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TURISMO. El "Camino de Jordania", 600km en 40 días

 

Wadi Rum, Jordania

El Camino de Jordania, es una ruta de 650 kilómetros de travesía cruzando ocho regiones y 52 pueblos de Jordania. El camino se realiza en ocho etapas, y cada una comprende una región del país de forma que se pueden contemplar los diversos paisajes y culturas que dominan Jordania. Se tarda entre unos cuatro y cinco días caminando en finalizar cada trecho del trayecto y por tanto, la ruta se completa al cabo de 40 días. Se erige como una ruta de "trekking", a semejanza del Camino de Santiago.


La ciudad roja de Petra (peled99 / peled99-iStockphoto). La otrora floreciente capital de los Nabateos, punto clave de las rutas caravaneras.

Puesta de sol desde Little Petra, también conocida como Siq al-Barid, hasta Petra.


Abierto en 2017, el trayecto comienza en la antigua ciudad de Um Qais (al norte del país) y acaba en Aqaba, a orillas del mar Rojo. Un recorrido de norte a sur. Durante el camino se pueden apreciar las joyas naturales que esconde Jordania, desde las montañas de piedra en el desierto de Wadi Rum a la majestuosa y decadente ciudad de Petra, una de las siete maravillas del mundo moderno.

Tras cruzar senderos junto al río Jordán, atravesar antiguas ciudades romanas y bordear el mar Muerto se llega a las cálidas aguas del mar Rojo, donde finaliza el trayecto.

A pesar del clima árido de Jordania, el paisaje varia desde lomas pobladas por olivos en el norte, hacia costas cálidas en el sur. En medio, destacan las formaciones rocosas del Wadi Rum, donde pueden encontrarse pictogramas de la cultura Nabatea que habitó estos parajes hace más de dos mil años.


Cruzar el desierto de Jordania es una de las etapas del ‘Jordan Trail’ (jordan.trail-Instagram)


En el camino, el Mar Muerto, el punto más bajo del planeta, un mar tan salado que impide toda vida miscroscópica y permite a los nadadores flotar sin apenas esfuerzo en la superficie de sus aguas. En las aguas de Aqaba, en el Mar Rojo, los buceadores han descubierto coloridos arrecifes de coral.

Vista panorámica de la playa a lo largo de la orilla oeste del Mar Muerto (Flickr). 

Si los arrecifes de coral en el Golfo de Aqaba del Mar Rojo logran escapar de la contaminación local, los investigadores dicen que pueden usarse para volver a sembrar los océanos a medida que cambia el clima, debido a su capacidad para soportar el aumento de las temperaturas.


Sin duda, es una de las maneras más auténticas de conocer el país, ya que durante la ruta llegas a convivir con los ciudadanos jordanos. Durante más de un mes caminando se llega a conocer su cultura e incluso su gastronomía, ya sea en sus propias casas particulares o en puestos de comida tradicional.

Otros sitios para explorar en Petra, antigua capital del reino de Nabataea, incluyen las ruinas de la Puerta Temenos, a la entrada del templo Qasr al Bint.


Cada una de las rutas tiene unas condiciones distintas, y conviene hacerlas en determinados meses por las condiciones climáticas. Y aunque las ocho rutas son increíbles, sin duda una de las más peculiares por su belleza es la penúltima etapa, que conecta la ciudad de Petra con el imponente desierto de Wadi Rum.


Los excursionistas recorren el sendero Jordan desde Zarqa Main hasta Wadi Hidan. Foto cortesía de Ali Barqawi Studio


El clima en Jordania es muy similar al nuestro, por ello esta ruta conviene hacerla en los meses de menos calor, ya que estamos hablando de cruzar el desierto, por lo que se recomienda hacerla desde octubre a noviembre. La ruta comienza en Umn Qais, distante unas dos horas en autobús desde Amman, la capital de Jordania. Hay viajeros que los hacen por su cuenta, pero la Asociación "Jordan Trail" programa viajes de fin de semana, itinerarios de 4 días y una expedición de grupo anual. El alojamiento nocturno puede acordarse en casas de los pueblos próximos o en ecoalojamientos gestionados por beduinos locales.


Mapa de la ruta y sus etapas. Más información en: https://jordantrail.org/


FUERA DEL CAMINO
Dos lugares de especial interés caben ser mencionados en el entorno, aunque no forman parte del Camino. Por un lado, las ruinas de la antigua ciudad romana de Jerash (la Gerasa bíblica), donde se conservan el anfiteatro, el foro y un enorme hipódromo utilizado en su día para las carreras de carros.

Por otro lado, mencionar la Reserva de Shaumari en la que se puede disfrutar de especies tan raras como la gacela y el oryx árabe.


Mapa de Jordania, con Jerash al norte de la capital, Amman, y con Petra y el golfo de Aqaba al sur.


1. La ciudad romana de Jerash

La magnífica Plaza Oval de Jerash unía la entrada sur de la ciudad con el Cardo Maximus con columnas, que atravesaba la ciudad hacia el norte. Los espectaculares foros ovalados solo se encuentran en el Imperio Romano de Oriente. La Plaza Oval de Jerash es apreciada tanto por su tamaño como por la cuidadosa planificación cívica que le permitió unir graciosamente diferentes elementos de la ciudad.

Plaza Oval y la avenida columnada de acceso a la misma



El Antiguo Testamento de la Biblia describe el viaje de los israelitas a la Tierra Prometida. Necesitaban cruzar el reino de Edom, una tierra que se extendía a ambos lados del moderno sur de Israel y Jordania . Los israelitas suplicaron a los edomitas que "pasaran por el Camino del Rey hasta que hayamos pasado por tu territorio" (Núm. 21:22).

La existencia del Camino del Rey se remonta a la Edad del Bronce. Esta ruta real era fundamental para el comercio en el Medio Oriente, conectando Egipto a través del Golfo de Aqaba en el Mar Rojo hasta el norte hasta Damasco. Ningún gran imperio se centró a lo largo de este camino, pero las ciudades a lo largo de él se enriquecieron con el comercio, ya que los comerciantes que transportaban grano de Egipto, incienso de Yemen, perlas del Mar Rojo y especias de la India viajaban a lo largo del Camino del Rey. 

Ruinas de la Jerash romana El Foro en la imagen superior y el gran hipódromo en la inferior.



Una de las ciudades más importantes fue Jerash, fundada a medida que la cultura griega se extendía por la región. Enriquecido por el comercio, Jerash fue moldeado por oleadas de conquistadores hasta que fue absorbido por la expansión hacia el este de Roma. Situada a 30 millas al norte de la capital jordana, Ammán, hoy Jerash es apreciada como una de las mejor conservadas de la Decápolis romana, las 10 ciudades helenísticas agrupadas a lo largo de la frontera oriental del imperio.

A principios del siglo II, el emperador Trajano incorporó formalmente la ciudad y las tierras nabateas a la nueva provincia de Arabia Petraea. Se pavimentaron franjas de carreteras, incluida la antigua Carretera del Rey, conocida desde entonces como Via Nova Traiana (la Nueva Carretera de Trajano), que trajo la riqueza del este inundando Jerash a través de Aqaba.

El teatro sur de Jerash es uno de los teatros romanos más notables del mundo antiguo. Con capacidad para albergar a 3.000 espectadores, fue erigido a finales del siglo I d.C. durante el reinado del emperador Domiciano y fue embellecido y remodelado por sus sucesores, Trajano y Adriano. Situado cerca de la colina del Templo de Zeus-Júpiter, el teatro fue apoyado por los ricos. Una inscripción señala que un tal T. Flavius ​​pagó 3.000 dracmas por la instalación de una sección de asientos.



Jerash usó su riqueza para construir un enorme templo de Artemisa a mediados del siglo II. Su grandeza, junto con su Plaza Oval, el Teatro Sur y el arco dedicado al Emperador Adriano, aún asombra a los visitantes hoy. Aunque la crisis económica más amplia de Roma en el siglo III interrumpió su lucrativo flujo comercial, la capacidad de adaptación de Jerash aseguró que experimentara un segundo brote de prosperidad cuando cayó bajo la égida del Imperio Bizantino en el siglo IV.




2. Reserva de Shaumari
La Reserva de Vida Silvestre Shaumari fue establecida en 1975 por la Real Sociedad para la Conservación de la Naturaleza como un centro de cría de vida silvestre en peligro de extinción o localmente extinta. Está situada cerca de la ciudad de Azraq , a unos 100 kilómetros de la ciudad capital, Ammán .

Hoy, siguiendo los programas de reproducción con algunos de los parques de vida silvestre y zoológicos más importantes del mundo, esta pequeña reserva de 22 kilómetros cuadrados es un entorno protegido próspero para algunas de las especies de animales más raras del Medio Oriente. Oryx, avestruces, onagros (un asno salvaje asiático) y gacelas, que están representados en muchos mosaicos bizantinos locales del siglo VI, están reconstruyendo sus poblaciones y reafirmando su presencia en este refugio seguro, protegido de la caza y la destrucción del hábitat que casi los destruye.

El Oryx árabe. Foto de John Zara / Alamy




A menudo se pueden ver Oryx y Onagros deambulando libremente en su gran recinto de pastizales del desierto, y se pueden observar gacelas en sus propias áreas cercadas. Los recintos de cría de Shaumari proporcionan un pequeño "zoológico" para los visitantes, lo que hace que la reserva sea un lugar popular para los niños y las excursiones escolares.



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