Subscribe Us

ENIGMAS. Las montañas ocultas de la Antártida


La Antártida ha estado cubierta de hielo durante miles de años, y solo recientemente se han podido identificar completamente sus características subyacentes. Los científicos han centrado la atención en la topografía de la Antártida y han revelado muchos detalles sobre su superficie rugosa y rocosa. La Antártida es en realidad una tierra montañosa y algunos de los trabajos han sido patrocinados por el British  Antarctic Survey (BAS).


En 2012, el BAS lanzó un mapa topológico preciso que muestra las cadenas montañosas, valles y llanuras del continente antártico con detalles claros y nunca antes vistos. Esta representación se llama BEDMAP y se compiló principalmente mediante el uso de imágenes de radar y lecturas satelitales, combinada con un software de creación de mapas que permite recreaciones vívidas del paisaje antártico accidentado.

Una década antes de que el equipo de BAS presentara su mapa, Charles Webb, del Centro de Investigación Científica Cryosphere de la NASA, había creado una representación bastante detallada del lecho rocoso de la Antártida. Sin embargo, su trabajo se basaba solo en mediciones en tierra y, por lo tanto, estaba limitado en términos de la cantidad de tierra que podía cubrir.

Modelo topográfico subglacial de la Antártida.

Muchas personas formaron sus impresiones sobre el paisaje oculto de la Antártida basándose en la exposición a una copia del Mapa Piri Reis, que algunos creen que sobrevivió desde la antigüedad extrema y describió con precisión la Antártida tal como era antes de que estuviera cubierta de hielo.

Fragmento del mapa Piri Reis donde se aprecia la Antártida

La inclusión de la Antártida en el mapa Piri Reis es especialmente impresionante, considerando que se creó antes de que se descubriera oficialmente la Antártida. El mapa de Piri Reis se encontró en 1929 y data de 1513, cuando fue bosquejado por un cartógrafo turco que aparentemente tuvo acceso a información secreta desconocida para el público en general. Se debe reconocer que el mapa de Piri Reis no recrea a la perfección las características subyacentes de la Antártida, pero es lo suficientemente acertado como para parecer algo más que una suposición afortunada.

Las técnicas modernas han revelado que la Antártida es una tierra de amplia variedad geológica. Su cordillera montañosa más prominente, las Montañas Transantárticas en la mitad occidental de la Antártida, tiene unos 3.500 kilómetros de longitud y alberga la montaña más alta del continente (Macizo Vinson, de 4.850 metros). En la parte central del continente, las montañas de Gamburtsev tienen una longitud de 1.200 a 1.300 kilómetros e incluyen picos que se elevan a casi 3.400 metros.

En el otro extremo, el valle más profundo del continente es la Fosa de Bentley, que se hunde a una profundidad de 2.550 metros. Largos y profundos cañones y valles son comunes debajo del hielo, añadiendo textura a un paisaje accidentado que, en esencia, ha estado congelado en el tiempo durante millones de años.

Representación gráfica de la topografía subyacente en la Antártida

LA FORMACIÓN DE UN CONTINENTE HELADO
La creación de la Antártida actual ocurrió en dos etapas. Primero, se produjo la ruptura de un supercontinente llamado Gondwana, que incorporó las tierras que hoy conocemos como India, África, América del Sur, Arabia, Australia y la Antártida. Esta separación puede haber comenzado hace tanto como 250 a 300 millones de años, con la separación final de los diversos continentes hace unos 80 millones de años. Cuando Gondwana se separó, el nuevo continente de la Antártida comenzó su lenta migración hacia el sur. 

En este momento era una masa de tierra verde y exuberante poblada con plantas y animales. Los ríos corrían libremente a través de planicies amplias y planas, aunque los movimientos tectónicos de placas comenzaban a crear alteraciones significativas en el terreno que culminarían en la formación de nuevos valles y cordilleras. La Antártida durante este período de tiempo fue verde pero muy activa geológicamente, lo que ayudaría a dar forma al lecho rocoso del continente en lo que es hoy.

Cabe señalar que hasta hace unos 50 millones de años, el clima de la Tierra era mucho más cálido de lo que es ahora. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono fueron mucho más altas, lo que provocó que las temperaturas se mantuvieran moderadas incluso cerca de los polos. Como resultado, la Antártida permaneció verde por un tiempo incluso después de que alcanzó su ubicación actual en el Polo Sur.

Algunos de los datos que son de mayor valor para los glaciólogos cubren las profundidades de la Antártida Occidental

Hace unos 49 millones de años, los altos niveles de dióxido de carbono en la atmósfera estimularon el rápido desarrollo de un helecho nacido en el agua llamado Azolla. Como toda vida vegetal, los helechos Azolla absorbieron el CO2 de la atmósfera como parte del proceso de la fotosíntesis. Pero las floraciones de Azolla se propagaron tan rápido y eran tan prodigiosos consumidores de CO2 que su presencia llevó a una drástica disminución en las concentraciones atmosféricas de este gas de efecto invernadero. Cuando las plantas de Azolla expiraran, se hundirían en el fondo de los mares y lagos, llevando consigo carbono y eliminándolo de la circulación de forma permanente.

Hace 34 millones de años, el clima de la Tierra se había enfriado profundamente como resultado de esta actividad, lo que significaba que ya no era posible que una masa de tierra ubicada en el polo sur permanezca libre de hielo. La Antártida se enfrió más y más, y perdió su capacidad de sustentar la vida. Las capas de hielo glacial pronto se extendieron de forma implacable a través del continente, convirtiéndola gradualmente en el desierto helado por excelencia que vemos hoy.



El objetivo final del proyecto de mapeo inical BAS, fue descubrir qué tan gruesa es la capa de hielo de la Antártida y determinar cómo su lecho rocoso podría influir en los movimientos y el comportamiento futuros de ese hielo. En respuesta al calentamiento global, la capa de hielo de la Antártida se está reduciendo. Los niveles del mar aumentarán a medida que continúe la fusión y, a medida que este proceso se acelere, su impacto en el resto del planeta podría ser catastrófico.


Fuentes: https://www.bas.ac.uk/project/bedmap-2/; https://www.livescience.com

Publicar un comentario

0 Comentarios