoalanos, encabezados por un noble llamado Mamexi. Mamexi aconsejó pasar por Tlaxcala y posiblemente hacerse aliados de ellos. Desde Zautla, Cortés envió cuatro enviados cempoalanos a Tlaxcala, ofreciéndose a hablar de una posible alianza, y se trasladó a la localidad de Ixtaquimaxtitlán. 

Al ver que los enviados no regresaban, Cortés y sus hombres se pusieron en marcha y entraron de todos modos en territorio tlaxcalteca, atravesando la muralla que rodeaba el territorio tlaxcalteca. No habían ido muy lejos cuando se encontraron con los exploradores tlaxcaltecas, que se retiraron y regresaron con un ejército mayor. Los tlaxcaltecas atacaron pero los españoles los ahuyentaron con una carga de caballería concertada, perdiendo dos caballos en el proceso, de los 15 caballos que en total llevaban.


Grabado del siglo XVII que muestra a miembros de la tribu Tlaxcala implorando a Hernán Cortés, junto a los volcanes Popocatepetl y Iztaccihuatl


Diplomacia y guerra

Mientras tanto, los tlaxcaltecas intentaban decidir qué hacer con los españoles. Un príncipe tlaxcalteca, Xicotencatl el Joven, ideó un plan inteligente. Los tlaxcaltecas supuestamente darían la bienvenida a los españoles, pero enviarían a sus aliados otomíes para atacarlos. A dos de los emisarios de Cempoalan se les permitió escapar e informar a Cortés. Durante dos semanas, los españoles avanzaron poco. Permanecieron acampados en la cima de una colina. Durante el día, los tlaxcaltecas y sus aliados otomíes atacarían, solo para ser expulsados ​​por los españoles. Durante las pausas de la lucha, Cortés y sus hombres lanzaban ataques punitivos y redadas de alimentos contra las ciudades y pueblos locales. Aunque los españoles se estaban debilitando, los tlaxcaltecas se sintieron consternados al ver que no estaban ganando terreno, incluso con su número superior y sus feroces combates.


Emanuel Leutze


Paz y Alianza

Luego de dos semanas de sangrientos combates, los líderes tlaxcaltecas convencieron a los líderes militares y civiles de Tlaxcala de demandar la paz. El exaltado príncipe Xicotencatl el Joven fue enviado personalmente a Cortés para pedir la paz y una alianza. Después de enviar mensajes de ida y vuelta durante unos días no solo con los ancianos de Tlaxcala sino también con el emperador Moctezuma II, Cortés decidió ir a Tlaxcala. Cortés y sus hombres ingresaron a la ciudad de Tlaxcala el 18 de septiembre de 1519.


Encuentro de Xicoténcatl con Hernán Cortés. Lienzo de Tlaxcala, Fragmentos de Texas, 1530-1540


Descanso y aliados

Cortés y sus hombres permanecerían en Tlaxcala durante 20 días. Fue un momento muy productivo para Cortés y sus hombres. Un aspecto importante de su estadía prolongada fue que pudieron descansar, curar sus heridas, atender a sus caballos y equipo y básicamente prepararse para el siguiente paso de su viaje. Aunque los tlaxcaltecas tenían poca riqueza (estaban efectivamente aislados y bloqueados por sus enemigos mexica), compartían lo poco que tenían. Por ejemplo, no tenían sal y curaban las heridas con grasa de animales o de enemigos muertos con exceso de grasa. 

Se entregaron a los conquistadores trescientas muchachas tlaxcaltecas, incluidas algunas de noble cuna para los oficiales. Al capitán Pedro de Alvarado, se le entregó una de las hijas de Xicotencatl el Viejo de nombre Tecuelhuatzín, quien más tarde fue bautizada como Doña María Luisa.


 Carlos Maria Esquivel / Getty Images


Pero lo más importante que ganaron los españoles en su estancia en Tlaxcala fue un aliado. Incluso después de dos semanas de luchar constantemente contra los españoles, los tlaxcaltecas todavía tenían miles de guerreros, hombres feroces que eran leales a sus mayores (y la alianza que sus mayores hicieron) y que despreciaban a los mexicas. Cortés aseguró esta alianza reuniéndose regularmente con Xicotencatl el Viejo y Maxixcatzin, los dos grandes señores de Tlaxcala, dándoles regalos y prometiendo liberarlos de los odiados mexicas.

En esta alianza definitiva, el que jugó un papel importante fue Maxixcatzin, señor de Ocotelulco, uno de los cuatro señorías de Tlaxcala, que es quien recibe a Cortés a su retorno y le da refugio para recuperarse.

El único punto de fricción entre las dos culturas parecía ser la insistencia de Cortés en que los tlaxcaltecas abrazaran el cristianismo, algo que, de momento, no estaban dispuestos a hacer. Al final, Cortés no lo convirtió en una condición de su alianza, pero siguió presionando a los tlaxcaltecas para que se convirtieran y abandonaran sus prácticas "idólatras" anteriores.


El 18 de septiembre de 1519 Cortés y su expedición entraron en Tizatlán donde se pactó la alianza hispano-tlaxcalteca. Los señores de Tlaxcala entregaron a algunas de sus hijas a Hernán Cortés, quien a su vez las entregó como esposas a sus principales capitanes; una manera de oficializar el mestizaje generado con la llegada de estos forasteros.


Una Alianza crucial

Durante los dos años siguientes, los tlaxcaltecas honraron su alianza con Cortés. Miles de feroces guerreros tlaxcaltecas lucharían junto a los españoles durante la campaña. Las aportaciones de los tlaxcaltecas a la conquista son muchas, pero a continuación se mencionan algunas de las más importantes:

1. En Cholula, los tlaxcaltecas advirtieron a Cortés de una posible emboscada: participaron en la consiguiente Masacre de Cholula, capturaron a muchos cholulanos y los llevaron de regreso a Tlaxcala donde serían esclavizados o sacrificados.

2. Cuando Cortés se vio obligado a regresar a la Costa del Golfo para enfrentarse a Pánfilo de Narváez y una hueste de soldados españoles enviados por el gobernador de Cuba Diego Velázquez  para tomar el mando de la expedición, los guerreros tlaxcaltecas lo acompañaron y combatieron en la Batalla de Cempoala.

3. Cuando Pedro de Alvarado ordenó la Masacre en el Festival de Toxcatl, los guerreros tlaxcaltecas ayudaron a los españoles y los protegieron hasta que Cortés pudo regresar.

4. Durante la Noche Triste, los guerreros tlaxcaltecas ayudaron a los españoles a escapar de Tenochtitlan.

5. Después de que los españoles huyeron de Tenochtitlán, se retiraron a Tlaxcala para descansar y reagruparse. El nuevo emperador azteca, Tlatoani Cuitláhuac, envió emisarios a los tlaxcaltecas instándolos a unirse contra los españoles; los tlaxcaltecas se negaron.

6. Cuando los españoles reconquistaron Tenochtitlán en 1521, miles de soldados tlaxcaltecas se unieron a ellos.


Nicolas Eustache Maurin (s.XIX) / Wikimedia Commons/Public Domain


Legado de la Alianza Hispano-Tlaxcalteca

No es exagerado decir que Cortés no habría derrotado a los mexicas sin los tlaxcaltecas. Miles de guerreros y una base segura de apoyo a solo unos días de Tenochtitlan resultaron invaluables para Cortés y su esfuerzo de guerra.

Finalmente, los tlaxcaltecas vieron que los españoles eran una amenaza mayor que los mexicas (y lo habían sido todo el tiempo). Xicotencatl el Joven, que había estado receloso de los españoles todo el tiempo, intentó romper abiertamente con ellos en 1521 y Cortés ordenó la horca pública; fue una mala recompensa para el padre del joven príncipe, Xicotencatl el Viejo, cuyo apoyo a Cortés había sido tan crucial. 

Con oro, sal y algodón, el emperador azteca Cuitláhuac quiso convencer al pueblo de Tlaxcala que abandonara la alianza con el conquistador español Hernán Cortés que hubiera impedido  la caída de la capital de México-Tenochtitlán

Pero cuando los líderes tlaxcaltecas empezaron a tener dudas sobre su alianza, ya era demasiado tarde: dos años de guerra constante los habían dejado demasiado débiles para derrotar a los españoles, algo que no habían logrado ni siquiera cuando estaban en todo su poder en 1519.

Desde entonces, algunos mexicanos han considerado a los tlaxcaltecas como "traidores" que, como la intérprete esclavizada de Cortés Doña Marina (mejor conocida como " Malinche ") ayudaron a los españoles en la destrucción de la cultura nativa. Este estigma persiste hoy, aunque de forma debilitada. ¿Fueron traidores los tlaxcaltecas? Lucharon contra los españoles y luego, cuando estos formidables guerreros extranjeros les ofrecieron una alianza contra sus enemigos tradicionales, decidieron que "si no puedes vencerlos, únete a ellos". Los sucesos posteriores demostraron que quizás esta alianza fue un error, pero lo peor de lo que se puede acusar a los tlaxcaltecas es de falta de previsión. Eso sí, hoy es el día en que los tlaxcaltecas se consideran la “cuna de la nación” mexicana por el posterior mestizaje habido tras la conquista.


El emperador azteca Moctezuma II. Biblioteca de imágenes de De Agostini / Getty Images


LA BANDERA/ESCUDO DE TLAXCALA

En 1981, por iniciativa del gobernador Tulio Hernández, el artista Desiderio Hernández Xochitiotzin diseñó la bandera del actual estado mexicano de Tlaxcala,​ que más tarde pintaría en el mural llamado El siglo de oro tlaxcalteca, plasmado sobre el muro central del cubo de las escaleras que conectan los dos niveles del edificio del Palacio de Gobierno.

El 30 de octubre de 2011, en el cabildo del municipio de Tlaxcala se reconoce la bandera de Tlaxcala como símbolo del estado y del municipio, y quedó así registrado dentro del bando de policía y buen gobierno de la capital de esta entidad.




El castillo de oro sobre gules es el emblema de Castilla, el cual representa las fortalezas levantadas durante la Reconquista. En el contexto de Tlaxcala, representa a dicha ciudad como una nueva Castilla, vencedora de los mexicas durante la Conquista. El águila en sable sobre oro es la imagen heráldica de la Casa de Habsburgo, a la cual pertenecía Carlos I, quien concedió el escudo. La orla de argén (bordura en lenguaje heráldico) representa la fe católica, que los tlaxcaltecas habrían abrazado sin oposición. Las iniciales corresponden a las de los nombres latinizados de la reina Juana de Castilla, el propio Carlos y el entonces príncipe Felipe. Las dos coronas representan a la mencionada Juana, reina de Castilla y a su hijo Carlos V monarca de la misma Corona. Las palmas son símbolo de victoria, en este caso sobre los mexicas. Los cráneos y las tibias evocan los glifos prehispánicos similares y pueden referirse a los sacrificios humanos en la cultura mesoamericana; se ha sugerido que representan a los mexicas muertos durante la toma de Tenochtitlan en 1521.


Fray Bartolomé de Olmedo. Fraile mercedario nacido en Olmedo, Castilla. Designado para las misiones americanas. En Nueva España ejerció como capellán de Cortés. Celebró la primera misa en Tenochtitlán. Fue quien instruyó a Moctezuma en la fe cristiana. Actuó como intermediario entre Cortés y Narváez, además de otras funciones diplomáticas. Se encargó de la evangelización de los indios y en especial de Marina ("Malinche"). Fue por Cortés designado como encargado del Hospital de Jesús, y murió de muerte natural a finales de 1524. Detalle de Fray Bartolomé de Olmedo bautizando en Nueva España. Pintura de Miguel y Juan González, (1698)


Fuentes

- Castillo, Bernal Díaz Del. "La conquista de la Nueva España". Penguin Classics, John M. Cohen (Traductor, Introducción), rústica, Penguin Books, 30 de agosto de 1963.

- Castillo, Bernal Díaz Del. "La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España". Hackett Classics, Janet Burke (traductora), Ted Humphrey (traductor), Reino Unido ed. Edición, Hackett Publishing Company, Inc., 15 de marzo de 2012.

- The Conquest of New Spain. London: Clays Ltd./Penguin; 1963.

- Levy, Buddy. Conquistador: Hernan Cortes, King Montezuma, and the Last Stand of the Aztecs. New York: Bantam, 2008.

- Thomas, Hugh. The Real Discovery of America: Mexico November 8, 1519. New York: Touchstone, 1993.

- Muñoz Camargo, Descripción de la ciudad y provincia de Tlaxcala, Ed. R. Acuña, UNAM, Mexico 1981.

- Charles Gibson. Tlaxcala en el siglo XVI. Ed. Fondo de Cultura Económica, 1980.


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