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TURISMO. Ruta de las Fuentes (Villa del Prado)

Ayuntamiento de Villa del Prado. Construido en el siglo XVI. Destaca la preciosa balconada que mira hacia la Plaza Mayor y que podemos contemplar en esta imagen. 
Villa del Prado es un municipio del extremo suroeste de la Comunidad de Madrid, a unos 60 kilómetros de la capital y límite con la provincia de Toledo. Se encuentra en la cuenca del río Alberche, importante afluente del Tajo que marca los paisajes naturales de los alrededores de la localidad madrileña, rodeándola por el sur y el este y separándola de la provincia toledana. 


Vivió su época de mayor esplendor tras conseguir de Don Diego Hurtado de Mendoza, III Duque del Infantado, el privilegio de villa a principios del siglo XVI. La agricultura y la ganadería se desarrollaron enormemente a partir de entonces y durante todo el siglo XVII, instalándose incluso importantes industrias de curtidos en la zona. A finales de este siglo sufrió como el resto del país la crisis económica, agravada en el siglo XIX por la Guerra de la Independencia y la I Guerra Carlista que afectaron especialmente a Villa del Prado con saqueos, incendios y bombardeos de artillería. Tras el final de estas guerras, Villa del Prado tuvo que afrontar las consecuencias de varias epidemias, y hasta los últimos años del siglo y el comienzo del siglo XX no comenzó una lenta recuperación tanto demográfica como económica.


En el mes de noviembre del año 2012 se inauguró en Villa del Prado la Ruta de las Fuentes, que con las numerosas e interesantes fuentes de la localidad como hilo conductor, recorre también los enclaves monumentales principales de la localidad.


Portada del Palacio de Alvaro de Luna


Fuente de “El Gurugú” (nueva)
La ruta comienza en el Parque Forestal de El Gurugú, en cuya entrada encontraremos esta fuente que si bien no forma parte de la ruta, resulta destacable por ser la única que cuenta con agua tratada. Está recubierta de mampostería y consta de un único grifo que vierte el agua sobre un único vaso. Tiene carácter mural y su construcción es muy reciente.


Fuente de “El Gurugú”

Fuente del Tío Alicáncano
También llamada Fuente de “El Gurugú” hasta la aparición del caño del que hemos hablado anteriormente. Nunca fue de carácter público y cuenta con un pequeño aljibe circular con el que se recogían su aguas. Para llegar hasta la fuente hay que seguir un pequeño sendero que se abre a la derecha de la entrada del parque que nos llevará a otra senda más marcada. Esta senda nos conduce hasta el aljibe mencionado, tras el cual se sitúa la pequeña fuente del Tío Alicáncano, escondida entre las elevaciones del terreno y la vegetación de hierbas altas y pinos piñoneros.


Aljibe de la fuente del Tío Alicáncano.
Fuente de la Reguera
Construida hacia la mitad del siglo XVIII, la encontraremos al final de la calle del Cristo de la Sangre. Con menos de un metro de altura, está formada por una serie de losas de granito que dan forma de dolmen o monumento funerario. Tiene una única abertura para acceder al agua, de forma semiovalada.


Fuente de la Reguera.

Ermita del Cristo de la Sangre
Se cree que data de la misma época que la Iglesia Santiago Apóstol, construida entre los siglos XV y XVI. Su construcción pudo estar relacionada con las necesidades de las celebraciones propias de la Semana Santa. Frente a su portón encontraremos una cruz que forma parte del Via Crucis y es la primera de un recorrido que nos llevará hasta las cruces de granito cercanas al monte Gurugú.

Fuente de “El Liseo”
Encontraremos la siguiente fuente de nuestra ruta en la misma calle del Cristo de la Sangre, cerca de la avenida de la Piscina. Está rodeada por una reja que evita caídas, ya que está excavada en una altura inferior a la de la calle. Esta era una de las fuentes más concurridas antes de la llegada del agua corriente. En ella eran frecuentes los encuentros entre mozas y mozos que aprovechaban la ocasión para bromear y piropearse.

Fuente de “Picañejo”
Considerada una de las fuentes más antiguas del pueblo. Se cree que su construcción es anterior a la configuración de la villa y podría estar relacionado con un puente cercano al que se le atribuye origen romano. Consta de piedras talladas, algunas de ellas con marcas de cantero que no son habituales en construcciones menores como las fuentes. Podremos acceder a ella por el Camino de la Granja.

Para preservar su caudal, estaba prohibido recoger agua de ella con caballerías por lo que tan sólo se podía llevar la cantidad que una persona pudiese cargar en botijos o cántaros.


Fuente de “Picañejo”.


Fuente de “El Rehoyo”
Su nombre hace referencia al “hoyo” en el que se encuentra esta fuente. Cercana al arroyo de los Parrales y al Puente Canto que lo atravesaba  y del que solo quedan restos. Tiene dos escaleras enfrentadas y fue una de las fuentes más utilizadas por el apreciado sabor de su agua. Se derrumbó por la falta de cuidados y fue restaurado en el año 2010. En el muro que lo separa del arroyo hay unas letras grabadas “E.V.” junto a un año “1908", se desconoce si hacen referencia al año de construcción o a una restauración posterior. 

Esta copla muy conocida en el municipio hace mención de la fuente, lo que da idea de su popularidad:


“Ya no va la niña a por agua a la fuente,

ya no va la niña ya no va la gente, 
ya no va la niña a por agua al Rehoyo, 
ya no va la niña ya no tiene novio”


Fuente de la Poveda
A unos cinco kilómetros del pueblo, situada junto a la Ermita de la Poveda encontraremos esta elegante fuente. Inicialmente sólo existía un pozo que daba servicio a los vecinos y a la propia ermita, pero dada la gran afluencia de visitantes y fieles se decidió la construcción de este surtidor. Consta de doble grifo, carácter mural y un gran vaso rectangular.  El pozo se conserva a escasos dos metros de la fuente.

El sendero que nos llevará hasta ella está trazado sobre las vías del tren que recorrían la distancia entre Madrid y Almorox. En las cercanías de la fontana encontraremos numerosos lugares de baño en el río Alberche, frecuentado cuando llega el calor por nativos y forasteros.

Ermita de Nuestra Señora de la Poveda
Levantada en el siglo XVII con una sola nave de crucero poco saliente y bóveda de cañón. Alberga un interesante retablo barroco de la misma época. Existe una leyenda que cuenta que la imagen de la virgen se llevó desde Navas del Marqués (en Ávila) hasta este lugar, a través del río Cofio que desemboca en el río Alberche. En el lugar al que llegó se edificó una ermita que se derribó en el año 1641 para dejar espacio a la ermita actual.

Se celebran en ella dos romerías: el Lunes de Pascua y el 8 de septiembre.


Fuente de la Poveda.

Fuente de “Los Caños”
Volviendo al núcleo urbano de Villa del Prado, encontraremos la fuente de “Los Caños”, en la confluencia de la calle Nuestra Señora de la Poveda con la calle Escalona. De carácter mural y doble caño en forma de cabezas de león, está construida en granito con un gran vaso rectangular. Las cañerías se añaden en el año 1724 y en el siglo XIX se realizan algunas reformas hasta llegar a su aspecto actual, en 1862.

Existe una anécdota que cuenta que una visita de la Duquesa del Infantado en 1737 se vertieron en el depósito de la fuente cerca de 200 litros de vino como regalo a los vecinos.


Fuente de “Los Caños”.

Iglesia de Santiago Apóstol
Fue construida entre los siglos XV y XVI y se la conoce como “La Capilla Sixtina de Madrid”. De estilo gótico tardío, tiene nave única de cinco tramos y bóveda de crucería. Su torre cuadrada de 30 metros de altura inició su edificación en el año 1543 y la acabó en 1688. En su interior destacan las pinturas murales repartidas por casi la totalidad de la iglesia, realizadas en los siglos XV, XVI y XVII. Alberga un museo con elementos como cálices, relicarios u ornamentos sacerdotales.

A los pies de la iglesia encontraremos otra fuente, de hierro fundido, que si bien no forma parte oficialmente de la ruta destaca por su contraste con el resto de fontanales de la villa. 

Fuentes: www.unaventanadesdemadrid.com ; www.villadelprado.es

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