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SALUD. Trastornos de la Conducta Alimentaria

Conocemos con este nombre al conjunto de tres enfermedades cuyo nexo común será una anormal relación del paciente con la comida y los hábitos alimentarios. Así, distinguiremos la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracones.


¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria?
Muy conocidos por la sociedad y sin embargo difíciles de distinguir, los trastornos de la conducta alimentaria son patologías graves causadas por la combinación de múltiples factores, que ocasionan complicaciones físicas a medio plazo, además de los trastornos psicológicos y psiquiátricos asociados. Será, por tanto, muy importante diferenciar cuándo una persona se encuentra en tratamiento de pérdida de peso normal y cuándo estamos ante un trastorno de la conducta alimentaria. Según los últimos estudios, estos trastornos están en constante aumento en los últimos años, estimándose que en España afectan a entre un 4% y un 6,4% de la población total. La anorexia y la bulimia nerviosa aparecerán más en mujeres, generalmente jóvenes, mientras que el trastorno por atracones predomina en mujeres mayores y en hombres. Veamos ahora los síntomas fundamentales de cada uno de estos procesos.

“Son personas muy autoexigentes que se sienten desamparadas y utilizan la enfermedad como vía de escape.

La anorexia
Las características principales de este trastorno son una incapacidad para mantener el peso en un rango mínimo normal, junto con una percepción alterada de la forma y el tamaño corporal, lo que lleva a la persona a tener un miedo permanente a coger peso. Este tipo de pacientes comienzan a perder peso por motivos a priori desconocidos y sin tener por qué mostrar ningún tipo de síntoma.

El perfil personal suele ser el de personas muy perfeccionistas, con buena capacidad para la concentración, el estudio y el trabajo, algo que generalmente deriva en restar horas al sueño y al ocio, pudiendo llegar a un completo aislamiento social. En lo referente a la dieta, la búsqueda de la perfección en su alimentación les lleva a buscar una dieta permanentemente estricta, tanto en la cantidad como en la calidad de los alimentos, impidiendo incluso que otros compren o cocinen por él/ella. Al comer, suelen reducir progresivamente las cantidades y se evita comer con los demás para no ser juzgados. Por último, es habitual que la persona vista con ropa ancha para ocultar al resto su delgadez.

“Entorno al 5% de la población femenina española padece algún tipo de trastorno de conducta alimentaria.

Cuando el trastorno está establecido, pueden ir apareciendo progresivamente síntomas físicos. Uno de los más comunes es la amenorrea en las mujeres (pérdida de menstruación), sobre todo cuando la pérdida de peso ha sido muy brusca. Según avanza el cuadro aparecen problemas cardiovasculares (bajadas de tensión o arritmias), sanguíneos (anemia), óseos (mayor riesgo de fracturas), metabólicas (bajadas de azúcar o alteración de los valores del colesterol), entre otros.

La bulimia
En el caso de la bulimia nerviosa, el patrón de conducta es algo diferente: se trata de constantes ingestas de comida generalmente hipercalórica y sin control por parte de la persona, seguidas de una reacción de culpa y de miedo a engordar tras ellas. Esto les lleva a buscar la compensación a través del vómito provocado o el uso de diuréticos o laxantes y es muy frecuente la toma de grandes cantidades de líquidos de forma asociada. En estos pacientes, la fluctuación de peso no es tan grande, encontrándose generalmente en el rango de la normalidad.

El perfil del paciente bulímico es opuesto al patrón anoréxico, puesto que la persona con bulimia suele ser caótica en muchos aspectos de su vida cotidiana, a riesgo de exponerse habitualmente a conductas de riesgo (sexuales, con consumo de tóxicos, tendencia a la mentira, etc.). El absentismo en edades escolares es frecuente, asociado a un menor rendimiento académico.

“Se encuentran más casos en mujeres de edad madura (entorno a los 40 años) y en niñas más jóvenes, bajando el inicio del trastorno en más de un punto ya que antes era sobre los 15 años y ahora se ve en niñas de 13 y medio.

Algunos síntomas físicos derivados de este trastorno son las lesiones dentales y en los dedos debido a los vómitos (el llamado signo de Russel) y complicaciones como la alteración de iones como el sodio y el potasio, que a su vez generarán arritmias en el paciente. Además, son frecuentes las alteraciones esofágicas y las hernias por conductas compensatorias.

El trastorno por atracones
Cabe hacer una breve mención a este trastorno que, si bien aparenta ser menos grave, se está convirtiendo en muy frecuente en nuestra sociedad. Se caracteriza por episodios recurrentes de ingestas excesivas, con pérdida de control aparente, según relata de forma subjetiva la persona, pero que no derivan en conductas compensatorias (diferencia con la bulimia). Sin embargo, el paciente sufre un fuerte malestar que le lleva a la búsqueda de dietas de forma constante a lo largo de su vida, resultando estas fallidas muy frecuentemente. Se estima que en EE.UU. entre el 9% y el 34% de los pacientes obesos podrían reunir criterios para ser diagnosticados de este trastorno.

 “Los diagnósticos en varones se hacen antes, por la aceptación de que es una enfermedad que afecta a los dos sexos.

Diagnóstico y tratamiento
En todos los casos descritos, será fundamental un diagnóstico precoz del trastorno, seguido de una evaluación psicológica y psiquiátrica de la gravedad del mismo. Una vez realizado este paso, será parte fundamental del tratamiento que el paciente reconozca su patología, a través de tratamientos psicoterapéuticos, para empezar a educarla en conductas alimentarias correctas. El apoyo psicológico y social del entorno será muy importante y, en casos graves, se podrá recurrir a cierto tipo de fármacos, la mayor parte para tratar patologías asociadas al cuadro, como la depresión o la ansiedad.

Además, se recomienda evitar las dietas, porque si la familia sigue una, las adolescentes del núcleo familiar también querrán hacerla y no es un buen ejemplo. Hay que intentar mantener los hábitos saludables de nuestra dieta mediterránea.

“Un número importante de pacientes que inicialmente tienen TCA desarrollan alcoholismo en el curso de la enfermedad.



Fuentes:
- Revista Medicine 11ª serie: Trastornos de la conducta alimentaria (Vol. 11 Núm. 86)
- Asociación Española del Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA) 
- Detección de trastornos de la conducta alimentaria en una unidad de alcoholismo. Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. vol.35 no.128 Madrid oct./dic. 2015

- Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. (NIH)

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