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SECRETOS DE LAS PLANTAS. La Adelfa, una planta tan popular como venenosa

Adelfa ('Nerium oleander') (Alvesgaspar / WP)
Con el aumento de casos y muertes de COVID-19 en todo el mundo, la identificación de nuevas terapias para prevenir y combatir el virus es una prioridad máxima. Los productos naturales de origen vegetal son una opción atractiva en la búsqueda de una cura. Aproximadamente 374.000 especies de plantas se encuentran en la Tierra; los humanos han usado más de 28.000 de ellas como una forma de medicina.
Las adelfas se utilizan para las medianas de carreteras por su rápido crecimiento, pero son venenosas y pueden provocar hasta una parada cardíaca.
Pero no todo lo que es natural es necesariamente seguroLos científicos aún no han explorado la mayoría de estas especies por su composición química o potencial terapéutico. En los usos tradicionales de las plantas medicinales es vital considerar tanto los posibles beneficios como los riesgos de los extractos de plantas en dicha investigación. Resultan preocupantes los informes recientes de que una sustancia química que se encuentra en la planta ADELFA se promociona como un tratamiento potencial para el COVID-19.

Sobre la planta ADELFA

Nerium oleander es una planta altamente tóxica de la familia Apocynaceae. Aunque conocida por su belleza y uso en el paisajismo, este arbusto mediterráneo es responsable de casos de envenenamiento accidental en todo el mundo. Todas las partes de la planta son venenosas. Si se ingiere, causa arritmias cardíacas o frecuencia cardíaca irregular y puede ser letal tanto para humanos como para animales. Como son bastante asequibles y tienen una bonita floración, cualquiera puede comprarlas sin saber lo que mete en su jardín o casa. 
De hecho, se utilizan para poblar las medianas de las carreteras porque son baratísimas, de rápido crecimiento y no necesitan apenas agua; es decir todas las condiciones adecuadas para desarrollarse sin ningún tipo de mantenimiento. De ahí que todavía, aunque sea increíble, las adelfas sean comunes en zonas verdes, colegios y otras zonas de esparcimiento. Si no se comen, no pasa nada. Los adultos no tienen, por suerte, la costumbre de ir probando hojas allá por donde van. Pero, como siempre, los niños y los animales son imprevisibles.

Según diferentes estudios realizados sobre los efectos que produce su ingesta es que entre las cuatro o doce horas después se sufren de fuertes alteraciones gastrointestinales, con vómitos y diarrea que puede estar acompañada de sangre, alteraciones nerviosas, y ritmo cardiaco acelerado o alterado provocando taquicardias o arritmias, y vértigo. En los peores casos, podría provocar una parada cardiorespiratoria. Por eso, aunque el color de sus flores sea llamativo, la planta sea especialmente dura ante las adversidades del clima y no tenga apenas requerimientos hídricos, rechace siempre comprarla para el jardín de su comunidad o el suyo propio. 
Los niños y las mascotas merecen estar seguros, y esta planta a su alrededor supone un verdadero peligro. De hecho, si las ve en parques cercanos a su casa, debería ponerse en contacto con Parques y Jardines para que las retiraran. Si se da el caso de que la tiene en su propio jardín, no dude en arrancarla. Hay decenas de arbustos mediterráneos o subtropicales, que se desarrollan perfectamente. Casi ninguno crecerá tan rápido, pero la tranquilidad bien merece que otra planta ocupe su lugar.

La estructura química de la oleandrina, el compuesto tóxico en la hermosa planta adelfa. Casssandra Quave , CC BY-SA

La oleandrina es la sustancia química que causa la toxicidad letal de esta planta. Los científicos lo conocen como glucósido cardíaco, una clase de compuestos orgánicos con una característica común: exhiben efectos poderosos sobre el tejido cardíaco, a menudo con consecuencias mortales.
La base de esta nueva polémica en torno a los tratamientos contra la Covid-19 tiene como protagonista a Mike Lindell, director general de la empresa My Pillow y destacado donante o mecenas de las campañas electorales de Donald Trump.Lindell ha repetido en diversos medios de comunicación que su empresa trabaja en un fármaco contra la Covid-19 a partir de oleandrina y que Donald Trump conoce y apoya este producto; llegando a insinuar que el presidente estaría presionando a la FDA (Administración de Medicamentos de Estados Unidos] para que se legalice la utilización de esta substancia. Las afirmaciones de Lindell han despertado la curiosidad periodística y la preocupación científica.
Un artículo preimpreso, es decir, un artículo que no ha sido revisado por otros científicos, informa cómo, en un tubo de ensayo, la oleandrina reduce la producción del virus responsable del COVID-19. Pero esto no tiene en cuenta la conocida toxicidad cardíaca de la sustancia química cuando la consume un animal o un ser humano.
Particularmente preocupante es la idea de que los consumidores puedan malinterpretar cualquier publicidad relacionada con la adelfa y tratar de automedicarse con esta planta altamente venenosa. También preocupa que la industria de los suplementos dietéticos intente aprovechar el miedo del público al COVID-19 mediante el desarrollo de suplementos que contengan oleandrina.
Hay muchos otros ejemplos de extractos de plantas naturales que son dañinos. Pero la adelfa es particularmente peligrosa, porque la ingestión de cualquier parte de la planta puede provocar una enfermedad grave y posiblemente la muerte. Además, no hay evidencia científica publicada sobre la seguridad de consumir oleandrina o su fuente vegetal, Nerium oleanderEs fundamental que las autoridades sanitarias se aseguren de que el público esté protegido de este veneno.
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