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MEDIO AMBIENTE. El Deshielo de los polos, cambiará el clima de la Tierra

Edwards et al. y Golledge et al. investigan cómo la pérdida de masa de las capas de hielo polar afectará el clima de la Tierra. En la imagen, un acantilado de hielo (Landsend, Cape Denison, Antártida) que quedó expuesto en el extremo de un glaciar cuando se colapsó una extensión flotante del propio glaciar. Fuente: Pauline Askin / Reuters
La pérdida de masa de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida se está acelerando como consecuencia del aumento de las temperaturas del planeta. Dos estudios, publicados en la revista Nature, exploran cómo esta pérdida de masa afectará el nivel del mar y otros aspectos del clima en el futuro.


El frenético ritmo de deshielo que se esta produciendo en las regiones polares del planeta preocupa y mucho a la comunidad científica, y más cuando hemos sabido que 2018 ha sido el cuarto año más cálido desde que hay registros después de 2016 (el más cálido), 2015 y 2017.  La temperatura media global ha subido 0.78ºC por encima de la media del siglo XX. Con este, ya son 42 años consecutivos (desde 1977) con una temperatura global por encima de la media, y nueve de los años más cálidos se han registrado después de 2005.

“La temperatura media global este 2018 ha subido 0.78ºC por encima de la media del siglo XX.

Se calienta la superficie terrestre pero también se calientan los océanos, y ese aumento térmico no solo ha causado un mayor número de fenómenos meteorológicos extremos, también esta teniendo un impacto importante sobre las masas de hielo del planeta. Si se mantienen las actuales políticas medioambientales de los gobiernos del mundo, este siglo vamos camino de aumentar la temperatura global entre 3 y 4ºC respecto a niveles preindustriales.

Un aumento térmico de tal magnitud, causará un importante deshielo en Groenlandia y Antártida, aportando un gran volumen de agua a nuestros océanos, y provocando cambios drásticos en la circulación atmosférica y oceánica. Esa es la conclusión a la que ha llegado un equipo de científicos de Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, que ha utilizado los resultados de sofisticadas simulaciones numéricas junto con datos de deshielo medido por satélites, para predecir como será el clima del futuro.

“Cambios en las corrientes oceánicas harán que gran parte del noroeste de Europa sufra un descenso térmico.

Las simulaciones numéricas muestran como el aumento del nivel del mar será más rápido entre el 2065 y 2075, y que el deshielo acabará afectando la distribución térmica de los océanos y por consiguiente a las corrientes oceánicas que a su vez regulan la temperaturas del aire. En el hemisferio norte, el aumento de la cantidad de agua dulce liberada por la capa de hielo de Groenlandia frena gradualmente la circulación de AMOC, un gran sistema de corrientes oceánicas que traen agua caliente desde los trópicos hacia el norte. La desaceleración conduce a una reducción del 15% en la fuerza simulada de este sistema de circulación oceánica entre 2050 y 2100. 

El ritmo de deshielo en algunas regiones de Antártida ha aumentado de manera significativa esta última década.

Mientras tanto, en el hemisferio sur, la mayor cantidad de agua dulce liberada por la capa de hielo antártico atrapa las cálidas aguas del Océano Austral debajo de la superficie del mar. Las aguas atrapadas favorecen la fusión de las plataformas de hielo flotantes, lo que lleva a una pérdida de hielo aún mayor de la capa de hielo antártica.

“El derretimiento de la capa de hielo favorece la variabilidad de las temperaturas a escala global y contribuirá a elevar el nivel del mar hasta 25 centímetros a finales del presente siglo.


Este complejo circulo de interacción entre hielo, atmósfera y océanos hará que el aumento del nivel del mar no sea homogéneo por todo el planeta. Por ejemplo, en las islas del Pacífico subiría mucho más que en otras zonas, y hasta se espera que en zonas próximas a las superficies heladas del Ártico o de la  Antártida el nivel del mar pueda bajar.

Más allá de que suba el nivel del mar, el estudio muestra cómo un aumento del deshielo cambiaría la circulación de importantes corrientes en nuestros océanos. En el Atlántico norte, el aporte de agua del deshielo provocaría el debilitamiento de la corriente del Golfo causando a la larga el aumento de las temperaturas en la región del Ártico, este de Canadá y América Central.


Al otro lado del Atlántico, donde la corriente del Golfo suele actuar cómo un auténtico termostato para regular las temperaturas, evitando que los inviernos sean tan crudos, los modelos numéricos prevén que gran parte del noroeste de Europa sufra un descenso térmico.

“La fusión de hielo entorno a ambos polos de la tierra ya está ocurriendo hace años, y a la vez, sabemos que son numerosas las regiones del planeta que se están viendo afectadas por un constante aumento del nivel del mar.

El estudio recién presentado, viene a constatar que ambos procesos continuarán avanzando en la misma dirección estas próximas décadas aunque se consiga reducir la emisión de gases efecto invernadero y estabilizar el clima del planeta. También resalta la importancia de un recorte drástico de estos gases, porque ayudará a que la circulación atmosférica y oceánica no entre en un modo caótico, evitando así que el impacto sobre el clima de la tierra sea mayor.

Los estudios de Edwards, Golledge y sus colegas (ver fuentes) demuestran que las capas de hielo polar juegan un papel crucial en el clima de la Tierra, y resaltan la necesidad de explorar el acoplamiento bidireccional entre las capas de hielo y otros componentes que intervienen en el cambio climático.

Diferencias de temperaturas en superficie, con respecto a valores medios, entre enero y diciembre de 2018

Fuentes:
- Four decades of Antarctic Ice Sheet mass balance from 
1979–2017. Eric Rignot, Jérémie Mouginot, Bernd Scheuchl, 
Michiel van den Broeke, Melchior J. van Wessem, and Mathieu 
Morlighem. PNAS January 22, 2019 116 (4) 1095-1103; 
published ahead of print January 22, 2019
https://doi.org/10.1073/pnas.1812883116

- Revisiting Antarctic ice loss due to marine ice-cliff instability. 
Tamsin L. Edwards, Mark A. Brandon, Gael Durand, Neil R. 
Edwards, Nicholas R. Golledge, Philip B. Holden, Isabel J. Nias, 
Antony J. Payne, Catherine Ritz & Andreas Wernecke. Nature 
volume 566, pages 58–64 (2019) 

- Global environmental consequences of twenty-first-century 
ice-sheet melt. Nicholas R. Golledge, Elizabeth D. Keller, 
Natalya Gomez, Kaitlin A. Naughten, Jorge Bernales, Luke D. 
Trusel & Tamsin L. Edwards. Nature volume 566, pages 65–72 

(2019) 

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