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SALUD. Hígado Graso No Alcohólico (HGNA): causas, síntomas y remedios


La enfermedad de hígado graso no alcohólico (HGNA) es la acumulación de grasa en el hígado que NO es causada por consumir demasiado alcohol. Las personas que la presentan no tienen antecedentes de consumo excesivo de alcohol. La HGNA está estrechamente relacionada con el sobrepeso. En muchas personas, la HGNA no causa síntomas o problemas. Una forma más grave de la enfermedad se conoce como esteatohepatitis no alcohólica (EHNA). La EHNA puede causar insuficiencia hepática. También puede causar cáncer de hígado.

Las enfermedades hepáticas crónicas son la principal causa de desarrollo del cáncer de hígado. En 2020 se estiman que se diagnostiquen 6.600 nuevos casos de este cáncer en España, según la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica). Hasta hace unas décadas, los principales factores de riesgo a la hora de desarrollar un cáncer hepático se encontraban en la edad, el sexo (ser varón) y la cirrosis, asociada tanto a hepatitis (B y C) como al alcoholismo. Sin embargo, a esta lista hay que añadir el hígado graso no alcohólico (HGNA), patología presente en el 90% de los pacientes con obesidad y hasta en el 75% de los diabéticos tipo II. El motivo: que no presenta síntomas hasta que está en fases muy avanzadas como la fibrosis y la cirrosis.

El hígado graso no alcohólico tiene diferentes fases: hígado graso o esteatosis, fibrosis o esteatohepatisis, cirrosis y hepatocarcinoma. Para que el HGNA acabe derivando en cirrosis pueden pasar incluso décadas.

CAUSAS DEL HGNA
El HGNA es el resultado de tener más depósitos de grasa en el hígado de lo normal. Los factores que lo ponen en riesgo incluyen cualquiera de los siguientes:

- Sobrepeso u obesidad. Cuanto mayor sea su sobrepeso, mayor será su riesgo.
- Prediabetes (resistencia a la insulina).
- Diabetes tipo 2.
- Colesterol alto.
- Triglicéridos altos.
- Hipertensión arterial.

Otros factores de riesgo pueden incluir:
- Una pérdida rápida de peso y una mala dieta
- Cirugía de derivación gástrica
- Enfermedad intestinal
- Ciertas medicinas como los bloqueadores de los canales de calcio y algunos medicamentos para tratar el cáncer

El HGNA también se presenta en personas que no tienen factores de riesgo conocidos.

SÍNTOMAS
Los síntomas de los pacientes con cirrosis y hepatocarcinoma son muy similares, ya que en la mayoría de los casos de cáncer de hígado existe una cirrosis subyacente. Los principales son ascitis (acumulación de líquido en el abdomen), agrandamiento del hígado (hepatomegalia) y del bazo (esplenomegalia, que se presenta como un bulto en la parte izquierda del abdomen), color amarillento de la piel y los ojos (ictericia), aparición de hematomas con facilidad, telangiectasias (arañas vasculares), edema en las extremidades y picor en la palma de las manos, confusión, además de otros signos que son también característicos de otros tumores digestivos, como son la pérdida del apetito y de peso sin motivo, fatiga y cansancio.

El hígado graso no alcohólico es un factor de riesgo del hepatocarcinoma que puede ser evitable llevando a cabo una alimentación equilibrada, que permita reducir el peso del paciente hasta tener un IMC inferior a 25 y unos niveles glucémicos de entre 70 y 100 mg/dl en ayunas, y practicando ejercicio físico de manera regular. Si es detectado precozmente, puede ser reversible o puede ser controlado para que el daño hepático no progrese.


Foto: iStock

DETECCIÓN DEL HGNA
- Analítica en sangre: que mida, entre otras determinaciones serológicas, transaminasas, colesterol, triglicéridos y glucosa.
- Test Owliver: analítica en sangre que detecta la enfermedad y el grado de afectación del hígado (grado de grasa y de infiltración en el hígado).
- Pruebas mediante diagnóstico por la imagen: ecografía, TAC, RMN y elastografía de transición.
- Biopsia hepática
- Elastografía hepática ecográfica o por resonancia magnética. También por ultrasonidos (TE) donde se evalúa la elasticidad y la rigidez hepática como método de cribado para detectar la fibrosis hepática en la atención primaria.

CÓMO COMBATIR EL HGNA
En unos experimentos recientes de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.), realizados con ratones a los que se trató con una combinación de extracto de té verde y ejercicio físico, se redujo la gravedad de la enfermedad del hígado graso (relacionada con la obesidad) en un 75% en ratones que habían sido alimentados con una dieta rica en grasas. En el estudio, se comprobó que los ratones alimentados con una dieta alta en grasas durante 16 semanas que consumieron extracto de té verde y se ejercitaron físicamente con regularidad al correr sobre una rueda tenían en sus hígados solo una cuarta parte de los depósitos de lípidos presentes en los hígados de un grupo de ratones alimentados con la misma dieta pero que no recibieron tratamiento alguno.


Los resultados de los experimentos saltan a la vista en estas imágenes que muestran tejidos hepáticos. Los ratones que consumieron extracto de té verde y se ejercitaron físicamente con regularidad (abajo a la derecha) tenían solo una cuarta parte de los depósitos de lípidos en sus hígados en comparación con los existentes en los hígados del grupo de ratones que no recibió tratamiento (arriba a la izquierda). Los ratones que fueron tratados solo con extracto de té verde (arriba a la derecha) o solo con ejercicio (abajo a la izquierda) tenían en sus hígados aproximadamente la mitad de la grasa presente en los hígados de los ratones que no recibieron tratamiento alguno (arriba a la izquierda). (Imágenes: Joshua Lambert research group / Penn State)
Los polifenoles del té verde
Además de analizar los tejidos hepáticos de los ratones, los autores del estudio también midieron el contenido de proteínas y grasas en sus heces. Descubrieron que los ratones que consumieron extracto de té verde y se ejercitaron físicamente tenían niveles más altos de proteínas y de lípidos fecales.

Los autores del estudio piensan que los polifenoles del té verde interactúan con las enzimas digestivas secretadas en el intestino delgado e inhiben parcialmente la descomposición de los carbohidratos, grasas y proteínas en los alimentos. Entonces, si un ratón no digiere plenamente la grasa de su dieta, la grasa no digerida y las calorías asociadas con ella pasan a través del sistema digestivo del ratón, y una cierta cantidad termina saliendo en sus heces. No obstante, se necesita investigar más para ver si existe una sinergia creada por el extracto de té verde y el ejercicio físico trabajando juntos para reducir la grasa depositada en el hígado, o si los efectos son simplemente aditivos.




Fuentes:
- Sociedad Española de Oncología Médica (www.seom.org)
https://medlineplus.gov/
- Mitigation of nonalcoholic fatty liver disease in high-fat-fed mice by the combination of decaffeinated green tea extract and voluntary exercise.  Weslie Y.Khoo, et al. The Journal of Nutritional Biochemistry. https://doi.org/10.1016/j.jnutbio.2019.108262
http://www.scdigestologia.org/docs/patologies/es/fetge_gras_no_alcoholic_es.pdf

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