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HISTORIA. Caravanas del desierto; los mercados del antiguo Oriente



Ruinas de Palmira (Siria)
La gloriosa ciudad caravanera de Petra se convirtió en un centro logístico de primera magnitud por su posición en medio del desierto, equidistante tanto del Mediterráneo como del mar Rojo. Petra, la capital del reino nabateo, fue durante quinientos años el mayor emporio del Próximo Oriente. En la imagen, el Khazneh, un mausoleo de 39,1m de alto y 23,5 de ancho, es el primer edificio que ve quien llega a Petra por su único acceso: el Siq, un angosto desfiladero.


El Khazneh de Petra (Jordania)
Arabia  era el origen de las especias y las más preciadas sustancias aromáticas, hasta el punto de que, según el historiador Heródoto, aquella región “exhala una fragancia extraordinariamente agradable” (Historia III 107,113). Los bienes de lujo que cruzaban Arabia viajaban a lomos de camello desde los puertos del mar Rojo, el golfo Pérsico o el río Eúfrates, en caravanas que cruzaban el desierto hasta alcanzar los grandes enclaves mercantiles como Petra y Palmira cuya fama se debía a la presencia de agua en un entorno árido.

Las caravanas abastecieron primero los mercados de Oriente, y después los de Roma, de productos como las especias procedentes de la India (canela, pimienta), marfil, perlas, piedras preciosas, valiosísimas telas con brocados y damasquinados, incrustaciones en oro, magníficos bordados, huevos de avestruz, caparazones de tortuga... Pero, sobre todo, transportaban el incienso y la mirra, que sólo se podían obtener de los árboles que crecían en el sur de Arabia, Etiopía y Somalia, y que llegaban a Petra siguiendo la Ruta del Incienso. Esta comenzaba en la lejana Shabwah, en Hadramaut, el reino más oriental del sur de Arabia, y ascendía por el extremo occidental del desierto, en paralelo a la costa del mar Rojo.

Según Plinio, la ruta se realizaba con camellos en sesenta y cinco etapas. Las caravanas la recorrían durante meses, con paradas en estaciones fijas y ocasionalmente en poblados o aldeas surgidas en enclaves estratégicos, capaces de controlar el tráfico comercial y someterlo a tributo. Desde Petra se accedía al puerto de Gaza, de donde las mercancías seguían su camino hacia los más prósperos puertos del mediterráneo y al cercano Egipto; o viajaban hacia el norte siguiendo la Vía de los Reyes, que conducía a Damasco, para satisfacer la demanda de productos de lujo en el Próximo Oriente.


Principales rutas de las caravanas que transportaban el incienso y la mirra desde el sur de Arabia hacia Petra y Palmira en dirección al extremo Oriente. En el año 227 D.C. los persas sasánidas cierran a Palmira la vía que la une al golfo Pérsico. Comienza el declive de la ciudad, que culmina tras la fracasada rebelión de la reina Zenobia contra Roma.

IMPUESTOS A LAS CARAVANAS
En el año 137 D.C., el Consejo de Palmira decidió actualizar y publicar las tarifas que gravaban los bienes introducidos en la ciudad y los exportados, para evitar disputas entre recaudadores de tributos, mercaderes, transportistas... Los nuevos impuestos se recogieron en una inscripción conocida como Tarifa de Palmira. Entre las actividades sometidas a tributo destacaban las telas, las joyas y las especias procedentes de la India, Arabia e Irán. También se regulaba el tráfico de esclavos: se pagaban 12 denarios por cada individuo exportado desde Palmira y 22 por cada uno importado. Además, cada animal de carga (dromedario, asno o caballo) contribuía según el producto transportado: tejidos teñidos de púrpura, ungüentos en vasos de alabastro, aceite envasado en odres, grasa animal, pescado en salazón, trigo, vino o pieles. (En la imagen de abajo, Tarifa de Palmira, en griego y arameo. 137 D.C. Museo Hermitage, San Petersburgo, Rusia).



El volumen de mercancías transportadas por las caravanas creció incesantemente hasta la época imperial romana y llegó a su apogeo en el siglo II d.C. De este período data el auge de Palmira, cuyo nombre romano alude a las palmeras de la antigua Tadmor. Palmira estaba situada en la encrucijada de dos de las más importantes rutas comerciales del mundo antiguo. Una se extendía desde el Lejano Oriente y la India hasta la cabecera del golfo Pérsico, y remontaba Mesopotamia siguiendo el curso del río Eúfrates. La otra ruta se dirigía hacia Asia Central para alcanzar China, y era la vía central de los que más tarde se conocería como la Ruta de la Seda.


Ruinas de la Vía Columnada de Palmira. Con más de un kilómetro de longitud y flanqueada por más de 200 columnas. Al fondo, el castillo medieval.

Las familias acaudaladas mantenían un estilo de vida cosmopolita. Esta oligarquía participaba en la financiación de la actividad mercantil, y constituía corporaciones comerciales que proveían los recursos económicos necesarios para formar una caravana, a cuyo frente se encontraba un jefe que disponía de hombres y animales para el transporte, y para garantizar la propia seguridad de la caravana. Las ciudades caravaneras incrementaron su riqueza gracias a los beneficios de sus oligarquías y a los ingresos percibidos por los impuestos. Esa riqueza atrajo nuevos habitantes cuya actividad no estaba necesariamente vinculada al comercio, sino a ámbitos como la fabricación de cerámica o todo los relacionado con la construcción.


Relieve funerario procedente de Palmira que muestra a un camellero junto a uno de sus dromedarios, los camélidos del Próximo Oriente.

La llegada de inmigrantes había de ser alimentada, lo que llevó a construir embalses y excavar canales de regadío para incrementar la producción agrícola. Algo similar ocurrió en Petra a partir del asentamiento cada vez más numeroso de individuos atraídos por el auge de las caravanas y de otras ciudades nabateas. La decadencia de Petra llegaría después de que en el año 106 Trajano anexionara el reino nabateo al Imperio romano y el tráfico comercial se desviara a la nueva capital de la región, Bosra. El declive de Palmira, en el siglo III, comenzó cuando los persas sasánidas, enemigos de Roma, cortaron la ruta hacia la India y se hizo definitiva cuando, tras la rebelión de la reina palmirena Zenobia, las legiones arrasaran la antigua Tadmor, dejándola a merced de las arenas del desierto.


BARCO DE PALMIRA representado en  una tumba de esta ciudad. El relieve sugiere una estrecha relación del propietario de la sepultura y el comercio fluvial (siglo III D.C.).
EL INCIENSO, AROMA DE ORIENTE
El incienso es una goma oleorresinosa que se obtiene mediante incisiones en árboles del género Boswellia (de la misma familia de árboles de los que se extrae la mirra). Los romanos lo llamaban olíbano, término que procede del árabe “al-luban” (leche), por el aspecto lechoso de la savia que brotaba del árbol al cortarlo. Judíos, romanos y griegos utilizaban el incienso en rituales religiosos y también como medicina, una tradición que se prolongó en la Edad Media. El famoso médico iraní Avicena (Ibn Sina) (980-1037) lo recomendaba para una amplia gama de dolencias corporales.


RECOLECCIÓN de incienso en el actual sultanato de Omán. El árbol pertenece a la especie arábiga Boswellia (Carterii Birdw). La recolección tiene lugar entre febrero y marzo.

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