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HISTORIA. Los Clanes Vascones

Representación de guerrero vascón. J.C. Iribarren.
El pueblo de los vascones estuvo dividido en una serie de clanes que se repartieron un territorio coincidente principalmente con la actual Comunidad Foral de Navarra, entre el río Ebro y los Pirineos. También ocuparon zonas de Guipúzcoa, La Rioja o Aragón, y llegaron a tener influencia en zonas del sur de Francia. La zona dominada por los vascones fue dividida por los romanos en dos mitades: Saltus (la parte más septentrional y montañosa) y Ager (la región meridional y llana), que tenían su frontera aproximadamente a la altura de la actual Pamplona.


La extremada feudalización del Reino Visigodo permitió que perduraran los clanes y que el control de sus territorios se mantuviese en sus manos durante siglos. Hubo cuatro grandes zonas dominadas por clanes: la zona norte, gobernada por los Íñigos, la zona sur dirigida por los Fortunis, la zona este controlada por los Jimenos y la zona noreste que primero tuvo al frente al clan de los Belasmotenas y después a los Galindos. Los clanes estaban encabezados por un jefe militar o Buruzagi (“Líder de clan” o “Al frente de la familia” ).


Los Íñigos
Fue el clan más importante tanto por la extensión de su territorio como por la relevancia de su capital, Pompaelo (actual Pamplona) que se convirtió en un referente como capital religiosa para todos los vascones. Uno de los vascones con más relevancia histórica, Íñigo Íñiguez, fue líder de este clan. También llamado Íñigo Arista, llegó a ser buruzagi de su clan entre los años 810 y 820 con el apoyo del clan de los Fortunis, ya convertidos en los Banu Qasi. Gracias a sus lazos familiares con este otro clan, se aseguró el control de una amplia zona mayor aún que la asignada al clan de los Íñigos y emprendió acciones militares contra el control carolingio de la zona aragonesa. Derrotó a los francos en la segunda batalla de Roncesvalles (824) asegurando Pamplona y el resto de dominios vascones. 

Retablo en el que está representado Íñigo Arista
Tradicionalmente se le considera el primer Rey de Navarra o Rey de Pamplona, si bien las últimas investigaciones tienden a coincidir en que su liderazgo tuvo más bien el estatus de caudillo militar al frente de otros grandes caudillos militares vascones, lo que coincidiría con su denominación de Buruzagi de Buruzagis.

Los Belasmotenas
Este clan controló una pequeña zona al noreste en la que se agruparon varios clanes menores. No están del todo claro los límites de su territorio, ya que algunos autores creen que se adentraron bastante en Aragón hasta llegar a la actual provincia de Zaragoza.

Los Galindos
Gobernaron la misma zona que anteriormente controlaban los Belasmotenas y llegaron a realizar incursiones al otro lado de los Pirineos.

Los Jimenos
Este clan controló una zona pequeña y tuvo poca importancia en la época previa a la consolidación del reino navarro, pero gran parte de los personajes relevantes en la historia del Reino de Pamplona y posteriormente Reino de Navarra procedían de este clan. Sin ir más lejos, el primer Rey de Pamplona nombrado oficialmente como tal fue Sancho Garcés, buruzagi del clan de los Jimenos, comenzando en el año 905 una dinastía que llegaría hasta el año 1234 pasando por la época de mayor auge del Reino de Navarra, el reinado de Sancho III “el Grande”.

Busto de Sancho Garcés situado en Villamayor de Monjardín, Navarra

Los Fortunis
Eran el clan dominante en la zona sur. Ya durante la dominación romana fueron el clan que más se mezcló con los romanos y sus costumbres, y a la llegada de los musulmanes decidieron convertirse al Islam para mantener sus dominios. En torno al año 723 el buruzagi Casio realizó un viaje a Damasco para convencer al califa Walid I de que los Fortunis (o Fortún) le profesarían lealtad religiosa. Pasaron a llamarse Banu Qasi, en árabe “Hijos de Casio”. Llegarían a extender sus dominios hasta el mar Mediterráneo. A pesar de esta conversión mantendrían buenas relaciones con el resto de clanes vascones, sostenidas en muchas ocasiones por relaciones familiares o matrimoniales.

Clanes menores
Existían también otros clanes menores que tenían derechos sobre zonas más pequeñas dentro de estas grandes áreas descritas. Uno de los más relevantes fue el clan de los Goñis, que gobernaban el Valle de Goñi y entre los que destaca su buruzagi Teodosio de Goñi. Su leyenda cuenta que fundó el Santuario de San Miguel de Aralar tras una larga penitencia vagando encadenado por las tierras de Aralar que le impuso el Papa tras asesinar a sus padres engañado por un demonio.

Fuentes:    El condado de Castilla, 711-1038 MARTÍNEZ DÍEZ, Gonzalo. MARCIAL PONS. 2005. // www.nationalgeographic.com



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