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NATURALEZA. Los impresionantes Mallos de Riglos


Los Mallos de Riglos, al paso del río Gállego, es una de las maravillas de la Provincia de Huesca. Por ser un entorno único para la escalada, para la observación de aves y por supuesto para admirarlos en cualquier época del año y momento del día. Estas misteriosas y mágicas formaciones han sido lugar de inspiración para muchos pintores y poetas, como el escritor aragonés Manuel Derqui y el mismo Ramón J. Sender, quien dijo que los Mallos eran los “centinelas de las huestes del Diablo”.


Impresionantes y únicas son las panorámicas que muestran el conjunto formado por los mallos de Riglos y las casas del casco urbano, visibles desde varios puntos del territorio, algunas presentan estampas tan bellas como la vista al atardecer desde Murillo, o la más extensa desde el Mirador de los Buitres.


Vista panorámica de Riglos desde la posición de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Mallo

Paredes verticales que alcanzan los 300 metros de altura, asentadas junto al pueblo y al curso del río Gállego estos conglomerados calizos se formaron en el Terciario y fueron más tarde erosionados por el agua, la lluvia y el viento hasta formar las paredes actuales, de color rojizo debido a la existencia de hierro y arcillas que resulta espectacular a la caída del sol. 


Formaciones como el Puro, Mallo Pisón, Mallo Visera y Mallo Firé 
constituyen los mallos de Riglos.


Los Mallos de Riglos desde el Mirador de los buitres, en Sarsamarcuello

Riglos y sus mallos son un paraíso para los escaladores, entre quienes son famosos y conocidos internacionalmente, y para las aves rupícolas, que tienen su hábitat en las múltiples oquedades que se producen en los mallos. Estas aves, en su mayoría rapaces protegidas, pueden verse sobrevolando el territorio. Para completar la visita, se ha creado un centro de interpretación de aves carroñeras en Riglos, ARCAZ, que dedica un amplio espacio al buitre leonado.


Panorámica desde el Mirador de Espinable, con el mallo Pisón a la izquierda



ALGO DE HISTORIA
Pertenece, junto con otros núcleos, al municipio de Las Peñas de Riglos en la comarca de la Hoya de Huesca. Se sabe que la localidad de Riglos fue fortificada a mediados del siglo XI (aún se conservan restos de la muralla). 

Cuando el rey Pedro I de Aragón muere sin descendencia, legó estos lugares a su esposa Berta, convirtiéndose esta pequeña población de Riglos en su capital. A la muerte de la reina Berta, pasa de nuevo a la corona de Aragón. Estos hechos tuvieron lugar entre los años 1104 y 1110. Se sabe que el castillo estaba todavía habitado en el siglo XIV, según escritos en los que el rey Pedro IV de Aragón se lo entrega a su mayordomo y consejero Pedro Jordán de Urriés. En la década de los años sesenta del siglo XX, la localidad de Riglos junto con otras villas próximas se unen para conformar el municipio de Las Peñas de Riglos.



PLANIFICAR LA VISITA
El entramado urbano de Riglos se adapta al irregular terreno en el que se ubica y en sus calles se pueden admirar las construcciones típicas más populares. Un monolito, levantado en homenaje a montañeros y escaladores, da la bienvenida al visitante al pie de las gigantescas moles de piedra formadas por efecto del plegamiento del terreno. Estas moles son morada de diferentes aves rapaces cuyo mundo podemos descubrir en el Centro de Interpretación de las Rapaces Arcaz. 


Iglesia parroquial de Ntra. Sra. del Mallo (https://www.flickr.com/photos/atreyu64/)

Entre el caserío destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo construida en el siglo XVII, en cuyo interior se conservan dos bellas imágenes románicas de la Virgen. Del  monasterio de San Martín se conserva la pequeña iglesia románica del siglo XI, con un ábside semicircular y un bonito crismón en el tímpano de la puerta.


Riglos festeja a la Virgen del Mallo el día 1 de junio 
y a San Sebastián, el día 20 de enero.


La ermita de Concilio, muy cerca de los Mallos de Riglos

RUTA POR LOS MALLOS

Entrando al pueblo de Riglos una señal corta el paso a los vehículos de no residentes, habiendo un parking a su derecha, punto de partida de la excursión. Un panel en el propio parking ya nos informa de la excursión, que está muy marcada con postes indicadores y señales de pintura azul. La senda se puede hacer indistintamente en sentido horario o antihorario. Si se hace rodeando los Mallos por la izquierda, tiene la ventaja de hacer la pendiente más incómoda de subida, resultando así mejor para las piernas. El recorrido, de mediana dificultad, se realiza en unas 3,5 horas.


Vuelta a los Mallos de Riglos. Foto gracias a Komandokroketa.org
Mapa ruta circular
Fuentes: https://www.huescalamagia.es ; https://turismo.hoyadehuesca.es ; https://www.komandokroketa.org ; https://www.senditur.com ; http://aragondocumenta.com

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