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SALUD. Alergias: síntomas y tratamientos


Las reacciones alérgicas comienzan en el sistema inmunológico. Nuestro sistema inmunológico nos protege de los organismos invasores que pueden causar enfermedades. Si usted tiene alergia, su sistema inmunológico interpreta como invasora la sustancia que, de otro modo, sería inofensiva. Esta sustancia se llama alérgeno. El sistema inmunológico sobrerreacciona al alérgeno produciendo anticuerpos Immunoglobulina E (IgE), Estos anticuerpos viajan a las células que liberan histamina y otros mediadores químicos, y causan una reacción alérgica.

Las reacciones alérgicas generalmente desencadenan síntomas en nariz, pulmones, garganta, senos, oídos, revestimiento del estómago o sobre la piel. En algunas personas, las alergias también pueden desencadenar síntomas de asma. En los casos más graves, puede producirse una reacción que pone en peligro la vida y que se llama anafilaxia.

1. Anafilaxia
La anafilaxia es una reacción alérgica grave y que puede poner en peligro la vida. Las reacciones anafilácticas más comunes se producen por la comida, las picaduras de insectos, los medicamentos y el látex.

Si es alérgico a una sustancia, su sistema inmunológico sobrerreacciona a ese alérgeno liberando químicos que causan los síntomas de alergia. Por lo general, estos molestos síntomas se producen en un lugar del cuerpo. Sin embargo, algunas personas son susceptibles a una reacción anafiláctica mucho más grave que afecta a más de una parte del cuerpo al mismo tiempo. La anafilaxia requiere tratamiento médico inmediato, incluso una inyección de epinefrina y una visita a las urgencias del hospital. Si no se trata de manera adecuada, la anafilaxia puede ser mortal.

Algunas personas tienen más riesgo de tener anafilaxia. Si usted padece alergias o asma y tiene antecedentes familiares de anafilaxia, su riesgo es mayor. Además, si ya ha experimentado anafilaxia, su riesgo de tener otra reacción anafiláctica aumenta. La anafilaxia es una respuesta alérgica grave que a menudo produce inflamación, ronchas, presión arterial baja, y, en los casos graves, un choque anafiláctico. Si no se trata el choque anafiláctico de inmediato, puede ser fatal.


Una gran diferencia entre la anafilaxia y otras reacciones anafilácticas es que la anafilaxia generalmente compromete a más de un sistema del cuerpo.



SÍNTOMAS. Los síntomas de anafilaxia generalmente comienzan entre 5 y 30 minutos luego de entrar en contacto con el alérgeno al que usted es alérgico. En algunos casos, puede llevar más de una hora para que usted note los síntomas anafilácticos. Los signos de alerta generalmente afectan a más de una parte del cuerpo y pueden incluir:  Eccema rojo, con ronchas/verdugones, que generalmente produce picazón;  Inflamación de la garganta o de distintas partes del cuerpo;   Desmayo;   Opresión del pecho;   Problemas para respirar;   Voz ronca:   Problemas para tragar;   Vómitos;   Diarrea;   Calambres en el estómago;   Color pálido o rojo, en rostro y cuerpo;   Sensación de muerte inminente

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
Los mejores modos de tratar esta afección son:
•  Evite los alérgenos que desencadenan sus reacciones alérgicas
•  Esté preparado para una emergencia


Si corre peligro de tener anafilaxia, lleve una epinefrina autoinyectable (adrenalina). Se trata de una dosis única de medicamento que se inyecta en el muslo durante una emergencia anafiláctica. Es importante para usted, los miembros de su familia y otras personas que están en contacto con usted saber usar dicha inyección.

2. Alergia a los fármacos
Las reacciones adversas a los medicamentos son habituales. Sin embargo, todas las personas responden de manera diferente. Una persona puede desarrollar un eccema u otras reacciones al tomar un determinado medicamento, mientras que otra persona que esté tomando el mismo fármaco puede no tener ninguna reacción adversa.


Solo entre un 5 y un 10% de estas reacciones se deben a una alergia al medicamento.

La sensibilidad a los fármacos puede producir síntomas similares, pero no comprometer al sistema inmunológico. Ciertos medicamentos tienen más probabilidad de producir reacciones alérgicas que otros. Los más comunes son: Antibióticos, como la penicilina;  Aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno;  Anticonvulsivos; Tratamiento con anticuerpos monoclonales;  Quimioterapia

Las posibilidades de desarrollar una alergia son más elevadas cuando se toma el medicamento con frecuencia o cuando se refriega sobre la piel o se aplica en inyección, como en el caso de la vía oral. Asegúrese de que su médico, dentista y farmacéutico estén informados sobre sus alergias a los fármacos. Esto ayudará a determinar qué medicamentos se deben evitar.



SÍNTOMAS. Las reacciones adversas a los medicamentos van desde vómitos y pérdida de cabello, en el caso de la quimioterapia, hasta molestias estomacales producidas por la aspirina o diarrea producida por los antibióticos. Si se ingieren inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina ACE para presión arterial elevada, puede presentarse tos o inflamación del rostro y de la lengua.

En muchos casos, puede ser difícil determinar si la reacción se debe al medicamento o a otro motivo. Ello se debe a que los síntomas pueden ser similares a los de otras afecciones. Los tipos más frecuentes de síntomas alérgicos a los medicamentos son:  Eccema cutáneo, en especial, ronchas;  Picazón;  Problemas respiratorios;  Inflamación, por ejemplo, en el rostro.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
Si tiene efectos colaterales que le preocupan, o si sospecha que se ha producido una alergia a los fármacos, llame a su médico. Si los síntomas son graves, busque ayuda médica de inmediato. En la mayoría de las reacciones adversas, su médico podrá recetar un medicamento alternativo. Para las reacciones graves, su doctor podrá recetar antihistamínicos, corticoesteroides o epinefrina.


Cuando no hay una alternativa disponible y el medicamento es esencial, puede ser recomendable un procedimiento de desensibilización al medicamento. Esto implica incorporar el medicamento, de manera gradual, en pequeñas dosis hasta que se logre la dosis terapéutica.

3. Rinitis
Existen dos clases de rinitis: alérgica y no alérgica (vasomotoras).

- Rinitis alérgica
Si padece de rinitis alérgica, su sistema inmunológico, por error, identifica como invasora una sustancia que normalmente es inofensiva. Dicha sustancia se llama “alérgeno”. El sistema inmunológico responde a los alérgenos secretando histamina y mediadores químicos que normalmente provocan síntomas en la nariz, garganta, ojos, oídos, piel y techo de la boca.


La rinitis alérgica estacional (fiebre de heno) es casi siempre causada por el polen transportado por aire en distintas épocas del año, en distintas partes del país.

La rinitis alérgica también es desencadenada por alérgenos comunes de interiores, como la caspa (capas secas de la piel) y saliva animal, el moho, los desechos de los ácaros de polvo y los restos de cucarachas. Se llama “rinitis alérgica perenne” dado que los síntomas por lo general ocurren a lo largo de todo el año.

Además de los alérgenos desencadenantes, los síntomas pueden producirse por irritantes como el humo y los olores fuertes, o por cambios en la temperatura y humedad del aire. Esto se debe a que la rinitis alérgica causa una inflamación en el revestimiento nasal, lo que aumenta la sensibilidad a las sustancias que se inhalan.

Muchas personas que padecen de rinitis alérgica tienen tendencia a la conjuntivitis alérgica (alergia ocular). Además, la rinitis alérgica puede empeorar los síntomas de asma en quienes tienen ambas afecciones.



- Rinitis no alérgica
Al menos una de cada tres personas con síntomas de rinitis no tiene alergias. La rinitis no alérgica por lo general afecta a adultos y produce síntomas a lo largo de todo el año, en especial, secreciones y congestión nasal. Esta afección difiere de la rinitis alérgica porque el sistema inmunológico no está involucrado.


El alergista/inmunólogo tiene la capacitación especializada y la experiencia para diagnosticar con precisión su afección y aliviar sus síntomas. 

SÍNTOMAS. Estos son algunos de los síntomas de rinitis alérgica: Picazón en la nariz, techo de la boca, garganta y ojos; Estornudos; Taponamiento nasal (congestión); Secreciones nasales; Ojos llorosos; Círculos oscuros alrededor de los ojos. Los síntomas de fiebre de heno tienden a empeorar en primavera y otoño. Los síntomas de rinitis alérgica perenne duran todo el año.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
Una vez que se han diagnosticado los alérgenos específicos, su alergista/inmunólogo trabajará con usted para desarrollar un plan para evitar los alérgenos que desencadenan sus síntomas. Por ejemplo, si usted es alérgico a los ácaros del polvo o al moho de interiores, deberá tomar las medidas necesarias para reducir estos alérgenos en su casa tanto como sea posible. En el caso de las alergias de exterior como el polen, las medidas preventivas incluyen limitar las actividades al aire libre durante los períodos en los que los niveles de polen están elevados. 

La inmunoterapia (vacunas contra la alergia) es un tratamiento que ha demostrado ofrecer alivio a largo plazo a muchas personas que padecen de rinitis alérgica. Otra forma de terapia de inmunoterapia contra la alergia ha sido recientemente aprobada en Estados Unidos. Se trata de las pastillas de la inmunoterapia sublingual (SLIT). Más que vacunas, la SLIT implica la administración de alérgenos en forma de líquido  o pastillas bajo la lengua, por lo general, en una administración diaria.


El alergista podrá prescribir medicamentos para disminuir los síntomas de rinitis alérgica. Estos medicamentos pueden incluir atomizadores nasales con corticoesteroides, pastillas antihistamínicas, atomizadores nasales antihistamínicos o píldoras descongestivas.


El tratamiento preferido para la rinitis no alérgica con inflamación nasal son los atomizadores nasales con corticoesteroides. Si hay mucha secreción nasal, es probable que un atomizador nasal ipratropio la alivie. Si la congestión nasal es grave, se pueden usar pastillas o atomizadores descongestivos, pero no se deben usar los atomizadores más de cuatro días.

4. Sinusitis
Si usted tiene congestión nasal, inflamación del rostro, tos y secreción nasal espesa, puede ser que tenga rinosinusitis, comúnmente llamada “sinusitis”.

Los senos son cavidades huecas dentro de los huesos de la cara, alrededor de los ojos y detrás de la nariz. Contienen mucosidad que ayuda a calentar, humedecer y filtrar el aire que respira. Cuando algo impide que la mucosidad drene con normalidad, puede producirse una infección.

• Sinusitis aguda
La sinusitis aguda se refiere a síntomas de sinusitis que duran menos de cuatro semanas. La mayoría de los casos comienzan como un resfrío común. Los síntomas a menudo desaparecen entre una semana y diez días, pero en algunas personas se desarrolla una infección bacteriana.

• Sinusitis crónica
La sinusitis crónica, también llamada rinosinusitis crónica, a menudo se diagnostica cuando los síntomas duraron más de 12 semanas, a pesar del tratamiento médico.

Quienes padecen de rinitis alérgica o asma tienen más probabilidad de padecer de sinusitis crónica. Ello se debe a que las vías respiratorias tienen más probabilidad de inflamarse cuando hay rinitis alérgica o asma. La sinusitis también puede ser causada por una infección, un hongo, una desviación del tabique nasal, pólipos nasales o -en raras ocasiones-, por una deficiencia del sistema inmunológico.

SÍNTOMAS. Los síntomas de la sinusitis, sea aguda o crónica, de manera frecuente se desarrollan después de un resfrío o en tiempos de síntomas de rinitis alérgica severa o continua. El signo más notorio de la sinusitis es una presión dolorosa en el pecho, en las mejillas y en la frente. 

Estos son otros síntomas: Secreción nasal espesa de color amarillo-verdoso; Goteo posnasal, a menudo de mal sabor; Tos; Congestión; Dolor en la dentadura. En casos de sinusitis aguda, también puede aparecer fiebre.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
• Sinusitis aguda
Hasta el 70% de las personas que padecen de sinusitis aguda se recuperan sin prescripción de medicamentos. Si la causa es una infección bacteriana, los antibióticos podrán acortar la duración de la sinusitis aguda y reducir la gravedad de los síntomas. Estas son otras opciones de tratamiento:

Los descongestivos o atomizadores nasales podrán ayudar a aliviar los síntomas y facilitar el drenado de la infección. Descanse bien y mantenga hidratado su cuerpo bebiendo varios vasos de agua por día. Algunos analgésicos de venta libre como la aspirina, el acetaminofeno (Tylenol, etc.) o ibuprofeno (Advil, Motrin, etc.) pueden ser de ayuda. NO dé aspirinas a menores de 18 años


Además de los medicamentos, algunas personas con sinusitis se sienten mejor respirando aire caliente y húmedo, usando parches térmicos o lavando las cavidades nasales con soluciones salinas.

• Sinusitis crónica
La sinusitis crónica generalmente no es causada por una infección bacteriana, por lo que el uso de antibióticos no suele resultar de ayuda. Evite actividades y lugares que puedan agravar sus síntomas, en especial si los síntomas se relacionan con una alergia.


Los atomizadores nasales con corticoesteroides pueden ser adecuados para la sinusitis recurrente, pero solo bajo el control de su médico. Si el diagnóstico involucra un hongo, el médico probablemente prescribirá medicamentos antimicóticos.

Si el alergista/inmunólogo le ha diagnosticado alergia, puede ayudar a evitar la recurrencia de la sinusitis el tratamiento de la alergia evitando los desencadenantes o mediante el uso de medicamentos o vacunas contra la alergia. Para las personas con rinitis desencadenada por alérgenos de interior, como los ácaros de polvo, el moho o la caspa animal, son muy importantes las medidas de control ambiental, por ejemplo, evitar los alérgenos. Esta estrategia de tratamiento puede prevenir la necesidad de cirugía o evitar la recurrencia de la enfermedad luego de la cirugía.

Cuando fracasan los tratamientos o medicamentos, la cirugía endoscópica de los senos (fosas nasales) puede ser una opción. Si está considerando la posibilidad de una cirugía, asegúrese de sopesar los muchos factores de su afección. Esta es una decisión compleja y debería consultarla con el alergista/inmunólogo.

En el caso de los niños, la cirugía siempre debe considerarse el último recurso. Antes de aceptar la intervención quirúrgica en el caso de los niños, considere la posibilidad de una segunda opinión de un alergista/ inmunólogo especializado en sinusitis pediátrica.


La cirugía nasal no es una solución inmediata. La mayoría de los pacientes que son sometidos a cirugía nasal continúan necesitando tratamiento médico para evitar que regrese la sinusitis crónica.



5. Alergia ocular
La alergia ocular, también llamada conjuntivitis alérgica, se produce cuando algo a lo que usted es alérgico irrita la conjuntiva, una delicada membrana que cubre el ojo y la parte interior del párpado.

Como todas las alergias, la conjuntivitis alérgica comienza cuando el sistema inmunológico identifica como alérgeno una sustancia que, en otras circunstancias, sería inofensiva. En este caso, las reacciones alérgicas pueden producir ojos llorosos, con picazón, con dolor, enrojecidos o inflamados.

Las causas más comunes de conjuntivitis alérgica son los alérgenos estacionales, como el polen y las esporas de moho. Quienes padecen de rinitis alérgica (fiebre de heno) normalmente observan que sus síntomas empeoran cuando salen en días de niveles elevados de polen.



Los alérgenos de interior, como ácaros de polvo y caspa animal, también pueden producir alergias a lo largo de todo el año. Si padece de este tipo de alergia, puede notar que sus síntomas empeoran mientras realiza ciertas actividades como limpiar su casa o peinar a su mascota.

Los síntomas de alergia ocular pueden ser muy molestos. Sin embargo, es poco lo que amenazan a la visión, fuera de una visión nublada temporaria. A diferencia de afecciones como la conjuntivitis, la conjuntivitis alérgica no es contagiosa.

Las pastillas antihistamínicas de venta libre y las gotas oftálmicas a menudo se usan para el tratamiento a corto plazo de los síntomas de alergia ocular. Sin embargo, el uso prolongado de algunas gotas oftálmicas puede empeorar sus síntomas.


El médico podrá prescribir medicamentos más fuertes si sus síntomas persisten.

Las gotas oftálmicas con corticoesteroides son efectivas, pero a menudo tienen efectos colaterales, incluso cuando se usan solamente por un período corto de tiempo. El uso de este medicamento debería ser administrado por un oftalmólogo debido al riesgo de efectos colaterales, como glaucoma (aumento en la presión ocular), cataratas e infección.


Dependiendo de qué motivo causa su alergia ocular, las vacunas contra la alergia (inmunoterapia) pueden ser efectivas para brindar resistencia a largo plazo a los alérgenos desencadenantes.

6. Alergias alimentarias
Si padece de alergia alimentaria, su sistema inmunológico sobrerreacciona a una proteína en especial que se encuentra en ese alimento. Los síntomas pueden producirse cuando se entra en contacto incluso con una cantidad pequeña de alimento. Muchas alergias alimentarias se diagnostican principalmente en niños pequeños, si bien también pueden aparecer en niños mayores y en adultos. Son ocho los alimentos que son responsables de la mayoría de las reacciones alérgicas:   Leche de vaca;   Huevos;   Pescado;   Cacahuetes;   Mariscos;   Soja;   Nueces y   Trigo.


Hay que distinguir entre intolerancia a lactosa o a la leche de vaca (son diferentes, ambas muy comunes), y distinguen a las personas que pueden tomar leche de vaca sin lactosa (intolerantes a lactosa) y las que tienen que buscar alternativas en otros tipos de leche (alérgicos a la proteína de leche).

Muchas personas que creen ser alérgicas a un alimento puede que en realidad sean intolerantes a él. Algunos de los síntomas de la intolerancia alimentaria y la alergia alimentaria son similares, pero las diferencias entre ambas son muy importantes. Si usted es alérgico a un alimento, este alérgeno desencadena una respuesta en el sistema inmunológico. Las reacciones de alergias alimentarias pueden poner en peligro la vida, por lo que las personas con este tipo de alergia deben ser muy cuidadosas para evitar las comidas desencadenantes.

Ser alérgico a un alimento puede también provocar una alergia a una proteína similar que se encuentra en otra parte. Por ejemplo, si usted es alérgico a la ambrosía, puede ocurrir que desarrolle reacciones a las bananas o a los melones. Eso se conoce como reactividad cruzada. La reactividad cruzada se produce cuando el sistema inmunológico cree que una proteína está muy relacionada con otra. Cuando se trata de alimentos, se llama síndrome de alergia oral (SAO).


No hay cura para las alergias alimentarias, pero muchos niños las superan.



El Síndrome de Enterocolitis Inducida por Proteínas Alimentarias (Food Protein-Induced Enterocolitis Syndrome, FPIES), al que a menudo se llama alergia alimentaria retardada, es una grave afección que causa vómitos y diarrea. En algunos casos, los síntomas pueden llegar a deshidratación y choque (shock) debido a la presión arterial baja y a la circulación sanguínea deficiente. Como muchas otras alergias alimentarias, las reacciones alérgicas del FPIES se desencadenan con la ingestión de alimentos alérgenos. Si bien cualquier alimento puede ser un desencadenante, los culpables suelen ser la leche, la soja y los granos. El FPIES a menudo se desarrolla en la lactancia, normalmente, cuando al bebé se le agregan alimentos sólidos o leche artificial.

La esofagitis eosinofílica (EE) es una afección alérgica que causa inflamación del esófago. El esófago es un tubo que lleva la comida desde la garganta hasta el estómago. Las investigaciones más recientes indican que la principal causa de EE es una alergia o sensibilidad a determinadas proteínas que se encuentran en los alimentos. Muchas personas que padecen de EE tienen antecedentes familiares de trastornos alérgicos como asma, rinitis, dermatitis o alergia alimentaria.

SÍNTOMAS. Las reacciones alérgicas a los alimentos normalmente se producen unos minutos luego de comer el alimento desencadenante, si bien también pueden aparecer unas horas más tarde. Los síntomas de alergias alimentarias incluyen:   Ronchas o piel enrojecida y con picazón;   Nariz tapada o picazón, estornudo o picazón, ojos llorosos;   Vómitos, calambres estomacales o diarrea; •  Angioedema o inflamación

En algunos casos, las alergias alimentarias pueden causar una reacción grave llamada anafilaxia. Los signos de esta reacción incluyen:   Ronquera, opresión de la garganta o un nudo en la garganta;   Sibilancia, opresión en el pecho o problemas para respirar;   Hormigueo en las manos, pies, labios o cuero cabelludo.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
El diagnóstico apropiado de alergia alimentaria o intolerancia alimentaria hecho por un alergista /inmunólogo es el primer paso para el tratamiento de su afección. Si le diagnostican alergia alimentaria, el plan de tratamiento será evitar estrictamente ese alimento. Si le diagnostican intolerancia, podrá ingerir pequeñas cantidades sin que se produzcan reacciones.

Actualmente no hay cura para las alergias alimentarias, ni hay medicamentos para prevenir las reacciones. Pero sí existen medidas que debe tomar para tratar su afección. La más importante es evitar el contacto con proteínas alimentarias que puedan causar una reacción alérgica. Lea las etiquetas de los alimentos para asegurarse de no comer comidas que contengan alimentos a los que es alérgico. Siempre consulte sobre los ingredientes cuando coma en restaurantes o cuando coma alimentos preparados por familiares o amigos.


Si padece de alergias alimentarias graves, lleve siempre a mano una epinefrina autoinyectable. Use ese medicamento si se produce una reacción anafiláctica. En el caso de reacciones más suaves, los antihistamínicos pueden ayudar a aliviar los síntomas. Asegúrese de conversar sobre el tema con su alergista/inmunólogo.
7. Alergias cutáneas
Las irritaciones cutáneas pueden ser causadas por una variedad de factores. Estos incluyen trastornos del sistema inmunológico, medicamentos e infecciones. Cuando un alérgeno es responsable de desencadenar una respuesta del sistema inmunológico, entonces estamos ante una afección de alergia cutánea.

• Dermatitis atópica (eczema)
El eczema es la afección cutánea más común, en especial en niños. Afecta a uno de cada cinco lactantes, pero solo a uno de cada cincuenta adultos. Ahora se cree que se debe a “permeabilidad” de la barrera cutánea, que hace que esta se reseque y sea proclive a la irritación e inflamación por muchos factores ambientales. Además, algunas personas con eczema tienen una sensibilidad alimentaria que puede empeorar los síntomas del eczema. En casi la mitad de los pacientes con dermatitis atópica grave, la enfermedad se debe que han heredado un gen defectuoso en la piel llamado filagrina. A diferencia de lo que ocurre con la urticaria (ronchas), la picazón del eczema no es causada por una histamina por lo que las antihistaminas no controlan los síntomas. A menudo se asocia el eczema con asma, rinitis alérgica (fiebre de heno) o alergia alimentaria. Esta secuencia progresiva se llama marcha atópica.

SÍNTOMAS. Piel con prurito, enrojecimiento o resequedad. Puede que “pierda” o filtre líquidos que forman costras cuando se rascan, es decir que, además, hay infección. En los lactantes, el eczema generalmente aparece en el rostro. Los niños tienen tendencia a tener sarpullidos en la curva del codo, muñecas, detrás de las rodillas y orejas. Los adolescentes y los adultos jóvenes generalmente tienen sarpullido en los mismos lugares que los niños y, además, en manos y pies. Los pacientes que tienen un defecto en el gen de la filagrina a menudo tienen eczema en las manos con excesivas líneas pequeñas en la piel de sus palmas.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
El eczema es a menudo descrito como una “picazón con enrojecimiento”. El enrojecimiento se debe al rascado; cuanto más se rasca el paciente, más grave es el enrojecimiento. Por eso es importante evitar rascarse.

El modo más efectivo para tratar el eczema es mediante el uso de humectantes y bálsamos de uso tópico que reducen la inflamación, por ejemplo, esteroides de uso tópico o inhibidores de la calcineurina. La picazón no es aliviada por antihistaminas, si bien a menudo se las utiliza de noche para ayudar a dormir a quienes padecen de eczema.

Se pueden prescribir antibióticos si se sospecha que el desencadenante de sus brotes de eczema es una infección bacteriana de la piel. Los síntomas pueden incluir costras, supuración y dolor. Se deben evitar los esteroides orales, ya que si bien son efectivos, el eczema generalmente reaparece cuando se suspende la medicación. Los esteroides orales también pueden provocar efectos colaterales graves si se los toma durante largos períodos de tiempo.


A menudo, la ropa interior de algodón y los bodies ayudan a proteger la piel de irritantes y de rascados. Evite usar productos de jabón que contengan lauril sulfato de sodio, y todo desencadenante que provoque una reacción. Su alergista podrá ayudar a determinar si existe un desencadenante que pueda ser evitado.



• Dermatitis alérgica de contacto
La dermatitis alérgica de contacto se produce cuando su piel entra en contacto directo con un alérgeno. Por ejemplo, si usted tiene alergia al níquel y su piel entra en contacto con joyas hechas incluso con una cantidad muy pequeña de níquel, puede producirse enrojecimiento, inflamación, escamas, picazón o hinchazón de la piel en el lugar de contacto.

El contacto con la hiedra venenosa, el roble venenoso y el zumaque venenoso también pueden producir dermatitis alérgica de contacto. El sarpullido rojizo y que produce picazón es causado por un recubrimiento aceitoso que envuelve a estas plantas. La reacción alérgica puede producirse al tocar esas plantas, o al tocar prendas, mascotas o incluso herramientas de jardín que hayan estado en contacto con el aceite.



• Urticaria (ronchas)
Las ronchas son una inflamación de la piel disparada cuando el sistema inmunológico libera histamina. Esto hace que los pequeños vasos sanguíneos filtren, lo que produce una inflamación de la piel. La hinchazón en las capas profundas de la piel se llama angioedema. Existen dos tipos de ronchas: agudas y crónicas. La urticaria aguda se produce luego de ingerir un alimento en particular o entrar en contacto con una sustancia desencadenante en particular. También puede ser desencadenada por causas no alérgicas como calor o ejercicio físico,  o por medicamentos, alimentos o picaduras de insectos. La urticaria crónica rara vez es causada por desencadenantes específicos, motivo por el cual los exámenes de alergia generalmente no son muy útiles. La urticaria crónica puede persistir durante muchos meses o años. Si bien a menudo son incómodas y a veces dolorosas, las ronchas no son contagiosas.

SÍNTOMAS. Las urticarias son inflamaciones o verdugones con escozor, enrojecimiento y de color blanco que varían en tamaño y pueden presentarse en cualquier lugar del cuerpo. El angioedema con frecuencia aparece sobre el rostro, alrededor de los ojos, cachetes o labios. Esta capa más profunda de inflamación también puede aparecer en manos, pies, genitales, o en el interior del intestino o en la garganta. En caso de urticaria aguda, los verdugones tardan en desaparecer desde minutos hasta semanas. Las ronchas crónicas duran meses o incluso años.

TRATAMIENTO Y ADMINISTRACIÓN
Si se puede identificar la causa de sus ronchas, se puede tratar la afección evitando ese desencadenante. El tratamiento de ronchas o angioedema es a menudo exitoso con antihistamínicos orales que controlan la picazón y la recurrencia del sarpullido.

Si el sarpullido no puede controlarse con una dosis estándar de antihistamínicos, su doctor podrá sugerir un aumento de la dosis para lograr un mejor control de sus síntomas. Si los antihistamínicos no controlan el sarpullido, o si dejan heridas, entonces es importante que su médico descarte otras causas que pueden necesitar terapias alternativas.


Si usted está recibiendo algún tipo de medicamentos para presión alta (inhibidores de la ACE) y desarrolla angioedema, es importante consultar al médico. Cambiar a otra medicina para la presión sanguínea puede ayudar a que se retire el angioedema.

• Angioedema
El angioedema es la inflamación de las capas profundas de la piel. A menudo se presenta junto con urticaria (ronchas). El angioedema muchas veces ocurre en tejidos suaves como los párpados, boca o genitales. El angioedema se llama "agudo"  si la afección dura solo un período corto, desde unos minutos hasta algunas horas. El angioedema agudo generalmente es causado por una reacción alérgica a los medicamentos o alimentos. El angioedema crónico recurrente es aquel en donde la afección regresa a lo largo de un período extenso de tiempo. Por lo general, no tiene una causa identificable.


El angiodema hereditario (AEH) es una afección genética rara y grave que implica la  inflamación en varias partes del cuerpo, incluso manos, pies, rostro, pared intestinal y vías respiratorias. No responde al tratamiento con antihistaminas o adrenalina, por lo que es importante que se consulte a un especialista.


DIFERENCIAS ENTRE ALERGIA Y CATARRO

Los cambios de temperatura suelen llevar de la mano un catarro. En el caso de la primavera, a veces, es fácil confundirlo con la alergia. Desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) hacen hincapié en los diferentes síntomas del catarro y de la alergia, ya que en muchos casos se pueden confundir y tratar de forma inadecuada.

Ambas afecciones son similares en cuanto a sintomatología, y por ello es muy fácil confundir un estornudo de alergia con un resfriado común propio de esta época del año. Para diferenciarlas hay que centrarte en estos puntos:

El tipo de moco: Si el moqueo constante que te hace la vida imposible es transparente, lo tuyo es un episodio alérgico. En el caso de los simples constipados, lo más probable es que presenten un color más amarillento. Además, en el caso de estar ante una alergia, probablemente a tus molestias se añada un irritante picor en la nariz.



La diferencia principal entre una patología y otra suele ser la fiebre, que en ningún caso aparece en los pacientes que tienen alergia. Además, los alérgicos no suelen tener siquiera malestar general y dolor de músculos.


La duración y los síntomas también son diferentes. Los catarros tienen una duración de cinco a siete días, se asocian a la congestión nasal, secreción densa y se suele acompañar de fiebre, malestar general o dolor de garganta.


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