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TURISMO. Ruta del Color: Los pueblos rojos, amarillos y negros

Plaza Mayor de Riaza. La reforma que le da su aspecto actual se realizó en el año 1873, cuando se construyó el ruedo elíptico que le da su aspecto característico. En el centro estuvo situado el denominado “rollo jurisdiccional” (o picota) una columna de piedra donde se exponía a los presos a la vergüenza pública. 
La Ruta del Color, en la provincia de Segovia, nos llevará por los conocidos como pueblos amarillos, rojos y negros. La variedad cromática de las construcciones de estos municipios se debe a los materiales de construcción utilizados. 


En los pueblos amarillos, como Martín Muñoz de Ayllón y Alquité, predomina la cuarcita, aunque la mezcla con otros materiales realza aún más la tonalidad amarillenta de las fachadas. En los pueblos rojos, como Villacorta y Madriguera, se utilizaron arcillas rojas de la zona que deben su tonalidad a la riqueza férrica del terreno. En los pueblos negros, como El Muyo, Becerril, Serracín o El Negredo, el material dominante es la pizarra, dándole a sus calles un color muy oscuro. 


Vista aérea de la plaza mayor de Riaza. Su aspecto actual data del año 1873, cuando se explanó el ruedo que tiene forma de elipse. En su centro estuvo colocado el "rollo jurisdiccional" (a veces denominado simplemente "rollo" o "picota") que era una columna de piedra, sobre unas gradas, que solían poseer aquellos municipios que gozaban de plena jurisdicción, donde se exponía a los reos a la vergüenza pública y se colgaban los miembros cortados de algunos condenados a muerte o mutilados.
Riaza
Todos los pueblos de esta ruta se encuentran en los alrededores de Riaza, con los encinares, robledales y hayedos de la omnipresente sierra de Ayllón acompañando el paso de nuestro trayecto. En Riaza destaca su característica Plaza Mayor en la que una serie de soportales rodean una plaza de suelo de arena con forma de elipse. También es digna de visita la Iglesia de Nuestra Señora del Manto, del siglo XV, y las ermitas de San Juan, San Roque y de la Virgen de Hontanares.

Entre sus fiestas las más importantes son la de San Blas, que se celebra el 3 de febrero o la de San Gregorio (9 de mayo) en la que es protagonista una caldereta de bacalao acompañada de pinchos de chorizo y morcilla de arroz frita. Se celebra en honor del patrón de Riaza. También se organiza en Riaza el Huercasa Country Festival durante el segundo fin de semana de julio, uno de los festivales de música country más importantes del país.


Entre sus atractivos gastronómicos más degustados se encuentra el tradicional cordero asado (con agua y sal y en horno de leña), el cochinillo al estilo segoviano o la trucha a la brasa. También la caldereta de San Blas o el pollo de corral, muy cocinado en Navidad. En el apartado de postres hay mucha variedad: desde las tortas de chicharrones, bizcochos con chocolate, tortas sobadas o amarguillos.



Los pueblos de la Ruta del Color están parcial o casi totalmente despoblados. Esto aporta tranquilidad, calma y silencio a nuestro trayecto, que discurrirá por la carretera SG-V-111 que une Riaza con Santibáñez de Ayllón. Con un trazado sinuoso, nos llevará de pueblo en pueblo a través de paisajes pacíficos de aire puro.

  Pueblos amarillos  
Martín Muñoz de Ayllón. En el pasado fueron muy importantes sus canteras de pizarra, que proporcionaron material para las construcciones de la Catedral de Segovia o el Palacio de la Granja. Destaca entre sus muros amarillos mezclados con pizarra negra la Iglesia de San Martín de Tours que fue reconstruido en 2001 tras el hundimiento que sufrió en el año 1994.

Alquité. En el año 2016 contaba con tan sólo 4 habitantes censados lo que da idea de su pequeño tamaño. Sobresale la iglesia románica del San Pedro, del siglo XII aunque con reformas posteriores. Tiene elementos semejantes a construcciones importantes de la Meseta castellana, como su portalada similar a la Sala Capitular de la Catedral de El Burgo de Osma o del Monasterio de Santo Domingo de Silos, o sus tres arquivoltas.



  Pueblos rojos  
Villacorta. En los alrededores podemos encontrar el puente Dos Palomares, de origen romano, y la ermita de San Roque; además de un molino restaurado que hoy funciona como restaurante y hotel. Ya en sus calles de tonalidad escarlata podremos visitar la Iglesia de Santa Catalina, del siglo XVI que tiene un precioso pórtico de estilo románico y artesonado mudéjar.

Madriguera. Es el pueblo más carmesí de nuestra ruta.  Fue una referencia comercial de la zona y es uno de los preferidos por los turistas por sus balcones de madera y enrejados, que en primavera se llenan de flores. Destaca la iglesia dedicada a San Pedro. También alberga un restaurante con productos locales. En los alrededores pervive una antigua mina de caolín (un tipo de arcilla) y una fuente de aguas ricas en hierro.



  Pueblos negros  
El Muyo. Es el más negro de todos, ya que tanto tejados como muros y fachadas están construidos casi enteramente con pizarra. Se conserva una cruz procesional de estilo gótico en el interior de la Iglesia de los Santos Mártires.



Becerril. Esta situado a mayor altitud que el resto, 1.241 metros. En sus alrededores hubo en el pasado numerosas minas de hierro y ampelita (un tipo de pizarra blanda) de las que aún quedan algunos vestigios. Destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo románico con un ábside circular en buen estado.



Serracín. A 1.230 metros, situado en la ladera del monte Pizarral, Serracín es uno de los pueblos de nuestra ruta más abandonados, Sin embargo, sus casas de una planta en forma rectangular mantienen el encanto de sus fachadas oscuras, en las que resaltan las piedras coloradas de ventanas y puertas. De su Iglesia de la Natividad (construida a principios del siglo XVIII) solo queda la espadaña, aunque da una idea de lo importante que debió ser esta construcción.

El Negredo. De todos los pueblos negros de nuestra ruta es el que mayor mezcla de materiales muestra en sus casas. Los tejados si son en su mayoría de pizarra y a pesar de la mezcla con componentes de tonos amarillos, se aprecia un tono mayoritariamente oscuro en sus callejuelas. Alberga un restaurante y entre sus elementos arquitectónicamente relevantes se encuentra la Ermita de la Virgen del Rosario y la Iglesia de Santa María del Vallehermoso, esta última algo alejada del núcleo del municipio.


Fuentes: www.segoviaunbuenplan.com ; www.riaza.es ; www.terranostrum.es

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