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MITOLOGÍA. Dioses del Olimpo - Ares

Ares, en esta iIustración de 1911 titulada La historia de la Ilíada

Ares es el dios griego de la guerra. Hijo de Zeus y de Hera, se le atribuían también la valentía, la virilidad masculina y los horrores, la brutalidad y la violencia de la guerra. Su relación con las crueldades (se le conectaba incluso con los efectos de epidemias y plagas), su carácter sanguinario y su comportamiento en ocasiones salvaje en la batalla le valieron el desprecio y el rechazo de muchos de los dioses olímpicos, Zeus y Hera incluidos. Marte es su equivalente en el panteón romano.


Su fama era terrible, claro que, tratándose del dios de la guerra, tampoco podía ser de otra manera. Según Homero, Ares era un asesino sangriento y conquistador de castillos, y la mitología lo retrata como un ser amoral, despiadado y cobarde, instigador de la violencia, mal amigo y peor amante. Un dechado de virtudes, vaya. Aun así, fue el único hijo de Zeus y Hera que accedió al Olimpo. Al igual que los mitos de las amazonas, sus hijas, las fuentes clásicas indican que su lugar de nacimiento fue Tracia, lo que explicaría que en Grecia solo se le venerara en Boecia y Ática, regiones donde se asentaron los tracios.

"De todos los dioses, con quien peor se llevaba Ares era con Atenea, a la que profesaba una gran hostilidad.

Culto
El culto a su figura estuvo muy extendido, desde regiones de Asia Central hasta la Península Ibérica. Fue especialmente adorado por los soldados de Esparta y Macedonia, que lo consideraban un protector en épocas de guerra. Alejandro Magno, el gran rey conquistador macedonio, realizaba largos rituales antes de sus batallas en los que pedía el favor del dios de la guerra. Algunos historiadores destacan que en Esparta se elevó una estatua de Ares encadenado para simbolizar que el espíritu de la guerra siempre estaba con ellos.

Simbología
La mayoría de las representaciones artísticas del dios Ares han desaparecido siendo la deidad griega de la que menos elementos se conservan. Sin embargo son reconocibles varios atributos que se repiten con frecuencia. Suele llevar el pelo en media melena hasta los hombros, con el corte llamado por los griegos anástole, muy utilizado por los guerreros. Aparece a menudo montado en un carro tirado por cuatro caballos con bridas de oro capaces de lanzar fuego. Lleva una armadura de bronce junto con la lanza y la espada, además de un casco con cresta roja.

Se considera a los buitres como el pájaro sagrado de Ares, siempre relacionados con la muerte y el final de la guerra. Algunos de los títulos que se le dan en los textos griegos son Brotoloigos (destructor de hombres o Teikhesiplêtês (asaltante de murallas).


Ares en la guerra de Troya
Homero cuenta en su Ilíada que Ares luchó para ambos bandos durante la guerra de Troya. En un primer momento prometió a su madre Hera y Atenea que apoyaría a los griegos junto al héroe Aquiles, pero su amada Afrodita y Apolo convencieron al dios de la guerra posteriormente para que luchase junto a ellos en ayuda de los troyanos.

En la primera fase de la contienda Ares supo que su hijo Alcálafo había muerto peleando del lado de los helenos e intentó unirse a ellos para vengarle, pero Zeus, que prohibió la participación de los dioses, no se lo permitió. Esta prohibición fue finalmente ignorada por Ares y por la mayoría de los dioses.

El dios Marte. Velázquez. 1640. Marte era el equivalente romano del dios griego Ares. Se cree que Velázquez quería representar al dios en un momento de desdicha por su separación de Venus (la equivalente romana de Afrodita).

Una vez cambió de bando gracias a la influencia de Afrodita y Apolo, fue descubierto en el fragor de la batalla por el héroe aqueo Diomedes que retiró a sus hombres de la contienda. Ares atacó a Diomedes con su lanza pero la diosa Atenea que participaba ayudando al bando aqueo la desvió. Diomedes contraatacó y Atenea le ayudó en sus golpes hasta que Ares fue herido. Acudió ante Zeus, su padre, para que le ayudase en la curación, recibiendo una reprimenda del rey del Olimpo por su doble juego traicionero en la guerra de Troya.

Venus y Marte (1820 - 1830). Entorno de Antonio Canova

Ares y los alóadas
Los hermanos gigantes hijos de Poseidón, Oto y Efialtes, conocidos como los alóadas consiguieron atrapar al dios  Ares. Decidieron encerrarle en una urna de bronce, en la que Ares se mantuvo preso durante trece meses sin dejar de gritar. La madrastra de los alóadas, Eribea, avisa a Hermes del encierro de su hermano y éste acude junto con Artemisa al rescate. El dios mensajero saca al dios de la guerra de su cárcel mientras Artemisa distrae a los gigantes engañándolos para que se ataquen con sus lanzas al mismo tiempo, falleciendo al momento.

Marte y Venus sorprendidos por Vulcano. Guillemot, Alexandre Charles, 1827

Acompañantes
En las contiendas suele ser acompañado por Deimos (espíritu del terror) y Fobos (espíritu del miedo) hijos suyos y de Afrodita. En la preparación de la batalla era asesorado por Temis, diosa de la Justicia. Hebe, diosa de la juventud, bañaba y curaba las heridas de Ares tras las guerras. Diversos espíritus y deidades menores escudaban a Ares en el fragor de la batalla: Hisminas (espíritus de la disputa), Macas (espíritus de la batalla) o Cidoimos (dios del alboroto y caos).

Marte desarmado por Venus y las Gracias en una pintura de Jacques-Louis D. Marte, el dios de la guerra, es despojado de sus armas con complacencia, mientras sucumbe a los encantos de Venus, reflejando una de las imágenes recuperadas en el Renacimiento que muestra a ambos dioses como una pareja ideal, que se conserva en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas
Que Afrodita, encarnación del amor, fuera amante del beligerante dios solo puede entenderse por la atracción de los polos opuestos. Fue una atracción fatal que les dio sinsabores, sobre todo a Ares, presa de constantes ataques de celos. Aunque también les proporcionó cuatro hijos, dignos representantes de lo que simbolizaban sus padres y, todos juntos, una metáfora de lo que es la vida. El Terror y el Pánico heredaron, obviamente, los genes paternos, mientras que Eros y Armonía salieron a su madre. Los dos primeros siempre iban juntos y acompañaban a su padre en sus tropelías.

Si los espartanos dedicaron un templo al Pánico, al que invocaban en la guerra, los atenienses recordaron a Ares por motivos más civiles. Dieron su nombre al consejo y tribunal más importante de la ciudad, el Areópago, o colina de Ares, donde cuenta el mito que se reunió la corte olímpica para juzgarle por el asesinato de un hijo de Poseidón. Fue declarado inocente, pues el muerto, Halirrotio, había violado a Alcipe, otra de sus hijas, pero tuvo que realizar trabajos forzosos durante un año para expiar el crimen.

Fuentes: www.mitologia.info ; www.portalmitologia.com; www.historiayvida.com

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