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HISTORIA. La Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén

Vista exterior de la iglesia del Santo Sepulcro y Cúpula de la Rotonda vista desde el Edículo. 
En el año 135 d.C., el emperador romano Adriano levanta un templo a Venus en Jerusalén, convertida en Colonia Aelia Capitolina, después de aplastar la revuelta judía de Bar Kochba. Una nueva avenida atravesaba la ciudad de norte a sur, lo que permitió urbanizar una zona situada extramuros en la que se erigieron dos templos dedicados a Júpiter y Afrodita (la Venus romana). El altar de la diosa estaba situado sobre la supuesta tumba de Jesucristo.


Aprovechando la celebración del Concilio de Nicea en 325, Macario, obispo de Jerusalén, pide al emperador Constantino que ordenara exhumar la tumba de Jesús, la cual, según la tradición, se encontraba  justo debajo de dos templos romanos, el de Venus y el de Júpiter Capitolino. Ello obligó a demoler sendos templo y, según Eusebio de Cesarea, biógrafo de Constantino, con precisión, determinación y máximo cuidado.

En el siglo IV, el emperador Constantino hizo construir una espléndida basílica en las afueras de Jerusalén, en el lugar donde la tradición situaba la crucifixión, entierro y resurrección de Jesucristo.

Al poco tiempo se anunció la localización del sepulcro de Cristo y el hallazgo del Gólgota, el montículo rocoso con forma de cráneo (i.e. Calvario) en el que fue crucificado Jesucristo. Tras el hallazgo, Constantino ordena a Macario que erija en el mismo lugar, en el menor plazo posible y sin reparar en gastos, una espléndida iglesia. La iglesia empieza a construirse en el año 326 y fue dedicada el 17 de septiembre de 335, aunque las obras terminaron medio siglo más tarde. La entrada a la iglesia se practica desde la zona este, a través de unos propileos monumentales.

Eusebio de Cesarea, que la visitó poco después de su inauguración, comenta que su “interior estaba revestido de lajas de diferentes clases de mármol” y el techo estaba cubierto por un “artesonado con placas de cuarterones cabalmente acoplados que se extendían como un imponente piélago por toda la basílica [...] y como todo él estaba revestido de esplendente oro, hacía que el templo todo resplandeciese como con rayos de luz”.

LA PRIMERA IGLESIA

La Rotonda se eleva sobre el lugar donde se había encontrado la tumba de Cristo. Es un elemento circular de 36,50 metros de diámetro, cuyo cilindro inferior se apoyaba sobre una base octogonal y el superior tenía ocho ventanas. En la cúspide había un ósculo por el que penetraba la luz, semejante al del Panteón de Roma.  En el centro de la Rotonda se construyó un edificio de mármol, el Edículo, en el que había una cámara funeraria sobre el lugar en el que habría reposado el cuerpo de Cristo, según la tradición.

En el año 614, los persas sasánidas se establecieron brevemente en Palestina y ocuparon Jerusalén. La Iglesia del santo Sepulcro fue saqueada e incendiada, aunque la estructura del edificio se mantuvo intacta. En el 628, las fuerzas bizantinas expulsan a los persas y recuperan el control de Jerusalén pero solo por breve tiempo ya que diez años más tarde los árabes musulmanes ocupan Tierra Santa. Bajo dominio musulmán, los cristianos de Jerusalén disfrutaron de una relativa tolerancia religiosa, y el santo Sepulcro siguió abierto al culto y a los peregrinos. En el año 638, el califa Omar visita la Iglesia del Santo Sepulcro invitado por el patriarca Sofronio. Durante la visita, llegó la hora de las oraciones y Omar decidió salir y rezar fuera. En recuerdo de este episodio se erigió una mezquita en el exterior del recinto del santo Sepulcro, donde aún hoy se alza (ver imagen).

MINARETE DE LA MEZQUITA DE OMAR delante de la iglesia del santo Sepulcro de Jerusalén. El edificio actual es otomano y fue levantado en el siglo XIX.

Todo cambió en 1009 cuando el califa fatimí al-Hakim, como represalia por ciertas actuaciones del emperador bizantino, ordenó destruir totalmente el Santo Sepulcro. La basílica original fue arrasada y de la Rotonda solo resistió una parte de los muros fundacionales. En el 1012, la comunidad cristiana emprende una restauración a pequeña escala y a la muerte de al-Hakim, su sucesor llega aun acuerdo con Bizancio por el que Constantinopla obtiene el derecho a reconstruir el Santo Sepulcro. 


Tras el acceso al trono en 1042, Constantino IX Monómaco asigna fondos imperiales para culminar el proyecto de restauración en seis años. El nuevo proyecto se limita a rehacer la Rotonda y su cúpula. En el lado éste, se levantó un nuevo ábside mientras que en el crucero norte (el área de las actuales capillas franciscanas), el piso de mármol blanco y negro es una réplica de un pavimento del siglo XI. Así mismo, se reemplazó la mampostería del Edículo ya que la base de la tumba había desaparecido.

En la imagen, Godofredo de Bouillon recibe el título de defensor del Santo Sepulcro. Óleo por Federico de Madrazo, siglo XIX. Castillo de Versalles y el Trianón. Según el cronista árabe Ibn al-Qalanisi, Godofredo murió en el 1100 durante el asedio a la ciudad de Acre. Las crónicas cristianas no mencionan nada de esto, al contrario, Alberto de Aquisgrán y Ekkerhard de Aura dicen que Godofredo contrajo una enfermedad en junio de 1100 en la ciudad de Cesarea a resultas de la cual murió.

La siguiente gran transformación del Santo Sepulcro fue resultado de las Cruzadas. Cuando los cruzados entraron en Jerusalén por primera vez bao el mando de Godofredo de Bouillon, el 15 de julio de 1099, asesinaron a numerosos residentes de la ciudad. Los nuevos dueños de Jerusalén practicaron diversas intervenciones arquitectónicas en el Santo Sepulcro. Crearon una capilla subterránea dedicada a Santa Elena (madre del emperador Constantino), quien, según la tradición, en su viaje a Jerusalén descubrió el Lignum Crucis, un fragmento de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. También se erigió un monasterio para los clérigos agustinos encargados del oficio diario de la iglesia según el rito occidental. En la Rotonda, los cruzados reemplazaron completamente el Edículo, y alzaron un campanario junto a la fachada del transepto sur. 

Con todo, el cambio más significativo fue la construcción de una gran estructura de planta cruciforme, que reunía en su interior el antiguo tripórtico y la Rotonda. Ambos espacios quedaron comunicados mediante un gran arco que vino a reemplazar el ábside oriental de la Rotonda erigido por Constantino Monómaco. La nueva fachada con sus portales se localizó al sur, siendo el acceso que se utiliza hoy en día. La iglesia así terminada, es la expresión más clásica de la arquitectura francesa medieval interpretada por el arquitecto de los cruzados, el maestro Jourdain, ejecutada en un estilo de transición entre el románico y el gótico. La dedicación de la iglesia tuvo lugar el 15 de julio de 1149, cincuenta años después de la llegada de los cruzados a Jerusalén.

Vista superior del Edículo


Bajo los gobernantes musulmanes que siguieron al dominio cruzado (ayubíes, mamelucos y turcos otomanos), la iglesia del Santo Sepulcro fue objeto de continuas reformas y restauraciones. En 1808 un incendio obligó a reconstruir gran parte de la estructura, y en 1927 un terremoto la amenazó de nuevo. Desde 1960 se desarrollan diversas campañas de restauración. La última data de 2016-2017, y se ha centrado en el Edículo: los especialistas han retirado la cubierta de mármol que se colocó en el siglo XIX, han revisado la estructura de época de los cruzados y han reparado las grietas en la tumba excavada en la roca que se detectaron en época de Constantino. El resto de la estructura se limpió y se selló como protección de cara a futuro.

EL CATOLICÓN. En esta parte de la iglesia del Santo Sepulcro, sobre la nave erigida por los cruzados, se abre una cúpula decorada con mosaicos entre los que destaca la figura de Cristo en Majestad.

En la actualidad, el Santo Sepulcro se compone de numerosas capillas y espacios sagrados cuyo control está repartido entre las diversas comunidades cristianas presentes en el lugar desde la Edad Media. Al pie del Edículo se encuentra la cámara funeraria y  la Roca Sagrada donde, según la tradición, descansó el cuerpo de Cristo  envuelto en un sudario antes de ser enterrado.

Entre 2016 y 2017, las diversas confesiones cristianas contrataron a un equipo de la Universidad Técnica de Atenas para proceder a su restauración. El proceso fue complejo ya que desde el siglo XVI no se había tocado nada. Se pudo constatar que la roca madre meleke donde se supone descansó el cuerpo de Jesús estaba en perfectas condiciones.

LA IGLESIA ACTUAL

Fuentes: 
- National Geographic; Historia de Jerusalén (Karen Armstrong, 2017); 

- The Holy Sepulchre (www.360tr.com); La vanguardia;  https://churchoftheholysepulchre.net/

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