Subscribe Us

VIDA SALUDABLE. Alergias e Intolerancias alimentarias


Hay personas que experimentan picores, alteraciones digestivas, hinchazón, sensación de indigestión, pesadez en el estómago... después de comer determinados alimentos. Pero ni el origen ni los síntomas son iguales y de estos depende la identificación y gravedad real del trastorno.


La alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunitario que ocurre poco después de comer un determinado alimento. Incluso una pequeña cantidad de los alimentos que causan alergias pueden desencadenar problemas digestivos, urticaria o vías respiratorias inflamadas. Esas reacciones también se denominan reacciones mediadas por IgE. Mientras que la intolerancia alimentaria puede deberse a que no tiene suficiente enzima estomacal como para descomponer un alimento (por ejemplo: intolerancia a la lactosa) u otros factores que hacen que un alimento no sea tolerado, pero no es una "alergia alimentaria".

La gravedad de una reacción alérgica puede variar entre individuos. Mientras que una persona puede necesitar asistencia médica inmediata tras comer un alérgeno alimentario, otra puede manifestar solamente picor en la boca. La reacción puede ocurrir en minutos o en unas pocas horas.

Los alimentos que provocan reacciones alérgicas reciben el nombre de alérgenos alimentarios. Existen más de 120 alimentos descritos como causantes de alergias, pero solo una decena origina la mayor parte de las reacciones, y dependen de la edad y de la zona geográfica. En nuestro entorno, en niños los más frecuentes son la leche, los huevos, el marisco, los frutos secos, las legumbres y el pescado o trazas de alguno de ellos, mientra que en los adultos son los frutos secos y otros alimentos vegetales (legumbres, frutas), marisco y pescado.

PRUEBAS o TESTS
Las personas que estén preocupados por tener respuestas adversas tras la ingesta de alimentos, deben saber que existen dos tipos de tests o pruebas. Se conocen como tests IgG e IgE. La prueba del IgG a veces se promociona como una prueba de "sensibilidad" a los alimentos. Además de las pruebas especializadas para intolerancia a la lactosa, no existen pruebas validadas para intolerancias alimentarias. Más importante aún, la prueba del IgG no es una prueba de alergia alimentaria. 

La prueba de IgE se usa para buscar una alergia alimentaria, no una intolerancia alimentaria. Esto se puede realizar mediante análisis de sangre o pruebas cutáneas. ¡Las pruebas de IgE aún pueden dar resultados falsos positivos más del 50% del tiempo! Esto significa que la prueba puede dar positivo, pero más de la mitad del tiempo el paciente no tiene alergia a los alimentos. Esto a menudo se observa si el paciente fue "examinado" para detectar alergias alimentarias, sin un historial conocido de reacción después de comer el alimento específico. 

Tanto los análisis de sangre como los de IgE pueden dar falsos positivos a la misma velocidad. Es muy importante discutir los resultados con un alergólogo para ayudar a interpretarlos. Si la prueba de IgE es negativa, es MUY confiable contra una alergia alimentaria, con más del 95% de precisión.



QuÉ ES EL “IgE”
La prueba de la inmunoglobulina E alérgeno-especifica (IgE) mide la concentración de distintos anticuerpos IgE. Los anticuerpos están fabricados por el sistema inmunitario para proteger al cuerpo de bacterias, virus y alérgenos. Los anticuerpos IgE se encuentran normalmente en cantidades reducidas en la sangre, pero una concentración elevada de este tipo de anticuerpos puede ser un signo de una reacción desproporcionada del cuerpo ante determinados alérgenos.

Los anticuerpos IgE son diferentes en función del alérgeno al que estén reaccionando. La prueba de la inmunoglobulina E alérgeno-especifica puede mostrar a qué está reaccionando el cuerpo. La prueba de la inmunoglobulina E alérgeno-especifica se hace para detectar algunos tipos de alergias. Entre ellas, se incluyen las alergias a determinados alimentos, la caspa animal, el polen, el moho, algunos medicamentos, los ácaros del polvo, el látex o el veneno de insecto.


En cuestión de minutos, al unirse el alérgeno a las IgE, se activan unas células (mastocitos y basófilos) que liberan histamina y otras sustancias proinflamatorias causantes de los síntomas de alergia. La respuesta comienza frecuentemente en el intestino, aunque también puede manifestarse en otras zonas como el aparato respiratorio, el circulatorio o la piel.


Food Allergy and Food Intolerance. World review of nutrition and dietetics 111:76-81 · August 2015 DOI: 10.1159/000362302 
ALERGIAS ALIMENTARIAS
Las alergias alimentarias aparecen debido a un fallo en la tolerancia inmunológica por diferentes factores -genéticos, estado de la mucosa intestinal, edad, cantidad o la forma de presentación del alimento-, pero no se ha identificado una causa única determinante del inicio de la alergia a un alimento concreto (tolerado previamente en muchos casos). La alergia a la comida se manifiesta de varias maneras y los síntomas no solo difieren en naturaleza, también en intensidad. 

Los síntomas más comunes, que van de leves a moderados, incluyen: urticaria y enrojecimiento en cualquier parte de la piel, aparición de ronchas, sarpullido, picazón en la boca y dentro del canal auditivo, náuseas y vómitos, dolor estomacal, diarrea, congestión, secreción nasal, estornudos (rinitis), tos seca.

La alergia alimentaria también puede expresarse en forma de reacciones graves, que son las que más preocupan a los médicos, a los pacientes y sus familiares. Estas comprenden:

1. Hinchazón de labios, lengua y garganta. Cuando esto ocurre, el alérgico podría experimentar dificultades para tragar (sólidos o líquidos) o para respirar. La inflamación en la garganta puede ser tan intensa que llegue a dificultar o bloquear las vías respiratorias.
2. Ahogo, tos y sibilantes (pitos) en los pulmones producidos por un bronco-espasmo (crisis de asma).
3. Bajada de la presión arterial que puede, a su vez, provocar mareo, confusión, debilidad o llevar al desvanecimiento.
4. Dolor en el pecho, palpitaciones o pulso debilitado

Cuando existen síntomas en más de un sistema (piel, respiratorio, circulatorio, digestivo), la reacción se denomina anafilaxia. Se conoce como choque anafiláctico la anafilaxia en la que hay afectación del aparato circulatorio con taquicardia, caída de la presión arterial, dolor torácico o desmayo, una situación que llega, incluso, a amenazar la vida del paciente y requiere tratamiento inmediato (el fármaco indicado es adrenalina intramuscular).


La persona que experimente estos síntomas debe acudir al médico, quien establecerá el diagnóstico preciso y determinará los alimentos que debe evitar.

Todos estos síntomas son un reflejo de lo que sucede en el interior del organismo: los vasos sanguíneos se dilatan, los tejidos se llenan de líquido y los órganos no reciben el volumen adecuado de sangre.



INTOLERANCIA ALIMENTARIA
Las causas de la intolerancia se encuentran en el sistema digestivo, más que en el inmunitario (a diferencia de la alergia). Particularmente, la intolerancia se produce debido a la ausencia de enzimas, moléculas proteicas que se encargan de descomponer los alimentos. En cuanto a los síntomas, en la intolerancia recuerdan a los de la inflamación y son menos graves que los de la alergia. Los síntomas más frecuentes son la mala digestión, hinchazón abdominal, náuseas y diarrea.

Actualmente se han identificado dos tipos principales de intolerancia: a la lactosa y al gluten. De hecho, en el caso de esta última estamos hablando de una patología autoinmune (enfermedad celiaca), cuyo factor exógeno principal es este agente. Además, aunque no existe una explicación concluyente, se ha descrito que el sistema digestivo de algunas personas tiene problemas para procesar el gluten, un conjunto de proteínas presentes en cereales como la avena, la cebada, el centeno y el trigo.



En la intolerancia a la lactosa, existe una ausencia o escasez de la enzima lactasa que permite descomponer la leche y sus derivados en elementos aprovechables por el organismo.


Abstenerse de ciertos alimentos, consumirlos en muy pequeñas porciones (solo en casos específicos) o buscar sustitutos son las principales medidas para lidiar con la intolerancia alimentaria. Por ejemplo, parece probado que el kéfir mejora la digestión y la tolerancia a la lactosa en adultos con mala digestión de lactosa. Y siempre se debe consultar al médico para definir correctamente qué alimentos se deben evitar.

Publicar un comentario

0 Comentarios