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SALUD. Explicando la PSORIARIS


Conocemos como psoriasis a un trastorno de la piel muy frecuente entre la población que se caracteriza por la aparición de zonas enrojecidas, irritación y aparición de escamas blanquecinas en forma de placas. Conozcamos a continuación su origen, sus características principales, su evolución y las formas actuales de tratarlo.


Características generales de la psoriasis
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel de múltiples causas, combinando un componente genético con una serie de factores añadidos que pueden llegar a desencadenarla. Presenta dos picos de aparición en la edad adulta, uno alrededor de los 20 años y otro sobre los 50. Es una enfermedad no contagiosa cuyos signos visibles son muy evidentes, con la aparición de placas irritadas, enrojecidas y descamativas, principalmente en las llamadas zonas de extensión corporales, es decir, aquellas que no forman pliegues o flexuras entre ellas.

Sin embargo, en menor frecuencia esta patología puede afectar a otras zonas del cuerpo (como pliegues, palmas de las manos o pies o grandes extensiones) y manifestarse con otro tipo de signos, como pequeñas lesiones rojas o en forma de pústulas (zonas inflamadas llenas de pus). Además, esta enfermedad puede afectar a otras zonas corporales además de la piel, y se la ha relacionado con la aparición de problemas articulares (destacando la artritis), hepáticos e incluso cardiovasculares.

¿A cuántas personas afecta?
Este trastorno de la piel está ampliamente extendido en la población. En nuestro país se estima que alrededor del 2% de la población la padece, datos que varían drásticamente incluso entre los países desarrollados (en Estados Unidos se estima que lo sufre menos del 1% de la población mientras que en países del norte de Europa, como Noruega, puede superar el 8%). Existe además cierta diferencia entre etnias, ya que la psoriasis es mucho menos frecuente en la raza negra y más en la blanca. Cuando la enfermedad aparece a edades tempranas (menos de 18 años) existe un mayor número de casos, además, en mujeres que en hombres, igualándose esta cifra en la edad adulta.

Por tanto, atendiendo a la edad de aparición, la psoriasis se suele dividir en dos grupos: de tipo I (precoz, aparece antes de los 40 años) y de tipo II (o tardía, aparece después de los 40 años). En general, las psoriasis de tipo precoz suelen ser potencialmente de mayor gravedad y cuentan en mayor proporción con antecedentes familiares de la enfermedad.



¿Cómo se produce la psoriasis?
En una persona sana, las diferentes capas de células que terminarán formando la piel van creciendo desde las zonas más profundas de esta, y según evoluciona su maduración ascienden hacia las zonas más superficiales. Este proceso de recambio permanente de las células cutáneas dura aproximadamente un mes (entre 3 y 4 semanas), y se va repitiendo de forma cíclica a lo largo de toda la vida.

Cuando una persona padece psoriasis, el proceso de crecimiento celular se acelera (ocurre en unos 14 días) y ascienden a la superficie gran cantidad de células, que se acumulan en la superficie de la piel formando las llamadas escamas típicas de la enfermedad.

Como ya se ha mencionado, la aparición del trastorno implica una combinación de factores genéticos que predisponen a ello junto con una serie de desencadenantes que pueden propiciarlo. Entre estos últimos es frecuente la aparición de lesiones donde previamente el paciente ha sufrido un traumatismo, lo que se conoce como fenómeno de Koebner. Además, existen una serie de medicamentos que pueden generar la aparición de brotes de la enfermedad en personas predispuestas o empeorar dichos brotes. Entre estos fármacos destacan los llamados beta bloqueantes (atenolol, propanolol, metoprolol, etc.), utilizados en trastornos cardíacos y de tensión arterial, o el litio. También pueden inducir brotes algunas infecciones, sobre todo las causadas por estreptococos (origen de gran cantidad de faringitis y faringoamigdalitis).



Tipos de psoriasis y sus características
A pesar de que uno de los tipos de psoriasis es mucho más frecuente que el resto, es importante conocer cuáles pueden ser las combinaciones de signos visuales y síntomas que nos hagan sospechar de este trastorno. Así, podemos hablar de hasta cinco tipos diferentes de psoriasis:

- Psoriasis en placas: es sin duda la aparición más común, englobando alrededor del 90% de los casos. Se observarán placas con una descamación de color blanco nacarado que puede formar auténticas costras. Las zonas afectadas pueden ser de mayor o menor extensión, pero predominan en las zonas de las extremidades sin pliegues, en la región tibial, en el cuero cabelludo, detrás de las orejas, alrededor del ombligo e incluso en la zona anal. Estas regiones no son excluyentes de que las placas puedan aparecer en cualquier otro lugar del cuerpo. 


Psoriasis en placas

Además, hasta en el 50% de los casos de este tipo de psoriasis aparecen lesiones en las uñas, tanto de las manos como de los pies. Cuando este tipo de psoriasis se extiende fuera de la piel, es común que se afecten las articulaciones (la llamada artritis psoriásica), asociándose esta a una previa afectación de las uñas hasta en el 90% de los casos. La mayor parte de los casos son leves, reservándose los casos graves para situaciones donde el tratamiento está mal controlado o se suspende bruscamente, o en el inicio de la toma de otros fármacos que empeoran la enfermedad.

- Psoriasis invertida: se caracteriza por una afectación de zonas opuesta a la psoriasis en placas. Afecta fundamentalmente a grandes pliegues. Debido a este tipo de localizaciones (que son zonas de humedad y fricción), las lesiones son distintas: suele haber un marcado enrojecimiento de la zona, pero no suelen aparecer ni costras ni descamación, haciendo a veces complejo el diagnóstico.


Psoriais invertida


- Psoriasis pustulosa: caracterizada por la presencia de pústulas (lesiones de la piel inflamadas y llenas de pus), que pueden llegar a juntarse y formar verdaderas ampollas en casos más extensos y graves. Es un tipo de psoriasis considerado de mayor gravedad. Los brotes pueden acompañarse de fiebre y malestar general. Puede aparecer combinado con otro tipo de psoriasis, como la psoriasis en placas, con las pústulas alrededor de las placas de escamas.


Psoriasis pustulosa en pies. También se puede presentar en las manos y otras zonas del cuerpo

- Psoriasis en gotas: también llamada psoriasis guttata, suele aparecer en forma de pequeñas lesiones enrojecidas e irritadas (el llamado eritema). La localización principal de esta psoriasis suele ser el tronco, aunque puede extenderse por todo el cuerpo. Muy a menudo este tipo de brote suele hacerse ver tras superar otras infecciones como la faringoamigdalitis (frecuentemente causada por estreptococos), y es más común que aparezca en la edad infantil, pudiendo transformarse en una psoriasis en placas clásica durante la edad adulta.



- Psoriasis palmoplantar: se caracteriza por afectar a las palmas de las manos y las plantas de los pies, y puede aparecer sola o combinada con otros tipos de psoriasis. A pesar de ser una forma leve en la mayoría de los casos, la localización de las lesiones es a menudo muy invalidante para la persona que lo padece.


Psoriasis palmoplantar

¿A qué otras zonas afecta además de la piel?
La psoriasis aumenta potencialmente la frecuencia de padecer enfermedades crónicas. De entre ellas, destacan los problemas articulares como la artritis psoriásica, digestivos como la enfermedad de Crohn, hepáticos como el hígado graso no alcohólico, así como el aumento de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y trastornos psicológicos y psiquiátricos como la ansiedad o la depresión. 

Aunque no están claros los mecanismos que llevan a este aumento de enfermedades crónicas, los estudios apuntan a la combinación de una predisposición genética con un permanente estado de alteración del sistema inmune y de inflamación orgánica fruto de la psoriasis, que generaría efectos negativos en el cuerpo a medio plazo de una forma global.


Artritis psoriásica

Por dar algunos datos, se estima que la afectación articular puede aparecer hasta en un 30% de los pacientes, afectando más a los dedos y a la columna, lo que puede derivar en dolor y rigidez de espalda que pueden volverse crónicos. La inflamación permanente también predispone a una elevación sanguínea de la glucosa, que puede derivar en diabetes a medio plazo, y se ha demostrado una mayor predisposición a padecer obesidad en pacientes diagnosticados de psoriasis, sobre todo en los casos más graves. 

Por último, la afectación psiquiátrica, en forma de ansiedad o depresión, puede llegar a afectar hasta a un 60% de los pacientes con este trastorno, por lo que el abordaje médico multidisciplinar se hará esencial para garantizar la calidad de vida de los pacientes que lo padecen.

Dónde se produce la psoriasis
- Cuero cabelludo. La psoriasis del cuero cabelludo puede ser muy leve, con escamas finas y leves. También puede ser muy grave con placas gruesas y costrosas que cubren todo el cuero cabelludo. La psoriasis puede extenderse más allá de la línea del cabello hasta la frente, la parte posterior del cuello y alrededor de las orejas.

- Cara. La psoriasis facial afecta con mayor frecuencia las cejas, la piel entre la nariz y el labio superior, la frente superior y la línea del cabello. La psoriasis en y alrededor de la cara debe tratarse con cuidado porque en esta zona la piel es sensible.

- Manos, pies y uñas. Los brotes repentinos de psoriasis en las manos y los pies se han de tratar con prontitud y cuidado. En algunos casos, grietas, ampollas e hinchazón acompañan a las erupciones. Los cambios en las uñas se producen en hasta el 50 por ciento de las personas con psoriasis y al menos en el 80 por ciento de las personas con artritis psoriásica.

- Genital. El tipo más común de psoriasis en la región genital es la psoriasis inversa, pero pueden aparecer otras formas de psoriasis en los genitales, especialmente en los hombres. La psoriasis genital requiere precaución en tratamiento y cuidados.

- Pliegues de la piel. La psoriasis inversa puede ocurrir en los pliegues de la piel, como las axilas y debajo de los senos. Esta forma de psoriasis se irrita con frecuencia al frotarse y sudar.

Zonas más afectadas por la Psoriasis

El diagnóstico y los posibles tratamientos de la psoriasis
El diagnóstico de la psoriasis es fundamentalmente clínico (a través del examen de las lesiones y de los síntomas del paciente), pudiendo ayudarse los médicos de índices o escalas para delimitar la gravedad del caso, así como acompañarlo de algunas pruebas en casos de duda o difícil diagnóstico.

En cuanto al tratamiento, la mayor parte de los casos de psoriasis son leves y responden bien a fármacos tópicos (aplicación de cremas y pomadas), fundamentalmente corticoides y sus derivados, ya que en este formato son seguros y sencillos de emplear. No obstante, es importante controlar y evitar el uso crónico y continuado de estos medicamentos, ya que pueden generar atrofia en la piel a largo plazo. 


A menudo las cremas con corticoide se acompañan de vitamina D y sus derivados, que en combinación han demostrado controlar los casos leves con mayor seguridad.

En casos más graves, existen tratamientos como la fototerapia con radiación ultravioleta controlada en un entorno hospitalario, que también han demostrado ser útiles. Por último, los brotes más severos deberán ser estudiados individualmente para valorar la necesidad de incluir fármacos reguladores del sistema inmune o incluso fármacos biológicos cuando el paciente no responde a los tratamientos anteriores, siendo afortunadamente un número muy limitado de casos los que llegan a este nivel de gravedad.




Fuentes:
- Revista Medicine 12ª serie: Enfermedades eritematoescamosas: psoriasis (Vol. 12 Núm. 48)

- Medline, Psoriasis. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.

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