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HISTORIA. Nefertiti, la Gran Esposa Real del faraón Akhenatón


Akhenatón puso un especial empeño en destacar el papel de su esposa en la fundación de la nueva capital, Amarna. Es así como dedica a la Gran Esposa Real una Sombra de Re (nombre que se daba a capillas para el culto solar dotadas de talleres, tierras y siervos), y menciona el palacio donde vivirá la reina y la tumba real donde será enterrada. En otro texto, el faraón reconoce de forma indirecta a Nefertiti como su consejera habitual y su participación en las principales decisiones del monarca. Más curiosa es otra proclama del rey: “He hecho el Horizonte del Sol como una finca para mi padre Atón y para que perdure como perteneciente a mi nombre o al nombre de la Gran Esposa Real Nerfer-neferuatón Nefertiti”. Akhenatón iguala así la perennidad de su propia memoria como constructor del Horizonte del Sol con la de la reina. 




El traslado de la corte desde Tebas, en el Alto Egipto, a Amarna en el año 8 de su reinado, convirtió a ambos soberanos, pero sobre todo a la reina, en los grandes protagonistas de la vida en la nueva capital. Audiencias en palacio, procesiones públicas y celebraciones religiosas jalonaban la agenda de los monarcas. En estos actos públicos tenía especial importancia la Calzada Real, una gran vía procesional que cruzaba la ciudad de norte a sus, flanqueada por templos y edificios oficiales. El paso de los carros reales a lo largo de esta avenida asombraría al pueblo con escenas inéditas: unas veces los reyes se besaban en público, mientras que en otras ocasiones era Nefertiti la que conducía su propio carro, algo nunca visto en otras reinas.

La señora de Amarna
Nefertiti se revistió de títulos que reflejan el excepcional relieve de su figura. Por ejemplo, en los jeroglíficos de una columna del Gran Palacio se le adjudica el título de Señora de las Dos tierras, sin que esté precedido por el de Gran Esposa Real, lo que la convierte en la única reina egipcia que se declaró Señora de todo Egipto sin el apoyo de su esposo. Por otro lado, en un relieve de la cabina del barco de la reina, ésta adopta la postura faraónica de aplastar la cabeza de una prisionera con la maza ritual, otra escena típica de las representaciones de los faraones egipcios. Otras imágenes de Amarna permiten atisbar la vida familiar de Akhenatón y Nefertiti, que mostraban sin tapujos su cariño por sus hijas. La delicadeza y serenidad de estas y otras escenas similares pone de relieve el cariño de una familia que goza de su intimidad.





En la imagen anterior se muestra una reconstrucción de Amarna, el Horizonte de Atón, a vista de pájaro. En el centro se ubicaban el palacio y dos templos dedicados al disco solar Atón. Desde el principio de su reinado, Amenhotep IV (Akhenatón) se había propuesto imponer como dios principal del país al Sol, como creador universal, bajo su advocación de Atón. La oposición del poderoso clero de Amón, llevó al faraón a trasladar la corte a un desierto deshabitado (Amarna) donde decidió cambiar su propio nombre adoptando el de Akhenatón “el espíritu viviente de Atón”. Fue en el año 5 de su reinado, durante un viaje por el Nilo, hasta llegar a la actual Tell el-Amarna donde el faraón tuvo una visión: “Fue mi padre Atón quien me aconsejó este lugar para que hiciera para él el Horizonte del Sol”. Hay quienes han visto en este faraón a la figura del bíblico Moisés por su culto monoteísta a un creador universal. Una obra gigantesca y una perfecta organización dieron sus frutos y en tan sólo tres años la nueva capital estaba construida. Gracias a ello, en el año 8 de su reinado Akhenatón y Nefertiti formalizaron el traslado de su corte a la nueva capital.






Kiya, la rival de Nefertiti.
Nefertiti no fue la única esposa de Akhenatón. El faraón, como sus predecesores, tuvo otras mujeres. Entre ellas destaca Kiya, la “muy amada esposa del rey del Alto y Bajo Egipto, el que vive en la verdad, Señor de las Dos Tierras, Neferkheprura Waenre (que es) el divino hijo del Atón viviente y que vive por siempre eternamente”. Hay estudiosos que sugieren que Kiya era originaria de Mittani (reino hitita); incluso se ha propuesto que Kiya era Taduhepa, la hija del rey Tushratta de Mitanni. Sabemos que Kiya poseía una finca en Amarna, y al parecer ostentó cierta influencia en la corte y gozó del favor de su esposo Akhenatón.


Toda mención de Kiya cesa el año 12 del reinado de Akhenatón. Tal vez murió víctima de un parto. Su recuerdo fue posteriormente perseguido: sus imágenes e inscripciones están borradas o mutiladas, y sobre ellas se superponen figuras y textos de las princesas Meritamón y Ankhesenamón. El ataúd y los vasos canopos que se localizaron en la tumba Kv55 pudieron pertenecer a Kiya, y tal vez se reutilizaron para el entierro de un rey, probablemente Smenkhare.



La misteriosa desaparición de Nefertiti
A pesar del gran protagonismo de la reina en la historia de Amarna, ella misma debió ser consciente de la dificultad de asentar los nuevos principios religiosos en la mente de sus súbditos en tan poso tiempo. Es significativo que en el caso de las dos hijas pequeñas de Nefertiti (Neferura y Setepenra) se sustituyera el nombre de Atón por el de Re. Para colmo de males, la situación política internacional empeoró notablemente para Egipto cuando los príncipes vasallos se peleaban entre sí y el rey hitita Shuppiluliuma se apoderó de las colonias egipcias en siria.

Poco después del año 12 de su reinado murió Meketatón, la segunda hija de los reyes. Fue enterrada en una sala de la tumba real de Amarna, donde muestra el desconsuelo de sus padres y hermanas. Esta fue una de las últimas pariciones de la reina en los textos de la época. A partir del año 14 se pierde el rastro de la Nefertiti. 


Poco después de su desaparición del registro histórico, Akhenaton tomó un corregente con quien compartió el trono de Egipto. Esto ha causado considerables especulaciones sobre la identidad de esa persona. Una teoría afirma que fue la propia Nefertiti con un nuevo disfraz de mujer rey, siguiendo el papel histórico de otras mujeres líderes como Sobkneferu y Hatshepsut. Otra teoría introduce la idea de que haya dos corregentes, un hijo varón, Smenkhkare y Nefertiti bajo el nombre de Neferneferuaten (traducido como "El Aton es radiante resplandor [porque] el hermoso ha llegado" o "Lo perfecto es la perfección de Aton ").
Una placa de oro encontrada en la tumba de Tutankamón que representa a Tutankamón y Ankhesenamen juntos
Algunos estudiosos se muestran inflexibles sobre que Nefertiti asuma el papel de corregente durante o después de la muerte de Akhenaton. Jacobus Van Dijk, responsable de la sección Amarna de la Historia de Oxford del Antiguo Egipto, cree que Nefertiti se convirtió en corregente con su esposo, y que su papel como reina consorte fue asumida por su hija mayor, Meryetaten (Meritaten) con quien Akhenaton tuvo varios hijos. (El tabú contra el incesto no existía para las familias reales de Egipto). Además, son las cuatro imágenes de Nefertiti las que adornan el sarcófago de Akhenaton, no las diosas habituales, lo que indica su continua importancia para el faraón hasta su muerte y refuta la idea de que ella cayó en desgracia. También muestra su papel continuo como una deidad, o semi-deidad, con Akhenaton.
El busto icónico de Nefertiti, descubierto por Ludwig Borchardt, forma parte de la colección del Museo Egipcio de Berlín, actualmente en exhibición en el Museo Altes. Fuente de la imagen: Enciclopedia del Nuevo Mundo

Por otro lado, Cyril Aldred, autor de Akhenaton: Rey de Egipto, afirma que un shawabti funerario encontrado en la tumba de Akhenaton indica que Nefertiti era simplemente una reina reinante, no una corregente y que murió en el año real 14 de Akhenaton. 
Algunas teorías sostienen que Nefertiti todavía estaba viva y ejerció influencia sobre los miembros de la realeza más jóvenes que se casaron en la adolescencia. Nefertiti se habría preparado para su muerte y para la sucesión de su hija, Ankhesenpaaten, ahora llamada Ankhsenamun, y su hijastro y ahora yerno, Tutankamón. Esta teoría hace que Neferneferuaten muera después de dos años de reinado y luego sea sucedido por Tutankamón, que se cree que fue un hijo de Akhenaton. La nueva pareja real era joven e inexperta, según cualquier estimación de su edad. En esta teoría, la propia vida de Nefertiti habría terminado para el año 3 del reinado de Tutankhaton. En ese año, Tutankhaton cambió su nombre a Tutankamón y abandonó Amarna para devolver la capital a Tebas, como evidencia de su regreso al culto oficial de Amón.

PARA SABER MÁS...
•  Amarna, la ciudad de Ajenatón y Nefertiti. Teresa Armijo, Alderabán Ed., Cuenca 2012.
• Akhenatón. Dimitri Laboury. La Esfera de los Libros, Madrid 2012.


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