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SALUD. Sobrepeso y Obesidad Infantil

Fuente: https://commons.marymount.edu
Frecuentemente ignorada y a menudo incluso aceptada como signo de buena salud, la obesidad infantil se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo.


La diferencia entre sobrepeso y obesidad
La obesidad se define como un trastorno metabólico en el cual se genera un aumento de peso a expensas de la grasa corporal, o tejido adiposo. Esta excesiva acumulación de grasa es generada por un desequilibrio energético producido bien por un aumento de la energía consumida (a través de la alimentación), o bien por una reducción de la energía gastada (excesivo sedentarismo).

A pesar de que los medios de comunicación cada vez inciden más en el problema, generando una mayor conciencia social, la ciudadanía aún no tiene claro el alcance y riesgo de estas patologías en la infancia, ni de las nefastas consecuencias que estas tienen durante la vida adulta. Entender así la diferencia entre sobrepeso y obesidad infantil será fundamental a la hora de plantear estrategias para su tratamiento, ya que cuanto antes se identifique el trastorno, más sencillo será corregirlo.

Si bien en los adultos, la diferencia entre sobrepeso y obesidad se realiza con el cálculo rápido del Índice de Masa Corporal (IMC), en el caso de los niños será necesario correlacionar el valor de este dato en función de las tablas de crecimiento según su edad, talla y sexo. De esta forma, se considerará sobrepeso al IMC para la edad y el sexo con más de una desviación típica por encima de la mediana establecida en los patrones de crecimiento infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De igual forma, hablaremos de obesidad cuando el valor del IMC se desplace más de dos desviaciones típicas sobre dichos patrones de crecimiento.

Modelo Arco Iris de determinantes de la salud (Dalgren & Whitehead, 1991)

El sobrepeso y la obesidad infantil en datos
Los datos arrojados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son claros y contundentes. En 2016, se estimaba que 41 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos. Además, la OMS advierte del crecimiento exponencial y acelerado de esta patología, sin una clara solución política y social a la vista, que conllevará un aumento progresivo de personas obesas en la edad adulta.

En nuestro país los datos no son precisamente los mejores. Se estima que 1 de cada 3 niños en España (algunos estudios hablan de hasta un 40%) padece sobrepeso u obesidad. Concretamente, se estima que un 19% de los niños y un 17% de las niñas tienen obesidad (2/3 por encima del peso medio normal), convirtiéndolo en la enfermedad crónica no transmisible más frecuente de la edad pediátrica. Esto convierte además a España en uno de los países con peores cifras no sólo a nivel europeo, sino a nivel mundial, con valores muy similares a las de Estados Unidos.

“España se sitúa a nivel mundial dentro del grupo definido con un porcentaje mayor al 25% de exceso de peso, tanto en niños como en niñas.

Desagregando por Comunidades Autónomas, existe mucha menos información y más heterogénea, si bien el estudio ALADINO en el año 2011 arrojó claras diferencias entre sexos para las comunidades con mayor prevalencia, mientras que Comunidades como la de Madrid o Cataluña ofrecían mejores datos (menos frecuencia de exceso de peso) en ambos sexos.

Resultados del Estudio ALADINO 2011 por Comunidades Autónomas (en función de tablas de crecimiento de la OMS).

La genética
Existen multitud de factores que, combinados en mayor o menor medida, pueden dar lugar a patologías de exceso de peso infantil. Esto ha llevado a los expertos a hablar de factores determinantes de salud y enfermedad, clasificando con ello los diferentes factores en varios niveles. 

El nivel básico corresponde a factores como la edad, el sexo o la genética. Recientes estudios dan especial relevancia al concepto de epigenética, por el cual se establece que los factores ambientales y el estilo de vida no solo influyen en la salud del individuo, sino también en la de sus descendientes. De esta forma, una mala alimentación o un sedentarismo excesivo de los padres pueden generar secuelas permanentes en sus hijos desde su nacimiento.

“Multitud de estudios han relacionado el elevado peso al nacimiento con factores epigenéticos de sus progenitores, desarrollando estos niños obesidad infantil en mayor porcentaje.


Alimentación, ejercicio físico y descanso
Un segundo nivel de factores se refiere a los estilos de vida ya mencionados, como la alimentación, la falta de actividad física, el sedentarismo e incluso las horas de sueño o el estado emocional.

A nivel alimenticio destacan la necesidad de comer una mayor cantidad de frutas y verduras, junto con la introducción de arroces, pastas y pan integrales en la medida de lo posible. Diversos estudios internacionales muestran además que al menos un 15% de la población infantil no consume al menos un lácteo durante el desayuno, incidiendo en la relevancia energética de este producto en niños. Por último, el insuficiente consumo de pescado y el poco uso de aceite de oliva cierran las principales carencias. 

Esto a menudo se ve sustituido por un exceso de chucherías, snacks y bollería industrial, productos poco recomendables en la alimentación infantil.

Tablas de crecimiento estandarizadas para la población infantil. Fundación Faustino Orbegozo.
La actividad física juega un papel igual de importante que la alimentación en estas edades. La OMS recomienda un mínimo de 60 minutos de actividad física al día para niños y adolescentes. Los beneficios de esta medida son enormes, desde un buen mantenimiento del peso corporal y del aparato locomotor, prevención de enfermedades futuras, hasta factores psicológicos como una mayor autoestima, mayor rendimiento y mejor concentración en la escuela. Además, la práctica deportiva transmite valores sociales, de comunicación y de trabajo en equipo, entre otros muchos.


“La evidencia científica sugiere que realizar ejercicio físico antes de abordar materias escolares de mayor complejidad aumenta el rendimiento y la concentración de los escolares.

Por último es relevante mencionar la cantidad y calidad del sueño en edad infantil. Los pediatras recomiendan que los escolares duerman entre 10 y 11 horas al día, y que los preescolares lo aumenten hasta entre 11 y 13 horas diarias. La energía obtenida por un buen descanso será crucial para poder mantener diariamente el estilo de vida activo arriba mencionado.

Pirámide alimentaria. Estrategia NAOS (Fuente: http://www.aecosan.msssl.gob.es/)

El nivel socioeconómico y de formación
El tercer nivel de determinantes versa sobre la influencia de la comunidad y el nivel socioeconómico en la generación de enfermedad. Así, numerosos estudios demuestran que las familias con menores ingresos tienen hijos que a menudo se ven afectados por estados de sobrepeso y obesidad.

Llama por otro lado la atención, que el nivel de estudios de los progenitores no influye de forma homogénea. El estudio Thao en 2013, analizando los diferentes determinantes de salud que originan obesidad infantil, concluyó que un nivel de estudios de la madre se relacionaba con mayor probabilidad de padecer sobrepeso u obesidad en la infancia, en comparación con el nivel de estudios paterno e incluso los hábitos alimenticios de la familia o las horas de uso de televisores o pantallas.


Consecuencias a largo plazo y recomendaciones
Queda, por tanto, patente la gravedad de esta pandemia mundial. La no corrección de estos hábitos a nivel infantil genera en la edad adulta una elevada predisposición a enfermedades crónicas de sobra conocidas, tales como la diabetes, el aumento del colesterol y los triglicéridos o la hipertensión.

Por ello, es fundamental establecer estrategias orientadas a la concienciación social y a la corrección de la desigualdad. Entre ellas destacan acciones que cambien la percepción social de la obesidad infantil (incluyendo los medios de comunicación), acciones políticas comunes a nivel nacional, acciones educativas como la inclusión de educación para la salud en las asignaturas escolares así como potenciación y dotación económica para los planes de prevención, tanto a nivel nacional como a niveles más locales.

A nivel familiar se aconseja implicar a las asociaciones de madres y padres para combatir esta enfermedad, realizar planes familiares activos fuera de los horarios escolares, realizar compras de alimentos saludables y suprimir la bollería industrial o controlar el tiempo de hora frente a pantallas, junto con un control metódico de las horas de sueño de los hijos, entre otras.

La creación de políticas de promoción de hábitos saludables será fundamental en los próximos años. No obstante, el primer paso debemos darlo desde el entorno familiar, educando a nuestros hijos a través de nosotros mismos, para poder combatir desde el inicio la pandemia global que supone la obesidad infantil.

Prevalencia actual de sobrepeso infantil (incluida la obesidad), destacando los tres países con una cifra mayor cada una de las regiones especificadas. Fuente: World Obesity Federation

Fuentes:
- Organización Mundial de la Salud
- Estudio sobre la Situación Actual de la Obesidad y el Sobrepeso Infantil en España, en colaboración con DKV Seguros

- Medline, Obesidad en niños. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.

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