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MITOLOGÍA. Dioses del Olimpo - Hestia

Sacrificio a la diosa Vesta. Sebastiano Ricci. 1723. Vesta fue la versión romana de la diosa griega Hestia. En Roma fue muy importante el culto a Vesta, representado por las vestales, sacerdotisas vírgenes que debían mantener encendido el fuego del templo de Vesta situado en el Foro romano. 

Para los griegos Hestia era la diosa del hogar, la arquitectura y la cocina. Fue la primogénita de Crono y Rea, por lo que fue la última en salir del interior de su padre cuando Zeus rescató a sus hermanos. 


Tras la rebelión contra los titanes, se inició un conflicto entre Poseidón y Apolo por conseguir la compañía de Hestia, pero esta lo resolvió declarando que sería siempre virgen. Zeus recompensó esta decisión concediéndole la primera víctima de todos los sacrificios y un lugar de culto preferente en todos los hogares. A pesar de su importancia en el culto religioso siendo objeto de numerosas ofrendas y sacrificios, Hestia no tiene un gran protagonismo en la mayoría de mitos griegos.

Esta falta de protagonismo se debe al carácter pacífico y hogareño de la diosa, que hacía que saliese poco del Olimpo y no fuera partícipe normalmente de las disputas entre dioses o de las problemáticas con los hombres. Cuando los dioses olímpicos marchaban a la guerra, Hestia se quedaba en el Monte protegiendo el hogar de los dioses y manteniendo el fuego encendido.

El culmen de este pacifismo llegó cuando Dionisio empezó a adquirir importancia, llegando a ser admitido en el Olimpo. Hestia le cedió su puesto entre los doce sin amago de ambición o egoísmo, quedando Dionisio encargado del fuego del hogar divino.

Relieve romano que representa a las vestales protegiendo el fuego sagrado.
Hestia y Príapo
Uno de los episodios de la mitología griega en los que Hestia tiene un papel principal es el intento de violación de Príapo. Este dios menor se ocupaba de la fertilidad y estaba relacionado con la vida agrícola, siendo protector de rebaños, de la pesca, de las abejas o de los productos de la huerta.

Tras una fiesta a la que fueron invitados todos los dioses, se quedaron dormidos. Príapo, en estado de profunda embriaguez, aprovechó el momento para violar a Hestia y romper su proverbial virginidad. Justo en el momento preciso para evitarlo, el burro del sátiro Selene (los sátiros eran figuras mitológicas mitad hombre, mitad carnero con cuernos y un descontrolado apetito sexual que solían acompañar a Dionisio) comenzó a rebuznar. 

Según algunas versiones esto permitió a Hestia huir, según otros escritos los rebuznos junto a los gritos de Hestia al despertar y darse cuenta de lo que pretendía hicieron que Príapo emprendiera la huida dejándole en evidencia ante el resto de los dioses.

Una joven ofrece una libación a la diosa Hestia, representada con el cetro y rico atuendo, junto a un taburete.
Anfora. 460 a.C. Pintor de Nola. MAN. Madrid.


Relaciones con otros dioses
A pesar de la falta de participación de la diosa Hestia en los conflictos con otros dioses (por su pacifismo) y la ausencia de devaneos amorosos y descendencia en su historial (por la decisión de mantener su virginidad), si se conocen algunas filias y fobias de la diosa del hogar con el resto de deidades.

Hermes. Su sobrino Hermes, mensajero de los dioses, siempre fue uno de sus favoritos. Cuando volvía al Olimpo de sus aventuras pasaba largas veladas con su tía Hestia contándole sus hazañas y relatándole los sucesos recientes en el mundo de los hombres. Además, se ocupaban juntos de la organización de los banquetes de los dioses y de reunirlos en los Consejos para tomar decisiones.

Estatua de Hestia realizada en el siglo I d.C. en Roma

Relación con sus hermanos. Aunque su hermano Poseidón y su sobrino Apolo guardaron siempre algo de rencor por el rechazo al que los sometió, sus hermanos pusieron en valor el sacrificio de Hestia decidiendo mantenerse joven, ya que con esto evitó lo que hubiera sido el primer conflicto entre los dioses olímpicos tras la deposición del régimen de Crono. Antes de éste episodio Hestia siempre fue algo ninguneada por el resto, ya que, a pesar de ser la primogénita, se la consideraba la de menor importancia por ser la última en salir del cuerpo de su padre.

Afrodita. La diosa de la belleza y el amor fue lo más parecido a un opuesto que tenía Hestia. El estilo de vida desenfadado y ciertamente promiscuo de Afrodita contrastaba mucho con el recogimiento y la virginidad de la diosa del hogar, que nunca aprobó su comportamiento. Además Afrodita intentó en numerosas ocasiones de convencer a Hestia de que deshiciese su virginidad, provocando su enfado. 

Hestia, figura siglo 5a.C., National Archaeological Museum of Tarquinia

Culto
El culto a Hestia estuvo muy extendido en el mundo heleno, con grandes templos en Atenas, Esparta u Olimpia. En sus festividades se coronaba con flores a un burro, recordando y celebrando el episodio con Príapo. Se erigió en protectora de la zona de Hestiaotis, en la región de Tesalia, al norte de Grecia.

Fuente: www.mitologia.info ; www.portalmitologia.com

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