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HISTORIA: AMAIUR 1522, el fin del Reino de Navarra

Sobre la localidad baztandarra de Amaiur, al norte de Navarra, un monolito recuerda a los últimos defensores del antiguo reino de Navarra. Nombres desconocidos salvo por la soledad de un monumento, erigido en aquellos tiempos donde la historia vaga por el olvido que se le asigna al perdedor.
La firma del Tratado de Blois entre Navarra y Francia el 18 de julio de 1512, demostró ser un error de cálculo de catastróficas consecuencias para Navarra. El Tratado, entre otras cuestiones, garantizaba que Navarra no dejaría atravesar sus dominios a ningún ejército cuya intención fuera atacar a Francia, pero también asumía Francia el compromiso de no utilizar suelo navarro para atacar a sus enemigos castellanos y aragoneses. Por ello, en la Corte de Pamplona, el Tratado era presentado como una reafirmación de la neutralidad Navarra. Sin embargo, dio a Fernando el Católico la excusa que estaba esperando para iniciar acciones ofensivas contra Navarra.


El 19 de julio de 1512 las fuerzas del Rey Católico, al mando del Duque de Alba, atraviesan la muga de Navarra por Ziordia. De poco valió el intento de reunir tropas por las Cortes, la protesta formal de los embajadores navarros en la Corte de Castilla o el intento de asegurar su neutralidad con tratados.

A partir de ese momento, las piedras de aquel pequeño bastión sito en Baztán, cuyo cometido hasta entonces era la de proteger una frontera inofensiva y un peaje cercano a la parte del reino de Baja Navarra, se convertirá en fortaleza-mojón que marcará el límite entre las dos principales potencias europeas y por tanto será claro objetivo tanto por los españoles como por los legitimistas navarros.


El Reino de Navarra con Sancho VII el Fuerte (1194-1234)

Aquellos personajes, labrados en el monolito, cobran vida en la caligrafía: Jaime Vélaz de Medrano, alcaide del castillo, su hijo Luis Vélaz de Medrano, Miguel de Jaso, hermano de San Francisco Javier, Juan de Olloqui, Juan de Azpiliketa, Luis de Mauleón, Victor de Mauleón y otros navarros llegando a un número aproximada de ciento cincuenta.

Para conocer su historia estamos obligados a retroceder a esa Navarra del siglo XVI, situándonos un 30 de junio de 1521 o cuando se decidió el futuro del reino en las campas de Noain, localidad situada a unos kilómetros de Iruña/Pamplona. Fue en aquella jornada, fatídica para muchos, cuando sufrió una severa derrota el ejército franco navarro al mando de Asparrot. Aquella batalla, que no pasará a los anales por su duración, obligaría la retirada de las tropas leales al rey navarro Enrique de Albret.


“Para los reyes de Navarra, Francia fue una amenaza tan grave o a un mayor que Castilla durante buena parte de la Historia del reino pirenaico, los Valois, convertidos en señores feudales de Gascuña y rivales de Castilla, pretendían hacer prevalecer su influencia en la Corte de Pamplona; señores feudales de los Foix-Albret, los Valois se esforzaron en conservarlos bajo su dependencia.” 


Castillo de Amaiur-Maya 
Detalle del castillo Amaiur-Maya

No pasó mucho tiempo, en otoño del mismo año, en que parte de aquellas tropas derrotadas en Noain al mando del Mariscal Bonnivet, tomarán algunas posesiones en el Pirineo Navarro con un claro intento de volver a intentar reconquistar el reino.

El domingo 29 de septiembre de 1521 las tropas franco-navarras sitiaron al castillo de Amaiur y comenzaron a emplazar las piezas artilleras frente a la recién remodelada fortaleza baztandarra. Semanas antes, el alcaide de la plaza, Antón de Alguacil, escribía al virrey explicando las mejoras realizadas en las nuevas defensas. Poco a poco su optimismo se torno desgracia al ver que la fuerza de los cañones eliminaba sus defensas obligándole a pactar una deshonrosa rendición, tal como reflejan los documentos del archivo de Simancas. La bandera de los Labrit volvía a ondear en lo alto de su torre mayor y se procedía a recomponer el castillo para hacerlo más operativo. A partir de aquel momento se establecería un pequeño territorio independiente del resto del reino. Elizondo se convertiría en un puesto de avanzadilla y se establecieron lugares de vigilancia en el puerto de Belate y en puntos cercanos a Doneztebe, como Bertiz y Ziga.


Monumento erigido el 17 de junio de 1922 en la cumbre de la colina de Amaiur/Maya, en recuerdo de los defensores del castillo de Amaiur. 

“Grupos navarros, no sólo de vascongados, de agramonteses y beamonteses lucharon según las circunstancias a favor de los dos poderes europeos en liza.”

Desde finales de 1521 a principios de 1522 se vivió una etapa de cierta tranquilidad en el mini territorio independiente, que incluso sirvió para mantener unos puestos aduaneros y un control de la zona desde el puerto de Belate hasta la costa en Hondarribia, cuya principal fortaleza estaba controlada por el ejército legitimista. Sin embargo, las noticias que llegaban de Pamplona a mediados de 1522 explicaban la reunión de un ejército castellano cuyo principal objetivo era reconquistar Amaiur. El abad de Urdax, escribía al alcaide Jaime Vélaz de Medrano de las noticias que le eran transmitidas por sus confidentes y anima a su alcaide para la defensa del castillo.


Cuadro Amaiur, de casi 5 metros (Marta López)
Las posiciones adelantadas en los límites de Baztán se abandonaban un 13 de Marzo a raíz del revés que sufrieron las tropas en su intento de tomar Doneztebe, lo que cerraba aún más el cerco de Baztán. El 3 de julio de 1522 la artillería se concentraba en la campa de la Taconera de Pamplona y dos días más tarde, tras ir completando parte del ejército con tropas castellanas y beamontesas partirán con el virrey Conde de Miranda a la cabeza en dirección a Baztán.

Las tropas “castellano-beamontesas” en formación debieron crear una larga columna de casi 4 kilómetros contando con el tren de artillería —6 sacres y 13 cañones pequeños— que era empujado por bueyes y mulos a 4 pares de bueyes por sacre y otro tanto de mulos para las piezas más pequeñas, además de los 13 carros que llevaban los suministros y otros que acompañaban a los cañones. El día 5 de julio, y a pesar de las condiciones en que se encontraban los caminos, llegaron a Lantz, deteniéndose algunos días en espera de bastimentos, de la preparación de los caminos del puerto para poder pasar la artillería y en reagrupar a las últimas tropas que se unían al grueso del ejército llegando a los 1600 jinetes y 10.000 soldados de a pie.


Estandarte de los reyes de Navarra

Las cartas explican que al día siguiente partieron de Lantz y tomaron la calzada de Belate para llegar a Ziga y Berroeta. El notario de Elizondo avisaba de todo ello a Miguel de Jaso, quien ya debía estar informado por los hombres puestos en el puerto de vigilancia de Belate. Las puertas del castillo permanecieron cerradas durante todo el día y prepararon los cuatro cañones que contaban para su defensa. 

Poco a poco la gran columna avanzaba. El 12, el grueso del ejército castellano se encontraba en Elizondo y el 13 de julio de 1522, las tropas castellanas-beamontesas tomaban posiciones frente al castillo de Amaiur, distribuyéndose por capitanías y buscando el punto idóneo para colocar las piezas de mayor calibre. No se hizo esperar a que los artilleros a las órdenes de Meneses de Bobadilla comenzaran a batir la fortaleza con un incesante cañoneo pero el poco éxito obligó a que tuvieran que mudar las culebrinas a otro punto más idóneo o donde la fortaleza era más débil.


“Las tropas castellanas estaban integradas, en buena medida, por vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses, súbditos de la corona de Castilla.”

Las crónicas reflejan la valentía de los defensores del castillo quienes logran rechazar varios ataques, documentándose incluso enfrentamientos fuera del castillo por parte de Tristán de Maya, Alain de Bertiz, el señor de Belzunze y León de Ezpeleta. El virrey y el Condestable viendo el poco resultado que producía la artillería en los muros del castillo dieron orden al coronel Gutiérrez Quijada para construir varios túneles con la intención de minar  los cimientos del castillo y rellenarlos de pólvora para volar sus defensas. Días más tarde, el 19 de Julio, y siguiendo las ordenes, una gran explosión destruye parte del cubo grande y obliga al alcaide Jaime Belaz de Medrano a pactar una rendición del castillo a pesar de la negativa de varios defensores entre los que se encontraba su hijo Luis.

Tras tomar el castillo, el virrey Miranda, envió un jinete a Santander para comunicar al emperador, Carlos I, la toma de la fortificación en el mismo instante que desembarcaba en la ciudad cántabra. Las bajas fueron numerosas por ambas partes. Las partidas de medicinas enviadas al hospital de campaña donde cientos de heridos sufrían quemaduras o la destrucción de varios cañones nos aportan datos de la dureza de los ataques.

Al día siguiente se dio orden de pagar 1 ducado a ciertas personas para enterrar a los muertos de la batalla en la iglesia de Amaiur mientras que otro texto relata el pago a Diego de Medrano por los alimentos de 39 prisioneros siendo el resto muertos en la batalla. Los prisioneros fueron conducidos a Pamplona y encerrados en la prisión de San Nicolás pero su ofensa sería severamente castigada. A pesar de los intentos del virrey Conde de Miranda para garantizar su seguridad e integridad, el 27 del mismo mes encontraron los cadáveres de Jaime Vélaz y su hijo Luis muertos y presumiblemente envenenados. Miguel de Jaso consiguió huir aprovechando un descuido de los guardias y de los otros prisioneros nada sabemos de su final.

Esta derrota significó la caída en manos de Castilla de todo el Reino de Navarra, que en aquel entonces se extendía por todo el País Vasco e incluía también algunas zonas de las regiones colindantes. El castillo, erigido en la mitad del siglo XII en lo alto de un pequeño monte al oeste del casco urbano de Amaiur, fue demolido en agosto de 1522 por el ejercito castellano, según relata la enciclopedia Auñamendi. 


La lucha continuó en Hondarribia hasta marzo de 1524, pero Amaiur fue el último hito de la resistencia en territorio navarro. En diciembre de 1523, Carlos I decretó un perdón para los sublevados, excluyendo a unos setenta miembros de la nobleza navarra.


Amaiur en la actualidad

NOTA HISTÓRICA
Tras el fallecimiento del último rey de dinastía vascona (Sancho el Fuerte) y tomar la corona una extranjera (Champaña), el pueblo se divide entre los partidarios de una monarquía autóctona y la vigente francesa. Los primeros destacados de esta división, Beaumont y Agramont tomarán las riendas de sus respectivos bandos que serán conocidos en la historia, como Beamonteses y Agramonteses. Gracias a una mayoría y más poderosa Agramontesa, la relación entre Navarra y las casas de Francia se afianzarán de tal forma, que el resto de las casas que coronarán Navarra serán francesas.


Si las relaciones con Castilla eran malas, aún se agravarán más y lógicamente, la alianza entre Castilla y los Beamonteses fructificará hasta tal punto, que serán estos últimos los que traicionando a su reino ayudarán al de Castilla y Aragón a la incorporación de Navarra a la corona de España a mediados del siglo XVI. Eso sí, con la inestimable ayuda de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses.

Para saber más:
- Miguel de Orreaga (seudónimo de Pedro de Navascués), "Amayur, los últimos nabarros", 1923, prólogo de Arturo Campión, reeditada por Ed. Txalaparta, en 2008 
- Prosper Boissonnade. "Historia de la incorporación de Navarra a Castilla". Departamento de Cultura y Turismo del Gobierno de Navarra, 2006.
- Álvaro Adot, Navarra, julio de 1512. “Una conquista injustificada”, Pamplona, Pamiela, 2012

- Internet: http://www.euskonews.com; https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Navarra

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