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ENIGMAS. El misterioso fluir de las Fuentes Tamáricas de Velilla

También conocidas como Fuente de La Reana, fueron declaradas Bien de interés cultural el 9 de mayo de 1961. Están envueltas en una historia de misterio y situadas en plena Montaña Palentina. 
Las Fuentes Tamáricas (en latín, Fontes Tamarici) son tres fuentes próximas ubicadas por el geógrafo e historiador romano Plinio el Viejo en la Cantabria clásica prerromana, y que desde el siglo XVIII se vienen identificando con la fuente de La Reana, en Velilla del Río Carrión (Palencia), España. 


UN POCO DE HISTORIA
Las primeras noticias del manantial, a cargo del geógrafo y naturalista romano Plinio el Viejo, datan de la época de la conquista romana de los cántabros, donde se cita su peculiaridad de llenarse y vaciarse sin explicación alguna, siendo sus intermitencias consideradas como augurio en esta época. Los estudios de Plinio sobre las tierras ocupadas por el Imperio romano son cruciales para el conocimiento y localización de las Fuentes Tamáricas. En su Naturalis historia XXXI, 23 es donde alude su particularidad:


“Las Fuentes Tamáricas en Cantabria sirven de augurio. Son tres, a la distancia de ocho pies. Se juntan en un solo lecho, llevando cada una gran caudal. Suelen estar en seco durante doce días y, a veces, hasta veinte, sin dejar ninguna señal de agua, mientras que otra fuente contigua sigue manando sin interrupción y en abundancia. Es de mal agüero intentar verlas cuando no corren, como le sucedió poco ha al legado Larcio Licinio, quien, después de su pretura, fue a verlas cuando no corrían, y murió a los siete días”.

El citado Larcio Licinio era un gran seguidor de la obra de Plinio que, con su avidez de conocimiento de nuevos descubrimientos, visitó las fuentes cuando se encontraban en su fase seca y murió al cabo de una semana, aproximadamente en el año 70 de nuestra era.


Plinio el Viejo

La zona de influencia de los cántabros en la época romana de Plinio se extendía desde las cercanías del actual Bilbao hasta el asturiano río Sella, frontera con los astures. Tierra adentro, sus tierras abarcaron gran parte del noreste leonés, la Montaña Palentina, el Norte de Burgos y la totalidad de la Comunidad autónoma Cántabra. Los límites de la patria de los cántabros son muy difusos, llegando a adentrarse en la Meseta Castellana. El territorio cántabro se hallaba a su vez dividido en pequeñas regiones, como Vellica o Moreca al oeste. 

En el suroeste reinaban los cántabros tamáricos, de la región de Tamárica o Camárica. Esta zona se localiza entre el noroeste palentino y el noreste leonés. Son muy pocas las cosas conocidas de este lugar y época, pues los historiadores romanos se negaron a transcribir las ricas leyendas, tradiciones y topónimos cántabros, escudados muchas veces en lo cacofónico que les resultaba el idioma hablado por aquellas gentes. La capital de la Tamárica es un lugar nunca encontrado, pero que se suele asociar al valle del Carrión, entre la  Villa de Guardo y  Velilla del Río Carrión, en la porción occidental de la Montaña Palentina. 


Zona de expasión de los cántabros en época romana.
Los tamáricos al sur de los Montes Vindius (actual Picos de Europa)

SU DESCUBRIMIENTO Y ESTUDIO
Fue Fray Enrique Flórez el primero en proclamar el descubrimiento de las fuentes en la entonces Velilla de Guardo en 1768 en su obra La Cantabria. En las excavaciones que llevaron a cabo Antonio García y Bellido con la colaboración de Augusto Fernández de Avilés en campañas de 1.960 y 1.961 descubrieron parte de la fábrica, llegaron al lecho de canto rodado y arenas por donde manan las aguas y detectaron el arranque de tres arcos -el original que aún se mantiene en pie y dos más desaparecidos-; aparecieron vestigios de cerámica, monedas y otros restos de origen romano. Bellido opina que se trata de una obra muy antigua, en la que el vaso y partes de los muros pueden ser de origen romano pero que el arco es posterior, probablemente renacentista.

Probablemente su origen como fuente, lavadero o quizás, lugar sagrado, se debe a los pueblos autóctonos cántabros que en esta zona eran tribus de tamáricos (siglo III a.C.), quienes les rendían culto, fascinados por las idas y venidas del líquido elemento en su estanque. Para ellos, era un signo del Dios de las aguas. No cabe duda de que el lugar debieron de adecentarlo posteriormente los romanos, bien para utilizarlo como termas, dándole un carácter sagrado con la purificación de sus aguas que extrañamente aparecían y desaparecían en cuestión de minutos, o bien, como oráculo, probablemente dedicado a alguna ninfa de manantial.


Fuente de La Reana, o Fuentes Tamáricas, en Velilla del Río Carrión (Palencia). Esta es una fotografía de un monumento declarado en el registro de Bienes de Interés Cultural del patrimonio español con el código RI-51-0001284.

Se trata de un estanque o vaso más o menos rectangular, con una longitud de 21 metros y ancho variable que va desde los 3,65 metros de la cabecera o ábside hasta los 2,55 metros del pie, donde actualmente queda una de las compuertas de desagüe. La profundidad del vaso llega a un metro de altura y estaba todo ello fabricado con buen sillar de piedra caliza. Disponía de tres arcos de medio punto que soportaban una bóveda de cañón que hacía de cubrición del estanque. También se apunta a que la cubierta pudiera ser a dos aguas y que todo la conducción de aguas pudiera estar enterrada a modo de acueducto. 

Hoy sabemos que esta caprichosa actividad hidrológica nos demuestra que estamos ante un claro ejemplo de fuente bauclusiana, abundantes en las zonas kársticas, aunque también sabemos que este tipo de manantiales intermitentes fueron admirados desde tiempos remotos, y que en época alto medieval, probablemente, se sustituyó el pequeño santuario romano que allí existiera por la actual ermita protorrománica de San Juan de las Fuentes Divinas. Sus misterios rondan a la luz de las antorchas que iluminan la alta hoguera de troncos de la noche de San Juan.



EL ENIGMA HIDROLÓGICO
Las aguas de La Reana son de buena calidad, frescas en verano y templadas en invierno, por lo que su temperatura es constante y sugiere una procedencia a regular profundidad. No se puede decir que sean aguas medicinales, pues su composición no se aleja en demasía de las de otros manantiales cercanos, aunque el filtrado de las aguas por la roca caliza de la Peña próxima, hace que contengan pequeñas cantidades de compuestos de azufre, no presentes en otras surgencias aledañas. Dicen, desde muy antiguo, que esas aguas son apropiadas para tratar trastornos de la piel y los ojos. 



Hay en el lugar, viejas historias sobre gentes que dijeron mejorar de sus males tras una inmersión en las aguas de las Fuentes Tamáricas. Son leyendas que vienen de la tradición, ya perdida, del baño ritual poco antes de la salida del sol en la romería celebrada el día de San Juan, de ahí el encomendar el lugar a ese santo y su relación con los misterios del bautismo, aunque de seguro, tradiciones similares se remontarían a época prerromana. 

El comportamiento de manantiales y otras corrientes de agua suele variar mucho con el paso de los siglos. Por esto, muchas de las referencias de Plinio el Viejo y otros geógrafos de la antigüedad no han sido localizadas, pues posiblemente ya hayan desaparecido para siempre. Con las Fuentes Tamáricas no sucede eso, su misterioso régimen de aguas se ha mantenido imperturbable durante milenios


"Describir el comportamiento de las fuentes es imposible, nunca se ha encontrado una regularidad o un ciclo cuantificable, es totalmente imprevisible y sin conexión con cualquier otro curso de agua cercano, solamente parece existir una leve conexión con el régimen de lluvias y nieves del año anterior". 

De todas formas, sería necesario un estudio estadístico serio para lograr encontrar un ciclo, por caótico que fuera, pero hasta la fecha nunca se ha realizado investigación alguna de ese tipo, solo meros estudios superficiales. El estudio sería muy complejo, pues se deberían anotar observaciones detalladas durante varios años y luego correlacionarlas con los datos climatológicos de la zona. 


Posición de las Fuentes Tamáricas junto a la ermita de San Juan y con la Peña al fondo

Cuando finaliza el periodo de sequía en el manantial, que no coincide necesariamente con los de fuentes cercanas, fluyen aguas turbias y abundantes, que llenan por completo el recinto, para luego vaciarse rápidamente, en un mismo día. Es asombrosa la rapidez con que se llenan y después se vacían las fuentes. A veces, surge tanta agua, que rebosa el estanque, para en pocos minutos secarse por completo y no mostrar signos de la anterior crecida, pues el lecho rocoso queda seco por completo. El ruido sordo, como de una tormenta, que proviene del subsuelo anuncia la llegada de las aguas minutos antes de que se comiencen a ver. Esto, sin duda, sorprendió y atemorizó a los antiguos. 


"¿Existe una explicación a este misterioso fenómeno natural? No hay unanimidad, pero se puede concluir que las Fuentes Tamáricas pertenecen al tipo de manantial intermitente bauclusiano, eso sí, con una personalidad muy propia, alejada de lo común".

El agua procedería de un depósito sobre el nivel de las fuentes, enclavado en el interior de las montañas calizas. Un canal subterráneo iría del depósito a las fuentes, formando un sifón en alguno de sus puntos. Al variar el nivel del depósito, por aguas de deshielo o torrentes, se descargaría agua en el sifón, o no, dependiendo de la cantidad de agua del depósito. Para explicar la rapidez de las surgencias y sequías, García Bellido aludió a la presencia hipotética de otro canal vertical de descarga. 

Plinio hablaba de una fuente de flujo constante muy cercana, hoy desaparecida, que podría haberse alimentado de la misma cisterna, pero sin pasar por el sifón. El milenario fenómeno natural de las Fuentes de Tamaria puede ser observado por cualquiera que desee visitarlo, disfrutando a la vez de las maravillas de la Montaña Palentina, y sin ningún temor por verlas secas en la primera visita.


Localización de Velilla de Río Carrión, al norte de Saldaña, próxima a Guardo, y al pie del Parque Natural de Fuentes Carrionas, donde nace el río Carrión.

CÓMO LLEGAR: Se encuentra en la carretera local P-215 a la altura del PK 3 junto un prado ahora urbanizado como parque. El acceso a Velilla del río Carrión se hace por la ya citada carretera autonómica CL-626 con desvío hacia el norte a la altura de Guardo. La vía rápida más cercana en la autovía A-67 donde podemos tomar la salida 103 en Aguilar de Campo para seguir por la CL-626 hasta Guardo y continuar hasta Velilla por la nombrada P-215. Desde el Cantábrico, en Unquera, podemos tomar la nacional N-621 hasta Boca de Huérgano para desviarnos por la local LE-215 que continua como P-215 en territorio palentino hasta Velilla. Dispone de carteles de dirección al monumento.

Fuentes:
- Memoria de excavaciones de Antonio García y Bellido:  
   https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2489942.pdf
- https://es.wikipedia.org/wiki/Fuentes_Tam%C3%A1ricas
- Estrabón. Geographia, libro III, Hispania, c. VIII, p. 107.
- Plinio el Viejo. Historia Natural, XXXI, 23.
- P. E. Flórez. La Cantabria, p. 4-5. Citado por Quirino Fernández en El Señorío de Guardo. Dip. Prov. de Palencia. 1974.

- García Bellido – Augusto Fernández de Avilés. Fuentes Tamáricas. PITTME 23. (PDF). 1963.

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