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ENIGMAS. Los Primeros Europeos: sus orígenes migratorios

Herramientas Yamnaya de sus territorios en Rusia y Ucrania incluyen un modelo, encontrado en una tumba de 2500a.C., de una rueda de carro como la que usaban para desplazarse por las estepas (1); una hoja de un cuchillo de bronce (2); un collar hecho de dientes de pez (3); huesos de tobillo (tabas) de oveja usados en juegos (4). 

Tres olas de inmigrantes configuraron la Europa prehistórica, un crisol de pueblos en movimiento desde África, Oriente Medio y las llanuras herbáceas de la actual Rusia. La última, hace unos 5000 años, fue la de los Yamnaya, un pueblo que pastoreaban el ganado a caballo y que penetró en Europa desde el este de Rusia y Ucrania, en el mismo instante en que se levantaba Stonehenge. El arte de la equitación que los Yamnaya trajeron a Europa permanece en la actualidad a través de las habilidades acrobáticas de los Cosacos ucranianos, temibles guerreros del siglo XV y posteriores. Ahora que el debate sobre las migraciones y los muros está abierto, la ciencia nos muestra que Europa es un continente de inmigrantes y que siempre lo ha sido.


La pretendida idea de que las poblaciones ancestrales de Europa fueron alguna vez “puras” ha inspirado ideologías desde antes del nazismo.  Ha alimentado el racismo blanco y, en los últimos tiempos, ha servido para acuñar temores sobre el impacto de los inmigrantes: temores que han provocado la des-unión de los países que integran la Unión Europea.

Ahora, los científicos están proporcionando nuevas respuestas a la pregunta de quiénes son realmente los europeos y de dónde proceden. Sus hallazgos sugieren que el continente ha sido un crisol de gentes desde la Edad del Hielo. 

"Los actuales europeos son una mezcla variada de ancestros procedentes de África, Oriente Medio y la estepa rusa. Las evidencias proceden de herramientas arqueológicas, del análisis de dientes y huesos antiguos, y de la propia linguística.

Pero por encima de todo, proceden de la paleogenética, un nuevo campo de investigación que permite secuenciar el genoma completo de humanos que vivieron hace decenas de milenios.

El resultado ha sido una explosión de nueva información que está transformando la arqueología. Así, sólo en 2018, fueron determinados los genomas de más de un millar de humanos prehistóricos, la mayoría a partir de huesos preservados en museos y laboratorios. En este proceso, toda noción de pureza genética europea ha sido barrida por el “empoderamiento de huesos” humanos antiguos.


"Los inmigrantes trajeron el arte, la música, la agricultura, las ciudades, los caballos domesticados y la rueda. Ellos introdujeron los lenguajes indo-europeos y tal vez las plagas.

Cazadores-recolectores, humanos modernos cuyos ancestros evolucionaron en África, llegaron a Europa hace unos 45.000 años. Hacia el 6.000 a.C., una segunda oleada de agricultores neolíticos de la actual Turquía se unieron a los anteriores en el sur de Europa antes de penetrar en el continente. Después, hacia el 3300 a.C,  llegaron los Yamnaya desde Rusia. La mayoría de los actuales europeos comparten ADN de estos tres grupos migratorios.
PRIMERA OLEADA: SALIDA DE ÁFRICA
Estudios del ADN confirman que todas las personas que viven fuera del continente africano descienden de ancestros que abandonaron África hace más de 60.000 años. Hace unos 45.000 años, aquellos modernos humanos se aventuraron hacia el interior de Europa, haciendo el camino a través de Oriente Medio. Su propio ADN sugiere que tenían la piel oscura y, tal vez, ojos claros.

Europa entonces estaba cubierta por una gruesa capa de hielo. Donde había suficiente temperatura, existía vida salvaje. También había otros humanos, pero no como nosotros: los Neardentales, cuyos propios ancestros habían abandonado África cientos de años atrás, se habían adaptado al frío y a las duras condiciones del clima.

Los primeros modernos europeos vivieron como cazadores y recolectores en pequeños grupos poblacionales nómadas. Entraron en Europa siguiendo el curso del Danubio y, a través del Mar Negro, penetraron en el oeste y centro de Europa. Su ADN muestra que se mezclaron con los Neardentales, que en 5.000 años habían desaparecido. En la actualidad, un europeo medio tiene un 2% de ADN neardental. Un africano medio, no lo tiene. En el helado continente europeo, sobrevivieron cazando mamuts, caballos, renos y uros (ancestros del ganado actual).Vivían en cuevas y nos dejaron impresionantes pinturas y grabados.

Hace unos 14.500 años, el clima en Europa comienza a calentarse y los humanos se mueven hacia el norte a medida que los glaciares se retiran. Desarrollan sofisticadas herramientas de piedra y se asientan en pequeños poblados. Los arqueólogos llaman a este período el Mesolítico o Media Edad de Piedra. En Lepenski Vir (Serbia) se encontró, en 1960, los restos de un poblado pesquero, a orillas del Danubio, de hace unos 9.000 años.

En Suecia, los antiguos grabados rupestres (realzados con pintura roja moderna) hacen eco de los cambios culturales traídos por los migrantes, comenzando con los cazadores-recolectores que vinieron de África en la Edad de Hielo y siguieron hacia el norte a medida que retrocedían los glaciares. Su ADN sigue siendo frecuente, especialmente en los países del sur del Báltico

SEGUNDA OLEADA: SALIDA DE ANATOLIA
Konya, la llanura central de Anatolia, una zona fértil, ha sido el hogar de los agricultores desde los primeros días de la agricultura. Es el lugar donde se cultivaron dos formas primitivas del trigo, y probablemente, donde se desarrolló el pastoreo de pequeños rebaños de ovejas y cabras, hace más de 10.000 años. Estas prácticas se expandieron por la península de Anatolia y el sureste de Europa hace 6.000 años. Pero no se detuvieron ahí. Viajaron a lo largo del Mediterráneo en botes, colonizando islas como Cerdeña y Sicilia, llegando hasta el sur de Europa, en España y Portugal.

Es evidente que Europa adquirió la práctica agrícola de Turquía o el Levante de donde recibió alfarería, ejes de piedra pulida capaces de limpiar bosques, y complicados asentamientos. No por medio de migrantes, sino a través del comercio y el “boca a boca”, de un valle a otro, donde los cazadores-recolectores adoptaron las nuevas herramientas y los modos de vida.

Exámenes de ADN en muestras de cráneos y dientes, guardadas en laboratorios de Suecia, Alemania, Turquía y el Reino Unido, han puesto de manifiesto que los antiguos agricultores anatolios también se expandieron hacia el centro y norte de Europa, compartiendo no solo su forma de vida sino también sus genes. 

La mayoría de estos “granjeros” neolíticos tenían la piel clara y los ojos oscuros, lo contrario de muchos cazadores-recolectores. Parecían diferentes, hablaban diferentes lenguas y tenían dietas diferentes. En los primeros contactos predominaron los enfrentamientos y las poblaciones no se mezclaron.

La cultura Corded Ware es una enorme agrupación arqueológica calcolítica y de la Edad de Bronce temprana, floreciente ca. 3200 - 2300 a.C. Abarca la mayor parte del norte de Europa continental desde el río Rin en el oeste hasta el río Volga en el este, incluida la mayor parte de la Alemania moderna, Dinamarca, Polonia, los Estados bálticos, Bielorrusia, la República Checa, Eslovaquia, el norte de Ucrania, y el oeste de Rusia, así como el sur de Suecia y Finlandia. Recibe su nombre de la cerámica característica de la época; la arcilla húmeda se cortó de forma decorativa con un cordaje, es decir, una cuerda. Es conocida principalmente por sus túmulos funerarios. El "ánfora globular" debe entenderse como un predecesor y / o subgrupo de Corded Ware y no como una cultura distintiva "vecina

Pero hace unos 5.400 años (al tiempo del diluvio bíblico), algo cambió. En toda Europa, los prósperos asentamientos neolíticos disminuyeron o desaparecieron al mismo tiempo, sin señales de conflictos masivos o guerras. Tras un lapso de 500 años, la población aumentó de nuevo pero algo era diferente. En el sureste de Europa los cementerios igualitarios del neolítico fueron sustituidos por túmulos funerarios cubriendo a un único adulto.

Más al norte, desde Rusia hasta el Rin, surgió una nueva cultura llamada “Corded Ware” cuyos enterramientos son claramente reconocibles para los arqueólogos. Los hombres eran enterrados yaciendo sobre su lado derecho y las mujeres sobre el izquierdo. Ambos con las piernas recogidas y sus caras mirando al sur. El Museo de la Prehistoria de Halle (Alemania), tiene docenas de tumbas de la cultura Corded Ware.


Al analizar el ADN de estos enterramientos se descubrió que tenían genes diferentes a los de los agricultores neolíticos y que, en consecuencia, eran nuevos para aquellos tiempos. Mucha gente de la cultura Corded Ware estaban más relacionados con los Nativos Americanos que con los agricultores neolíticos europeos. Entonces, ¿quiénes eran los nuevos pobladores de Europa?

Enterramiento típico de la cultura Corded Ware, con las piernas encogidas y la cara mirando en dirección sur. Estos hallazgos destacan una organización social compleja subyacente de los ritos funerarios de esta cultura, en los que los roles de género tuvieron un impacto significativo en la composición y transmisión de información cultural. 
Los enterramientos de hombres son mucho más similares en todas las regiones Corded Ware en comparación con los enterramientos de mujeres. Esto corrobora la imagen de una sociedad centrada en el hombre como lo sugieren los resultados recientes de ADN.
TERCERA OLEADA: SALIDA DE LA ESTEPA
En las estepas del sur de Rusia y este de Ucrania, surgió un grupo de nómadas llamados los Yamnaya, uno de los primeros pueblos del mundo en montar caballos, que dominaron la rueda, construyeron carros y pastorearon ganado a través de la estepa. Levantaron pocos asentamientos permanentes pero enterraban a las gentes prominentes con adornos de bronce y plata en túmulos funerarios que aún motean las estepas.

Hacia el 2800 a.C. los Yamnaya habían comenzado a desplazarse hacia el oeste. El túmulo funerario encontrado cerca de la ciudad serbia de Zabalj es una prueba de tales movimientos. Pero los datos genéticos mostraban que los Corded Ware eran, mayoritariamente, descendientes de los Yamnaya, quienes compartían genética con los nativos americanos cuyos ancestros provenían de más al este, en Siberia.

Los Yamnaya trajeron a Europa la domesticación del caballo, la rueda y el carro. El dominio del caballo por los cosacos forma parte de la historia de este pueblo de las estepas del sur de Rusia y este de Ucrania.

Con el paso de los siglos, otros grupos de población con ADN Yamnaya llegaron hasta las Islas Británicas, donde los agricultores europeos apenas llegaron a asentarse. En Alemania, más del 70% de la población local fue reemplazada por los Yamnaya. Algo verdaderamente dramático ocurrió en Europa hace 4500 años. 

Hasta entonces, los agricultores neolíticos prosperaron en Europa durante milenios, desde Bulgaria hasta Irlanda, en complejos poblados de centenares o incluso miles de personas. Se estima que hacia el 3000a.C. había unos 7 millones de habitantes en Europa. En Gran Bretaña, por aquel tiempo, los pobladores neolíticos construyeron Stonehenge.

Cuando comenzó la construcción de Stonehenge hacia el 3000a.C., Gran Bretaña estaba habitada por agricultores neolíticos. Un milenio después, cuando ya estuvo terminado, la población neolítica había sido reemplazada por descendientes de los Yamnaya, tal vez como consecuencia de alguna epidemia.

La idea de que un pueblo nómada pudiera reemplazar tan rápidamente a una civilización bien establecida, resulta poco aceptable para algunos arqueólogos. La clave parece estar en el análisis de dientes de 101 individuos que vivían en las estepas y migraron al oeste de Europa en el momento de en que comenzó la emigración Yamnaya. Los genetistas han encontrado restos del microbio Yersinia pestis*, una plaga que causó la muerte de la mitad de los europeos en el siglo XIV.

Los nómadas de las estepas habrían vivido con esta enfermedad durante siglos alcanzando, quizás, cierta inmunidad o resistencia. La enfermedad, una vez introducida por los Yamnaya, pudo expandirse rápidamente y diezmar a la población neolítica local. Esto explicaría el colapso de la civilización neolítica y la rápida expansión de los Yamnaya desde Rusia hasta las Islas Británicas, aunque apenas ha dejado rastro en los múltiples esqueletos neolíticos encontrados.

Tres oleadas de inmigrantes se asentaron en la Europa prehistórica. Los últimos, hace unos 5.000 años, fueron los Yamnaya, pastores de ganado a caballo procedentes de las estepas de Rusia que construyeron imponentes túmulos como este cerca de Žabalj, Serbia, datado en 2800 a.C., y descubierto por el arqueólogo polaco Piotr Wlodarczak.

CONCLUSIÓN
Los europeos actuales estamos genéticamente mezclados. El típico europeo medio tendría genes Yamnaya y de agricultores anatolios a partes iguales, con una menor contribución de cazadores-recolectores africanos. Pero esta realidad se distribuye regionalmente de forma diferente. Así, los nórdicos tienen más genes “rusos”, mientras que dominan los de los agricultores en España e Italia y los cazadores-recolectores en los países bálticos y este de Europa.


Estos resultados socavan el paradigma nacionalista de que siempre hemos vivido aquí y no nos hemos mezclado con otras gentes. La pureza de la raza europea no es más que un mito y hace insostenible el futuro de una Europa Unida “sin inmigrantes”.

Herramientas Yamnaya de sus territorios en Rusia y Ucrania incluyen un modelo, encontrado en una tumba de 2500a.C., de una rueda de carro como la que usaban para desplazarse por las estepas (1); una hoja de un cuchillo de bronce (2); un collar hecho de dientes de pez (3); huesos de tobillo (tabas) de oveja usados en juegos (4); un cráneo humano pintado de ocre, un pigmento natural de la arcilla (5); y (6) una estela antropomórfica de 1,20m de altura, datada en 3000a.C., con dibujos de hachas y caballos. Fuentes: Museo Histórico del Estado, Moscú (1-5); Museo Nacional Histórico Dnipropetrovsk

*NOTA: La ‘Yersinia pestis’ es una bacteria. Uno de los organismos más letales de la Historia. Esta bacteria es responsable de una enfermedad que ha protagonizado algunas de las mayores hecatombes sufridas por la población humana. Se trata de la famosa ‘peste bubónica’ o ‘peste negra’, que entre otras apariciones causó la muerte de la mitad de la población europea en el siglo XIV. ‘Y. pestis’ se esconde, cual refugio, en uno de los seres vivos más numerosos sobre la faz de la Tierra: la ameba. La bacteria emplea a las pulgas –la peste del Medievo no llegó con las ratas, sino con las pulgas de las ratas– como vector o ‘vehículo’ de transmisión.


Fuentes:
- Andrew Curry. Who were the first europeans?, National Geographic, august 2019.
- Quentin Bourgeois, Erik Kroon. The impact of male burials on the construction of Corded Ware identity: Reconstructing networks of information in the 3rd millennium BC. PLOS Journal, october 2017. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0185971

- The Corded Ware culture. https://en.wikipedia.org/wiki/Corded_Ware_culture

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