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MITOLOGÍA. Dioses del Olimpo - Hera


Hera, la reina de los dioses. Gobernando el Olimpo junto a su esposo Zeus, la diosa del matrimonio está presente en muchos de los más importantes mitos helenos. Se la suele representar como una diosa celosa por las múltiples aventuras amorosas de Zeus y vengativa contra las mujeres que mantenían relaciones con él, o en ocasiones, como el caso de Heracles, contra el fruto de esas relaciones. 


Sin embargo, sobre todo en los primeros momentos del culto a los dioses, Hera tuvo un papel preeminente. Incluso se llega a hablar de Zeus en algunos textos como Zeus Hereo (Zeus consorte de Hera) colocando a aquél un escalón por debajo de ella.

El nacimiento de la Vía Láctea. Rubens, 1636-1638. El cuadro recrea el mito de la Vía Láctea, según el cual Zeus engaña a Hera para que amamante a Heracles, pero en el último momento descubre quién es y la leche se derrama formando una mancha en el cielo. Rubens recrea la versión romana del mito, con Juno como la Hera romana y Hércules como el Heracles romano. 

Zeus y Hera


El matrimonio entre Zeus y Hera fue complicado. Además de las numerosas infidelidades del dios, Hera participó en algunas conspiraciones para derrocar al dios del trueno, por lo que se puede deducir que no tenían una relación fluida. Se consideran hijos de este matrimonio Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud), Ilítia (diosa de los partos) y Enio (diosa de la destrucción de ciudades en la guerra, ayudante de Ares). En cuanto a Hefesto hay teorías que defienden que también es hijo de ambos, pero la idea más aceptada es que Hera engendró al dios herrero sola, tras ver como Zeus alumbraba a Atenea sin su ayuda. La fealdad de Hefesto hizo que fuera rechazado por su madre y en venganza éste le regaló un trono del que Hera no podía levantarse. Hefesto se negaba a liberar a su progenitora, pero finalmente accedió a dejarla escapar tras recibir a Afrodita como esposa a cambio.

El Génesis cita a la primera pareja, Adán y Eva, en el Jardín del Edén.. . . los griegos les llamaron Zeus y Hera. A la izda. Adán y Eva En el Paraíso por Jan Gossaert, 1527. A la dcha.  Zeus y Hera por Josef Tautenhayn, Austrian Parliament Building, Vienna 
La versión griega del Edén

Los griegos recordaban el paraíso original. Lo llamaron el Jardín de las Hespérides, y asociaron a Zeus y Hera con su tentadora facilidad y con un manzano entrelazado de serpiente. El lenguaje corporal de las Hespérides, sus acciones fáciles y sus nombres sirven para establecer qué tipo de jardín es este: un lugar maravilloso y sin preocupaciones.

Vista central de las Hespérides con sus nombres tal como aparecen en un vaso de la época griega clásica.
Dos de las Hespérides, Chrysothemisy Asterope se encuentran a la izquierda inmediata del árbol. Chrysothemis se mueve hacia el árbol para arrancar una manzana. Asterope se apoya agradablemente contra ella con ambos brazos. A su izquierda, Hygeia  se sienta en una colina y sostiene un largo cetro, un símbolo de regla, mientras mira hacia el árbol. A la derecha del manzano, Lipara sostiene manzanas en el pliegue de su prenda y levanta el velo de su hombro.

En este vaso del 430 a.C., las Hespérides (a la izquierda) alimentan a una serpiente en un manzano. El libro del Génesis no dice qué clase de árbol frutal era. Es de la tradición griega de donde se toma la idea de que Eva comió una manzana.
Los nombres de las Hespérides describen el jardín como una tierra de oro, la suave luz de las estrellas, la salud perfecta y la belleza maravillosa. La palabra hebrea para Edén significa "ser suave o agradable", en sentido figurado, "deleitarse". El Jardín de las Hespérides es la versión griega del Jardín del Edén.

La evidencia literaria de la presencia de Zeus y Hera en el antiguo paraíso del Jardín nos llega de Apolodoro y Eurípides. Apolodoro escribió que las manzanas de las Hespérides "fueron presentadas por Gaia [Tierra] a Zeus después de su matrimonio con Hera". Esto coincide con el relato del Génesis: Eva se convirtió en la esposa de Adán justo después de que fuera sacada de Adán (Génesis 2: 21–25 ), y el siguiente evento registrado es la toma de la fruta por la primera pareja.

Zeus y Hera esculpidos en la fuente de Palas Atenea en Viena.
La tradición griega insiste en que Zeus y Hera fueron la primera pareja humana; la tradición judeocristiana insiste en que Adán y Eva fueron la primera pareja. Ambas tradiciones insisten en que sus respectivas primeras parejas provienen de un antiguo paraíso con un árbol frutal entrelazado de serpiente. Dos puntos de vista espirituales opuestos comparten la misma base fáctica. 

Sémele y Dioniso

Sémele era la hija del rey de Tebas, Cadmo. Por elección de Zeus se convirtió en su amante lo cual llenó de celos a Hera. La diosa se disfrazó de criada y empezó a ganarse la confianza de Sémele para influir en sus decisiones. Inicialmente intentó romper la relación, pero no consiguió convencer a la princesa. Más tarde hizo dudar a la joven de la naturaleza divina de su amante, diciéndole que debía pedir al supuesto dios que mostrase su verdadera presencia para demostrar que era quien decía ser. 

Zeus trató de convencerla de que pidiese otra cosa conociendo las consecuencias, pero había prometido a su amada que haría todo cuanto ella deseara y tuvo que aceptar la petición, matando a Sémele con los rayos y el fuego que le rodeaban en su verdadera forma. Zeus salvó al niño que llevaba en el vientre Sémele de las llamas y lo cosió a su muslo para que terminase su gestación. Poco tiempo después, acabado su crecimiento, el futuro dios de la vendimia y el vino Dionisio nació del muslo del dios de dioses. El nombre de este dios procede de este episodio mitológico, puesto que en griego antiguo su nombre significa el dos veces nacido.

Estatua de Hera en el Vaticano. Suele ser representada portando un báculo (símbolo de su poder) con una granada en la mano (símbolo de la fertilidad) y coronada por una diadema o polos, que llevaban muchas diosas griegas.

El mito de Eco

Zeus envió a una ninfa llamada Eco con la misión de distraer a Hera hablando sin parar. El objetivo del rey de dioses era que Hera no viese sus infidelidades y aventuras amorosas. La diosa descubrió el engaño y castigó a Eco a pronunciar sólo las palabras que previamente dijeran los demás. De este mito procede la palabra eco para referirnos al fenómeno acústico.

Ío, el mito de la ternera blanca

Zeus (una vez más) convirtió en su amante a una joven mortal. En esta ocasión se trataba de la princesa de Argos, Ío. Hera estuvo muy cerca de descubrirlos pero Zeus convirtió a su amada en una ternera blanca en un acto de reflejos. La diosa del matrimonio sospechó del engaño y pidió a Zeus que le regalase la ternera, a lo que el dios del trueno no se negó para evitar descubrir la trampa. Zeus mandó a Hermes para rescatarla y éste lo consiguió aunque Hera envió un tábano para que la picase haciéndola enfermar y vagando para siempre  por el mundo bajo la forma de ternera.


Imagen superior:  Hera y Luna por Giovanni Battista Tiepolo (1735 – 1745) Museum of Fine Arts Houston.
Fuentes:  www.mitologia.info ; www.portalmitologia.com



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