Subscribe Us

SALUD. Fascitis plantar


Conocemos con este nombre a un tipo de trastorno englobado en el grupo de las talalgias (o dolores localizados en el talón del pie), cuyo origen se localiza en la fascia plantar. Veamos a continuación la anatomía básica de esta zona, las principales causas de fascitis así como sus tratamientos.


El papel del pie en la absorción de impactos
Nuestros pies juegan un papel básico en nuestros movimientos diarios. Sin embargo, el impacto al caminar o hacer ejercicio físico ejerce una presión enorme sobre ellos por su pequeño tamaño en proporción al del cuerpo. Se calcula que la fuerza ejercida sobre ellos en un paso es aproximadamente un 50% mayor al peso total de esa misma persona, por lo que si asumimos una media de cuatro horas de pie al día (entre 8000 y 10000 pasos), podemos hacernos una idea del esfuerzo extraordinario que soportan de forma rutinaria. No es de extrañar, por tanto, que alrededor del 75% de las personas sufran dolor de pie al menos una vez en la vida.

Dentro de las patologías del pie, las talalgias (dolores relacionados con el talón) constituyen una causa fundamental y habitual de dolor. Concretamente, la talalgia plantar constituye entre el 10 y el 15% de las consultas relacionadas con el pie y el tobillo. Sus causas son muy variadas: neurológicas, infecciosas, traumáticas o artríticas. Pero sin duda la causa más frecuente de talalgia es la de origen mecánico. Y, dentro de las causas mecánicas, la fascitis plantar se convierte en uno de los trastornos más comunes en aparecer.



Qué es la fascitis plantar
La fascitis plantar puede definirse como aquel dolor que aparece en la zona proximal de las fascia plantar es decir, la zona de la planta del pie más cercana al talón. La fascia plantar está formada por un tejido muy grueso llamado aponeurosis, que conecta el hueso calcáneo (en el talón del pie) con los dedos del pie, y forma el llamado arco del pie. Esta fascia tiene múltiples capas y forma una ancha banda que recorre gran parte de la planta del pie. Sirve como cobertura a los músculos y nervios del pie y, superficialmente a esta (más cerca de la piel), se localiza una gran capa de grasa que la protege (especialmente gruesa en el talón), y que es palpable con nuestros dedos.

El tejido que forma la fascia plantar no es especialmente elástico, por lo que la sobrecarga mecánica de esta puede producir tanto microrroturas como degeneración (a través de la pérdida de colágeno de la estructura), causando su lesión y originando la llamada fascitis. La fascitis llega a afectar hasta a un 10% de la población en algún momento de su vida, y se agrava en gente obesa de mediana edad.

Los síntomas principales de una fascitis plantar son dolor e inflamación en la zona del talón del pie (zona donde la fascia se une al hueso calcáneo), que empeora al dar los primeros pasos después de un tiempo de reposo (como la noche) o bien al mantenerse de pie quieto largo tiempo, al caminar descalzo o al flexionar y acercar los dedos hacia la espinilla, lo que se conoce como dorsiflexión o flexión dorsal del pie. El dolor suele disminuir o cesar pasados unos minutos.


Anatomía de la fascia plantar

Factores de riesgo para padecer fascitis
La mayor parte de los casos de fascitis plantar  se deben a una combinación de múltiples causas, entre las cuales destacan tres de ellas: la edad, el sobrepeso y las alteraciones en la biomecánica del pie. De esta forma, será mucho más frecuente padecer esta lesión según nos hacemos más mayores, aumentamos de peso y/o mantenemos posturas incorrectas para nuestros pies, bien sea estando quietos, al caminar o al hacer ejercicio físico de impacto como correr.

Otros factores que pueden agravar una lesión de la fascia están relacionados con la debilidad en la musculatura de la pierna (gemelos y sóleo) o del pie, así como del tendón de Aquiles. También influirá el uso permanente de calzado inadecuado (como chanclas), una mala técnica deportiva o el aumento brusco del nivel de actividad, entre otros.

Todos estos factores serán generadores de pequeños traumatismos en la fascia y los tejidos circundantes, que en un momento pueden llegar a exceder la capacidad de recuperación natural del cuerpo y generar la lesión dolorosa. Por tanto, será fundamental para prevenirlo mantener un peso normal, usar zapato adecuado así como conocer y corregir según proceda cualquier alteración anatómica en nuestra pisada antes de que aparezca el trastorno.



Cómo tratar la fascitis plantar
Una vez llegado al diagnóstico de fascitis, las opciones de tratamiento iniciales incluyen analgesia (preferiblemente de forma tópica en el pie), vendajes funcionales y plantillas adecuadas. Algunos tipos de fascitis más graves pueden requerir la inyección local de corticoide de forma puntual. El tratamiento inicial se complementará con ejercicios y estiramientos para la fascia plantar, generando una reducción visible de los síntomas alrededor de las 6 semanas después. 

Cuando no se produce mejoría se puede recurrir a aparatos de ortopedia específicos para la fascitis y se puede valorar repetir la inyección de corticoide o el uso de toxina botulínica. Será fundamental la pérdida de peso en aquellos pacientes cuyo índice de masa corporal no esté en rango adecuado. Con este segundo nivel de tratamiento, entre el 85 y el 90% de los pacientes mejoran a los 2-3 meses desde el inicio de los síntomas, pudiendo prolongarse el plan hasta un año para conseguir su desaparición completa.

Cabe mencionar que para casos no resueltos con métodos más conservadores también existen tratamientos quirúrgicos para manejar las fascitis más graves. No obstante, antes de optar por esta opción y ante la falta de respuesta de los tratamientos iniciales será fundamental descartar con el especialista otros posibles orígenes no mecánicos, entre los que se deben incluir los atrapamientos nerviosos o enfermedades orgánicas más graves no detectadas previamente.


Fuentes:
- Revista Medicine 9ª serie: Protocolo diagnóstico de talalgia (Vol. 9 Núm. 32)
- Guías DNL: Guía para el abordaje del pie doloroso - Fascitis plantar.
- Medline, Fascitis plantar. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.

Publicar un comentario

0 Comentarios