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ENIGMAS. Caral, la primera civilización mesoamericana

 


Una de las culturas más importantes y, sin embargo, poco conocidas del continente americano, se encuentra en Perú. A más de 150 km al norte de Lima, específicamente en el Valle de Supe, en Barranca, hace más de 5 mil años se estableció lo que es, hasta ahora, la ciudad más antigua de América: Caral. Esta civilización, si bien no tenía conocimientos en alfarería o maquinaría, consiguió desarrollar el intercambio comercial, la sociedad jerarquizada, las relaciones interculturales y el manejo de los ecosistemas.

Por todo lo que representa Caral, no es excesivo decir que sus habitantes se adelantaron más de 1000 años en comparación a otras culturas de Mesoamérica, y en más de 2000 años a culturas como la Maya. Esto debido a que, a pesar de vivir en un completo aislamiento geográfico, se anticiparon en el desarrollo de ciertos avances como la construcción de canales de irrigación o la planeación de calendarios climáticos.


La Civilización Caral se desarrolló hace 5,000 años y es la más antigua de América. Foto: ANDINA/Difusión


Se trata de la cultura Caral, cuya capital fue la ciudad del mismo nombre de la que ahora se celebran veinticinco años de excavaciones. Caral, un yacimiento que es, con sus 66 hectáreas, uno de los más grandes de América, y sobre la civilización que lo construyó, la cultura Caral, considerada la más antigua del continente americano.

Todos los restos arqueológicos se construyeron en uno o dos períodos de construcción, lo que sugiere un alto nivel de planificación. La arquitectura pública tiene escaleras, habitaciones y patios; y las plazas hundidas sugieren la religión de toda la sociedad. 

Cuando en Egipto se construía la antigua pirámide de Saqara o, posteriormente, las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, en el valle de Giza, o cuando se ocupaban las ciudades sumerias de Mesopotamia o crecían los mercados en la India, por esos tiempos, entre 3000 y 2500 a.C., ya se edificaban y remodelaban los edificios piramidales de Caral, y en sus plazas se realizaban periódicas congregaciones con fines económicos, sociales y religiosos.

No se han encontrado restos de cerámica ni de armas. ¿Porqué? Caral rompe el modelo tradicional del nacimiento de las civilizaciones.

Después de Caral siguen Tiahuanaco, Chavín, Paracas, Moche-Mochica, Pucará, Nasca, Lima, Wari, Lambayeque / Sicán, Chachapoyas, Chimú.


El montículo más grande se llama Pirámide Mayor, mide 150x100 m en su base y tiene 18 m de altura. El montículo más pequeño mide 65x45 m y 10 m de altura. 

La civilización de Caral es más antigua que la de los Olmecas (1.500 a.C), Mayas o Incas.

LA IMPORTANCIA DEL AGUA

Caral se asienta en una zona desértica donde parece imposible todo tipo de asentamiento humano. En su apogeo Caral era una ciudad enorme. El suministro de agua debería ser fiable. Había edificios con capacidad para más de 3.000 personas. Los primitivos moradores de este lugar lograron el agua necesaria a partir del curso del río Supe durante cinco meses al año (entre diciembre y abril)  y de las aguas procedentes del deshielo de las nevadas cumbres andinas que emergían en el valle a través de manantiales.

Hicieron posible la agricultura en uno de los lugares más áridos del mundo

Durante su existencia, esta cultura construyó acequias y canales cuyos restos muestran cómo empleaban el clima y el recurso hídrico. A través de estas construcciones, consiguieron canalizar la dirección del viento para así lograr que el agua llegue a las zonas más bajas y pueda ser usada en las labores domésticas. Un sistema más antiguo del mundo, al tiempo que los egipcios construían sus propios canales.

El conseguir este bien natural era una de las labores más importantes en el quehacer diario. En distintas zonas del valle, se construyeron puquios ('manantiales' en quechua) que servían como reservas para la administración del agua.


Los puquios servirían como sistema de riego gracias al cual los habitantes de la cultura Caral pudieron sobrevivir en el desierto.

No usaban el agua para cultivar cereales. Cultivaban algodón y frutales. Domesticaron el desierto para cultivar cosas que en su mayoría no se podían comer.

ECONOMIA DE CARAL

Los pueblos costeros basaron su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, en el denominado puerto Supe. Según investigaciones, los Caral, a 15km de distancia de la costa, cultivaban algodón con el que elaboraban redes de pesca que intercambiaban por pescado con los pueblos costeros, revolucionando el arte de tejer. El trueque se realizaba con otras culturas menos desarrolladas que habitaban en la zona andina y junto a las costas del Pacífico peruano. Caral era como un gran mercado. Una sociedad que no nació de la guerra sino del comercio pacífico.

Redes de pesca se encontraron en el entorno de las pirámides. En la pirámide la Galería se encontraron fragmentos de ofrendas relacionadas con el mar (balsas de pesca hechas de caña, huesos de ballena, dientes de tiburón,...)

En la región, empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos, incluso con otras poblaciones más alejadas. Se formaron sociedades más complejas y entre los años 2700 y 2550 a.C. se construyó la gran ciudad de Caral, un lugar con una arquitectura monumental. Fue en ese momento cuando empezaron a aparecer nuevos centros urbanos en el valle de Supe y en el valle vecino de Pativilca, entre 2550 a 2400 a.C. 

La influencia de la cultura Caral fue tal que llegó hasta el norte de Perú, como se aprecia en el yacimiento de Ventarrón, en Lambayeque, o en otros sitios del sur, como en los valles del Chillón, Rímac, Asia....


Alrededor de los 3000 años a.C., las sociedades costeras del área norcentral lograron avances significativos, estimuladas en parte por la riqueza de recursos de la región: un mar rico en peces y moluscos y valles fértiles con ríos que acarreaban nutrientes. Coadyuvó a ello la tradicional comunicación interregional entre los pobladores del área.


AVANCES TECNOLÓGICOS

Los Caral fueron una sociedad avanzada que desarrolló grandes conocimientos científicos y tecnológicos que transmitieron a otras culturas vecinas. No vivieron en ciudades amuralladas ni manufacturaron armas, pero sí intercambiaron recursos, bienes y conocimientos con poblaciones de la sierra y la selva. Asimismo, tuvieron acceso al molusco Spondylus, muy característico de las aguas tropicales del Ecuador y que tuvo un importante papel en las sociedades andinas; también obtuvieron sodalita, un mineral que proviene de Bolivia, e incluso replicaron, en el entierro de un niño, el tratamiento que se daba a los muertos en la cultura Chinchorro de Chile, lo que demuestra que los Caral se relacionaron con otras culturas muy alejadas geográficamente.


Pirámide principal de la Ciudad Sagrada de Caral, considerada la más antigua de América


UNA ARQUITECTURA MONUMENTAL

La importancia de Caral queda reflejada en los elementos de su arquitectura, de significado simbólico –asumidos a su vez por otras culturas–: plazas circulares hundidas, hornacinas, puertas de doble jamba, tecnología resistente a terremotos, plataformas escalonadas... Caral fue un complejo urbano formado por distintas construcciones. Carece de recinto amurallado y se encuentra ubicado sobre una terraza que lo protegía de posibles desastres naturales.

Los edificios se construyeron con piedra y madera de árboles caídos. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central que se orienta hacia determinadas estrellas. Todos estos edificios disponían de un altar con un fuego central (de forma circular o cuadrangular) y conductos subterráneos que canalizaban la energía del viento. En estos complejos se debían llevar a cabo ceremonias religiosas que incluían la incineración de ofrendas a las divinidades. Pero unas de las construcciones que resultan más llamativas son sus dos enigmáticas plazas circulares, situadas frente a dos edificios piramidales. Muy posiblemente relacionadas asimismo con ceremonias religiosas.

Vista aérea de la Pirámide del Anfiteatro


FLAUTAS TRAVERSAS

La ciudad de Caral ahora está en capacidad de demostrar que la música ha sido, desde los albores de la civilización andina, parte fundamental del ceremonial y la religiosidad. Una prueba es el hallazgo de 32 flautas depositadas como ofrendas bajo el piso de la plaza circular en la Pirámide del Anfiteatro.

Se les ha clasificado como «flautas traversas».. Fueron elaboradas usando huesos de ala de pelícano, decoradas con representaciones de monos, aves, serpientes y figuras humanas. En otro sector de la misma Pirámide del Anfiteatro fue hallado otro conjunto de 38 instrumentos de vientos, posiblemente cornetas hechas con hueso de camélido o venado.

La música ha sido, desde los albores de la civilización andina, parte fundamental del ceremonial y la religiosidad. Prueba de ello es el hallazgo de 32 flautas depositadas como ofrendas bajo el piso de la plaza circular en la Pirámide del Anfiteatro.  Fueron colocadas sobre una piedra cortada acompañadas por un canto rodado a un lado y al otro por una figurina humano de barro crudo sin rostro que se deshacía al tacto, todo cubierto por más piedras cortadas. Se les ha clasificado como "flautas tubulares horizontales o traversas", pues son tubos delgados con un orificio central de forma ovalada que sirve de embocadura. Las flautas están decoradas con representaciones de monos, aves, serpientes y figuras humanas. Algunas no presentan ningún tipo de decoración.


El primer Quipu. El Quipu es un mecanismo de ramales de cuerdas, con nudos y varios colores, con los que los antiguos peruanos daban razón de las historias, noticias y de las cuentas. Es el sistema de contabilidad de los antiguos habitantes peruanos y que forma parte de la exposición «La civilización de Caral – Supe, 5000 años de identidad cultural en Perú».

La Ciudad Sagrada de Caral-Supe, es una zona nuclear de 626 hectáreas, según la Resolución Directoral Nacional 645/INC del 27 de agosto de 2003. Más una zona de amortiguamiento de 14.620 hectáreas, definida como Área de Protección Natural-Cultural.

Las Shicras (hechas de juncos o hierba), rellenas de piedras, se emplearon en la construcción de las pirámides de Caral a modo de "artilugio" sismoprotector que refuerzan las estructuras contra los efectos de los terremotos que cada unos 50 años se reproducen en la zona por su proximidad al Anillo de Fuego del Pacífico


CÓMO DESAPARECIÓ

La doctora Shady y su equipo arqueológico trabajan en 12 asentamientos de esta cultura con el objetivo de "conocer el sistema social de la civilización Caral y los cambios que se fueron dando a lo largo de los mil años, de gran prestigio y desarrollo alcanzado, hasta que entró en crisis y colapsó por un intenso cambio climático, que transformó el valle productivo de Supe en tierras arenosas con dunas, afectado por una prolongada sequía. Condiciones que hicieron que las poblaciones abandonaran los centros urbanos". 

De hecho, y a pesar de su armoniosa relación con la naturaleza, la cultura Caral sucumbió a un duro cambio climático, catastrófico por sus efectos. Los arqueólogos han identificado una serie de fenómenos meteorológicos extremos, como terremotos y lluvias torrenciales (guaicos) que anegaron la bahía de la ciudad pesquera fruto del arrastre de materiales en puntuales inundaciones.

La tierra y arena que cubrío las zonas costeras fue arrastrada por los vientos costeros hacia el interior ocultando el emplazamiento de Caral durante siglos.

No parece posible que los terremotos hayan sido la causa principal de su desaparición por cuanto de han encontrado estructuras reforzadas tras experimentar algún tipo de seísmo. Los habitantes conocían tal fenómeno y habían aprendido a combatirlo a través de métodos antisísmicos, tales como juntas y shicras colocadas una encima de otras en los principales edificios, dispersando así la energía de los seísmos.

También se ha documentado una sequía extrema que se prolongó durante varias décadas: el río Supe se secó y los campos de cultivos se llenaron de arena. Al final, tras diversas y devastadoras hambrunas que acabaron con esta brillante civilización, Caral y las poblaciones aledañas fueron abandonadas hacia 1900 a.C., sin que se sepa qué fue de sus habitantes.

Prácticamente todos los asentamientos del valle de Supe fueron abandonados hacia el 1900-1800 a.C. y en aquellos ubicados cerca del litoral del océano Pacífico se observan cambios. Entre el 2000 y el 1800 a.C. se produjo una oscilación climática (tal vez asociada al fenómeno de El Niño), que coincide con el colapso de varios procesos sociopolíticos antiguos y con el surgimiento de otros en diferentes regiones del mundo.


Mural de la Fertilidad. Un mural de hace aproximadamente 3.800 años, perteneciente a miembros de la civilización Caral en éxodo, fue descubierto en 2019 por arqueólogos peruanos de la Zona Arqueológica Caral (ZAC). La construcción permanecía dentro de un edificio ceremonial público en el sitio Vichama, al norte de Lima. 




ALTARES DE FUEGO

Siete son los Altares del Fuego que se han localizado tanto en la parte superior como en la parte inferior de las edificaciones más importantes y en espacios próximos a las residencias principales de la Ciudad Sagrada de Caral, en el valle de Supe y al norte de Lima.

Los Altares del Fuego fueron construidos en los edificios públicos piramidales de mayor importancia de la ciudad, considerada la más antigua de América, y también junto a las residencias principales; sólo podían acceder a ellos determinadas autoridades religiosas, políticas y sociales.  Un buen ejemplo es el hallazgo del Mural de la Fertilidad, un relieve escultórico de 3.800 años de antigüedad, en el sitio arqueológico de Vichama, a sólo 20 kilómetros de distancia de la Ciudad Sagrada de Caral.

TODOS ESTOS EDIFICIOS DISPONÍAN DE UN ALTAR CON UN FUEGO CENTRAL (DE FORMA CIRCULAR O CUADRANGULAR)


Durante las ceremonias privadas, los conductores, junto con el grupo social correspondiente y sus allegados, incineraban ofrendas en estos altares, desde cuentas y fragmentos de cuarzo hasta peces, moluscos y productos agrícolas. Construyeron los altares en forma circular o cuadrangular, posiblemente en relación con las diferencias de género, con muros de piedra y de quincha (cañas o juncos recubiertos de barro). 

Los Altares del Fuego son una prueba del nivel científico y tecnológico que alcanzó la civilización Caral: en cada altar acondicionaron un sistema de ventilación subterráneo que insuflaba aire y aceleraba su velocidad en determinados puntos, un fenómeno físico que hoy se conoce como el efecto Venturi, que recibe su nombre del físico italiano Giovanni Battista Venturi (1746-1822).

En los Altares del Fuego se incineraban ofrendas, desde cuentas y fragmentos de cuarzo hasta peces, moluscos y productos agrícolas.


DEBATE ACADÉMICO

Desde la década de 1990, dos grupos independientes han estado excavando activamente en la región: el Proyecto Arqueológico Norte Chico (PANC), dirigido por la arqueóloga peruana Ruth Shady Solis, y el Proyecto Caral-Supe, dirigido por los arqueólogos estadounidenses Jonathon Haas y Winifred Creamer. Los dos grupos tienen diferentes entendimientos de la sociedad, lo que en ocasiones ha provocado fricciones.

Ha habido varios puntos de controversia, los más conspicuos que conducen a los dos nombres diferentes, pero quizás la diferencia más básica entre las dos estructuras interpretativas es una que por el momento solo se puede hipotetizar: lo que llevó a los cazadores-recolectores móviles a construir estructuras monumentales.

El grupo dirigido por Shady sugiere que Norte Chico necesitaba un nivel complejo de organización para diseñar las estructuras ceremoniales. Creamer y Haas sugieren en cambio que las construcciones de Caral Supe fueron el resultado de esfuerzos corporativos que unieron a diferentes comunidades para crear un lugar común para rituales y ceremonias públicas.

¿La construcción de arquitectura monumental requiere necesariamente la organización estructural que brinda una sociedad a nivel estatal? Definitivamente hay estructuras monumentales que han sido construidas por sociedades neolíticas anteriores a la alfarería en Asia occidental, como en Jericó y Gobekli Tepe . Sin embargo, aún no se ha determinado qué nivel de complejidad tenía la gente de Norte Chico / Caral Supe.




Fuentes:

- Haas J, Creamer W, Huamán Mesía L, Goldstein D, Reinhard KJ, and Vergel Rodríguez C. 2013. Evidence for maize (Zea mays) in the Late Archaic (3000-1800 B.C.) in the Norte Chico region of Peru. Proceedings of the National Academy of Sciences 110(13):4945-4949.

- Piscitelli M. 2017. Pathways to Social Complexity in the Norte Chico Region of Peru. In: Chacon RJ, and Mendoza RG, editors. Feast, Famine or Fighting? Multiple Pathways to Social Complexity. Cham: Springer International Publishing. p 393-415.

- Sandweiss DH, and Quilter J. 2012. Collation, correlatoin, and causation in the prehistory of coastal Peru. In: Cooper J, and Sheets P, editors. Surviving Sudden Environmental Change: Answers from Archaeology. Boulder: University Press of Colorado. p 117-139.

- Sandweiss DH, Shady Solís R, Moseley ME, Keefer DK, and Ortloff CR. 2009. Environmental change and economic development in coastal Peru between 5,800 and 3,600 years ago. Proceedings of the National Academy of Sciences 106(5):1359-1363.

- http://www.zonacaral.gob.pe/caralperu/civilizacion/civilizacionmundial.html

- https://www.dw.com/

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