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TURISMO. Escapada a La Iruela, junto a la Sierra de Cazorla en Jaén

 


La Iruela es un municipio andaluz de la provincia de Jaén, situado en la comarca de Alto Guadalquivir. El municipio pertenece al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Encaramado en lo más alto de la villa se encuentra el imponente castillo medieval de origen musulmán, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1985. Junto a las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo, el castillo es un símbolo monumental del municipio.



El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, es el mayor espacio protegido de España: laberinto orográfico de valles, calares , tajos, montañas y altiplanos de gran importancia hidrológica (por la gran cantidad de ríos y arroyos que de él manan); botánica ( pino laricio, pino carrasco, pino negral y muchas especies endémicas ); faunístico-cinegética y paisajística. 


Vistas al parque natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas desde La Iruela (Jaén).


De todo lo cual se deriva que es uno de los espacios naturales más visitados y frecuentados del país. Siendo el municipio el punto de partida habitual para visitar el parque nacional de la Sierra de Cazorla. La gran riqueza paisajística del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas permite disfrutar de innumerables rincones llenos de vida, ideales para rutas naturales que salen desde el parque o desde el mismo núcleo urbano de La Iruela.


Persianas de esparto típicas de Cazorla. También cortinas y estores hechos a mano.


La Iruela mantiene una antigua tradición artesana: la del esparto. Con este material se fabrican toda una serie de utensilios -esparteñas, soplillos, barjas, sarteneros...- que aún hoy se utilizan.



UN POCO DE HISTORIA

Los primeros pobladores de la Villa fueron los túrdulos andaluces, pueblo de origen íbero que habitaba la Alta Andalucía. Sobre este primer asentamiento los cartagineses, 230 a.C, fundaron la ciudad de «Curris», que bajo el Imperio Romano, según viejas crónicas, fue ciudad populosa, habiéndose encontrado vestigios arqueológicos que así lo atestiguan. Durante la dominación musulmana adquiere su actual nombre, La Iruela, siendo poblada y fortificada y convirtiéndose en un fuerte bastión defensivo.

La Iruela fue conquistada por el arzobispo de Toledo en 1231 y en este mismo año, Fernando III toma el sitio de La Iruela que es cedida a la Villa de Cazorla. El termino de la Iruela no conseguirá su autonomía hasta 1370, fecha en la que le es concedido el privilegio de villazgo. Pero aún así hubo enfrentamientos entre este término y Cazorla, que consiguió que se anulara el privilegio concedido a la Iruela y que pasara a depender de ella otra vez, hasta que en 1378 se le concedió de nuevo el título de villa.




MONUMENTOS

Lo más destacable es el  castillo medieval que se encarama en lo más alto de la villa constituye uno de los símbolos más elocuentes de la comarca así como las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo, levantada en el interior del recinto del castillo en el siglo XVI. Construida por orden de Don Francisco de los Cobos dentro del recinto amurallado del castillo, está dedicada al patrón de La Iruela, Santo Domingo de Silos. El castillo, que durante un tiempo perteneció a la orden de los templarios, está estructurado a modo de terraza en tres planos que acogen los dos primeros recintos amurallados y la torre del homenaje, situada en la zona más alta.

Se encuentra enclavado en una escarpada peña. Su origen es musulmán con reformas posteriores cristianas. Consta de tres niveles. Al inferior, prácticamente desaparecido, se accede por una torre-puerta de obra cristiana de finales de la Edad Media y que sirvió de campanario para la iglesia de Santo Domingo, que se levantó junto a ella. El nivel intermedio es el alcazarejo, que consta de cuatro torreones unidos por un lienzo de muralla, todo ello en obra de calicanto. Una de las torres protegía la entrada en recodo a este recinto, que poseía además un aljibe en el patio de armas. Coronando la cresta rocosa, la torre del homenaje, de pequeñas dimensiones y prácticamente inexpugnable, con dos pisos interiores. Desde ella se tiene un absoluto control del territorio circundante.


La Iruela. Vistas del castillo y de las ruinas de Santa María en su interior
 

A destacar dentro del casco urbano...

Plaza de la Fuente del Molino

Iglesia de la Inmaculada Concepción

Torre del Reloj


RUTAS NATURALES

En el Centro de Visitantes de la Torre del Vinagre, podemos recabar información sobre las rutas senderistas más interesantes, de las cuales una de las preferidas -y también la más visitada, es la del Río Borosa y su Cerrada de Elías, que describimos a continuación.

La Cerrada de Elías. Un recurrido que atraviesa paisajes espectaculares y considerado como uno de los caminos senderistas más bonitos de toda España. Esta ruta de más de 20 kilómetros te permitirá descubrir la impresionante Cerrada de Elías, cascadas como el Salto de los órganos y lagunas como la de Aguas Negras y Valdeazores. Una ruta sorprendente en cualquier época del año.

La parte más famosa del recorrido es la senda que te lleva entre pasarelas de maderas enmarcadas en paredes de roca por encima de las aguas del río Borosa.

La Cerrada de Elías, ruta entre pasarelas por el río Borosa. Arroyo de la Agracea, sendero de la Cerrada de Elías. Piscinas naturales en Sierra de Cazorla.


La ruta original que incluye el recorrido “río Borosa – Cerrada de Elías – Embalse de aguas Negras y Lagunas de Valdeazores” tiene una distancia de 11,45 kilómetros de ida (un total de 22,9 kilómetros de ida y vuelta). Merece la pena realizar todo el recorrido, tomarlo con calma e ir parando en cada rincón a disfrutar del paisaje. Alternativamente, Si no se dispone de tanto tiempo para hacer la ruta completa, puedes hacer la ruta hasta la Cerrada de Elías, a 3,5 kilómetros de distancia. El paseo de ida y vuelta es de 7 kilómetros en total, ya que se regresa por el mismo camino. Este itinerario corto no tiene dificultad alguna, discurre, la mayor parte del tiempo, por caminos amplios y llanos.


CERCA DE LA IRUELA

Una vez situados en La Iruela, es recomendable una visita a los pueblos próximos de Cazorla, Arroto Frío y Quesada.

Cazorla. Entre su patrimonio histórico destacan, el Castillo de Yedra, que data de los siglos XI al XIII, es un castillo árabe. En su interior se ha instalado el Museo de Artes y Costumbres Populares del Alto Guadalquivir; el Castillo de las Cinco Esquinas, se le denomina de esta forma por su estructura pentagonal; el Monasterio de Montesión; el Ayuntamiento, que antiguamente fue el convento de la Merced; el Palacio de las Cadenas; el Palacio de la Vicaría; las ruinas de la Iglesia renacentista de Santa María la Mayor; la Plaza de Santa María; la Iglesia de San Francisco, data del siglo XVII, perteneciente al antiguo convento franciscano, en su interior se conserva la imagen del Cristo de la Consolación; la Ermita de San Sebastián y San Miguel; la Iglesia de San José que data de siglos los XVI y XVII y la Casa de las Siete Fuentes.

Como reseña histórica fue habitada desde muy antiguo, es posible que sus orígenes se remonten al siglo VI a,C, para algunos historiadores fue Castaón, ciudad fundada hacia el 550 a, C. Durante la época romana fue llamada Carcacena y fueron explotadas sus minas de plata. En el periodo de al-Andalus, construyeron el castillo y dieron a la población el característico trazado que hoy tiene. Fue una plaza fuerte debido a su situación estratégica. La conquista cristiana fue llevada a cabo por Don Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, en el año 1235. Fernando III la entregó en feudo del arzobispo de Toledo con el nombre de Adelantamiento de Cazorla. El señorío se mantendrá hasta la abolición de los señoríos a principios del siglo XIX.

Quesada. El Guadalquivir es el gran río de Andalucía. El río nace en Cazorla, en el término de Quesada. Para llegar se debe cruzar el legendario puente de las Herrerías, del que se dice que se contruyó en una solo nacho para que Isabel la Católica pudiera llegar a Granada, y seguir una pista paralela al río reciente. El Guadalquivir, el 5º más largo de la Península, se llamó primero Baits, que luego dio origen a la palabra «Betis» y nombró a toda una provincia romana. 

El Museo Miguel Hernández y Josefina Manresa de Quesada es un nuevo espacio cultural en el que se ha reunido el legado del escritor y algunos de sus más íntimos objetos personales, entre ellos su máquina de escribir y la maleta que le acompañó durante todos sus viajes. Además, en Quesada debemos visitar El Valle de los Tejos milenarios, el Santuario de Tíscar y el Torreón del Infante Don Enrique (s. XIII), la Cueva del Agua. Su casco antiguo es la demostración de las épocas que pasaron por la localidad. Se encuentran restos de época visigoda, musulmana y cristiana. Se puede visitar el arco de los santos, el arco de la manquita de Utrera, la Iglesia de San Pedro y San Pablo, la iglesia de la Inmaculada Concepción, la Plaza de la Lonja y el rincón de la poesía.

Arroyo Frío. Camino al corazón del Parque Natural de Cazorla desde el Sur, siguiendo el curso del Guadalquivir, toparás con Arroyo Frío, uno de los parajes más deseados de los senderistas, junto al Mirador Peña de Quesada. Remontando el curso, se pasa por la Torre del Vinagre, con el centro de interpretación que informa de la riqueza botánica y geológica del entorno. El destino final podría ser la Isla de Bujaraiza, una colina que emerge en el embalse del Tranco y coronada por un castillo de época árabe. Por último, vale la pena recorrer la Sierra de Cazorla siguiendo el itinerario a pie (4h) del río Borosa hasta Valdeazores: la cascada del Salto de los Órganos, las lagunas de Valdeazores y el embalse de Aguas Negras.


GASTRONOMÍA

Gastronómicamente son típicos las gachamigas que llevan torreznos y pimientos secos. Los andrajos, conocidos como “talarines”, tortas de masa con conejo, liebre o perdiz y en ocasiones con bacalao. La tortilla serrana, hecha con mucha masa de chorizo. Las truchas, el cordero con romero, las melojas, ajo labrado y la tortilla de collejas. Las gachas de harina con caldo; “rin-ran” que contiene carne de pimiento, aceitunas negras, aceite de oliva, cebolla, patata y bacalao; los huevos serranos que son preparados en una cazuela de barro y van acompañados de cerdo, chorizo y panceta.

A la izquierda, el rin-ran, una suerte de puré de pimientos con bacalao. A la derecha, los tradicionales talarines de Cazorla con conejo, espárragos trigueros y pimiento seco.



En Semana Santa es típico el bacalao frito o guisado y las alcachofas fritas; como dulces las “flores de lis” que son hechas con una masa muy líquida de harina para ser pasadas por la sartén en un molde de hierro caliente, la leche frita y los roscos fritos con azúcar.



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